viernes, 20 de febrero de 2026

CUÁL ES LA RAZÓN ULTIMA DE LA COHERENTE INTRANSIGENCIA DE LA FSSPX

Mucho se está hablando sobre la reciente respuesta de la FSSPX a León XIV (NO decimos a Mons. Fernández pues es obvio que este último actúa por mandato de León XIV). Sobre todo, los que estamos formados en Benedicto XVI nos preguntamos por qué la FSSPX no aprovechó el reconocimiento de la Santa Sede sobre los diversos niveles del magisterio, (algo que era obvio......) o por qué la FSSPX no citó en ningún momento ni reconoció como punto de encuentro al magisterio, NO infalible por supuesto, de Benedicto XVI sobre la hermenéutica de la continuidad, que ya muchos conservadores, aunque no miembros de la FSSPX, habían aceptado, NO como verdad revelada, pero sí como punto de encuentro para un sano debate que no tenga que ver con la hermenéutica de la ruptura……

Pero no. Lamento decir que la intransigencia de la FSSPX tiene una total coherencia con un error en su punto de partida, algo que tardarán mucho tiempo en ver o no verán nunca y por ende, nunca habrá solución. Es su visión de la filosofía moderna condenándola en bloque, como han hecho la mayor parte de los tomistas influenciados por la visión de Cornelio Fabro al respecto. No han estudiado ni quieren saber nada con la distinción entre Iluminismo y Modernidad, explicada por Del Noce pero sistematizada perfectamente por el gran filósofo argentino Francisco Leocata. Claro que la filosofía tiene sus tiempos, claro que Leocata aún no es conocido internacionalmente, pero esa ignorancia está teniendo consecuencias desastrosas para la Iglesia en estos momentos. Philosophy matters.

Para el que “quiera saber” puede ver mis intentos de difusión del tema en https://institutoacton.org/2023/09/06/una-reorganizacion-de-la-historia-de-la-filosofia-moderna-a-partir-de-francisco-leocata-gabriel-zanotti/ , o también en Benedicto XVI, https://newmedia.ufm.edu/coleccion/la-modernidad-segun-benedicto-xvi/sesion-1/ , o puede intentar estudiar directamente a Leocata (https://www.academia.edu/8904848/La_vertiente_bifurcada_La_primera_Modernidad_y_la_Ilustraci%C3%B3n ), o, si no tiene miedo de condenar su alma leyendo al hereje Zanotti, puede leer mi libro sobre Leocata (https://agape-libros.com.ar/Detalle/Libro/legado_filosofico_del_p_francisco_leocata_el/35911). Pero, ¿”quieren saber”? ¿O no forma parte de su intransigencia pensar que ya saben todo lo que tienen que saber simplemente por seguir al pie de la letra a la Cuanta cura?

Creo que ellos no tienen solución. Pero los católicos más jóvenes fieles a la Iglesia de siempre, y sensibles a las enseñanzas de Benedicto XVI, enterrado y olvidado por una Iglesia que nunca estuvo a su altura…. Por favor sapere aude

viernes, 13 de febrero de 2026

EL INTENTO DE DIÁLOGO ENTRE LA FSSPX Y LA SANTA SEDE: DESCUBRIENDO AMÉRICA

 La reunión de la Santa Sede (decimos así porque Mons. Fernández está actuando en nombre de León XIV) con la FSSPX (Davide Pagliarani) ha despertado diversas interpretaciones. Algunos la ven como un ultimatum de la Santa Sede a la FSSPX (NO consagren obispos o…..); yo la veo más bien como una continuidad con Benedicto XVI, que permanentemente los invitaba al diálogo sobre el Vaticano II, con una autoridad intelectual que, por supuesto, sólo él tenía.

En este caso se ha hecho explícito algo que hace tiempo se conversa por lo bajo. La “aceptación” del Vaticano II, ¿era una cuestión de 1 o 0? ¿Era todo o nada? Lo cual refería y refiere a otro problema central de la Iglesia, no del todo aclarado: ¿qué grado de aceptación requieren los documentos del Magisterio que no son ex cátedra? Ya sé que hay mucho escrito sobre eso, pero es un tema no sólo debatido in abstracto, en una vida académica sin implicaciones pastorales, sino que es una cuestión que afecta a la vida de cada creyente en grados diversos. En el caso de la FSSPX, muchas veces me pregunté si no se podría llegar a un acuerdo que implicara una “aceptación condicionada”. O sea, volvemos a la unidad, acordamos no condenar en público e in totum al Vaticano II, y menos aún a los católicos que lo acepten, pero acordamos con la Santa Sede iniciar una serie de conversaciones donde con altura se discutan los puntos que nos parezcan dudosos.

Y me parece que se está llegando a esa instancia, porque explícitamente en dicha reunión se propone dialogar “…. «La diferencia entre un acto de fe y la 'sumisión religiosa de mente y voluntad'», y «los diferentes grados de adhesión que exigen los diversos textos del Concilio Ecuménico Vaticano II y su interpretación»”.

Creo que están descubriendo América. Bueno, más vale tarde que nunca. ¿Tenía que pasar la FSSPX por la Historia de la Iglesia para que llegaran a tan obvia conclusión? Hace milenios que algunos católicos formados, en silencio, (bueno, yo no tanto en silencio....) vivimos diariamente esa distinción. Por supuesto, con todas las aclaraciones pertinentes. No es lo mismo un acto magisterial sobre un tema de un precepto primario de ley natural que la adhesión de Pablo VI a la teoría del desarrollo de la Cepal. Y podríamos seguir.

Sobre el Vaticano II, el mismo Benedicto XVI aclaró que sus formulaciones no son perfectas, y él mismo, como teólogo privado, hizo infinidad de aclaraciones y distinciones cuando ya muchos años habían pasado desde 1965. Y como pontífice, en su famoso discurso del 22 de Diciembre del 2005 propuso su hermenéutica de la continuidad y la reforma sobre el Vaticano II. Por supuesto, para ser coherentes, tampoco es ese un acto magisterial que deba tomarse en todo o en nada, y además un discurso no es lo mismo que una encíclica, y etc. Por ese motivo, más que proponer ese discurso de una forma autoritaria, me pregunto hasta qué punto no se podría proponer ese discurso como un punto de partida de un debate con altura sobre el Vaticano II, como marco de la aceptación condicionada anteriormente referida.

Más allá de todo esto, lo que está sucediendo es una dura lección que algunos católicos, de izquierda, de derecha, cardenales del Vaticano o laicos, están aprendiendo: no todo acto del magisterio ordinario se acepta en todo o en nada, y hay grados, matices, y debates con altura a los cuales la Iglesia, por izquierda o por derecha, no está acostumbrada, ni tiene los canales correspondientes. 

Por lo demás, algo curioso: para los del camino sinodal alemán, por ejemplo, el grado de aceptación de la autoridad pontificia es “nada”. Para los de la FSSPX, hasta ANTES del Vaticano II, era “todo”. Ahora los matices que se les proponen, y que ellos además quieren, deberían aplicarlos a la Quanta cura si fueran coherentes.

Es lamentable que cosas como estas se tengan que aprender por la presión de las circunstancias y no por la comprensión de los principios en juego. 

domingo, 8 de febrero de 2026

LA ARGENTINA NECESITA INTEGRAR, NO DEPORTAR

 En Abril de 2024 (https://gzanotti.blogspot.com/2024/04/liberalismo-clasico-versus.html)  hemos distinguido entre el liberalismo clásico y el multiculturalismo post-moderno. En el primero, “…todos los seres humanos tienen libertades individuales a través de las cuales se manifiesta una sana diversidad. Todos, europeos, africanos o asiáticos, tienen derecho, precisamente dentro del Estado de Derecho, a la libertad religiosa, de expresión, de enseñanza, de asociación, a través de las cuales las diversidades culturales conviven armoniosamente. Porque esas libertades implican, y este es su reverso, que para todos sea un delito matar, robar, violar, secuestrar. El consenso básico en un pacto constitucional liberal clásico es el acuerdo sobre ese pacto constitucional y, por ende, el límite de la libertad y la diversidad está en las libertades de los demás.”.

En el segundo, en cambio, “…algunos suponen, guiados por el colectivismo ontológico, que las comunidades culturales son colectivos, no individuos, que tienen derecho a su propia identidad cultural aunque viole las libertades individuales básicas. Y que además tienen derecho a recibir los beneficios de un Estado Providencia que, además de errado éticamente, está en el eje central de graves problemas económicos europeos”.

Por ende, queda claro que, en la libre entrada y salida de personas y capitales que proponía el liberalismo clásico de Mises, (Liberalismo, 1927) se presuponía un pacto constitucional originario donde todos debían respetar los derechos individuales de todos. Era inconcebible la demanda actual, colectivista metodológica, de que pueblos enteros tuvieran derecho a trasladarse con un marco cultural incompatible con el Estado de Derecho y las libertades individuales que rigen en el país que los recibe.

Queda claro entonces que estamos en contra de la inmigración post-moderna que ha arruinado a muchos países europeos.

Pero ello no implica, como erróneamente proponen algunos, tratar a todos los indocumentados como criminales. Se equivocó Karoline Leavitt cuando dijo "they are all criminals". Porque allí debe hacerse una distinción. Legalmente estar sin documentos apropiados en un país es un delito. Pero, moralmente, muchas de esas personas están tratando de huir de condiciones de vida indignas y de lograr un futuro mejor en otro lugar. Moralmente, no son criminales que quieren atentar contra la vida, la libertad o la propiedad. Por ende, una cosa es pedir una VISA a países que presenten situaciones de terrorismo, o maras, o cosas por el estilo; una cosa es deportar a delincuentes que hayan violado, secuestrado, asesinado o robado, y otra cosa es perseguir indiscriminadamente a personas que en situación total de indigencia cruzan una frontera con la sola intención de trabajar.

La Argentina en ese sentido debería ser un ejemplo. Nuestra tasa de natalidad está bajando y seguimos siendo un desierto inexplotado. Estamos rodeados de naciones fronterizas o no tanto (Venezuela, por ejemplo, más allá de sus cambios en estos momentos) en las cuales las condiciones de vida son aún más indignas que en la Argentina. Y la Argentina debería ser un ejemplo para el mundo, de acogida e integración de inmigrantes que sólo quieran trabajar. Más que perseguirlos y deportarlos, hay que facilitarles la integración legal, reduciendo las exigencias al mínimo y otorgándoles la ciudadanía. En un liberalismo clásico, la ciudadanía es la adhesión al pacto constitucional, y NO la pertenencia a una raza, religión o nación. Cualquiera que haya estudiado la distinción que Mises hizo entre Nación y Estado lo sabe. Sí, escribía todo ello en 1927, las cosas han cambiado, pero el espíritu es el mismo.

Muchos argentinos no terminan de desprenderse de una concepción en el fondo racista de su propia nacionalidad. Creen que la Argentina es sólo un conjunto de descendientes de italianos, españoles, familias patricias y nada más. Siguen despreciando en el fondo al amerindio, la mezcla entre lo español y los pueblos originarios que se dio naturalmente en toda América Latina, que están como todos agobiados por regulaciones cuyos costos de transacción son altísimos, como muy bien ha demostrado Hernando de Soto en “El misterio del capital”. Nuestra Constitución, por lo demás, dice claramente que “…. Todos los habitantes de la Confederación gozan de los siguientes derechos….”; dice habitantes, no dice argentinos, y el art. 20 dice “…. Los extranjeros gozan en el territorio de la Confederación de todos los derechos civiles del ciudadano: pueden ejercer su industria, comercio y profesión; poseer bienes raíces, comprarlos y enajenarlos; navegar los ríos y costas; ejercer libremente su culto; testar y casarse conforme a las leyes. No están obligados á admitir lá ciudadanía, ni á pagar contribuciones forzosas extraordinarias. Obtienen nacionalización residiendo dos años continuos en la Confederación; pero la autoridad puede acortar este término a favor del que solicite, alegando y probando servicio á la República”. Ese espíritu se debe mantener. Los que huyan de dictaduras, autoritarismos y pobreza deberían encontrar en la Argentina una tierra que les abra las puertas para trabajar en igualdad de condiciones con el resto. Lo que la Argentina necesita es economía de mercado, des-regulación e igualdad ante la ley para nacionales, extranjeros y marcianos. Y lo que nuestra cultura necesita es una cultura liberal clásica en la que la ciudadanía signifique la adhesión al Estado de Derecho y no la pertenencia a una raza o nación. No debemos deportar gente, debemos integrar gente. Y si alguien pertenece a un grupo que desprecia las libertades individuales, entonces se le pide una VISA o se le impide la entrada, pero eso debería ser la excepción, NO la norma, para los miles de latinoamericanos que pisan nuestro suelo huyendo de regulaciones y tiranías diversas.

No sé a quiénes leen los supuestos libertarios que sueñan con deportaciones en masa.

A Mises, seguro que no. 

viernes, 6 de febrero de 2026

LA OFICINA DE RESPUESTA OFICIAL: UN GRAVE ERROR FILOSÓFICO QUE CONDUCE AL AUTORITARISMO

 Casi todos siguen pensando que la filosofía no tiene consecuencias para la vida cotidiana o para otras ciencias sociales, pero no es así.

La fenomenología de Husserl en el tema del mundo de la vida, y la hermenéutica de Gadamer con sus horizontes (que es el mundo de la vida más la historicidad) han revolucionado la noción de conocimiento. La interpretación no es una mera opinión agregada a la información, sino que es el mismo humano conocimiento. Cuando decimos (mal que les pese a algunos) “Javier Milei es presidente”, no es una mera información, sino que es una interpretación, o sea, el humano conocimiento, porque para decirlo necesitamos el horizonte occidental que nos haga entender el pre-supuesto de qué es un presidente. Esto no es post-modernismo, porque es totalmente verdadero que Javier Milei es el presidente, y es verdadero para todas las culturas, en la medida en que todas las culturas pueden comunicar sus horizontes con nociones análogas sobre qué es el poder político. Esta revolución gnseológica fue acompañado por el giro histórico de la filosofía de las ciencias, cuyo nacimiento está en Popper, cuando explicó que toda base empírica está cargada de una teoría que permita interpretarla, y por Kuhn (que no de casualidad se inspiró en Alexandre Koyré, que no de casualidad había sido discípulo de Husserl en el círculo de Gotinga) cuando explicó que la ciencia se maneja por paradigmas teoréticos, y eso tampoco fue relativismo, porque él mismo explicó que los paradigmas pueden compararse mutuamente (comun-icarse) aunque sean teoréricamente diferentes. Y todo esto fue acompañado por la revolución lingüística de Wittgenstein, quien nos explicó que el lenguaje no son palabritas que designan cositas, sino que el lenguaje es acción humana, es juego de lenguaje concomitante con las formas de la vida que lo acompañan.

Todo esto implica que la información no es el humano conocimiento. La información es el canal físico en el que el mensaje queda grabado: papiro, papel, silicio. Pero el conocimiento es la comprensión del sentido del mensaje, lo que todo ser humano hace cuando lee un mensaje.

Pero seguimos sin entender ni aceptar nada de esto. Seguimos hablando de información, de fact-checkers, de facts, de hechos, ignorando que eso es sólo para las máquinas, no para los humanos.

Las consecuencias políticas de esta falta de conciencia filosófica del tema hermenéutico son gravísimas. Se habla del derecho a la información, en vez de la libertad de expresión, y se supone que el Estado es el que debe garantizar la información a los ciudadanos, y se supone a su vez que estos estarían cerca del delito penal cuando no “informan los hechos”. Por eso una vez escribí “La información como arma totalitaria” (https://gzanotti.blogspot.com/2022/05/la-informacion-como-arma-totalitaria.html) criticando un proyecto del gobierno de Biden para crear una especie de oficina de la verdad, utilizada obviamente contra la oposición de derecha.

Pero ahora los “libertarios” de Milei hacen lo mismo. Debido a su ignorancia filosófica (igual que la izquierda) lanzan la “Oficina de Respuesta Oficial”, suponiendo que el Estado debe “responder con los hechos” cuando la oposición “miente”. Claro que puede haber mentiras. Pero nadie termina de convencerse de que lo usual en una sociedad libre es que  gobierno y oposición tengan cada uno su interpretación de la realidad social, y en una sociedad libre, lo que un presidente libertario debería hacer es dar conferencias de prensa explicando su interpretación del mundo cuando le parezca que la oposición se ha equivocado en la suya. ¿Y si hay una mentira? Aclarar que lo es y punto. ¿Y si no le creen? Ah, para eso se necesita autoridad moral. Pero, ¿la ha construido?

¿Alguien quiere decir que yo NO soy profesor full time en el Cema? Que lo diga. ¿Qué me importa? Pero si muchos lo creen, me ocuparé de explicar lo contrario. Y si nadie me cree, a pesar de mis cientos de alumnos y etc., es que he destruido mi autoridad moral, el único capital político que alguien debería tener.

Como vemos, la filosofía tiene graves consecuencias para la política, para bien o para mal. 

Pero nadie se da cuenta….

lunes, 26 de enero de 2026

PARA MIS AMIGOS MONÁRQUICOS

 Diálogo imaginario entre The Queen Mary y "The" Queen Elizabeth en "The Crown", Temp. 1, ep. 4:

Elizabeth: "...I was listening
to the wireless this morning,

where they described this fog
as an act of God.

Now, in your letter that you sent me,

you said...

"Loyalty to the ideal you have inherited
is your duty above everything else,

because the calling comes
from the highest source.

From God himself."

Yes.

Do you really believe that?

Monarchy is God's sacred mission
to grace and dignify the earth.

To give ordinary people
an ideal to strive towards,

an example of nobility and duty
to raise them in their wretched lives.

Monarchy is a calling from God.

That is why you are crowned in an abbey,
not a government building.

Why you are anointed, not appointed.

It's an archbishop
that puts the crown on your head,

not a minister or public servant.

Which means that you are answerable
to God in your duty, not the public.

I'm not sure that my husband
would agree with that.

He would argue
that in any equitable modern society,

that church and state
should be separated.

That if God has servants
they're priests not kings.

He would also say that he watched
his own family destroyed,

because they were seen by the people
to embody indefensible

and unreasonable ideas.

Yes, but he represents a royal family
of carpetbaggers and parvenus,

that goes back what? Ninety years?

What would he know of Alfred the Great,
the Rod of Equity and Mercy,

Edward the Confessor,

William the Conqueror
or Henry the Eighth?

It's the Church of England, dear,
not the Church of Denmark or Greece".