domingo, 28 de julio de 2019

TOMAR CONCIENCIA DE LO QUE PUEDE VOLVER













No, NO es “meter miedo”. Yo no hago estrategias discursivas que al modo postmoderno puedan servir para un lado o para otro. Tampoco contrapongo el discurso a los hechos. Los discursos forman parte esencial de lo real, y su verdad tiene que ver con la verdad del horizonte desde donde están formulados.

Por ende no se trata de “meter miedo” sino de recordar la verdad de una historia –relatada desde la verdad de un horizonte- que, al parecer, tiene que ser contada una y otra vez.

El peronismo, es fascismo musoliniano argentino, que no se fue nunca de nuestro horizonte cultural –sea de derecha, de izquierda o marciano- fue sacado por la fuerza en 1955, y sólo porque su “querido líder” –como Kim Jong-un- cometió el error de pelearse con una iglesia cuyos católicos lo habían apoyado casi en bloque, excepto los justos que siempre quedan, como los entonces liberales de la democracia cristiana que seguían al “hereje” Jacques Maritain.

Coherentemente, reaccionaron con fuerza contra la fuerza. El supremo líder, que nunca dejó de gobernar, ante la ingenuidad de los antiperonistas, comenzó a apoyar lentamente la idea de una revolución armada. Que ya, en os 60 y en los 70, comienza a ser un intento de imitación, bastante exitoso, del castrismo cubano. Y casi lo logran. Montoneros fue la coherente derivación del peronismo adecuado a la historia de su tiempo, un tiempo que pasaba ya por Cuba y no por Mussolini. Y así, comenzaron con la guerrilla armada, esta vez apoyados por los teólogos de la liberación y por los llamados “sacerdotes” del tercer mundo. Mataron y asesinaron por doquier. Junto con ERP, asesinaron y mataron con una crueldad inusitada, pero, claro, para ellos se estaban “defendiendo” contra la agresión de imperialismo capitalista, porque “la violencia de arriba engendra la violencia de abajo”. Los católicos, desde Pablo VI para abajo, estaban intelectualmente inermes para responderles: “tienen razón, ok, el capitalismo es un horror, pero sean buenitos”. En fin. O en principio. El principio de lo que aún sufre la Iglesia.

Hacia el 72, tribunales civiles legales, constitucionales, lograron juzgarlos y condenarlos con debido proceso, a gran parte de ellos. Pero entonces gana las elecciones Héctor J. Cámpora, una de cuyas primeras medidas fue la amnistía de los llamados “presos políticos”. Salieron con furia y alegría a realizar su venganza, y comenzaron de vuelta los asesinatos y los secuestros. Todo en nombre de los pobres y la lucha contra el capitalismo. Lo primero que hicieron fue asesinar al juez Quiroga, que había tenido la valentía de procesarlos y condenarlos.

Y de ese modo la bandera cubana casi se levanta en Argentina, comenzando por la provincia de Tucumán. Hasta que el vaciamiento institucional total y el avance de Cuba hace reaccionar a los militares conservadores que sencillamente tienen que caminar hacia la Casa Rosada y mandar a la entonces presidente –el último regalo de Perón a la Argentina- a un plácido retiro en el sur. De vuelta, como en el 55 y en el 66, esos militares no se caracterizaban por su sabiduría. No sólo no pudieron planificar bien una salida institucional, no sólo no entendían absolutamente naaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaada de economía, sino que además decidieron aniquilar a los guerrilleros con sus mismas armas: secuestro, asesinato y tortura. Un horror. Su último gran horror fue la guerra de Mavinas –apoyados por casi todos, excepto Alfonsín y Alsogaray- que al menos tuvo el resultado de que saco para siempre de la Argentina al factor militar como opción política.

Desde entonces en adelante todo fue un desastre excepto que, de algún modo, con ensayo y error, se podría decir que los argentinos ensayaban en cada votación un intento de estabilidad institucional democrática, siempre al límite: la salida acelerada de Alfonsín, el intento de tercer mandato de Menem, el golpe de estado civil-peronista contra De La Rúa, y el gobierno de Duhalde. Pero durante todo ello, Montoneros no intentó adecuarse a nada. Allí estaban esperando, agazapados, el momento para volver al poder. Pero muy sagazmente, sin revolución violenta. Sólo tenían que volver bajo las apariencias de institucionalidad constitucional y poner el rumbo muy claro, aunque casi nadie se diera cuenta, hacia Venezuela. Y lo lograron, y los que lo advertíamos éramos ridiculizados. Eso fue y sigue siendo el kircherismo. No su corrupción, sino su decidido enfoque ideológico hacia Venezuela que, si lo hubieran hecho sin corrupción, ya seríamos un estado satélite del pajarito viviente.

Eso fue y sigue siendo el kirchnerismo. Al principio comenzaron despacito. Bueno, despacio para lo que son ellos.

Hay que recordar la “foja de servicios” del kirchnerismo. Como ya dije una vez: el kirchnerismo, coherentemente, revivió el odio y la venganza de los terroristas que en los 70 asesinaron en nombre de Marx y la liberación, y puso a varios de ellos en el gobierno, porque eso es lo que eran. Juzgó para un solo lado, y ese doble standard borra toda autoridad moral a su política de derechos humanos.

Nestor Kirchner incentivó el odio, y su estilo de “crispación” era la coherente expresión de aquél que piensa que de un lado están los explotados y del otro los explotadores. De ese modo, violó permanentemente el orden constitucional republicano donde esa dialéctica marxista no tiene cabida. Siempre fue coherente. Manipuló a los jueces y desobedeció a lo corte. Ignoró al poder legislativo. Persiguió a los que pensaban diferente y podían hacerle sombra. Digno discípulo de Juan Domingo Perón. Provocó con todo ello una enorme anomia institucional. Comenzó a perseguir a la prensa libre; subió la carga impositiva, expandió el gasto, comenzó a emitir, liquidó al banco central independiente, intentó controlar precios, re-estatizó empresas, subsidió a las empresas de servicios públicos con más gasto público, generó clientelismo político, privó de libertad a las provincias con el control de sus fondos, llevando a la economía hacia una nueva crisis que, suerte para él, le explota a los macristas en el 2018. Concentró, consiguientemente, todo el poder. Se rodeó de las peores personas, llenas de resentimiento y enloquecidas de odio, verdaderas personalidades psicopáticas en cuyas manos puso prácticamente al país. A nivel internacional, se alió con Chavez, en una alianza profunda cuya peligrosidad, en tanto a la cubanización de toda América Latina, pocos llegaron a advertir, y muchos siguen sin advertir. Sostuvo a los peores dictadorzuelos latinoamericanos y logró manipular la absurda Unasur para ese servicio, bajo la complicidad o indolencia de los demás dirigentes. Promovió el aborto, promovió un tema grave como la ley de matrimonio homosexual por motivos políticos y al principio de su gobierno no logró entender ni convencerse de que no era el Papa y que la remoción de los obispos no estaba en sus manos. Y, por último, siguió gobernando bajo el mandato formal de su esposa, usurpando el poder, siendo por ende presidente de facto, burlándose de todo el orden institucional. Nunca se sabrá si murió de forma natural o fue asesinado, pero el gobierno de su esposa agravó totalmente todas estas cosas. Cristina Kirchner fue un modelo perfecto de dictadora autoritaria de izquierda, adalid de dictadores como ella, una cuasi psicótica, cerrada al diálogo, amante de hablar horas y horas, auto-considerada la gran arquitecta del universo, llevando su discurso a niveles de delirio parecidos a los de Maduro, siendo ello totalmente funcional a los marxistas no delirantes que seguían con gran alegría nuestro camino directo hacia el eje Cuba-Venezuela.
Pero no se atrevió a eliminar la corte ni a socavar totalmente al sistema electoral.
Ello permitió el cuasi-milagro, alentado por su enooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooome corrupción, de que Macri y Vidal ganaran las elecciones. A los cuales yo, personalmente, no los pedía nada más que nos sacaran del camino a Venezuela. Y lo cumplieron. En el tema económico no se dieron cuenta de nada pero, oh detalle, no son dictadores.
Ahora los intelectuales del kirchnerismo se dan cuenta de lo que ha pasado. Razonan, coherentemente, que el problema fue que realmente NO fueron por todo. Ahora sí llegará el momento de tomar la corte –no lo dice “el zanotti que quiere meter miedo”, lo dicen ellos- y acabar con todo.
Y han fabricado a una Cristina “calladita” en campaña (que no saben ya cómo mantenerla así) con un títere total como candidato a presidente. Y así es Argentina y los argentinos: semejante amenaza, semejante mentira, semejante afrenta, donde una procesada por graves delitos es candidata; eso, esa bestialidad institucional y moral, tiene chances de ganar las elecciones.
Y allí, adiós.
Que haya que recordar todo esto a gran parte de los liberales y a los conservadores argentinos, que haya que rogarles que por favor no es momento de jugar a ser presidentes, eso, creo, es aún más terrible.
Que Dios nos ampare.

domingo, 21 de julio de 2019

SOBRE DONALD TRUMP Y EL ADORABLE CUARTETO DE CUERDAS DEMÓCRATA.

Con su rudeza habitual, Trump espetó a cuatro diputadas demócratas: si odian a EEUU, ¡váyanse! Las cordialmente invitadas a salir fueron la famosa Alexandria Ocasio-Cortez, Ilhan Omar, Rashida Tlaib y Ayanna Pressley. Las tres primeras, una pinturita. La primera es la Cristina Kirchner norteamericana o peor. La segunda es una pro-iraní, antisemita y odiadora serial del Estado de Isreal. La tercera va por allí. La cuarta, al lado de las otras tres, es una moderada. 

La respuesta no se hizo esperar. las cuatro acusaron a Trump de racista y pidieron a "The House" que hiciera una declaración oficial al respecto. Y lo lograron. 

Trump, por supuesto, les siguió diciendo de todo. 

En este episodio hay algo que quisiera destacar. Como dije, Trump, pobre, no es un diplomático, pero allí radica su atractivo para sus electores, que ojalá hubieran tenido un lider no diplomático PERO que dijera las mismas verdades de modo cordial. Parece que eso es imposible.

Pero en esa rudeza, Trump tuvo una singular intuición. Su enojo no fue, como piensan muchos, el de un  autoritario al cual le gustaría echar a los disidentes. No. Cuando dijo "EEUU" se refirió a algo que muchos demócratas odian: la esencia histórica de los EEUU. Muchos de ellos, y en particular esas tres delicadas damas, lo que odian verdaderamente es el liberalismo clásico que está en el origen de los EEUU. Poco les falta para decirlo explícitamente(1), pero odian con toda su fuerza la Declaración de Independencia y la Primera Enmienda, o las disfrazan con nuevos pseudo-derechos que de vida y libertad no tienen nada. Ellas, particularmente, están ya fuera del pacto político de los EEUU. Pacto político que prácticamente se está deshaciendo a ritmo acelerado. El ala izquierda del partido demócrata no es ya otra opinión sobre cómo administrar la cosa pública. Son directamente opositores a los que John Rawls -no precisamente un libertario- llamaba los "constitutionals essentials" de los EEUU, sobre los cuales había un consenso tácito que permitía la disidencia en paz. No, todo eso se acabó. El ala izquierda del partido demócrata, o ya casi todo el partido demócrata, con Hilary Clinton y Berny Sanders a la cabeza, son sencillamente kirchneristas que hablan inglés. Ellos son capaces de hacer perfectamente de EEUU otra Rusia u otra China, a los cual ayudó también la ambición imperial de muchos conservadores y la restricción terrible del debido proceso desde la administración Bush.

El pobre Trump es nada más que un muro de contención, de formas tan duras como sus paredes, contra esas aguas totalitarias. Pero si no hay un cambio cultural, un go back to the founding fathers, no va a funcionar. Puede ser reelegido, pero en ese caso serán ocho años de resistencia contra el tsunami potencial, como lo fueron los años de Juan Pablo II y Benedicto XVI contra la teología marxista de la liberación latinoamericana. 

Volvamos: Trump, al decirles váyanse, ha captado que ya se fueron. Pero cuidado, se fueron para quedarse, se fueron del pacto político precisamente para terminar de romperlo. Si los republicanos no consiguen un liderazgo adecuado para sustituir a Trump, dentro de unos años los que se van a tener que ir, y esta vez en serio, son todos ellos, y con ellos, el milagro de la gran república norteamericana, y con ella, la única resistencia de la Libertad.

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(1) Véase por ejemplo https://www.nationalreview.com/2019/07/the-war-over-americas-past-is-really-about-its-future/?fbclid=IwAR0TxUy9x9PpVOsU5cKpNZyaDg3p0D9ot5CHoqBGVLX__GxKb1D757EucVE 





miércoles, 17 de julio de 2019

REFLEXIONES FALIBLES SOBRE MACRI, CRISTINA, ESPERT Y ALBERTO BENEGAS LYNCH (h).


Lo que está sucediendo entre los liberales con la pelea sobre Espert o no Espert tiene muchos aspectos, y supera lo que pueda decir cualquier espert-o.

Primero, el tema del conocimiento. Los liberales, a pesar de Hayek y Popper, se han ideologizado. Una de las características de las ideologías es la pretensión de conocimiento absoluto, muy bien denunciada por estos dos últimos autores. Es cierto que algunas cuestiones en teoría económica (no todas) se pueden deducir de la praxeología. En las deducciones no entran las incertidumbres de las opciones, que implican el manejo prudencial y falible de las circunstancias, como el mismo Kuhn enseñó para la Física. Rothbard trató de llevar esa no incertidumbre al ámbito de la política, y muchos de sus lectores hacen lo mismo. Por lo tanto no terminan de advertir que en este tipo de opciones en materia política, no hay deducciones absolutas y que todas las opciones tienen sus riesgos, sus incertidumbres y que por ende no hay certezas totales. Por eso muchos hablan como si lo conocieran todo, como su pudieran tener la receta infalible de qué hacer, cuando por el contrario, se trata de un ámbito prudencial, donde la opinión puede tender hacia una de las soluciones plausibles pero sin alcanzar la certeza. Pero muchos liberales lo ignoran. Han leído a autores que sistemáticamente rechazan este llamado a la humildad en el conocimiento por parte de Popper y Hayek, y hasta los tildado de socialistas por ello. De la certeza total pasan al insulto y al desprecio del otro, porque claro, si la cosa es tan clara, el que piensa diferente tiene que ser malo o tonto.

Esto tiene que ver, por lo tanto, con el otro aspecto, el psicológico. Las ansiedades, las obsesiones personales, las inseguridades personales inconscientes, tienen siempre como aliada a una epistemología que pretenda saberlo todo. La incomprensión del otro, los insultos y los comportamientos psicopáticos surgen como síntomas de personalidades inseguras que hacen de las ideologías, incluida la liberal-constructivista, su racionalización ideal.

Dicho esto, pasemos al plano político concreto y al conocimiento limitado que nos hará opinar de un modo aunque faliblemente, corriendo el riesgo de ser insultado mil veces más por los liberales que por los católicos que en el 85 me calificaron de hereje por afirmar que el mercado era compatible con el Catolicismo.

Claro que Macri no es liberal y claro que Espert sería un mejor presidente.

Pero las sociedades, en general, son evolutivas. Sólo crueles acontecimientos bélicos, y hasta ahí, son ocasión, no causa, para un cambio, pero ello no nos permite elaborar la cruel teoría que sólo el derramamiento de sangre las hace cambiar. Hay una mejor teoría, pero más lenta: la evolución, propuesta precisamente por Hayek. Los liberales latinoamericanos “la tienen difícil” en ese sentido. La evolución no los satisface. El comprensible horror al estatismo los (nos) hace caer en las tentaciones de revoluciones constructivistas. En realidad el liberalismo latinoamericano ha sido más constructivista que evolucionista. Y ello es más bien una tendencia inconsciente que una elaboración consciente, pero luego se traduce en la acción.

Creo que eso les pasa a quienes dicen que Macri es igual que Cristina. Comparan a Macri con Rothbard. Pero esa no es, creo, la opción real. La opción real es entre Venezuela y Macri. Los liberales apurados y ansiosos no terminan de ver la igualdad entre el kirchnerismo y Venezuela, porque la cancha de juego en la que juegan se parece más de Hegel que a la Historia y sus alternativas reales.

Casi ninguno de ellos, por ejemplo, prestó atención al artículo de Loris Zanatta sobe el acuerdo entre Macri y Pichetto. Independientemente de las intenciones de cada uno, las consecuencias no intentadas del acuerdo –algo sobre lo cual los liberales deberían saber algo- son importantes, porque implica, por primera vez, la absorción involuntaria de un sector del peronismo a una opción republicana, y un giro evolutivo en la historia del peronismo y en la historia de una Argentina que es peronista. Eso es un horizonte cultural que no cambia de golpe. Las costumbres culturales son modos no razonados de acción profundamente arraigados. Sólo un liderazgo excepcional, aleatorio, o una terrible guerra, las pueden cambiar, y hasta ahí, como dijimos. Por eso el peronismo no se va a ir de Argentina. El mejor escenario es una evolución muy lenta, línea recta muy levemente inclinada a 10 grados hacia arriba como mucho. Las alternativas nerviosas y revolucionarias están destinadas al fracaso. 

Por ende, ante la posibilidad de que el kirchnerismo, o sea Cuba y Venezuela, ganen en primera vuelta, la opción de no quitar votos a esa fórmula es al menos razonable.

Por último. Cómo puede ser…. Que a Alberto Benegas Lynch (h) se lo llegue a acusar de haber “arreglado” con el gobierno, o con “un” gobierno. Lo conozco desde 1978. He trabajado con él desde 1984 hasta 1992. Hemos diferido en muchas cosas y seguimos teniendo nuestras diferencias. Pero su honestidad es indiscutible.

Que haya que salir a aclararlo es un signo del acaloramiento ideológico en el cual han caído muchos liberales. Que, espero, no se despierten un día en Argenzuela.

Espero equivocarme.

domingo, 14 de julio de 2019

CÓMO LA LIBERTAD CREA AL MUNDO



En su extraordinario relato histórico sobre los EEUU, Diana Uribe cuenta, en el cap. 11, cómo se produjeron los diversos inventos que dieron rostro al EEUU industrial, desde el s. XIX en adelante, y luego al mundo, en cosas que luego se universalizaron y fueron usadas, desde luego, por los odiadores seriales más profundos de los EEUU.



No sólo nos cuenta que en los EEUU estas cosas se inventaron, transformaron y desarrollaron con una velocidad asombrosa, sino que muchos de estos artefactos ya eran conocidos en la antigüedad. Pero los inmigrantes que llegan a la que era la tierra de la libertad, desde todas partes del mundo, los re-inventan. Así, la máquina de coser, aparentemente, ya se conocía en la Alejandría de la famosa biblioteca, pero el escocés Vatts la recrea. La ojalata ya era conocida en Francia desde hace mucho, pero los franceses que van a los EEUU le dan mil usos y crean el enlatado, la leche deshidratada, la cafetera, el abrelatas. Los cereales formaban parte de la dieta de los quákeros desde hacía también mucho tiempo, pero don Kellog los transforma en una industria alimenticia mundial. Los polacos reintroducen los croissants y un holandés crea las famosas donas con el agujero en el medio. Los inmigrantes alemanes de Hamburgo cocinan la carne de menos calidad de un modo que luego fue llamado hamburguesa. Un señor llamado Adams comercializa un famoso chicozapote usado por los mayas y aztecas llamándolo chicle; hasta inventa una maquinita para venderlo mejor. Los inmigrantes belgas dan origen a una papa muy finita y la comercializan como chips potato. Un señor Gillette se da cuenta de que puede producir y comercializar hojitas de afeitar de modo masivo y lo hace. Un inmigrante judío llamado Singer le agrega un pedal a la máquina de coser y además la vende a plazos. Un señor Scott vende masivamente un papel muy higiénico que antes era exclusivo de los nobles europeos. Otro señor Ottis re-inventa el ascensor que ya usaba Luis XIV, y con la producción y comercialización del concreto, que parece que ya conocían los egipcios, surgen los rascacielos. Entre la higiene masiva, los ascensores y el concreto las ciudades se transforman en gigantes rascacielos. Y al tren con la máquina de vapor un señor llamado Pullman le agrega un coche para dormir las grandes distancias de EEUU, desconocidas en Europa. Y así…






¿Pero por qué? ¿Por qué todo esto? A ver, repasemos la receta: tome usted muchos inmigrantes, un poco de técnica y………. ¡Pum!!!, ¿Tenemos los EEUU que han transformado al mundo, incluso al mundo que los odia?





No. Absolutamente NO. Falta un elemento central, olvidado por todos, sobre todo por Marx, quien suponía que las condiciones materiales de producción determinan la historia, y allí fueron sobre todo mis colegas, los filósofos, a repetirlo. Porque los filósofos creen que Marx fue un gran filósofo mientras que L. von Mises sería un típico economista capitalista ignorante, y que por ende ni vale le pena leer de él ni dos renglones…  Y así se pierden los miles de renglones dedicados por Mises a refutar el materialismo histórico donde todos viven confundidos.



No, no es la máquina de vapor, ni la técnica, ni la brillantes de tales o cuales inmigrantes, los que crearon al capitalismo y su desarrollo, sino la libertad. La máquina de vapor no crea la libertad: la libertad crea la máquina de vapor.



Porque todos los inmigrantes que llegaron a los EEUU se encontraron con condiciones institucionales de libre mercado. Cero inflación, casi sin impuestos, cero regulaciones, cero códigos, reglamentos e inspectores, sólo respetar la vida y la propiedad del otro. Nada más, ni nada menos, y entonces sí, la inteligencia más la libertad desarrollan la alerteness empresarial, la capacidad empresarial, tanto en judíos, protestantes, católicos, alemanes, franceses, italianos, escoceses, vulcanos, venusinos, bayorianos, klingos y terrestres: todos bajo las mismas condiciones jurídicas, todos SIN seguro social, todos a vivir en libertad, todos a producir y comerciar bajo el mismo pacto político. NO un pacto político que era una política económica, sino una declaración de Independencia que afirmaba, oh osadía, que todos los seres humanos son creados iguales por Dios y con los derechos de vida, libertad y búsqueda de la felicidad………….. Y entonces sí, ferrocarril, telégrafo, lamparita de luz, chicles, hamburguesas, ascensores, maquinitas de afeitar y toooooooooooooooodo lo que a usted se le ocurra y se lo compren sin molestar al otro y SIN que el estado lo subsidie y SIN que el estado lo vigile de tal modo que NADA de eso pueda aparecer.

Y sí, muchas de esas cosas y cositas fueron conocidas por egipcios, griegos, babilónicos y etc., pero ninguna de esas sociedades conoció la libertad política. Imperios, reyes, conquistas, dominios, asesinatos, crueldades, guerras, matanzas, gentes oprimidas por los bestias de turno. No había paz ni futuro para crear nada. Aún así bastante quedó, porque el eros, tal vez, resiste frente al tanatos, pero no hubo desarrollo, ni producción a largo plazo, ni consumo masivo, ni seguridad jurídica, ni nada que impidiese legalmente que los sueños fueran asesinados por bestias.



Así lo explica Mises:   (Teoría e historia, 1957, cap. 7, punto 2).

“…what Marx says is entirely different. In his doctrine the tools and machines are the ultimate thing, a material thing, viz., the material productive forces. Everything else is the necessary superstructure of this material basis. This fundamental thesis is open to three irrefutable objections. First, a technological invention is not something material. It is the product of a mental process, of reasoning and conceiving new ideas. The tools and machines may be called material, but the operation of the mind which created them is certainly spiritual. Marxian materialism does not trace back "superstructural" and "ideological" phenomena to "material" roots. It explains these phenomena as caused by an essentially mental process, viz., invention. It assigns to this mental process, which it falsely labels an original, nature-given, material fact, the exclusive power to beget all other social and intellectual phenomena. But it does not attempt to explain how inventions come to pass. Second, mere invention and designing of technologically new implements are not sufficient to produce them. What is required, in addition to technological knowledge and planning, is capital previously accumulated out of saving. Every step forward on the road toward technological improvement presupposes the requisite capital. The nations today called underdeveloped know what is needed to improve their backward apparatus of production. Plans for the construction of all the machines they want to acquire are ready or could be completed in a very short time. Only lack of capital holds them up. But saving and capital accumulation presuppose a social structure in which it is possible to save and to invest. The production relations are thus not the product of the material productive forces but, on the contrary, the indispensable condition of their coming into existence. Marx, of course, cannot help admitting that capital accumulation is "one of the most indispensable conditions for the evolution of industrial production." Part of his most voluminous treatise, Das Kapital, provides a history—wholly distorted—of capital accumulation. But as soon as he comes to his doctrine of materialism, he forgets all he said about this subject. Then the tools and machines are created by spontaneous generation, as it were. Furthermore it must be remembered that the utilization of machines presupposes social cooperation under the division of labor. No machine can be constructed and put into use under conditions in which there is no division of labor at all or only a rudimentary stage of it. Division of labor means social cooperation, i.e., social bonds between men, society. How then is it possible to explain the existence of society by tracing it back to the material productive forces which themselves can only appear in the frame of a previously existing social nexus? Marx could not comprehend this problem. He accused Proudhon, who had described the use of machines as a consequence of the division of labor, of ignorance of history. It is a distortion of fact, he shouted, to start with the division of labor and to deal with machines only later. For the machines are "a productive force," not a "social production relation," not an "economic category." Here we are faced with a stubborn dogmatism that does not shrink from any absurdity”



Qué impresionante la libertad. Qué sueño fascinante que la Argentina, un desierto cerrado de enorme extensión, se convirtiera en una tierra abierta y desregulada para millones de inmigrantes que trajeran su creatividad y su empresarialidad: cada uno de ellos sería una solución, no un problema. Pero no. Bajo las palabras solidaridad y justicia social, llenas de regulaciones, subsidios, impuestos, inflación, sindicatos mafiosos y deuda pública, mantenemos expulsados a millones de seres humanos que mueren hacinados en sus propias tierras de esclavitud.

La libertad, gente, crea al mundo. Y los gobiernos lo destruyen.






domingo, 7 de julio de 2019

SON NECESARIOS LOS SÍMBOLOS DE BONDAD.



La última temporada de Designated Survivor tiene un último capítulo donde sucede algo muy interesante (atención: peligro de spoiler). El presidente Kirkman hace algo que no había hecho antes: miente. Tiene muchas justificaciones, claro, porque miente para que el otro candidato, malo malo malo, Moss, no gane las elecciones. Pero lo que gana es la vieja tentación de que el fin justifica los medios. Y él nunca lo había hecho. Era un hombre dubitativo a veces, equivocado otras veces, testarudo de vez en cuando, colérico de tanto en tanto, pero siempre honesto. Siempre honesto en el nido de víboras de Washington. Pero pisa el palito. Se convierte en un político más. Perdió el aurea, el encanto que hacía al personaje, a pesar de la mirada triste y resignada de Emily, la voz de su conciencia. Finalmente cedió a los cantos de sirena de una durán barba local.




Los guionistas, por supuesto, cedieron a otra tentación. La dualidad entre los hechos y la ficción. Un personaje así es demasiado ficticio. Vamos a darle a la audiencia algo de “realismo”.

Pero la misión ética del escritor de ficción no es la mera descripción de los hechos, que además es, gracias a Dios, imposible. Su misión es darle símbolos inspiradores a la audiencia, símbolos de virtudes. Virtudes realistas, claro, virtudes de gente común en medio de circunstancias difíciles. En última instancia, es el camino del héroe. Lo que atrae de Luke Skywalker es que finalmente asume su papel de Jedi. Lo que atrae de Chijiro es que de niña común se convierte en la valiente ante las tentaciones de los monstruos imaginarios de su inconsciente. Lo que atrae de Shinji Ikari en Evangelium es que asume su destino aún siendo un adolescente confundido. Lo que atrae del Capitán Picard es su visión clara, su liderazgo, su inquebrantable adhesión a los principios de la Federación. Lo que atrae de Micheal Burnham es que impide que la Federación se convierta en una dictadura para vencer a los Klingon. Y así…







Pero, de vuelta, ¿eso no es “irreal”? No, ni falso ni fáctico: simbólico. Tienen la verdad del símbolo. Tienen la verdad del mensaje moral que quiera dar el personaje.

Y la moral no es cuestión de estadísticas o de cuántas veces. Se basa, sí, en la posibilidad de que el ser humano resista a ser el jefe de la horda, resista al malestar en la cultura, resista a la alienación, pero más allá de esa mínima posibilidad antropológica, la moral no es cuestión de que tal cosa exista o no, sino de un deber ser que no es más que el mismo ser humano llevado a la plenitud de su ser.

Y los escritores tienen la responsabilidad de inspirar todo ello en su audiencia. Porque finalmente, en la aleatoriedad de la historia real, tan carente de personas de principios, la posibilidad de que el héroe aparezca tiene que ver también con lo que podamos inspirar. Sí, son pocos. Washington, que renunció al poder; Lincoln, que hubiera podido evitar la deshonra del sur; Kennedy, que impidió la tercera guerra, Gandhi, que libera sin matar, Mandela, que impide la venganza. Con todas sus imperfecciones, ellos existieron.








Los escritores y los filósofos no podemos crear de la nada a personas buenas, pero podemos llamar a la bondad. Podemos relatarla como posible. Podemos despertar al héroe dormido entre personas corrientes. Podemos mostrar la belleza de la bondad, su ternura, su fascinación. No despreciemos la oportunidad. No tenemos la, a veces triste, misión del historiador. Tenemos la apasionante misión, siempre, de hacer soñar.




lunes, 1 de julio de 2019

CURSO DE FILOSOFÍA PARA ANTI-FILÓSOFOS!!!!!!!!!!!! :-)


SI ¡!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

VUELVEN MIS CLASES ANTI-SISTEMA DE FILOSOFÍA!!!!!!!!!!!!!!!!!!
GABRIEL ZANOTTI RE-SISTE, IN-SISTE Y NO EXISTE!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

SI ¡!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

ELEFE (ESCUELA LIBRE DE ESTUDIOS FILOSÓFICOS Y EPISTEMOLÓGICOS) ABRE NUEVAMENTE SUS PUERTAS!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

Abierta la inscripción para el curso 2019: CURSO DE FILOSOFÍA PARA ANTI-FILÓSOFOS!!!!!!!!!!!!!
Destinado a:

-        Quienes odiaron filosofía en el secundario
-        Quienes tuvieron que sufrir la filosofía en la Universidad
-        Los que siempre quisieron estudiar filosofía y no pudieron
-        Los que sintieron que la vida es una cosa y la filosofía es otra
-        Los que sufrieron que las humanidades son una cosa y la ciencia es otra
-        Los que leyeron que la filosofía es una cosa y la religión es otra
-        Los que verdaderamente quieren aprender filosofía, hacer filosofía y ser filósofos!!!!

Requisitos:
-        Buena onda
-        Enviar un email a gabrielmises@yahoo.com diciendo por qué quiere hacer el curso

Método de enseñanza y aprendizaje:
-        No hay que saber para opinar, hay que opinar para saber
-        Todos pueden estar en contra de lo que diga Zanotti, incluso con esto último
-        Todo lo que digan será……. Convertido en maravilloso
-        Conmigo nadie muere
-        El que sabe, se saca 10, el que no, 9.



Si ¡!!! Sin pilas, sin cable, sin notas, sin exámenes, sin asistencia, sin nada: sólo las ganas de aprender. Resultado garantizado. Si no aprende le devolvemos su zanotti J.

El curso se divide en cuatro partes.

 Primera, de Agosto a Noviembre de 2019: el sentido de la historia de la filosofía. No, no un conjunto insoportable de nombres y fechas, sino la filosofía como un diálogo con sentido.
Contenidos:
1.  El mundo de Parménides. Uno, eterno e imbancable.
2.  ¿Santo Tomás es de aquí? No.
3.  No descarten a Descartes
4.  Hume lo hizo humito
(Agosto)
5.  I Kant understand Kant.
6.  El siglo de las Luces.
7.  El apagón de la metafísica
8.  Fenomenología: vino la empresa de luz.
(Septiembre)
9.  Mundo de la vida e interpretación. Hacia una verdad sin datos.
10.                  El nuevo camino de la metafísica.
11.                  Razón e historicidad. Gadamer again.
12.                  Post modernismo y razón dialógica.
(Octubre)
13.                  El sentido de la vida: Ana y sus hermanas.
14.                  No me alienen. ¿Where are you, Fromm?
15.                  Psicoanálisis y sentido. Freud y Frankl.
16.                  Final abierto y buena onda. Sanguchitos y Coca Cola.
(Noviembre).
Día y fecha: todos los Miércoles a las 18,30 hs a partir del Miércoles 7 de Agosto, en José Pedro Varela 5272, C.A.B.A.

Costo: cada clase a voluntad, a beneficio de la Parroquia San Rafael.

PROHIBIDA LA ENTRADA A GENTE CON MAL HUMOR J

POR QUÉ NO SOY CONSERVADOR, AUNQUE SÍ CONVERSADOR :-)



La grieta entre los liberales MUY críticos del Catolicismo y los liberales católicos o admiradores del Catolicismo siempre existió. En 1947 Hayek propuso que la Mont Pelerin se llamara Acton-Tocqueville en honor a esos dos grandes pensadores católicos. Pero parece que muchos pusieron el grito en el cielo. Por eso se decidió poner el nombre el monte del cual estaban cerca.

Y hasta bien avanzados los 80, la grieta se… Disimulaba. Eran otros tiempos. Había que tener el casco puesto contra los soviéticos y de otros temas se hablaba por la bajo. Y listo. Yo lo viví. No en 1947 (bueno, creo) pero mi foja de servicios a la causa liberal comenzó en 1974 y era sencillamente así.

Ahora la cosa se ha complicado. Algunos liberales están diferenciándose fuertemente de lo que llaman conservadores. Estos últimos, aunque acepten la economía de mercado y un cierto liberalismo institucional, estarían “en contra de” la homosexualidad, el matrimonio homosexual, el aborto, las drogas, la pornografía, la eutanasia y etc. En cambio, un “verdadero liberal” tiene que estar “a favor de” todo ello. Y obviamente un liberal católico queda entonces como un conservador, y los conservadores no creyentes, muy amigos de ciertos creyentes (porque mejor no hablemos de OTROS creyentes, muy activos en Roma).

El problema es que allí se está manejando mal la dicotomía “estar a favor de” o “estar en contra de”. Independientemente de los casos de aborto y eutanasia, donde lo que está en juego es el derecho a la vida y por ende el debate pasa por otro lado, los liberales, sean católicos o marcianos, nunca han estado “en contra de” la libertad individual de nadie, sea homo, hetero o vulcano. Que yo recuerde, y no creo haberlo aprendido de la nada, el liberal defiende la libertad religiosa, de expresión y de enseñanza entendidas como el derecho a la ausencia de coacción sobre la propia conciencia, y el derecho a la intimidad como el derecho a que las acciones privadas de los seres humanos estén fuera de la autoridad de los magistrados. Por lo tanto, un liberal, desde un punto de vista político, no está “a favor de” la homosexualidad o la heterosexualidad, sino “a favor de” las libertades individuales y el derecho a la intimidad de todos, o sea, un liberal, desde un punto de vista político, defiende el derecho a la ausencia de coacción sobre todo aquello que no afecte de un modo directo derechos de terceros, aunque obviamente las externalidades negativas presentan zonas grises que siempre se han discutido con altura y tranquilidad.

Y de igual modo un liberal, desde un punto de vista político, no está “en contra de” la homo o la heterosexualidad, sino que está en contra de que se coaccione a alguien contra su conciencia en esas materias.

¿Es tan difícil? Yo lo escribí claramente en 1989 y no creo haber inventado nada. Me da pena a veces que sobre algo tan claro haya tanta confusión.

Circula mucho que el liberal defiende “el respeto irrestricto al proyecto de vida del prójimo”, PERO sin distinguir en esa definición lo legal de lo moral, distinción que es elemental. Legalmente, otra vez, lo que haga el prójimo y no atente contra derechos de terceros debe ser custodiado en tanto que el estado no tiene por qué intervenir. Pero moralmente hay proyectos de vida del prójimo que no tienen por qué merecer “un irrestricto respeto”. Yo respeto a las prostitutas como personas y les aseguro que, como el mismo Evangelio dice, estarán primero en el Reino de los Cielos antes que muchos otros (cosa que se aplica muy bien a Argentina…) pero sus acciones desde un punto de vista moral no son “respetables”, aunque no se deba juzgar su conciencia. Y así con muchos otros casos y ejemplos. Y el que crea que todo liberal debe ser necesariamente un agnóstico desde un punto de vista moral desconoce toda la tradición liberal clásica. No ha leído a Smith, a Constant, a Locke, a Montesquie, a los constitucionalistas norteamericanos, a Lord Acton, a Hayek, a Popper, a Mises (que tienen fuertes imperativos categóricos implícitos) ni tampoco quiere leer a los contemporáneos Leonard Liggio, M. Novak, Sam Gregg, Robert Sirico, Thomas Woods o Alejandro Chafuen. Por no citar directamente a Lacordaire, Montalembert, Ozanam, Rosmini, Sturzo, Maritain, cuya falta de estudio en todos los ambientes liberales es una grave omisión.

Por ende un liberal católico no es ni conservador ni no conservador, sino que distingue entre lo legal y lo moral. Distinción para la cual, pensaba yo, no era necesario ser católico para sostenerla. La han sostenido muchos liberales sin necesidad de ser católicos. Aunque ahora muchos liberales parecen haberla olvidado, y con el dedo en alto “retan” a los liberales “que no estén a favor de” (de vuelta) la homosexualidad, el matrimonio homosexual, el aborto, las drogas, la pornografía, la eutanasia y etc., como si en esas materias no hubiera que hacer las elementales distinciones que acabamos de hacer.

Por lo tanto, el que quiera saber “cómo hablar con un conservador”, que no me busque. Pero si quiere conversar con un conversador, allí estaré yo, siempre. Aunque últimamente no parece convenir a muchos conversar y leer a liberales católicos que tengan mucho por decir.