domingo, 26 de marzo de 2023

ANITA MI HUMANITA












 

Cuando era niño tuve una gatita. No me acuerdo si tenía 9 o 10, el asunto fue que una gatita me siguió al volver del colegio a casa. Era Ituzaingó en la década del 60. Volvíamos solos a casa. Cuando llegué, la gatita estaba en mi hombro.

Mis padres nunca habían tenido mascotas y no sabían qué hacer. El asunto es que yo estaba muy contento con mi gatita. Claro, pasó un tiempo y la gatita entró en celo y la noche se convertía en un concierto operístico entre los gatos machos y mi gatita. Mis padres donaron la gatita a no me acuerdo qué o quién y me ofrecieron una piadosa mentirita. Ok, sí, no hay padres perfectos. No recuerdo haberme subido a una torre y disparar luego una ametralladora.

Algunos años después, casi 50, con mis padres ya en el cielo, mi esposa y mi cuñada encontraron una gatita en el jardín de su casa en Sta. Teresita. La gatita se pegó a mi cuñada pero como su casa es ya una reserva natural, mi esposa y yo nos ofrecimos a cuidarla.

Y así, volví a tener una gatita.

Tal vez mis padres hablaron con Dios en el cielo y entre los tres decidieron devolverme la gatita de mi infancia. ¿Será la misma? No sé, en un animalito la re-creación es perfectamente posible.

La cuestión es que mi esposa y yo estamos muy apegados a la gatita, que se llama Anita en honor a mi suegra. Tiene un año y tres meses aproximadamente. La tuvimos que cuidar mucho porque hubo que curarla de toxoplasmosis.

Anita me ha hecho conocer el mundo de los gatos, las veterinarias y los videos sobre gatos. Estoy subscripto a varios veterinarios on line y mi gatología está llegando a un aceptable nivel de Major in Cats. He descubierto que el post-modernismo no llegó a la zoología. Los veterinarios hablan como aristotélicos-tomistas convencidos. La naturaleza del gato, la gateidad, es la clave. Los gatos se comportan así, su naturaleza es esta, etc. Hay machos, hembras, y no hay gatos LGBT. ¿Será que los veterinarios son malos y no les interesa cómo se autoperciben sus animalitos?

Volvamos a Anita. Tiene aproximadamente cuatro modos. Modo mimo, modo juego, modo dormir y modo comer. Para los cuatro da indicaciones específicas que hay que aprender a escuchar y leer. Cuando se está durmiendo o despertando es enternecedora y se pone de espaldas para que le rasquemos la pancita. Cuando quiere jugar es capaz de subirse a nuestra cabeza y correr arriba de ella y ni se te ocurra acariciarla. Su agilidad y rapidez es asombrosa y no hay lugar de la casa donde no llegue o no se trepe. Pero nunca se mete con los cables. Nunca.  Cuando quiere comer maúlla y se trepa a tu cadera con sus afiladas uñitas y no te suelta hasta que no huele lo que es suyo. Suyos somos además nosotros y la casa. Ya sabrán que los gatos se sientan en tu silla, en el tablero de tu compu, en tu almohada, y te miran como diciendo “¿algún problema”?

No es franelera pero está siempre donde estamos nosotros. En este momento está debajo de mi escritorio casi dormida. Cuando nos vamos le decimos a dónde volvemos, a qué hora  volvemos, y es como si entendiera. Cuando volvemos está del otro lado de la puerta más o menos desde que escucha la puerta de calle dos pisos más abajo. Siempre en ese caso se deja mimar unos 30 segundos como mucho y luego husmea todo, absolutamente todo lo que traemos y hacemos.

Yo le hablo todo el tiempo, y ella mira………………. Y en esa mirada mi filósofo interno se despierta. ¿Qué entiende? Mucho, obviamente. Percibe la actitud y toda la intención y emocionalidad del humano a partir del tono de voz y lenguaje gestual.

¿Pero qué grado de conciencia tiene?

Ok ok, puede ser que conciencia intelectual, en el sentido de lo que Sto. Tomás llamaba inteligencia y voluntad, no tenga, excepto la tenga oculta y sea una espía de Dios pero, claro, para qué Dios necesita una espía excepto para divertirse y por qué no……

Pero tiene cierto grado de conciencia. Hay algo allí, en esos ojitos, que no sólo conmueve sino que abre a una sana dimensión de misterio.

Ella es como un niño. Hace todas las travesuras que hacía yo de chico. Me hace acordar a mí.

¿Y qué grado de conciencia tenía yo de niño?

Tengo recuerdos que implican que algo tenía. Recuerdo mis juegos, mi aburrimiento en la escuela, mis peleas con los compañeros, recuerdo que si fuera por mí, corría todo el día, juagaba todo el día, y miraba la televisión. Pero no tenía conciencia de nada más. Mantenía cierto narcisismo originario. Excepto algunas ayudas a algunos compañeritos, yo reaccionaba, más que actuaba, sin mucha conciencia de las consecuencias de mis actos. Corría, me enojaba, lloraba, miraba la tele, me aburría, jugaba al astronauta, sin mayor conciencia de nada más. Prácticamente no había mundo externo; no tenía idea de las preocupaciones de mis padres, mi hermano era un genio misterioso, el colegio era un horror y no había nada más. ¿Serán así todas las infancias? No sé. Pero lo que recuerdo es que mi grado de conciencia era muy bajo en comparación con la que tengo hoy. Hoy me parece que sí entiendo más, que soy más consciente del mundo y del prójimo pero……….  ¿Y qué si viviera unos 60 años más? Si si ya sé que no, pero hagamos el experimento imaginario, que como Kuhn dixit son muy importantes. ¿Qué sucedería si a mis 120 me recordara a mis 60 y pico como hoy me recuerdo a mis 9 o 10? ¿Y qué sucedería si a mis 180 me viera a mis 120 con la misma sensación? Y si Anita es como un bebé con patas, o como un niño de un año que corre, ¿no tiene sencillamente conciencia, aunque menor?

La verdad a esta altura sé que hay una diferencia entre lo humano y lo que no, pero más porque mi contexto judeocristiano me dice que no estaba mal matar al cabrito. ¿Pero podría yo tratar a mi Anita como al cordero? ¡Jamás!!!!!!!!!!! Cuando hablo con ella hablo con un colega viviente con un grado de conciencia menor. Eso es todo. Si yo soy humano, ella es humanita. ¿Y no será que todo, en la creación, se estira hacia lo humano sin alcanzarlo? ¿No será todo movimiento natural un movimiento hacia lo humano? ¿Y no le sucedía lo mismo al Sr Data, que era androide y quería ser humano?

No, no me hice animalista, pero cuidado, hay algo ahí. No sé bien qué es pero hay algo allí. Una humanidad anhelante.

No sé. Lo que sí se es que Anita es mi humanita y estoy feliz de que se me trepe a la cabeza, al piano, a la compu y al corazón. 

viernes, 24 de marzo de 2023

SOBRE LA ELIMINACIÓN DEL ESTADO DEL VATICANO

 (De mi libro "JudeoCristianismo, Civilización Occidental y Libertad", Instituto Acton, 2018, cap. 7, última parte).


         La eliminación del Estado del Vaticano

         Finalmente, hablando de cientos de años, hablemos de algo que también puede tardar mucho tiempo.

Hemos visto cuál fue el origen del Estado del Vaticano: un acuerdo con Mussolini que le costó la vida política a Sturzo e impidió que Italia se hubiera vuelto una Italia demócrata-cristiana que NO se hubiera aliado con Hitler, con todas las implicaciones que ello hubiera tenido.

Alguien me puede decir: comprendamos y perdonemos eso. Ok. Pero la cuestión es: ¿para qué la Iglesia quiere un Estado?

¿Para tener independencia? Ya la tiene, es la Iglesia de Cristo. ¿Para tener libertad religiosa? Es un derecho de toda persona, católica o no. ¿Y si no se respeta? La gran enseñanza de la Iglesia, el martirio. La Iglesia no es el Estado de Israel (con el cual, valga aclarar, siempre hemos estado de acuerdo). No necesita una Declaración de la ONU para existir. Existe de por sí y en sí, sostenida en su Cabeza, que es Cristo, que es in-finito.

¿Para su subsistencia económica? Para eso están los laicos y su ayuda a sus iglesias, conventos y etc. ¿Y si no? Pues se vivirá de la limosna y la oración. ¿Qué temen los católicos, desaparecer? ¡Hombres de poca fe! La Iglesia es indefectible: “… yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo” (Mateo, 28, 19). La Iglesia no desaparecerá nunca. La Iglesia no es sus edificios.

¿Para qué quiere la Iglesia un banco? ¿Para tener su propio dinero? ¿Y para qué quiere la Iglesia su propio dinero? ¿Qué tiene que ver ello con su misión apostólica? “Mirad que os envío como corderos en medio de lobos. No llevéis bolsa, ni alforja, ni sandalias; y a nadie saludéis por el camino. En cualquier casa que entréis, decid primero: ‘Paz a esta casa’. Y si hay allí un hijo de paz, vuestra paz reposará sobre él; pero si no, se volverá a vosotros” (Lucas, 10, 3-6).

¿Para qué quiere un Pontífice un Estado? ¿Para tener una curia, una especie de organización humana, con organigrama, ministerios y subsecretarías? ¿Y eso de dónde salió? La misión del Pontífice es confirmar en la fe a los hermanos. Lo puede hacer desde un convento, una iglesia, el camino, una plaza. ¿Para qué tener a todos esos cardenales y monseñores en esos pocos kilómetros cuadrados? ¿Para qué se peleen como siempre en vergonzosas intrigas vaticanas? ¿Que no sucederá ello necesariamente? ¿Acaso se desconoce la naturaleza humana? Si hay intrigas en un convento de carmelitas, ¿qué esperan de un Estado del Vaticano?

¿Y para qué quiere un Pontífice ser un “jefe de Estado”? ¿Para recibir embajadores y hacer diplomacia? ¿Y de dónde hemos sacado que la diplomacia es la función de la Iglesia? ¿Dónde quedó la denuncia profética?

“Entonces dijo Natán a David: Tú eres aquel hombre. Así ha dicho Jehová, Dios de Israel: Yo te ungí por rey sobre Israel, y te libré de la mano de Saúl, y te di la casa de tu señor, y las mujeres de tu señor en tu seno; además te di la casa de Israel y de Judá; y si esto fuera poco, te habría añadido mucho más. ¿Por qué, pues, tuviste en poco la palabra de Jehová, haciendo lo malo delante de sus ojos? A Urías heteo heriste a espada, y tomaste por mujer a su mujer, y a él lo mataste con la espada de los hijos de Amón” (Samuel, II).

¿Dónde estuvo allí la diplomacia de Natán?

¡Ay de vosotros, maestros de la ley y fariseos hipócritas, que cerráis a la gente la entrada en el reino de los cielos! Ni entráis vosotros ni dejáis entrar a los que quieren entrar. ¡Ay de vosotros, maestros de la ley y fariseos hipócritas, que devoráis las haciendas de las viudas y que, para disimular, pronunciáis largas oraciones! ¡Ay de vosotros, maestros de la ley y fariseos hipócritas, que recorréis tierra y mar en busca de un prosélito y, cuando lo habéis conseguido, hacéis de él un modelo de maldad dos veces peor que vosotros mismos! ¡Ay de vosotros, guías de ciegos, que decís: “Jurar por el Templo no compromete a nada. Lo que compromete es jurar por el oro del Templo”! ¡Estúpidos y ciegos! ¿Qué es más importante, el oro o el Templo por el que el oro queda consagrado? Y decís también: “Jurar por el altar no compromete a nada. Lo que compromete es jurar por la ofrenda que está sobre el altar”. ¡Ciegos! ¿Qué es más importante, la ofrenda o el altar por el que la ofrenda queda consagrada? El que jura por el altar, jura también por todo lo que hay sobre él; el que jura por el Templo, jura también por aquel que vive dentro de él. Y el que jura por el cielo, jura también por el trono de Dios y por Dios mismo, que se sienta en ese trono. ¡Ay de vosotros, maestros de la ley y fariseos hipócritas, que ofrecéis a Dios el diezmo de la menta, del anís y del comino, pero no os preocupáis de lo más importante de la ley, que es la justicia, la misericordia y la fe! Esto último es lo que deberíais hacer, aunque sin dejar de cumplir también lo otro. ¡Guías ciegos, que coláis el mosquito y os tragáis el camello! ¡Ay de vosotros, maestros de la ley y fariseos hipócritas, que limpiáis por fuera la copa y el plato, mientras por dentro siguen sucios con el producto de vuestra rapacidad y codicia! ¡Fariseo ciego, limpia primero la copa por dentro, y así quedará limpia también por fuera! ¡Ay de vosotros, maestros de la ley y fariseos hipócritas, que sois como sepulcros blanqueados, hermosos por fuera, pero llenos por dentro de huesos de muerto y podredumbre! Así también vosotros: os hacéis pasar por justos delante de la gente, pero vuestro interior está lleno de hipocresía y maldad. ¡Ay de vosotros, maestros de la ley y fariseos hipócritas, que construís los sepulcros de los profetas y adornáis los monumentos funerarios de los justos diciendo: “Si nosotros hubiéramos vivido en los tiempos de nuestros antepasados, no nos habríamos unido a ellos para derramar la sangre de los profetas”! Pero con ello estáis demostrando, contra vosotros mismos, que sois descendientes de los que asesinaron a los profetas. ¡Rematad, pues, vosotros la obra que comenzaron vuestros antepasados!¡Serpientes! ¡Hijos de víbora! ¿Cómo podréis escapar al castigo de la gehena? Porque mirad: yo voy a enviaros mensajeros, sabios y maestros de la ley; a unos los mataréis y crucificaréis, a otros los azotaréis en vuestras sinagogas y perseguiréis de ciudad en ciudad. De ese modo os haréis culpables de toda la sangre inocente derramada en este mundo, desde la sangre del justo Abel hasta la de Zacarías, el hijo de Baraquías, a quien asesinasteis entre el santuario y el altar. ¡Os aseguro que todo esto le ocurrirá a la presente generación!” (Mateo, 23).

¿Dónde está la “diplomacia” de Cristo allí? ¡Cuántos gober­nan­tes merecerían las mismas invectivas!

¿Qué preocupa al pontífice? ¿El no poder recibir a todos? ¡Para eso tiene el confesionario!

La Iglesia necesita un nuevo Santo Domingo. Alguien que recorra el mundo con su sola autoridad moral, dialogando con todos, denunciando a los tiranos, confesando a todos, sin casas, sin aviones, sin nada de nada, sin nada ni nadie más que la ayuda de cualquiera que quiera ayudarlo.

Esa será la autoridad moral de la Iglesia, para creyentes y no creyentes.

Mientras tanto, “Entonces intervinieron los judíos y le preguntaron: “¿Qué signos nos muestras para obrar así?” Jesús contestó: “Destruid este templo, y en tres días lo levantaré.” (Juan, 2).

Hubo que renunciar al templo. Así se hizo el Cristianismo, y así se tendrá que hacer de vuelta.

martes, 21 de marzo de 2023

The Devastation is Deeper and Wider than We Know

 

The Devastation is Deeper and Wider than We Know


Las consecuencias de las locuras de las cuarentenas obligatorias, peores de lo que suponemos. Abajo, una por una, todas las fuentes. 

 

 

BY       HISTORYPUBLIC HEALTH   4 MINUTE READ

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Three years ago, Covid-19 struck the world. In the face of a rapidly evolving public health crisis, governments and institutions implemented policies to mitigate the spread of the virus. Today, we can look back and see the unintended consequences of these policies, which have had a lasting impact on public trust and our society.

Firstly, the healthcare system experienced significant disruption as a result of the disease but arguably more so from Covid policies themselves. Medical errors increased in hospitals due to the constraints on healthcare resources and mandates. Millions of cancer screenings were missed, potentially causing a future surge in late-stage cancer cases. HIV testing was disrupted, leading to delayed diagnoses and treatment. Additionally, the pressure to report Covid deaths led to inaccurate death counts, prompting more fear and furthering egregious policies.

Many of the Covid models that informed these policies proved to be flawed or unreliable, further eroding trust in the institutions that promoted them. The Centers for Disease Control and Prevention (CDC) faced multiple controversies, including accusations of hiding dataunreliable data, and tracking millions of Americans’ phone locations. Additionally, the influence of unions on CDC policy raised concerns about political interference in public health decisions.

Privacy and censorship concerns related to Covid policies also loom large. Governments and private companies used Covid apps to expand surveillancestop protests, and profit from user information. Reports of CDC collusion with Big Tech have prompted multiple hearings on Capitol Hill.

These concerns were exacerbated by evidence of collusion between the CDC, the White House, and Big Tech companies to suppress free speech and control the narrative surrounding the pandemic. The Twitter blacklisting of Dr. Jay Bhattacharya, a respected medical expert, is just one example of how dissenting voices were silenced.

The massive spending on Covid relief programs also had significant consequences. In Canada, billions were wasted in poorly managed programs. Similarly, in the United States, billions in aid went to hospitals that didn’t need the funds, raising questions about the allocation and oversight of such spending.

One of the most significant consequences of Covid policies has been the impact on child health and development. Lockdowns led to a distressing increase in infant abuse and a surge in anxiety among children. Notably, the restrictions had a devastating impact on teenagers, as well as causing developmental delays in babies.

The Covid regulations also led to a rise in child labor worldwide, with millions of additional child marriages predicted as a consequence of the pandemic. These policies contributed to a significant crisis in child development.

Furthermore, the development of children was negatively impacted by masks and isolation, as evidenced by issues stemming from Covid’s social distancing, such as speech and expression difficulties. The incidence of child abuse increased significantly during lockdown periods, and the cancellation of sports activities had a severe impact on children. The reporting of abuse was also diminished by lockdowns, and the implementation of Covid regulations led to an increase in cases of child sexual abuse.

The consequences of Covid regulations on education were equally severe. Learning loss was a significant outcome of lockdowns, as remote learning proved to be unsatisfactory and even a complete failure. The learning of 1.6 billion children was disrupted due to Covid regulations, worsening the global learning crisis. Students were greatly affected by the disastrous impact of lockdowns, leaving them ill-equipped for the future.

Despite evidence showing that immunocompromised children have a low risk of contracting Covid and that it is uncommon for children to experience Long COVID, the debate around vaccination and its effectiveness in children continues. The UK has initiated compensation payments for vaccine-related injuries, and some experts advise against children receiving boosters due to potential risks.

Interestingly, interacting with children has been shown to improve Covid outcomes, suggesting that isolation measures may not have been the most effective approach. However, vaccination rates for other diseases among children are still declining, raising concerns about future public health challenges – and loss of trust in health institutions.

The Covid policies and their aftermath have had far-reaching impacts on our society. People now have lowered trust in public institutions, raised worries about privacy and freedom of speech, and the financial ramifications will persist for a long time. As we face the challenges posed by this pandemic and its policy outcomes, it’s vital to draw lessons from these missteps so future responses are more balanced, open, and successful in tackling public health crises without compromising civic rights and public confidence.

Reprinted from the author’s Substack

Author

·         Justin Hart

 

 

 

 

https://www.statnews.com/2022/12/05/medical-malpractice-hospitals-covid-pandemic-insurance/

 

https://www.diagnosticimaging.com/view/cancer-screenings-and-covid-19-what-a-new-study-shows

 

https://www.cdc.gov/media/releases/2022/s1201-HIV-COVID-19.html

 

https://yle.fi/a/3-12472166

 

https://www.medrxiv.org/content/10.1101/2022.06.30.22277091v1

 

https://www.bmj.com/content/376/bmj.o831

 

https://www.vice.com/en/article/m7vymn/cdc-tracked-phones-location-data-curfews?utm_source=VICE_Twitter&utm_medium=social

 

https://www.foxnews.com/politics/cdc-director-union-leaders-tightening-masking-guidance-calendar

 

https://abcnews.go.com/Health/wireStory/police-seize-covid-19-tech-expand-global-surveillance-95584064

 

https://www.reuters.com/world/china/china-bank-protest-stopped-by-health-codes-turning-red-depositors-say-2022-06-14/

 

http://freebeacon.com/wp-content/uploads/2022/07/CDC-Emails-to-Big-Tech.pdf

 

https://www.wsj.com/articles/the-twitter-blacklisting-of-jay-bhattacharya-medical-expert-covid-lockdown-stanford-doctor-shadow-banned-censorship-11670621083

 

https://www.bloomberg.com/news/articles/2022-12-06/justin-trudeau-s-covid-19-spending-programs-wasted-billions-audit-finds?leadSource=uverify%2520wall

 

https://www.nytimes.com/interactive/2022/05/29/upshot/pandemic-school-counselors.html

https://www.nytimes.com/2022/03/31/health/covid-mental-health-teens.html

https://www.usatoday.com/in-depth/news/education/2022/06/09/pandemic-babies-now-toddlers-delayed-development-heres-why/9660318002/

 

https://www.dailymail.co.uk/news/article-10910683/Some-children-arriving-primary-education-unable-say-NAMES-teachers-report-finds.html

https://www.nytimes.com/interactive/2022/05/29/upshot/pandemic-school-counselors.html

https://www.kron4.com/news/eye-contact-speech-expression-speech-pathologist-treating-issues-stemming-from-covids-social-distancing/?utm_medium=referral&utm_campaign=socialflow&utm_source=t.co

https://bmjpaedsopen.bmj.com/content/6/1/e001553

https://srcd.onlinelibrary.wiley.com/doi/abs/10.1111/cdev.13738

 

https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S016344532100548X

 

https://www.bbc.com/news/health-61898694

 

https://jme.bmj.com/content/early/2022/12/05/jme-2022-108449

https://www.cnbc.com/2022/12/16/interacting-with-small-kids-may-lower-risk-of-severe-covid-outcomes.html

lunes, 20 de marzo de 2023

NUEVAMENTE RICARDO ROJAS DA EN LA TECLA DEL PROBLEMA POLÍTICO DEL LIBERALISMO ARGENTINO

 Se acerca una nueva elección, y mucha gente se lamenta de que, otra vez, los políticos con tendencias liberales no logran ponerse de acuerdo para consensuar una oferta común. No sólo eso, cada vez más esos políticos y sobre todo sus seguidores, se atacan mutuamente con más vehemencia que a los demás partidos.

El liberalismo, en su aspecto de interacción social, enseñó algunos principios que deberían ser recordados al momento de hacer política. Uno de ellos fue el descubrimiento de las ventajas de la división del trabajo, la cooperación y la asociación. Cuando la organización tribal o familiar en la cual cada uno tenía asignado un rol y una tarea fue sustituida por un sistema donde cada persona se especializó en aquello para lo cual tenía ventajas comparativas, incrementó la producción de lo suyo e intercambió sus excedentes por los excedentes de otros bienes producidos por los demás, comenzó una era de crecimiento que no se detuvo desde que la gente salió de las cavernas hasta hoy.
Otro aprendizaje que el libre comercio produjo fue el de reconocer la importancia de los representantes. Las primeras formas de asociación comercial o productiva tuvieron lugar fundamentalmente entre parientes o amigos. Cuando aparecían conflictos entre ellos, se podían terminar en una discusión entre ellos si primaba la amistad o familiaridad, o en un escándalo y la ruptura, cuando precisamente esa familiaridad intensificaba la pelea. Una labor esencial que justificó la existencia de los abogados fue la de representar objetiva y desapasionadamente los intereses de sus clientes, tratando de buscar una solución adecuada para resolver los conflictos, que fuera aceptable por todos los involucrados.
Pero los liberales haciendo política no han recogido ninguna de esas enseñanzas. En primer lugar son una orquesta en sí mismos: son las estrellas, candidatos, pero también organizadores del partido, tejedores de alianzas, negociadores de listas, encargados de decidir sobre el marketing, la publicidad y hasta las cuestiones legales. Y aun cuando tengan asistentes o asesores, especializados en distintas cosas, ellos quieren tener siempre la última palabra, porque es "su" partido o agrupación.
Claramente personas que actúan de este modo jamás podrán hacer alianzas o asociaciones productivas con quienes deberían ser sus "pares", pero que en realidad son vistos como potenciales competidores o rivales. Cuando hablan de "juntarse" en un gran partido liberal, en realidad están diciendo: "vengan conmigo, síganme, en mi lista tengo lugar para ustedes". De cara hacia afuera el comentario es: "Nosotros tenemos vocación de unidad, son ellos los que no se quieren unir".
Lo que debería ser una distendida conversación sobre cómo crecer potenciando las ventajas de cada uno, se convierte en una tensa discusión por ver quíen va primero o segundo en una lista. Los potenciales aliados se convierten en seguros enemigos. Y por eso no es casual que a la postre, entre esas personas que deberían ser aliados políticos, se produzca más encono y resentimiento que con los izquierdistas y derechistas que son los verdaderos adversarios.
Se suele disfrazar esta situaciòn hablando de diferencias ideológicas o de pensamiento. El liberalómetro está entonces a la orden del día. Es razonable que no cualquier cosa pueda ser colocada bajo el paraguas del liberalismo, pero hay tantas visiones del liberalismo como personas, de modo que ninguna organización o asociación sería posible si se pretendiese que cada uno entienda el liberalismo como lo entiendo yo. Pero eso se resuelve si se logra un consenso en una serie de principios fundamentales, que serán infranqueables y definitorios, y se establece un procediiento civilizado para discutir todo lo demás.
La división del trabajo debería llevar a que los candidatos sean candidatos porque tienen las mejores cualidades para ejercer los cargos electivos, los organizadores tengan autonomía para organizar la asociación con independencia de los candidatos, los publicistas hagan su trabajo. En fin, aprender e implementar lo que llevò siglos de praxis desarrollar en el mundo.
Mientras tanto, este año no contaremos tampoco con una oferta liberal unificada. Seremos pocos e iremos separados. Y como no es razonable que la mayoría de la gente vote por ideología, sino que lo hace por muchísimos motivos, la dispersión que limita las posibilidades de éxito disminuye a su vez la propensión al voto hacia el liberalismo de mucha gente independiente.
No tendremos la oportunidad de votar por una opciòn que incluya a Javier Milei, Ricardo López Murphy, Patricia Bullrich, José Luis Espert, etc. Es más, ya se están viendo los ataques furiosos de los seguidores de unos y otros -que probablemente se intensifiquen con el correr de la campaña-, porque en lugar de ver aliados en las ideas, ven competidores que les sacarán votos.
El argumento de cada grupo es que ellos son los "verdaderos" representantes del liberalismo, y en lugar de buscar agrandar una organización que ofrezca una propuesta conjunta, le piden a los otros que los sigan. La tradición caudillista y personalista que prima en Argentina intensifica esta visión. La gente no habla de ideas ni de propuestas, habla de personas.
Probablemente después de estas elecciones, todos volverán a decir que para la próxima habría que tener un partido único y buscar los mecanismos para que todos puedan coexistir civilizadamente. Algún día será.

Ricardo M. Rojas.

domingo, 19 de marzo de 2023

NUNCA LA MENTIRA Y EL ENGAÑO HAN SIDO TAN MONSTRUOSOS

 Las predicciones apocalípticas de una tercera guerra mundial, de tipo atómico, parecen falsarse cotidianamente, a pesar de otras terribles guerras con armas convencionales. 

Si la política era la continuación de la guerra por otros medios, parece que ante la disuación mutua de usar armamento nuclear, la guerra parece continuarse ahora con una intensidad nuclear de otra naturaleza.

Nunca como desde el 2016 en adelante el engaño masivo y la mentira han sido tan atroces. Nunca como antes la propaganda política de los gobiernos y organizaciones privadas en complidad con gobiernos ha sido tan eficiente en presentar a los culpables como inocentes y en acorralar a las voces disidentes con todo tipo de descalificaciones ante la opinión pública (conspiranoides, negacionistas) más, por supuesto, persecuciones judiciales y encarcelamientos, con la complicidad inclusive de instituciones religiosas que parecen también haber comenzado un proceso de autodrestrucción mientras, aparentemente, se creen triunfadoras en su misterio de iniquidad. Y nunca como antes la propaganda maliciosa ha funcionado con filosofías hartamente difundidas, como el positivismo, el marxismo y el postmodernismo, y nunca como antes ha tenido aliados tan poderosos como los atemorizantes dioses de los facts, los hechos y las creencias culturales sobre la explotación capitalista. 

No es casual: ya no funcionan las guerras de invasión. O, mejor dicho, funcionan de otro modo. Se invaden las conciencias y las creencias. 

En tiempos como estos, la justicia humana es casi inexistente.  Todo puede ser fraguado, el arte del engaño ha llegado a niveles que superan la alegoría de la caverna. 

En tiempos como estos, habrá que refugiarse en muy pocas amistades pero muy profundas, en niveles de confianza que lleguen sólo a un puñado de personas, y en convicciones profundas que estén a resguardo de realidades prefabricadas. 

Son tiempos difíciles. Occidente muere lentamente víctima de sus propios delirios. Estamos nuevamente en los momentos donde con cuidado nos reconocíamos dibujando un pez, en un terreno peligroso. 

domingo, 12 de marzo de 2023

ODIAR ES UNA COSA, ESTAR EN CONTRA DE LA COACCIÓN, OTRA

 



Hace poco, una excelente ex alumna escribió lo siguiente: “…Uno de los aspectos que más me llamó la atención fue el papel fundamental que ha tenido el movimiento LGBT en la lucha por la igualdad de derechos y la eliminación de la discriminación en el país. Desde la aprobación del matrimonio igualitario en 2010 hasta las leyes que protegen a las personas LGBT de la discriminación, ha sido una lucha constante para garantizar que todas las personas sean tratadas con dignidad y respeto.

El párrafo me dejó pensando en el frecuente malentendido que se produce por este tema.

Los que estamos en contra del lobby LGBT y todas las letras que se agreguen, no somos gente malvada que odia a los diferentes o niega sus derechos. Además no es cuestión de decirlo, es cuestión de vivirlo también. En mi caso, convivo con toda persona que quiera hablar conmigo y ofrecerme su amistad, incluso con el riesgo de que he abierto las puertas de mi ser a quienes se han creído dueños de él.

Los que estamos en contra del lobby LGBT estamos en contra de un lobby, esto es de la coacción, que a su vez es fruto de una nueva forma de marxismo. Eso es otra cosa.

Todas las personas tienen derechos por ser seres humanos. Y esos derechos son las libertades individuales, de expresión, asociación, libertad religiosa y de enseñanza.

No se tienen derechos por pertenecer a un colectivo “diverso”. El fundamento de los derechos es la naturaleza humana. No las características individuales o grupales. Un afroamericano tiene derechos por ser ser humano (como bien dijo Martin Luther King); no por ser afroamericano.

Pero desde el neomarxismo, el capitalismo ha mutado al heteropatriarcado explotador. La lucha de clases es ahora entre blancos heterosexuales contra todas las nuevas clases explotadas: las mujeres, los trans, los gays, los afroamericans, etc.

Desde esa perspectiva, estos grupos se creen explotados aunque el blanco no lo sepa o no lo quiera, y por ende con un “derecho a la resistencia” que se expresa en nuevos derechos a la no discriminación o discurso de odio. Entones una mujer se cree con derecho a ser parte de tal o cual asociación, y el que esté en desacuerdo es un delincuente por discriminación y discurso de odio. Y así sucesivamente con los trans que se creen con derecho a ser deportistas en equipos femeninos, o a cambiarse en el vestuario femenino, o los gays que creen que tiene derecho a denunciar como delincuente a quien no quiera hacerle su torta de bodas, o los funcionarios del estado que ponen presos a los padres que no quieren para sus hijos la educación sexual que determine el lobby LGBT, etc.

Contra todo ello estamos en desacuerdo.

No con tratar a todo el mundo con dignidad y respeto, sea marciano, terrestre, gay, lesbiana, trans, no binario, afroamerican, mujer o indígena. Ojalá todos ellos se dieran cuenta de que su protección jurídica no es el neomarxismo, que destruye los pactos políticos originarios, sino en el liberalismo clásico, que reconoce a todos las mismas libertades individuales, lo cual incluye la obligación de no invadir la propiedad de otro y de respetar la expresión de la cosmovisión del otro aunque sea moralmente diversa a la nuestra.

Pero parece que estamos lejos de ello, y mientras tanto, los que nos oponemos a la coacción parecemos ser partidarios del odio.

Terrible confusión.

sábado, 11 de marzo de 2023

DESDE WUHAN, UNA EPIDEMIA DE MENTIRAS, por Fernando Del Pino Calvo-Sotelo

 Desde Wuhan, una epidemia de mentiras

Fernando del Pino Calvo-Sotelo

7 de marzo de 2023

Hace pocos días el director del FBI afirmó que “muy probablemente” el origen de la pandemia había sido un escape accidental de laboratorio en Wuhan[1], sumándose así a diversos informes que han ido aflorando recientemente y al informe eminentemente científico del Senado de EEUU, publicado en octubre de 2022, que descartaba la teoría de un origen zoonótico natural y espontáneo[2].

Aunque probablemente el momento elegido para estas tibias iniciativas esté relacionado con la situación geopolítica actual y que por ahora carezcan del énfasis que merece la responsabilidad por la muerte de millones de personas, estamos ante un cambio de relato radical, pues durante la pandemia los medios de comunicación negaron y censuraron la teoría de un escape de laboratorio, aunque prestigiosas publicaciones médicas como el BMJ lo consideraban verosímil[3]. Dado que el único objeto de la censura es ocultar la verdad, de por sí éste era ya un indicio revelador, pero hay más.

El origen extremadamente probable de la pandemia

Como es bien sabido, en Wuhan existían dos laboratorios biológicos de seguridad y se sabía que al menos uno de ellos estaba trabajando con el mismo tipo de coronavirus que el SARS-CoV-2[4]. Como es obvio, la probabilidad a priori de que, de todas las ciudades del mundo, el virus emergiera precisamente en una ciudad donde existían dichos laboratorios sin que estos tuvieran nada que ver es ridículamente baja. Si se produce un vertido tóxico al lado de una fábrica de productos químicos, ¿de quién sospechamos?

En segundo lugar, la eficiencia con la que el SARS-CoV-2 se unía a los receptores ACE2 y la elevada contagiosidad del covid entre humanos encajaba mal con un origen zoonótico espontáneo. Existen escasos precedentes históricos de grandes pandemias de origen zoonótico procedente de mamíferos en el que el vector de transmisión no haya sido un insecto y la probabilidad de que una enfermedad pase de forma natural de mamífero a humano y se convierta en altamente contagiosa entre humanos es muy baja. Asimismo, la evidencia genética del coronavirus no mostraba que hubiera circulado por otros animales que no fueran seres humanos.

Por último, tres años después no se ha encontrado el animal origen del SARS-CoV-2 ni el grupo de animales contagiados que hiciera de reservorio de la enfermedad. Si ellos fueron el origen de la epidemia, ¿dónde están esos animales enfermos? Tampoco han seguido contagiando a humanos: ¿sólo los contagiaron una vez y sólo en Wuhan? La realidad es que no hay evidencia científica alguna que apoye la a priori muy improbable teoría del origen natural de la epidemia.

Los interesados en ocultar la teoría del escape biológico

El interés de la dictadura comunista china en ocultar un potencial escape biológico es evidente, pero ¿qué interés ha tenido la burocracia de EEUU en contribuir a tal ocultación hasta ahora? Existen tres motivos. El primero era un motivo político: Trump había acusado a China y el establishment norteamericano estaba juramentado para desacreditarle en todo lo que dijera, aunque fuera verdad[5].

El segundo motivo es que existía la preocupación de que culpar de la pandemia a un accidente biológico en un laboratorio gubernamental pusiera en riesgo los programas biológicos que todas las potencias – incluido EEUU – tienen en distintas partes del globo.

Pero el motivo más relevante es que conocidas instituciones de salud norteamericanas dirigidas por conocidos científicos y burócratas habían financiado parte de los experimentos en Wuhan debido a la prohibición legal de realizarlos en territorio estadounidense.

El intento de encubrimiento involucró a la corrupta OMS, que casualmente eligió a uno de estos científicos para unirse al equipo enviado a Wuhan “para investigar” el origen de la pandemia y aseverar, naturalmente, que los chinos nada habían tenido que ver[6], al fáustico Dr. Fauci[7], y a 27 científicos que publicaron una carta en The Lancet tildando de “teoría conspiratoria” la posibilidad de un escape de laboratorio. El escándalo fue mayúsculo, pues pronto se supo que 26 de los 27 tenían vínculos directos o indirectos con el propio laboratorio de Wuhan o sus financiadores[8].

Algunos creen que el escape no fue accidental y que la epidemia fue provocada. Sin embargo, si el gobierno chino hubiera querido desatar una epidemia nunca lo habría hecho en su propio territorio y mucho menos en una ciudad con laboratorios biológicos. Es más, aquellos que defienden que la epidemia fue provocada se verían obligados en pura lógica a mirar hacia algún adversario de China, como EEUU. Lo considero muy improbable.

Que el escape fuera accidental no exime al gobierno chino de responsabilidad ante la negligencia y ante algo mucho peor: su opacidad inicial, plagada de ocultaciones (consustanciales a un régimen comunista) y la exportación del virus al resto del mundo, de la que existen indicios de dolo al no prohibir presuntamente los vuelos internacionales una vez había prohibido los nacionales[9].

Si no hemos vivido una pandemia natural sino un accidente de laboratorio a lo Chernóbil con uno o varios escapes a lo largo del otoño del 2019, el relato sobre el covid cambia. Entre otras cosas, la psicosis sobre una futura epidemia se reduce considerablemente y Bill Gates queda en entredicho como sedicente profeta de pandemias y consejero sobre cómo prevenirlas. ¿Por qué no propone impedir que los yonquis del poder, sus científicos arrogantes y las vampíricas empresas farmacéuticas sigan jugando al peligroso juego de la manipulación genética de patógenos con fines bélicos o lucrativos?

Confinamientos, mascarillas e inmunidad natural: una epidemia de mentiras

Nada hay oculto que no llegue a descubrirse ni nada secreto que no llegue a saberse” (Lc 8, 16-18). Con el paso del tiempo el Himalaya de falsedades que ha rodeado la epidemia del covid está saliendo a la luz. Este aluvión de mentiras cimentó un programa de manipulación de masas sin precedentes para crear la histeria colectiva necesaria para lograr que la población aceptara mansamente una claustrofóbica dictadura sanitaria.

La implantación de los ilegales confinamientos (“dos semanas para aplanar la curva”, ¿recuerdan?) no sirvió para nada salvo para arruinar mental y económicamente a millones de personas.

Las mascarillas, primero denostadas y luego histéricamente impuestas, nunca dejaron de ser una completa farsa, una superstición, un símbolo de sumisión y un negocio para los comisionistas de turno. Ningún plan de epidemias previo contemplaba su uso y no existía evidencia sobre su utilidad para el público en general, pero ha sido un reciente estudio Cochrane (máxima fiabilidad estadística) el que ha dado la puntilla a la creencia de que las mascarillas valgan para prevenir la transmisión de virus como la gripe o el SARS-CoV-2. En efecto, su conclusión es que el uso comunitario de mascarillas quirúrgicas supone “poca o ninguna diferencia en el desenlace de gripe/SARSCoV2 confirmada en laboratorio en comparación con no utilizarla, y que las mascarillas N95 (FFP2) no implican diferencias claras en comparación con el uso de mascarillas médicas/quirúrgicas (…)[10]”.

Si las mascarillas quirúrgicas y FFP2 no servían para impedir el contagio y la transmisión del virus (como evidencia que dos años de obligatoriedad no impidieran que éste circulara a voluntad), imaginen cómo nos tomaron el pelo con las mascarillas de tela. En España, tras torturar a los niños en colegios transformados en campos de concentración, la tomadura de pelo continuó en el transporte público y continúa aún en hospitales y farmacias.

La campaña de terror mediática también hizo creer que toda la población estaba expuesta a idéntico riesgo cuando se sabía que estadísticamente la enfermedad sólo revestía peligro para personas mayores y para quienes sufrían comorbilidades muy específicas. A pesar de que esta evidencia era conocida desde principios de 2020, Gates tuvo la desfachatez de afirmar en 2022 que “[al principio] no entendíamos que el covid tenía una letalidad bastante baja y que sobre todo afectaba a los ancianos, de modo similar a la gripe, aunque algo diferente[11]”. Los adultos sanos y, sobre todo, los jóvenes, adolescentes y niños, nunca corrieron un grave riesgo, pero este dato se ocultó para mantener a la población aterrorizada y maximizar el lucro del escandaloso programa de vacunación universal.

Asimismo, el contubernio político-mediático-farmacéutico negó el poder de la inmunización natural y exigió a quienes habían pasado la enfermedad que se vacunaran igualmente. La literatura médica y una robusta evidencia científica decían que esto era un disparate, y así lo denuncié desde el principio. Tres años después, un macro estudio financiado por la Fundación Gates concluye que la inmunización natural otorgaba una protección “igual o superior” a la de las vacunas, “muy elevada y duradera” contra la reinfección y gravedad para las variantes anteriores a ómicron y algo menor contra la reinfección, pero igualmente potente contra la gravedad, con ómicron[12]. La realidad es que la inmunización natural de virus respiratorios, que excita la producción de anticuerpos IgA en las mucosas y la inmunidad celular (células T), es siempre superior a la provista por vacunas sistémicas como las del covid.

Terapias genéticas y “vacunas” ineficaces e inseguras

Finalmente topamos con las terapias genéticas o “vacunas” covid imprudentemente aprobadas e impuestas a toda la población sin que cumplieran con los requisitos exigidos a toda vacuna: necesidad (criterio incumplido salvo para la población de riesgo), eficacia y seguridad. Incluso crearon un pasaporte sanitario para forzar la vacunación de los renuentes a pesar de que las “vacunas” nunca fueron concebidas para impedir la transmisión (como reconoció la propia Pfizer), de modo que la meta del 70% de inmunidad de rebaño no dejó de ser otra quimera para vender más vacunas. El fracaso de las vacunas antigripales, que “60 años después de su introducción no han logrado nada para prevenir la infección”, es un ejemplo de que “ninguno de los virus respiratorios en mucosas ha sido efectivamente controlado por ninguna vacuna[13]”. Esto se sabía desde un principio, pero se ocultó.

En la edición de Davos de 2022 el propio Gates reconoció que las vacunas covid “no tienen un efecto demasiado duradero y no son buenas bloqueando la transmisión”, con lo que se preguntaba “qué sentido tenía” comprobar si las personas estaban vacunadas[14]. Irónicamente, en Davos la organización exigía prueba de triple vacunación[15].

Las “vacunas” no sólo han resultado ineficaces e innecesarias para la inmensa mayoría de la población para la que el covid era estadísticamente leve (como se sabía, repito, desde 2020), sino que han provocado unos efectos adversos sin precedentes que explicaría el actual exceso de mortalidad cardiovascular y una multitud de bien documentados efectos isquémicos, inmunitarios, oculares, neuropáticos, herpes, menstruales, de fertilidad masculina e incluso cancerígenos[16].

¿Quién asumirá la responsabilidad?

Ante tanta acumulación de evidencias, ¿qué responsabilidad asumirán los políticos y las autoridades “sanitarias” que nos encerraron ilegalmente impidiéndonos circular con libertad, que abandonaron a nuestros mayores y los condenaron a morir solos, que nos obligaron a pasear como presos dos horas al día, a llevar mascarilla en el campo y a sentar familias separadas en restaurantes, que incitaron al odio hacia los no vacunados y nos empujaron mediante el pasaporte sanitario a inyectarnos unas terapias genéticas experimentales, ineficaces y poco seguras?

¿Qué responsabilidad asumirán los periodistas ignorantes y sin escrúpulos que aterrorizaron a la población durante dos años mintiendo constantemente, ocultando la realidad de las mal llamadas “vacunas” como si fueran agentes de ventas de la industria farmacéutica, animando escandalosamente a inyectarse a jóvenes, embarazadas y niños y censurando a quienes aportaban datos científicos mientras los estigmatizaban calumniándolos hipócritamente como “negacionistas”?

¿Qué responsabilidad asumirán las turbias agencias del medicamento que parecen controladas por las grandes empresas farmacéuticas y aprobaron con enorme negligencia[17] unos productos ineficaces e inseguros mientras boicoteaban todo tratamiento terapéutico? ¿Y los colegios de médicos que amenazaron y persiguieron a los pocos facultativos que osaban levantar su voz para protestar ante tanto atropello acientífico?

¿Qué responsabilidad asumirán tantos médicos de especialidades de todo tipo que incitaron a sus pacientes a vacunarse indiscriminadamente sin distinción de edad o circunstancias y ahora callan los efectos secundarios que ven de primera mano, que aceptaron como obedientes funcionarios las consignas de las “autoridades” sin pensar por sí mismos y sin leer un solo estudio científico sobre el covid mientras pontificaban desde su ignorancia abusando de la autoridad de la bata blanca?

¿Y qué decir de aquellos “expertos” entrevistados en los medios que no paraban de repetir necedades políticamente correctas atraídos por el brillo de un protagonismo efímero y que ahora han vuelto a la sombra de la que nunca debieron salir?

Contrasten estas actuaciones con la de los pocos médicos que tuvieron el enorme coraje de poner en peligro su carrera para defender la verdad científica o la de aquellos que no tenían tiempo de dar su opinión porque estaban ocupados tratando desesperadamente de salvar vidas en aquella traumática primavera de 2020. O la de aquellos ciudadanos, por cierto, que resistieron heroicamente la presión e histeria de las masas y decidieron no vacunarse en ejercicio de su libertad.

¿Qué lecciones debemos sacar de este enorme fraude?

La experiencia del Himalaya de falsedades que hemos vivido debería enseñarnos a desconfiar axiomáticamente del contubernio político-mediático-farmacéutico, de las “autoridades” políticas o sanitarias, pues son la misma cosa, y de la enorme corrupción que engloba a la industria farmacéutica y el amplio campo de voluntades que puede comprar.

De modo más profundo, lo que hemos vivido es un colosal fracaso del cientificismo que propugna la omnipotencia del hombre y “La Ciencia”, el mismo que despreciaba nuestro maravilloso sistema inmunológico natural mientras ponía su fe en una chapuza de “vacunas”, y cuyas ínfulas no son más que un despliegue de soberbia.

Pero lo más importante que debemos aprender es que quienes han aprovechado un accidente de laboratorio para poner en marcha un experimento totalitario creen haber creado un precedente y aspiran a lograr el atajo hacia un gobierno global mediante una dictadura sanitaria global. Ésta es la función del Tratado de Pandemias que la OMS (cofinanciada por la Fundación Gates) quiere aprobar antes de que el senil Darth Biden abandone el poder.

Este tratado otorgaría potestad absoluta a la OMS en caso de emergencia sanitaria e incentivaría estados de pandemia permanente. No olviden que la OMS[18] modificó la definición de pandemia para que incluyera cualquier enfermedad contagiosa, aunque fuera un virus conocido y estadísticamente leve[19], que aprovechó la insignificante viruela “del mono”, que ya nadie recuerda, para declarar una “emergencia sanitaria internacional[20]” y que tres años después aún mantiene vigente la declaración de pandemia con el covid. Ésta es una amenaza real para nuestra salud y libertad. Tómenla en serio.

[1] FBI director says China trying to thwart Covid origin probe (nbcnews.com)
[2] Report An Analysis of the Origins of COVID-19 (senate.gov)
[3] Covid 19: We need a full open independent investigation into its origins | The BMJ
[4] In 2018, Diplomats Warned of Risky Coronavirus Experiments in a Wuhan Lab. No One Listened. – POLITICO
[5] CNN ex-boss Jeff Zucker told staff not to probe ‘lab leak’ theory (nypost.com)
[6] How can Peter Daszak be part of WHO’s team investigating the original source of the outbreak?  | Daily Mail Online
[7] Fauci: No scientific evidence the coronavirus was made in a Chinese lab (nationalgeographic.com)
[8] Revealed: How scientists who dismissed Wuhan lab theory are linked to Chinese researchers (telegraph.co.uk)
[9] How China locked down internally for COVID-19, but pushed foreign travel (indiatimes.com)
[10] Intervenciones físicas para interrumpir o reducir la propagación de los virus respiratorios – Jefferson, T – 2023 | Cochrane Library
[11] Martin Kulldorff en Twitter: «After pushing covid lockdowns, @BillGates admits that he and his foundation experts «didn’t understand that it’s a fairly low fatality rate and that it’s a disease mainly of the elderly»; basic facts known in early 2020. He should stay away from public health.» / Twitter
[12] Past SARS-CoV-2 infection protection against re-infection: a systematic review and meta-analysis – The Lancet
[13] Rethinking next-generation vaccines for coronaviruses, influenzaviruses, and other respiratory viruses: Cell Host & Microbe
[14] Preparing for the Next Pandemic with Bill Gates | Davos | #WEF22 – YouTube
[15] Davos is back but participants have to be vaccinated and tested (cnbc.com)
[16] El covid y la cultura del miedo – Fernando del Pino Calvo-Sotelo (fpcs.es)
[17] FDA oversight of clinical trials is “grossly inadequate,” say experts | The BMJ
[18] WHO and the pandemic flu “conspiracies” | The BMJ
[19] WHO Changed Definition of Influenza Pandemic | The BMJ