domingo, 8 de febrero de 2026

LA ARGENTINA NECESITA INTEGRAR, NO DEPORTAR

 En Abril de 2024 (https://gzanotti.blogspot.com/2024/04/liberalismo-clasico-versus.html)  hemos distinguido entre el liberalismo clásico y el multiculturalismo post-moderno. En el primero, “…todos los seres humanos tienen libertades individuales a través de las cuales se manifiesta una sana diversidad. Todos, europeos, africanos o asiáticos, tienen derecho, precisamente dentro del Estado de Derecho, a la libertad religiosa, de expresión, de enseñanza, de asociación, a través de las cuales las diversidades culturales conviven armoniosamente. Porque esas libertades implican, y este es su reverso, que para todos sea un delito matar, robar, violar, secuestrar. El consenso básico en un pacto constitucional liberal clásico es el acuerdo sobre ese pacto constitucional y, por ende, el límite de la libertad y la diversidad está en las libertades de los demás.”.

En el segundo, en cambio, “…algunos suponen, guiados por el colectivismo ontológico, que las comunidades culturales son colectivos, no individuos, que tienen derecho a su propia identidad cultural aunque viole las libertades individuales básicas. Y que además tienen derecho a recibir los beneficios de un Estado Providencia que, además de errado éticamente, está en el eje central de graves problemas económicos europeos”.

Por ende, queda claro que, en la libre entrada y salida de personas y capitales que proponía el liberalismo clásico de Mises, (Liberalismo, 1927) se presuponía un pacto constitucional originario donde todos debían respetar los derechos individuales de todos. Era inconcebible la demanda actual, colectivista metodológica, de que pueblos enteros tuvieran derecho a trasladarse con un marco cultural incompatible con el Estado de Derecho y las libertades individuales que rigen en el país que los recibe.

Queda claro entonces que estamos en contra de la inmigración post-moderna que ha arruinado a muchos países europeos.

Pero ello no implica, como erróneamente proponen algunos, tratar a todos los indocumentados como criminales. Se equivocó Karoline Leavitt cuando dijo "they are all criminals". Porque allí debe hacerse una distinción. Legalmente estar sin documentos apropiados en un país es un delito. Pero, moralmente, muchas de esas personas están tratando de huir de condiciones de vida indignas y de lograr un futuro mejor en otro lugar. Moralmente, no son criminales que quieren atentar contra la vida, la libertad o la propiedad. Por ende, una cosa es pedir una VISA a países que presenten situaciones de terrorismo, o maras, o cosas por el estilo; una cosa es deportar a delincuentes que hayan violado, secuestrado, asesinado o robado, y otra cosa es perseguir indiscriminadamente a personas que en situación total de indigencia cruzan una frontera con la sola intención de trabajar.

La Argentina en ese sentido debería ser un ejemplo. Nuestra tasa de natalidad está bajando y seguimos siendo un desierto inexplotado. Estamos rodeados de naciones fronterizas o no tanto (Venezuela, por ejemplo, más allá de sus cambios en estos momentos) en las cuales las condiciones de vida son aún más indignas que en la Argentina. Y la Argentina debería ser un ejemplo para el mundo, de acogida e integración de inmigrantes que sólo quieran trabajar. Más que perseguirlos y deportarlos, hay que facilitarles la integración legal, reduciendo las exigencias al mínimo y otorgándoles la ciudadanía. En un liberalismo clásico, la ciudadanía es la adhesión al pacto constitucional, y NO la pertenencia a una raza, religión o nación. Cualquiera que haya estudiado la distinción que Mises hizo entre Nación y Estado lo sabe. Sí, escribía todo ello en 1927, las cosas han cambiado, pero el espíritu es el mismo.

Muchos argentinos no terminan de desprenderse de una concepción en el fondo racista de su propia nacionalidad. Creen que la Argentina es sólo un conjunto de descendientes de italianos, españoles, familias patricias y nada más. Siguen despreciando en el fondo al amerindio, la mezcla entre lo español y los pueblos originarios que se dio naturalmente en toda América Latina, que están como todos agobiados por regulaciones cuyos costos de transacción son altísimos, como muy bien ha demostrado Hernando de Soto en “El misterio del capital”. Nuestra Constitución, por lo demás, dice claramente que “…. Todos los habitantes de la Confederación gozan de los siguientes derechos….”; dice habitantes, no dice argentinos, y el art. 20 dice “…. Los extranjeros gozan en el territorio de la Confederación de todos los derechos civiles del ciudadano: pueden ejercer su industria, comercio y profesión; poseer bienes raíces, comprarlos y enajenarlos; navegar los ríos y costas; ejercer libremente su culto; testar y casarse conforme a las leyes. No están obligados á admitir lá ciudadanía, ni á pagar contribuciones forzosas extraordinarias. Obtienen nacionalización residiendo dos años continuos en la Confederación; pero la autoridad puede acortar este término a favor del que solicite, alegando y probando servicio á la República”. Ese espíritu se debe mantener. Los que huyan de dictaduras, autoritarismos y pobreza deberían encontrar en la Argentina una tierra que les abra las puertas para trabajar en igualdad de condiciones con el resto. Lo que la Argentina necesita es economía de mercado, des-regulación e igualdad ante la ley para nacionales, extranjeros y marcianos. Y lo que nuestra cultura necesita es una cultura liberal clásica en la que la ciudadanía signifique la adhesión al Estado de Derecho y no la pertenencia a una raza o nación. No debemos deportar gente, debemos integrar gente. Y si alguien pertenece a un grupo que desprecia las libertades individuales, entonces se le pide una VISA o se le impide la entrada, pero eso debería ser la excepción, NO la norma, para los miles de latinoamericanos que pisan nuestro suelo huyendo de regulaciones y tiranías diversas.

No sé a quiénes leen los supuestos libertarios que sueñan con deportaciones en masa.

A Mises, seguro que no. 

viernes, 6 de febrero de 2026

LA OFICINA DE RESPUESTA OFICIAL: UN GRAVE ERROR FILOSÓFICO QUE CONDUCE AL AUTORITARISMO

 Casi todos siguen pensando que la filosofía no tiene consecuencias para la vida cotidiana o para otras ciencias sociales, pero no es así.

La fenomenología de Husserl en el tema del mundo de la vida, y la hermenéutica de Gadamer con sus horizontes (que es el mundo de la vida más la historicidad) han revolucionado la noción de conocimiento. La interpretación no es una mera opinión agregada a la información, sino que es el mismo humano conocimiento. Cuando decimos (mal que les pese a algunos) “Javier Milei es presidente”, no es una mera información, sino que es una interpretación, o sea, el humano conocimiento, porque para decirlo necesitamos el horizonte occidental que nos haga entender el pre-supuesto de qué es un presidente. Esto no es post-modernismo, porque es totalmente verdadero que Javier Milei es el presidente, y es verdadero para todas las culturas, en la medida en que todas las culturas pueden comunicar sus horizontes con nociones análogas sobre qué es el poder político. Esta revolución gnseológica fue acompañado por el giro histórico de la filosofía de las ciencias, cuyo nacimiento está en Popper, cuando explicó que toda base empírica está cargada de una teoría que permita interpretarla, y por Kuhn (que no de casualidad se inspiró en Alexandre Koyré, que no de casualidad había sido discípulo de Husserl en el círculo de Gotinga) cuando explicó que la ciencia se maneja por paradigmas teoréticos, y eso tampoco fue relativismo, porque él mismo explicó que los paradigmas pueden compararse mutuamente (comun-icarse) aunque sean teoréricamente diferentes. Y todo esto fue acompañado por la revolución lingüística de Wittgenstein, quien nos explicó que el lenguaje no son palabritas que designan cositas, sino que el lenguaje es acción humana, es juego de lenguaje concomitante con las formas de la vida que lo acompañan.

Todo esto implica que la información no es el humano conocimiento. La información es el canal físico en el que el mensaje queda grabado: papiro, papel, silicio. Pero el conocimiento es la comprensión del sentido del mensaje, lo que todo ser humano hace cuando lee un mensaje.

Pero seguimos sin entender ni aceptar nada de esto. Seguimos hablando de información, de fact-checkers, de facts, de hechos, ignorando que eso es sólo para las máquinas, no para los humanos.

Las consecuencias políticas de esta falta de conciencia filosófica del tema hermenéutico son gravísimas. Se habla del derecho a la información, en vez de la libertad de expresión, y se supone que el Estado es el que debe garantizar la información a los ciudadanos, y se supone a su vez que estos estarían cerca del delito penal cuando no “informan los hechos”. Por eso una vez escribí “La información como arma totalitaria” (https://gzanotti.blogspot.com/2022/05/la-informacion-como-arma-totalitaria.html) criticando un proyecto del gobierno de Biden para crear una especie de oficina de la verdad, utilizada obviamente contra la oposición de derecha.

Pero ahora los “libertarios” de Milei hacen lo mismo. Debido a su ignorancia filosófica (igual que la izquierda) lanzan la “Oficina de Respuesta Oficial”, suponiendo que el Estado debe “responder con los hechos” cuando la oposición “miente”. Claro que puede haber mentiras. Pero nadie termina de convencerse de que lo usual en una sociedad libre es que  gobierno y oposición tengan cada uno su interpretación de la realidad social, y en una sociedad libre, lo que un presidente libertario debería hacer es dar conferencias de prensa explicando su interpretación del mundo cuando le parezca que la oposición se ha equivocado en la suya. ¿Y si hay una mentira? Aclarar que lo es y punto. ¿Y si no le creen? Ah, para eso se necesita autoridad moral. Pero, ¿la ha construido?

¿Alguien quiere decir que yo NO soy profesor full time en el Cema? Que lo diga. ¿Qué me importa? Pero si muchos lo creen, me ocuparé de explicar lo contrario. Y si nadie me cree, a pesar de mis cientos de alumnos y etc., es que he destruido mi autoridad moral, el único capital político que alguien debería tener.

Como vemos, la filosofía tiene graves consecuencias para la política, para bien o para mal. 

Pero nadie se da cuenta….

lunes, 26 de enero de 2026

PARA MIS AMIGOS MONÁRQUICOS

 Diálogo imaginario entre The Queen Mary y "The" Queen Elizabeth en "The Crown", Temp. 1, ep. 4:

Elizabeth: "...I was listening
to the wireless this morning,

where they described this fog
as an act of God.

Now, in your letter that you sent me,

you said...

"Loyalty to the ideal you have inherited
is your duty above everything else,

because the calling comes
from the highest source.

From God himself."

Yes.

Do you really believe that?

Monarchy is God's sacred mission
to grace and dignify the earth.

To give ordinary people
an ideal to strive towards,

an example of nobility and duty
to raise them in their wretched lives.

Monarchy is a calling from God.

That is why you are crowned in an abbey,
not a government building.

Why you are anointed, not appointed.

It's an archbishop
that puts the crown on your head,

not a minister or public servant.

Which means that you are answerable
to God in your duty, not the public.

I'm not sure that my husband
would agree with that.

He would argue
that in any equitable modern society,

that church and state
should be separated.

That if God has servants
they're priests not kings.

He would also say that he watched
his own family destroyed,

because they were seen by the people
to embody indefensible

and unreasonable ideas.

Yes, but he represents a royal family
of carpetbaggers and parvenus,

that goes back what? Ninety years?

What would he know of Alfred the Great,
the Rod of Equity and Mercy,

Edward the Confessor,

William the Conqueror
or Henry the Eighth?

It's the Church of England, dear,
not the Church of Denmark or Greece".
 

domingo, 25 de enero de 2026

LAS NACIONES UNIDAS: EL CAMINO A LA SERVIDUMBRE DEL TOTALITARISMO

 El Viernes pasado subí esta entrada a Facebook: "....La Organización Mundial de la Salud no es más que la planificación central en materia de salud. Como toda planificación central, como todo socialismo, está condenada al fracaso. Las teorías de Mises y Hayek sobre la imposibilidad del cálculo económico en el socialismo y la imposibilidad de la planificación central no se aplican sólo a la economía. Se aplican a la salud, la educación, la seguridad social, etc. Muchos liberales lo han olvidado".

Fue un revuelo, al menos para el intrascendente Facebook. Lo vieron 155 personas, lo comentaron unos 50, lo compartieron 25. ¿Qué fibra toqué?

Por un lado, puse de manifiesto algo elemental. Incluso los liberales que conocen la tesis de Mises sobre la imposibilidad del cálculo económico en el socialismo, o los argumentos de Hayek a favor del mercado como solución del conocimiento disperso, los aplican sólo a la economía. Por lo demás, están de acuerdo, ellos y ni qué hablar de todos los demás, con ministerios de salud, de educación, etc. Y, obviamente, creen que, a nivel mundial, las organizaciones como la OMS y la UNESCO son lo que corresponde. Han pasado más de 100 años desde "Socialismo" (1922) de Mises, casi 90 desde "Economics and Knowledge" de Hayek, (1936) pero es todo inútil. Parece imposible comprender que, en cualquier actividad humana que involucre infinitos bits de conocimiento dispersos, la planificación central es el caos, no el orden. Y eso porque se cumple perfectamente el diagnóstico intelectual de Hayek en su libro más difícil de entender: The Counter-Revolution of Science, que es la denuncia de cómo el positivismo ha moldeado una mentalidad ingenieril según la cual la sociedad humana podría planificarse según las mejores intenciones de un conjunto ilustrado de planificadores. Por eso no se termina de entender tampoco su libro más difundido, Camino de Servidumbre. El socialismo, en todas sus variantes, es incompatible con la libertad, porque la planificación central necesariamente tiene que eliminar gradualmente las libertades individuales para poder planificar. Pocos terminan de ver el totalitarismo de la pandemia del 2020 como el cumplimiento perfecto de las advertencias de Hayek.

Por ende para advertir el totalitarismo y la ineficiencia intrínseca de la ONU y su pléyade de organismos soviéticos, como la OMS y la UNESCO, y por supuesto toda la Agenda 2030, no se necesita estar del lado de la reacción nacionalista, que está en contra de la ONU simplemente porque la quiere sustituir por ONUs nacionales que sean conformes a sus ideologías nacionalistas y-o religiosas. Sólo hay que tomarse los argumentos de Mises y Hayek en serio. Para lo cual hay que comenzar "estudiando un poquito" filosofía de la ciencia en serio para terminar de comprender que "Sir Karl Popper has taught me that the natural scientists did not really do what most of them not only told us that they did but also urged the representatives of other disciplines to imitate" (1966, prefacio a "Studies....").

Por lo mismo, las propuestas de total libertad educativa son escandalosas, como sucede habitualmente cuando presento mi caso por la desmonopolización total del sistema (chrome-extension://efaidnbmnnnibpcajpcglclefindmkaj/https://journallibertas.com/articulos/2024/9.1_01.Zanotti.pdf). El "sistema educativo nacional" es una vaca sagrada intocable. Y además quieren uno internacional....................

El "camino de servidumbre" se ha completado.

Ya estamos en la servidumbre total.

BENEDICTO XVI Y LA MODERNIDAD

 https://newmedia.ufm.edu/coleccion/la-modernidad-segun-benedicto-xvi/sesion-1/