domingo, 27 de mayo de 2012

SOMOS TAMBIÉN NUESTRO INCONSCIENTE

Ultimamente estoy insistiendo mucho, en mis clases de filosofía, en que "somos también nuestro inconsciente". No es una buena noticia, en general, lo cual muestra que el tema es mucho más arduo de lo que parece.
Uno de los capítulos de Dr. House de la temporada 4, el Nro. 5, tiene como paciente a alguien que padece de una amnesia tal que intenta llenar los huecos de su memoria con la gente que tiene alrededor. Lo interesante, a efectos narrativos, es que "lee en lo más profundo" de sus interlocutores, de tal modo que el resultado es muy curioso: en segundos, los médicos que lo atienden se ven expuestos a lo que sería el resultado de largo tiempo de terapia psicoanalítica, esto es, parte de lo más profundo de sí mismos. El resultado es la negación consciente, desde luego, excepto House, cuyo narcisismo lo protege de dicha negación.
El problema radica en dos significados diferentes del "yo" que aún no han sido conciliados teoréticamente. Una cosa es el yo como la esencia individual; otra cosa es el yo como función de la psiquis. Ambos no son contradictorios y deben ser combinados, aunque aún ese trabajo no se haya hecho.
Para Freud el yo es una función de la psiquis, es un piloto, débil aunque consciente, que tiene que equilibrar las poderosas fuerzas de las alas llamadas super-yo y ello (ambos pueden ser parte del inconsciente). La forma más simple de verlo es simbolizarlo con Viaje a las Estrellas, la serie original. Kirk es el yo, McCoy el ello y Spock el súper-yo. Lo que no encaja es que el capitán Kirk no es débil: maneja bastante bien a su médico y a su primer oficial, que obviamente se pelean permanentemente. En realidad para que la analogía encaje Kirk debería ser reemplazado por cualquiera de los personajes que protagoniza Woody Allen.
Pero el yo, como esencial individual, como nuestra identidad más profunda, abarca a los tres. Somos esa pulsión originaria que éramos cuando niños, somos ese perverso polimorfo (palabras de Freud) que "éramos" cuando niños, y que luego, con ineludibles precios, tuvimos que re-adaptar a nuestro marco cultural, so pena de terminar perversos o psicóticos cuando adultos (no son calificativos morales, sino de estructura de personalidad según Freud). Los precios que pagamos son las neurosis, esto es, las formas adaptadas, sustitutivas, de las pulsiones originarias. Esas neurosis forman parte, sí, de la privación más que del ser, en términos escolásticos, pero, precisamente, en dichos términos, inciden decididamente en el comportamiento personal.
Ya grandecitos, cuando hemos dejado de ser el perverso polimorfo, her majesty the baby, "tan lindo él" :-)), somos (la analogía es de Freud) como la Roma actual en la cual está también, viva, la Roma antigua, al mismo tiempo. Si hemos tenido suerte, nuestras neurosis son llevaderas y hasta podemos llegar a ser "una buena persona" que hasta tratamos muy dulcemente a todos precisamente como defensa del niño que está profundamente dentro, vivo y gritando, que quiere matar a todo el mundo (y a uno en particular) que le quiera sacar a la madre. Somos ese niño, también, pero no nos damos cuenta y no queremos serlo. Está allí, supuestamente lejos, silenciado bajo toneladas de negaciones, y podemos circular así por la vida hasta que un día el niño aparece y el Sr. Spock ya es incapaz de frenar el motín a bordo del Dr. McCoy. Kirk no sabe qué hacer (el yo), la nave pierde el control, nos estamos cayendo y mientras tanto seguimos diciendo "estoy bien, estoy bien.....".
La terapia consiste en que tomemos progresiva conciencia del niño y de la forma sustitutiva (neurosis) que hemos necesitado para re-adaptarlo. Con esa progresiva conciencia, lograremos re-direccionar esa fuerza originaria, no eliminarla ni taparla.
Pero en general esto no sale porque no queremos saber que somos ese niño, y ello incluye el rechazo social profundo a cualquier cosa que filtre ese niño sin sus adaptados sustitutos. Se dice que Freud escribió en una época victoriana en la cual las normas para lo sexual eran muy estrictas, presuponiendo que ahora, entonces, no habría por qué tener problemas. Ello es muy ingenuo. Antes toda la furia social iba contra el sexo pre-marital; ahora va contra el sexo no consentido. Pero la incomprensión de las profundas e intrincadas causas inconscientes de nuestra conducta y de la ajena sigue siendo la misma. La condena moral a cualquier conducta (NO dije persona, dije conducta) que transgreda los 10 Mandamientos la doy por descontada, pero el asunto es por qué es tan difìcil cumplirlos, o qué tanto de libre albedrío queda en alguien cuya nave se ha ido a pique, abandonada a la madeja de pesadas neurosis nunca tratadas y siempre negadas. La misericordia, el perdón, la comprensión, el no juzguéis y no seréis juzgados, pasa también por conocer un poco más lo intrincado de nuestra psiquis, y cuán necesario es su cuidado para que finalmente el yo como esencia individual, como llamado, como vocación, como la persona que Dios llamó a la existencia, pueda surgir cual ave fénix después de admitir que, después del pecado original, her majesty the baby ha dejado de ser el lindo nene para convertirse en esa bomba de tiempo ante "la mirada de los otros": "¿Y a este qué le pasa?".
En esta época de supuesta "liberación de las represiones", en este época de "yo hago lo que quiero" (excepto, claro, votarla a Cristina para que te diga qué hacer con el dolar :-( ), todo esto se sigue desconociendo. Es más, esa supuesta vida "liberada" no es más que otro conjunto de negaciones más sutiles. No, no haces lo que quieres porque quieras ser madre aunque los bigotes de varón te salgan por el ombligo, ni haces lo que quieres porque vivas en la venganza permanente, ni haces lo que quieres porque creas que haces lo que quieres (existencia inauténtica). Haces lo que puedes. Ojalá lo supieras para, verdaderamente, ser libre, esto es, encontrarte a tí mismo.

jueves, 24 de mayo de 2012

DICE GUSTAVO HASPERUÉ:

Vos que trabajás en la AFIP o sos funcionario o empleado de este gobierno, ¿Cómo te vas a excusar en el futuro? ¿Vas a apelar a la "obediencia debida"?

lunes, 21 de mayo de 2012

DERECHOS HUMANOS

Toda persona tiene derecho natural al fruto de su propio trabajo, o a lo legítimamente heredado o donado sin fraude. Ello incluye al libre comercio.

Por ende, todo impuesto que grave la propiedad o la renta es contrario al derecho natural y por ende intrínsecamente inmoral.

Y toda persona es inocente excepto se demuestre lo contrario.

Por ende, ninguna persona tiene por qué declarar ante nadie sus ingresos, ni el origen o el destino de sus ingresos.

Todo impuesto que grave la propiedad o la renta es contrario al derecho natural y por ende intrínsecamente inmoral.

Toda persona tiene el derecho de entrar, permanecer o salir de su territorio.

Por ende, toda persona tiene el derecho de emigración e inmigración sin declarar absolutamente nada de sus ingresos legítimamente adquiridos.

Si alguien ha adquirido sus bienes por robo, fraude, dolo, violencia o evasión de los pocos impuestos justos que pudiera haber (viejo debate), debe ser previamente procesado y recién allí la justicia tiene derecho a inquirir sobre sus bienes y revisar su propiedad.

Hasta entonces, toda pregunta coactiva sobre cuándo, cuánto, de dónde o hacia dónde, sobre los bienes propios, en viaje o no, es intrínsecamente inmoral.

Por ende, todas las personas que violen estos derechos, requisando, preguntando, expropiando y por ende robando lo que no deben, están haciendo un acto intrínsecamente inmoral, lo sepan o no, del cual son responsables, primariamente, desde los autores intelectuales de esas legislaciones, el poder ejecutivo que la impulsa, los legisladores que las sancionan, y los jueces que las hacen cumplir. Las responsabilidades personales, desde el punto de vista de la conciencia subjetiva, sólo las sabe Dios (no juzguéis y no seréis juzgados), pero ello es aplicable tanto al violador de menores como a los que expropian la propiedad ajena.

Todos los que ejecutan y hacen cumplir esas leyes son por ende los verdaderos criminales y delincuentes, y todo aquel que se resiste es el verdadero inocente que se está defendiendo del robo ejecutado por una banda de criminales, llámese gobierno o Al Capone.

Sólo la conciencia de estos derechos es la verdadera revolución. Mientras tanto, sólo la esclavitud es nuestro destino.

domingo, 20 de mayo de 2012

¿HAY PRESOS POLÍTICOS EN LA ARGENTINA?

Según el gobierno, obviamente, no. Las leyes de obediencia debida y punto final, para decirlo en esas mismas palabras, no debían poner punto final a lo indebido. Los delitos fueron, además, de lesa humanidad y no prescriben. Por ende los militares octogenarios que ahora están siendo procesados y encarcelados merecen ese proceso y esa condena. 
Pero hay otros que dicen que no. Hay varias razones.
1. ¿Tienen los kirchneristas, la mayor parte de ellos montoneros y-o simpatizantes de esas ideas, autoridad moral para erigirse en líderes de la justicia y los derechos humanos?
2. ¿Sólo los militares cometieron delitos de lesa humanidad? Esto está discutido. Las organizaciones terroristas también los pueden cometer, como ETA o similares. No es privativo del terrorismo "de estado".
3. Las leyes de obediencia debida y punto final fueron anuladas, no derogadas. Eso no existe en nuestro ordenamiento constitucional.
4. Aún en caso de que hubieran sido derogadas, la derogación no rompe el ppio. de no retroactividad de la ley, que rige especialmente para el caso de cosa juzgada, ppio. elemental del debido proceso que debería ser respetado por todos quienes dicen defender los derechos humanos.
5. Por ende, la hipótesis de que la venganza y la más pura venganza es la causa por la cual el gobierno actual ha "anulado" leyes y condenado militares post-cosa juzgada, es altamente plausible dado un elemental conocimiento de la naturaleza humana.
Por lo demás, si es verdad esto, (http://www.actualidadmiami.com/player/default.aspx?tipo=1&id=2440), evidentemente la Argentina sigue sumida en la crueldad. Que alguien diabético, sin sus dos piernas, en una camilla, haya sido llevado a juicio, es simplemente un ejemplo de algo aberrante, además de que seguramente la mayor parte de los condenados en avanzada edad, en cárceles comunes, mueren por falta de atención médica adecuada: y si están allí por una anulación inconstitucional y por violar el ppio. de cosa juzgada, peor. Ello es entonces una vergonzante ausencia de estado de derecho.
Nada de ello es justificado por las aberraciones anteriores. Quien ahora me relate todo el conjunto de atrocidades cometidas por los militares en la lucha contra la subversión (confesadas recientemente por Videla) no se da cuenta de que se introduce en esa forma de razonamiento vengativo que no termina nunca, que sólo ha sido superado por líderes como Ghandi o Mandela. 
Las sociedades no se recuperan nunca si, ante casos horribles de guerras civiles o cuasi-guerras, no saben perdonar. Pero eso escribimos en este blog http://gzanotti.blogspot.com.ar/2008/08/perdonar-o-morir.html. La cuestión es simple: ambos bandos cometieron aberraciones morales. Por ende o se condena a todos o se perdona a todos. Yo pido perdonar a todos como camino hacia la reconciliación. Hace falta una asociación de víctimas de la subversión y de la represión ilegal militar que tenga al menos dos miembros. Ese sería el inicio. Porque mientras tanto, quienes defiendan a las víctimas de la subversión defiendan a su vez al Proceso de 1976 en adelante como si en ello todo hubiera estado justificado, caen en el mismo error que el kirchnerismo. 
El problema es, sin embargo, que el kirchnerismo ha logrado convencer a la opinión pública de que los terroristas de los 70 eran "los buenos" y los militares "los malos". Eso es tan infantil como falso.
Conclusión: la Argentina actual sigue desangrándose por la venganza. 
Asociación de víctimas de la subversión y de la represión ilegal militar. Amnistía para todos. Yo me ofrezco a ser miembro. 
¿Hay alguien más?