martes, 17 de septiembre de 2019

ACLARACIÓN SOBRE LAS FALSEDADES APARECIDAS EN EL DIARIO LA NACIÓN EN REFERENCIA AL INSTITUTO ACTON

Con respecto a la nota aparecida el 14 de septiembre en el diario La Nación, https://www.lanacion.com.ar/opinion/la-gran-amenaza-ronda-al-papa-francisco-nid2287738, y el día 13 en La Nación +, el Instituto Acton (cuyo nombre oficial es «Instituto Acton Argentina») hace las siguientes aclaraciones:

Nos dirigimos a nuestros amigos y seguidores, que  nos conocen; a quienes no nos conocen, para que sepan quiénes somos y qué hacemos; nos dirigimos a quienes nos conocen mal, con información equivocada, para que sepan de nuestra misión y del profundo amor con el que trabajamos día a día por lo que versa en nuestra misión: «una sociedad libre y virtuosa». Las palabras que leerán están escritas por el Equipo del Instituto Acton. Así trabajamos, de un modo muy particular, que permite sumar siempre los talentos de todos, gracias a un corazón muy generoso de cada uno. Así construimos el Instituto Acton.

El Instituto Acton (de Argentina), www.institutoacton.org,  no es el Acton Institute de EEUU («Acton Institute», www.acton.org) al cual se refiere la nota. 

Se trata de dos instituciones hermanas que trabajan bajo una misión similar, como es la de:  «promover una sociedad libre y virtuosa, que defiende los derechos de la persona en armonía con la fe católica, o sustentada en principios cristianos». 

A los efectos de algunos temas que se mencionan en la nota, haremos los siguientes comentarios:

a. Ninguno de los dos institutos, ni el Instituto Acton (de Argentina), ni el Acton Institute (de los Estados Unidos) organizan reuniones internacionales donde el Papa es el «blanco». Ello es falso y tendencioso, y revela un absoluto desconocimiento de nuestra misión, de las temáticas que se tratan en los encuentros, y del espíritu bajo el que se desarrollan todas las actividades organizadas por las instituciones. 

b. Muy lejos está de la misión del Instituto Acton «marcar los destinos de la Iglesia» como señala la periodista, y mucho menos ser «abanderados laicos de la ofensiva contra Bergoglio», siendo que estas acciones serían contrarias a la esencia misma de nuestra misión --repito, «promover una sociedad libre y virtuosa».

El Instituto Acton (de Argentina) como el Acton Institute (de los Estados Unidos) son instituciones laicas, plurales y abiertas a personas de diversos credos religiosos, así como a no creyentes. No obstante, los miembros católicos de ambas instituciones desarrollan su trabajo profesional en un marco de obediencia filial, respeto y aprecio por el Sumo Pontífice y su Magisterio, a la par que ejercen la legítima libertad de conciencia en cuestiones de la vida social prudenciales, donde la misma Iglesia Católica defiende la genuina libertad y pluralidad, atendiendo a que «la Iglesia no posee soluciones técnicas que presentar, pero experta en humanidad, ofrece a todos la enseñanza de la Sagrada Escritura sobre la verdad del hombre y anuncia el Evangelio del amor y la justicia». (BXVI, Angelus, 12 de julio de 2009).

Queremos aclarar públicamente un tema que hace a la razón misma de nuestra institución, y es que toda defensa católica de la economía de mercado es tildada de «la defensa de los ricos», que con «sus poderosos recursos» se oponen a la defensa de los más necesitados. Esta es una idea errónea, muy difundida en la sociedad, en los medios, dentro de muchas instituciones religiosas. Comprender esta aseveración requiere recurrir al estudio de las ideas propias de las Ciencias Sociales como la Economía, la Filosofía Política, la Epistemología, entre otras, y por supuesto, en nuestro caso, la Doctrina Social de la Iglesia. Esta es una ocasión para afirmar y reafirmar, y para dar a conocer más de qué modo es posible una opción por los más pobres. En el Instituto Acton, trabajamos por una sociedad más justa, promoviendo ideas que permitan a las personas crecer  y desplegarse según su dignidad a fin de alcanzar el tan ansiado desarrollo humano integral que promueve la Iglesia desde su Doctrina Social. Traducido en términos no ideologizados, esto significa, que todos, y muy especialmente, las personas más humildes, los que tienen menos voz, son los principales destinatarios de una labor como la que hace el Instituto Acton. Repito, son las disciplinas sociales que tanto han avanzado sobre el tema, las que iluminan y orientan nuestra misión, a la vez que otro saber que constituye una de las más grandes riquezas que la cristiandad ha dado a Occidente: su visión del hombre, una Antropología en la que cada persona humana, cada una, es única e irrepetible, desde el seno materno hasta el fin de sus días, es una criatura creada por Dios, dotada de talentos para continuar la obra creadora.

El Instituto Acton de Argentina, nunca ha agredido ni faltado al respeto al Sumo Pontífice ni ha adherido a campañas de difamación provenientes de otras instituciones. Nuestra tarea es hablar de lo que sabemos, iluminando las realidades temporales, desde las disciplinas que lo permiten. En este sentido, cabe citar las publicaciones que se hicieron oportunamente, cuando apareciera el primer documento papal sobre el tema, la exhortación apostólica Evangelii gaudium, donde el Instituto Acton fue totalmente conciliador, buscando comprender muchas de las aseveraciones del Papa allí pronunciadas. (http://institutoacton.org/2014/02/04/una-seleccion-hay-que-aclarar-que-falible-de-importantes-parrafos-de-la-evangelii-gaudium-que-nos-invitan-a-una-reflexion-profunda/). Del mismo modo procedimos con la encíclica Laudato si, con un comentario del Instituto Acton (http://institutoacton.org/2015/07/14/laudato-si-o-no/). Sobre la Amoris laetitia, publicamos dos artículos, uno a favor y otro en contra, en la misma página, para que el lector llegara a sus propias conclusiones (http://institutoacton.org/2016/06/28/dos-visiones-opuestas-buttiglione-y-spaemann/) Con respecto a los ataques personales que ha sufrido Francisco, especialmente los de Mons Viganó, el Instituto Acton jamás ha adherido a ellos.

La misión del Instituto Acton tiene objetivos legítimos, que se integran en la  esfera de las libertades individuales como son la libertad de expresión y de asociación para el logro de la misión. El Instituto Acton asume la preocupación por el drama de la pobreza, compartida con casi todas las personas de buena voluntad, y trabaja activamente por su superación a través de todos los programas de la institución, todos están especialmente orientados al tema de la Pobreza, lo cual implica que desde el ámbito de las ideas en donde desarrollamos nuestra tarea, trabajamos por promover  la comprensión de lo que significa la economía de mercado, institución económica que promovemos, junto con todas las instituciones democráticas sólidas: gobierno limitado, Estado de derecho, respeto a los derechos humanos y las libertades personales, en un contexto sociocultural que promueve la libertad y la responsabilidad como el mejor modo de luchar contra la pobreza y la exclusión. Defendemos la libertad económica, la libertad política y la libertad religiosa, porque entendemos que las tres se necesitan mutuamente. Lo hacemos con un profundo respeto y amor por la persona humana creada a imagen de Dios. Lo hacemos como creyentes de las verdades que enseña nuestra Iglesia Católica, de la que somos parte; lo hacemos como profesionales, académicos e intelectuales comprometidos con la búsqueda de la verdad y, en el caso especial de nuestra institución, poniendo en diálogo los principios de las ciencias sociales que difundimos y los principios fundamentales de la Doctrina Social de la Iglesia Católica. Como think tank, utilizamos la palabra para ello, a través de múltiples modos: newsletters, artículos, libros, seminarios, conferencias, cursos, coloquios, cátedras, documentales, uno de los cuales, ha sido la serie de videos PovertyCure, producida por el Acton Institute, institución que ha dedicado todos sus esfuerzo a la solución de la pobreza. Nuestra misión no es combativa, sino propositiva.

El Instituto Acton realiza sus actividades en un marco de transparencia y libertad. Nuestras conferencias, reuniones e investigaciones se pueden conocer visitando la página web, su perfil en las redes sociales, el canal de Youtube y de Amazon, fuentes que parece no haber sido consultadas por la periodista de La Nación. 

Sea esta una ocasión de reafirmar los objetivos del Instituto Acton, los cuales se encuentran totalmente alineados con el Vaticano II y alejados por ende de cualquier ataque pre-conciliar al Pontífice: «El Instituto Acton tiene como misión promover una sociedad libre y virtuosa, caracterizada por la vigencia de los derechos personales y la economía de mercado, en armonía con la Fe católica».

Cabe esperar que en el futuro, periodistas de cualquier medio puedan referirse al Instituto Acton sin teorías conspirativas, sin prejuicios ideológicos, con mayor conocimiento y análisis de quién fue Lord Acton y todos los pensadores que promovemos desde nuestra institución, cuáles son realmente nuestras actividades, y distinguiendo además entre el Instituto Acton y el Acton Institute. Pero lo que es más importante: la noticia, muchas veces, deja de lado las consecuencia de lo que puede significar un error. Es importante recuperar el valor de la verdad, el valor de la vocación, el valor de aquellos que con un esfuerzo silencioso trabajan día a día para colaborar en la difusión de aquellas ideas que hicieron grande al Occidente cristiano. Es nuestro deseo profundo que este grave error sea ratificado y que sirva para que la investigación periodística sea un camino más para defender la libertad, la verdad y el bien, y nunca para lastimar a personas que humildemente trabajamos por defenderlas. 

Institute Acton
Buenos Aires
14 de septiembre de 2019.

domingo, 15 de septiembre de 2019

ARGENTINA, INVADIDA POR CUBA. ESTA VEZ LO LOGRARÁN.


Los argentinos piensan que ellos están más allá de todo. Que hagan lo que hagan, van a seguir encontrando cositas en el almacén de la esquina, que van a ir a la cancha los Domingos, que van a hacer un asadito con los amigos, que van a pasear por Corrientes a la noche, etc., etc., pase lo que pase, caiga quien caiga y suba quien suba. Son como el conductor que siempre, siempre, va a 180 por la ruta. Siempre estuvo “a punto  de” pero piensa: a mí no me va a pasar.

Montoneros y ERP fueron un proyecto de disolución nacional para que Cuba tomara el control. Casi lo logran, y no sin el apoyo popular que le permite a su brazo político, el Frejuli, ganar las elecciones en 1973. La famosa “La Cámpora” viene de allí.

Por poco no lo lograron, pero hoy son los jóvenes idealistas, y con todos sus asesinatos a cuesta anda sueltos con la frente alta. Son los buenos de la peli de la historia oficial. Es mucho.

En 1991 cae el Muro, y todos nos ilusionamos con que ellos también. Qué tontos que fuimos. Se re-organizan totalmente en el foro de San Pablo y el matrimonio Kirchner fue su firme ejecutor, pero muchos lo niegan y lo siguen negando. Vamos a 190. No va a pasar nada, Gabriel, no seas pesimista. Prendemos la radio y ponemos el aire acondicionado.

Cuba ya invadió Venezuela, pero el supuesto moderado dice que es un país democrático. Cuba tiene a su vez la protección de Rusia y China. China tiene una base en la Argentina. Pero no es nada, Gabriel, ves visionesy apoyás a Macri.

Milagrosamente el kirchnerismo perdió las elecciones en el 2015. Pero dos milagros ya es mucho, y Macri hizo todo para que volvieran. Inútil es tratar de explicar a todo el mundo que el tema no es Macri sino la República y la Constitución. Inútil. Vamos a 195. El auto anda bárbaro.

Alberto Fernández es el fin. Detrás de él están Cristina Kirchner, Máximo Kirchner, Hebe de Bonafini, D´Elía, Grabois, Zafarroni, Zannini, etc. En Cuba ya están preparando la fiesta, y la abogada exitosa está en este momento haciendo la torta. Pero no, todo bien, el auto no va a chocar, no va a volcar, todo bien, Alberto maneja. Evidentemente el peronismo siempre tuvo un gran conductor.

Cómo quisiera, dentro de algunos años, decir cuán equivocado estaba. Rezo por ello intensamente.

Pero, mientras tanto, no me consuela el último modelo. Mi cinturón de seguridad es magnífico, el asiento, muy cómodo, hay música, aire y cristales polarizados. Todo es magnífico. Cabeceo. Me duermo. 

Y no me despierto nunca más.

domingo, 8 de septiembre de 2019

EL CON-TEXTO DE LAS "PRUEBAS DE LA EXISTENCIA DE DIOS" EN SANTO TOMÁS.


(De mi libro "La hermenéutica como el humano conocimiento", cap. 4).

La tradicional distinción entre intentio auctoris y lectoris, de Eco, encaja perfectamente dentro del sentido pragmático del significado. Porque lo que autor quiere decir (intentio auctoris) y lo que el lector interpreta (intento lectoris) es un encuentro (o desencuentro) de horizontes entre el que emite el mensaje y el que lo recibe, con sus juegos de lenguaje, exactamente como lo vimos en los capítulos dos y tres. Por ende, no es ninguna novedad si decimos que lo que un autor quiere decir depende de su horizonte y sus juegos de lenguaje, y que no vivir (no conocer) ambos implica no poder entender su texto, sea cual fuere el idioma en el que está escrito. Por lo tanto, la interpretación de un texto demanda, en primer lugar, un viaje al horizonte del otro. Que, como ya dijimos y explica siempre Gadamer, no implica la imposible tarea de dejar nuestro horizonte, sino de fusionar ambos. El horizonte del escritor también implica su «lector modelo», esto es su «audiencia», el «para quién escribe». Esto, que a esta altura ya es evidente y con lo cual no quisiera agotar al lector, es lo que, sin embargo, nunca se hace. Leemos y creemos entender lo que el otro dice solo desde nuestro horizonte. Como dijimos también, si el mundo de vida es MUY compartido, el riesgo de malentendido es mínimo, pero en temas más densos, la cosa se complica.
 Un ejemplo grave de lo anterior es la decodificación habitual de las cinco vías de santo Tomás de Aquino, que han sido interpretadas habitualmente como «pruebas de la existencia de Dios para convencer al no creyente». Ello es un ejemplo típico de leer a un autor desde nuestro horizonte, desde nuestras expectativas históricas, desde nuestros juegos de lenguaje y del uso actual de ciertas palabras, sin tener en cuenta para nada el horizonte del autor. Sorprenderá a más de uno que ni pruebas, ni existencia, ni Dios, ni no creyente. La reacción del lector en estos momentos puede oscilar entre: quererme matar o caerse de la silla. Para los lectores del segundo caso está dedicado todo lo que sigue. Ánimo, nada se cayó, simplemente hay que poner algunas piezas en su lugar. Uno. Santo Tomás no estaba escribiendo para agnósticos. La Suma Teológica es un manual para los frailes estudiantes de la orden dominica. O sea, lo que ahora para nosotros nos parece mucho, era en su época un simple manual para principiantes. Las obras realmente universitarias de santo Tomás eran las Quaestio disputata, o sea, temas donde el maestro exponía la posición de otros maestros, luego la suya, luego respondía a la opinión distinta de los maestros y luego respondía las preguntas de los estudiantes. Las leyendas sobre santo Tomás cuentan que las respondía todas (17, 20, las que fueren) sin anotarlas, una por una.

Santo Tomás no dice «prueba», dice «vía». Es verdad que muchos de sus argumentos son quia (de los efectos a las causas) con la intención de probar necesariamente su conclusión (a diferencia de una hipótesis) y por ende se acerca a lo que la lógica actual llama prueba deductiva, pero hay que avisarlo porque muchos interpretan «prueba» como «testeo empírico» y en ese caso la confusión que puede producirse es mayúscula. Cuando, por lo demás, Popper ha explicado perfectamente que en las ciencias naturales, los testeos empíricos no son pruebas deductivamente necesarias. El término «existencia» NO es utilizado por santo Tomás. Este no es un mero detalle. Para la mayor parte de los lectores contemporáneos, «existencia» implica que existe al menos un miembro de la clase de tal cosa. O sea, por la influencia cultural del positivismo, gran parte de los lectores actuales piensa en lógica de clases, aunque no lo sepa. Y está perfecta la lógica de clases; simplemente es insuficiente para todo lo que queremos decir y sobre todo para lo que quería decir santo Tomás. Por ejemplo, si nos preguntamos si hay extraterrestres, ello implica preguntarse si la «clase» de extraterrestres NO es una clase vacía. Afirmar la existencia de extraterrestres implica decir que existe al menos un x tal que ese x es extraterrestre (o sea, (Ex) EXTp). Pero santo Tomás no piensa en ello cuando escribe sobre Dios, porque no está diciendo que existe al menos un x tal que x es Dios, porque en ese caso «Dios» sería una «clase» que puede ser no vacía (existe al menos un x tal que x es Dios) o vacía (no existe al menos un x tal que x es Dios). Pero Dios, ni en santo Tomás ni en ningún judeocristiano monoteísta, no es «la clase de los dioses» que puede tener uno o más dioses. Por lo tanto, Dios NO existe en ese sentido. ¿En qué sentido Dios...? Ah, ¡los límites del lenguaje! Santo Tomás se pregunta utrum Deus sit (si Dios es, con el subjuntivo latino de esse, ser). Obviamente que no está pensando en si Deus sit down... Pero ¿en qué está pensando? Ese es el problema. O no tanto si nos ponemos en la mente de un judeocristiano que dice «creo en Dios Padre, Todopoderoso, creador del Cielo y de la Tierra». O sea, cree en Dios creador. Y por ende como causa, o sea, utrum Deus sit también implica decir utrum Deus sit causa. - Las vías son un debate con san Anselmo ¿Y qué tiene que ver eso con las cinco vías? Porque antes ha aclarado que Dios no es «evidente», o sea, santo Tomás NO piensa que Deum esse per se notum, o sea, no forma parte de aquello que el ser humano puede ver como algo necesariamente dicho de algo, como el todo es mayor que la parte, y cosas parecidas. Razonable: Dios como tal no es concebible por la inteligencia finita del ser humano. ¿Y por qué insiste en ese punto? Porque dos siglos antes, al parecer, san Anselmo habría dicho algo similar a que… No; claro que san Anselmo NO dijo que Dios cabe en la inteligencia humana, pero sí dijo, al parecer, que Dios es verdaderamente…Y ello para refutar al «insipiens» que muchos han traducido como el «insensato» que cuando dice «Dios no es…» entiende por «Dios» aquello que, mayor, no puede ser pensado; y eso, a su vez, «non potest esse in solo intellectu». O sea, no puede ser solo algo pensado, pues si aquello que, mayor, no puede ser pensado, tiene que «ser en la realidad» (esset in re), pues si no fuera en la realidad, no podría ser aquello que, mayor, no puede ser pensado. Y luego el «insensato», cuando quiere negar que Dios es… lo afirma. Qué quiso decir san Anselmo con esto, es algo que se discute hasta hoy. El asunto es que santo Tomás lo interpretó como un intento de decir algo así como «si piensas en Dios, entonces no puedes negar que sea… ¿Dios Padre?». O sea, forzando el lenguaje podríamos decir que santo Tomás interpretó que san Anselmo decía que pensar en Dios es pensar al mismo tiempo en que Dios sit. O sea, santo Tomás piensa que san Anselmo piensa que Dios es «algo así como parecido a evidente». Y dice: no, no es evidente. «Pero» se puede llegar como se llega de los efectos a las causas: «…unde Deum esse, secundum quod non est per se notum quoad nos, demostrabile est per effectus nobis notos» (de donde que Dios es, que no es conocido para nosotros per se, es demostrable por los efectos conocidos por nosotros). Pero entonces… ¿Cuál es el contexto de las vías de santo Tomás? Una disputatio medieval: un desacuerdo con san Anselmo. Al parecer este último habría dicho algo así como que Dios es per se nota y santo Tomás dice no, que es demostrable. Y los destinatarios de ese debate son los frailes principiantes a la orden dominica.

Por lo tanto, el con-texto de las vías implica:

- Que santo Tomás no está debatiendo con los no creyentes;
 - Que está debatiendo con lo que haya querido decir san Anselmo, que nunca mejor dicho, Dios sabrá;
- Que los destinatarios de este debate son los frailes aprendices;
- Que santo Tomás no está pensando en existencia como se entiende habitualmente;
 - Que santo Tomás no está pensando en Dios como la clase de los dioses, sino como Dios Padre Todopoderoso Creador del cielo y de la Tierra.
- Que no es una prueba si por ello entendemos una «prueba científica en el sentido de testeo empírico»;
- Que es una prueba en el sentido de una demostración quia.

 Y todo ello, por el con-texto… Y algo más. Cuando pasa a las vías, santo Tomás usa en general un juego de lenguaje aristotélico. Pero ese juego de lenguaje está concebido para la física y para la biología de Aristóteles. Santo Tomás, realizando un salto hermenéutico digno del mejor acróbata, lo aplica a la teología judeocristiana del siglo XIII. ¿Fue consciente de ello? Es dudoso, sobre todo en un siglo donde todas las épocas se pintaban usando vestidos medievales. ¿Fue válido hacerlo? Sí, en la medida en que ambos juegos de lenguaje eran análogos, pues ambos manejaban la noción de causa, que a su vez es análoga.

Pero eso ha generado los mayores malentendidos habidos y por haber, tanto por parte de tomistas como por parte de críticos de santo Tomás en este punto, desde los neopositivistas hasta Heidegger. O sea, tenemos un ejemplo de lo que vimos como juego de lenguaje entrecruzado, que, si no se avisa, puede generar la mayor de las perplejidades. El mayor ejemplo de esto es la primera vía: «certum est enim, et sensu constat, aliqua moveri in hoc mundo. Omne autem quod movetur, ab alio movetur» (es cierto, y consta por los sentidos, que algo se mueve en este mundo. Pero todo lo que se mueve, se mueve por otro»). «Consta por los sentidos»: este santo Tomás era un empirista… Fuera de broma, lo interesante es que dice «en este mundo»: obvia expresión de un judeocristiano. Ahora bien, Aristóteles no estaba pensando en Dios Padre, ni en san Anselmo, ni en los frailes dominicos: él estaba pensando en la causalidad eficiente que ve en los seres vivos y en todo lo físico porque el cambio sustancial necesita siempre una causa eficiente que haga pasar ese cambio de la potencia al acto. Luego, ello implica un inverso físico y algo primero, incluso en sentido temporal. Para que el fósforo se prenda, primero yo tengo que moverlo, y yo, a su vez, tengo que haber sido engendrado, y así sucesivamente. No es extraño, por ende, que algunos, creyendo estar de acuerdo con santo Tomás, hayan visto en esto un argumento parecido al big-bang. Por eso es interesante la conclusión: «ergo necesse est devenire ad aliquod primum movens, quod a mnullo movetur, et hoc omnes intellegunt Deum» («y por ende es necesario llegar a un primer moviente, que no es movido por otro, y al cual todos entienden Dios»). Las traducciones habituales, para mayor confusión, dicen «motor»: me imagino a algunos lectores pensando en un Ferrari enorme al principio del universo. Como si Tomás hubiera demostrado que hay una cadena de causas físicas y que, al principio de la cadena, tirando de todo, está Dios, sin ser ayudado por nadie. Bueno, si es Dios, puede mover tanto peso, claro. Pero, oh sorpresa, santo Tomás no estaba pensando solo en eso. Sí, estaba de acuerdo en que para que haya siembra, tiene que haber semillas. Era muy atento al orden natural del mundo… creado. O sea, interpretaba todo ello desde Dios creador: la creación es una noción que no estaba de ningún modo en la mente de ningún filósofo antiguo. Creación implica, en santo Tomás, uno: crear de la nada, que Aristóteles nunca hubiera admitido; dos: sin tiempo, que Aristóteles nunca concibió; tres: lo «finito» sostenido en el ser por lo infinito, que Aristóteles, tampoco, nunca concibió. Esa distinción entre lo finito, lo que tiene un modo de ser, a diferencia de Dios, aquello cuyo modo de ser es ser (con límite del lenguaje) solo pudo haber pasado por una mente judeocristiana. No tiene casi nada que ver con lo que Aristóteles estaba pensando, excepto, y no pequeño detalle, por la noción de causa, que santo Tomás eleva a causa en el ser, sostenimiento en el ser, de lo infinito hacia lo finito, no definiendo nunca lo infinito, no concibiéndolo, y menos aun imaginándolo, sino deduciéndolo como causa no finita de lo finito. Esto es sencillamente lo mismo que explicar la huida de Egipto con ejércitos modernos: los judíos vestidos de refugiados, los egipcios como marines, con fuerza aérea y submarinos para el Mar Rojo, y una nave espacial enorme que rescata a los judíos y los lleva al otro lado mientras inmoviliza al ejército enemigo eliminando todo tipo de electricidad en sus naves y vehículos. Todo diferente excepto, precisamente, que hay una causa por la cual los judíos pueden salvarse. Es más: en este ejemplo todo es más parecido, porque la distancia entre Dios, por un lado, y las causas como físicas, unas antes que las otras, es tanta como la distancia entre lo infinito y lo finito. ¿Por qué, entonces, usa santo Tomás las categorías aristotélicas? Porque cuando las usa, las está pensando como teólogo judeocristiano, al mismo tiempo que les mantiene el mismo lenguaje que el de Aristóteles. ¿Y por qué, a su vez? Porque encontró en ese lenguaje MUY desarrollada la noción de causalidad que él necesitaba continuar. Vuelvo a decir, en un mundo donde todo se veía desde allí, todo excelente. En un mundo poskantiano como el nuestro, el malentendido no podría ser mayor. Un fascinante caso. Santo Tomás lee a Aristóteles desde su horizonte judeocristiano. La decodificación NO es aberrante porque lo que busca es la noción de causa, que es análoga. Pero nosotros leemos a santo Tomás, a su vez, desde nuestro horizonte secularizado científico donde ya la noción de causa ha dejado de ser la judeocristiana. Hay que volver a explicar la síntesis que santo Tomás hace entre su propio horizonte y el pensamiento antiguo; explicar todos esos pasos hermenéuticos y desde allí volver a hablar a los habitantes de nuestro horizonte para que puedan entender a santo Tomás. Las vías de santo Tomás, por ende, NO son pasar de la «esencia» de Dios a la «existencia» de Dios. Son ver la relación de causalidad entre lo creado y Dios. Y por eso termina diciendo: et hoc omnes intellegunt Deum («y esto es lo que todos entienden por Dios» —claro, «omnes», los judeocristianos). El lector dirá: pero entonces, ¿se pueden usar las cinco vías actuales para hablar hoy con un agnóstico? Sí, porque como dije en otra oportunidad, «el creyente puede decir que sí, que cree en Dios, y que se sabe creado por Dios. Cuando el no creyente pregunte qué significa ello, el creyente puede intersecar horizontes, fusionar horizontes, encontrar una analogía de un propia experiencia de estar creado con la vivencia del no creyente de saberse “no necesariamente existente”, esto es, que podría haber existido o no. Cuando el no creyente toma conciencia de ello, el creyente puede decirle que esa radical contingencia existencial lo puede ayudar a entender su experiencia (la del creyente) de saberse sostenido en el ser (creado). A partir de allí, santo Tomás cobra sentido. Antes, no”.

domingo, 1 de septiembre de 2019

POSIBILIDADES Y POLÍTICA (Sobre la vuelta del kirchnerismo).










Alberto Fernández ya está demostrando, esta semana, que nada tiene de moderado y que obedece las órdenes de su cubana jefa. Aún así hay gente que insiste con la "posibilidad" de que sea distinto.

Claro que es posible. Muchas cosas son posibles. Es posible que el ladrón que entró a robarte no te robe más. Es posible que si vas a 300 km por hora en la ruta 2 no te mates. Es posible que en Diciembre haya 10 grados bajo cero en Buenos Aires. Pero las decisiones y las precauciones no se basan en meras posibilidades lógicas. Se basan en la noción de potencia de Aristóteles, que es diferente. Se deben basar en lo que realmente puede pasar, en lo que está relacionado con circunstancias reales. 

Muchos quieren creer que Alberto Fernández es un moderado, sencillamente porque esa ilusión anestesia la desesperación. En la película de Woody Allen Sombras y niebla, el asesino es vencido porque es metido dentro de un espejo por un mago de circo, quien afirma: "las personas necesitan sus ilusiones". Así es fácil caminar hacia donde está el asesino pensando que fue encarcelado en el espejo. 

El golpe peronista de Estado a De la Rúa. El cuasi-dictador Nestor Kirchner que tuvo la suma absoluta del poder con amenazas y sobornos al Poder Judicial, al Legislativo, a los gobernadores y como comandante en jefe de su ejército de piqueteros y "organizaciones sociales". Y Alberto Fernández como su ministro. Su cuasi-infinita corrupción. Hebe de Bonafini, Zaffaroni, Guillermo Moreno, D`Elía, Máximo Kirchner, todos gobernando, si no era con él, con su la esposa el emperador. 

Todo eso es lo que está detrás de Alberto Fernández.

Y algunos alegan la "posibilidad" de que no sea así. 

Claro, de vuelta, "posibilidad": como posible, pueden hacerse le mejor película que los anestesie.

Como posibilidades reales, ah, allí la cosa cambia, pero sin embargo ahora todos se han hecho creyentes de sus propias ilusiones. 

Yo no inventé a Nestor Kirchner, a Hebe de Bonafini, a Zaffaroni, a Guillermo Moreno, a D`Elía, a Máximo Kirchner, y menos aún a la gran arquitecta del universo, a la abogada exitosa, a la viuda triste, a la amiga de Irán, a la habitante de Cuba, a la admiradora de Chávez y Maduro, a la imitadora de Fidel Castro.

No es un relato de ficción.

Yo no inventé sus conexiones con Cuba, Venezuela e Irán.

Pero parece que sí. Parece que todo eso no es nada "porque vamos a salir a la calle", "porque las instituciones argentinas son fuertes", "porque vamos a hacer valer la Constitución".

WHAT?

¿No saben lo que es el Foro de San Pablo?

¿No saben lo que pueden Cuba, Venezuela y Rusia, dando órdenes a Cristina Kirchner?

No, no lo saben.


"...Pisan mis pies las sombras de las lanzas
que me buscan. Las befas de mi muerte,
los jinetes, las crines, los caballos
se ciernen sobre mí… Ya el primer golpe,
ya el duro hierro que me raja el pecho,
el íntimo cuchillo en la garganta". 





domingo, 25 de agosto de 2019

HISTORIA Y SÍMBOLO DE UN CU CÚ.




Ya no me acuerdo cómo llegó el cu cú a la casa de Tacuarí. Recuerdo que el noni Vicente lo ponía en hora, pero mis recuerdos son borrosos, eso fue un año, 1973, tal vez Pablo me ayude.

Recuerdo sí que luego de la muerte del noni, mamá le daba cuerda todos los días. Creo que un viejo relojero la ayudó a ponerlo en hora hasta que falleció, luego de lo cual mamá me dijo que no me preocupara más por la hora exacta, bastaba que funcionara. Y afectivamente, así fue.

Cuando mamá murió, todas las veces que yo iba a Tacuarí encontraba sus pesas totalmente bajas con su tic tac ya apagado. Entonces yo las subía de vuelta y lo ponía en funcionamiento. Así hasta que Tacuarí se vendió.

El último día que terminábamos de sacar algunas cosas, Marcela me dijo: a vos el cu cú te gusta. Llevémoslo.

Lo puse entonces al lado del pequeño altarcito que hice en mi escritorio, combinando mi Fe con el shintoismo.  Es un lugar cuasi-sagrado, un sacramental. El piano es como si fuera el alma de mamá. De un lado, la foto de papá, del otro, la de má, y en el medio, arriba, la Virgen de Fátima (que rescaté de una mudanza, intuitivamente, sin saber que era la Virgen de Fátima). En el medio del piano, un tomo de la Catena Aurea de Santo Tomás y a su izquierda otra imagen de la Virgen de Fátima.

Y al lado, el cu cú, marcando la hora que Dios quiera. Todas las mañanas le doy cuerda, y a la noche también.

El cu cú simboliza algo especial.  Junto con el piano, es una de las pocas cosas que sigue funcionando cuando se corta la luz. Es un tic tac cuasi eterno, que escucho desde que tengo 13 años y que ha sido inalterable. No sé qué tiene que pasar para que cese. Que invadan la casa, un terremoto, etc., las posibilidades son pocas. Mientras yo viva, todas las mañanas le daré cuerda, como si fuera el sonido del corazón de mi pequeño altarcito. Pasarán gobiernos, subirá el dólar, la luz se apagará, pero el tic tac seguirá. Cada tanto, cuando quiere, sale el cu cú. Ahora son las 24 y marca 18,30. Me encanta que haga lo que quiera en medio de su peculiar regularidad. Hay silencio, él sigue. Hay ruidos, él sigue. Yo escribo, él sigue. Leo, él sigue. Marce y yo hablamos, él sigue. Pienso, luego existe.

Tic tac, tic tac. Una especial permanencia. Un eterno devenir. Un peculiar ser, conmovedor, casi uno, eterno e inmutable.