- Buenas noches... ¿esta es una funeraria, no?
-
Sí, ¿en qué lo puedo ayudar?
-
Me
acabo de morir y venía a hacer los trámites.
-
¡Uy
no!!!! Pero, cuánto lo lamento…………. Pero, ¿qué hace usted aquí? ¿No tiene nadie
que lo ayude?
-
Si,
puede ser, pero están aún todos muy conmocionados, no les quiero dar más
trabajo.
-
Bueno,
pero yo le diría que….. Bueno, usted ya no tiene que hacer nada……….
-
Siempre
se puede hacer un esfuercito.
-
Y
cuénteme, ¿qué le pasó?
-
Choqué
con Hegel.
-
¡Uy
no!!!!!!!!!!!!!!!! Debe haber sido terrible…………
-
Logré
esquivar la antítesis pero luego el dam espíritu absoluto me entró por el
parabrisas.
-
Bueno,
en fin, espero que ya haya pasado todo………….
-
Si,
fue físico en su momento pero ya estamos en la etapa metafísica.
-
Metafísica
seguro, pero aún así aquí se vino.
-
Ya
le digo, quiero facilitar un poco las cosas.
-
Bueno,
¿quiere pasar a ver el cajón?
-
Ok.
-
¿Puede
bajar las escaleras?
-
Creo
que sí.
-
¿Este
le parece bien?
-
¿Es
de madera no?
-
Si.
-
Con
esto basta.
-
¿Y
qué le parece esta cruz?
-
Nunca
discutí las cruces. Todo bien.
-
Bueno,
ahora necesitaría alguna documentación.
-
Uy
quedó toda en el hospital. Mire, cuando vuelva a la morgue, seguro después
viene algún familiar por mí. Yo le voy a decir que usted fue muy amable.
-
¿Y
cómo se vuelve?
-
Camino.
No sé por qué pero hoy me siento muy liviano.
-
Bueno,
le reitero, un gusto conocerlo y mi más sentido pésame.
-
Gracias.
Rece por mí.
-
Bueno,
ya no le puede pasar nada más…………
-
Cómo
que no, aún me espera el juicio particular.
-
Ah
cierto!!!!!!!!!!!!!!!!!! Bueno, en fin, espero que…..
-
Yo
también. Alguna preocupación tengo.
-
Pero
no parece ser usted una mala persona.
-
No
sé, he tenido malos pensamientos. Una vez casi me hago marxista.
-
Bueno,
ok, ok, rezaremos.
-
Bueno.
Ha sido un gusto.
-
Lo
mismo. Que tenga un buen día.
-
Gracias.
Tengo infinitos días por delante………….

