domingo, 4 de diciembre de 2022

LOS TRES GIROS DE LA FILOSOFÍA CONTEMPORÁNEA

 Re-escrito a partir de la Introducción a "Conocimiento vs. información" (Unión Editorial, 2010).

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1.     Introducción.

Es habitual que en la Escuela Austriaca de Economía se hable de “conocimiento disperso”. Sin embargo, desde los ensayos fundacionales del tema[1], knowledge e information se han usado como sinónimos, indistintamente, y ello sigue sucediendo. Es nuestra intención en este artículo mostrar que se trata de cuestiones muy diferentes, y que dicha distinción afecta a las cuestiones básicas de epistemología de la Escuela Austriaca y que incluso se relaciona con la antropología filosófica y la psicología evolutiva de la cual se ha producido un revival gracias a The Sensory Order de Hayek[2].

 

2.     El paradigma de la información.

¿A qué llamamos “paradigma de la información”?

Es una noción de conocimiento muy difundida culturalmente. Sus orígenes son filosóficos pero lo interesante es que se absorbe en la vida cotidiana, y se manifiesta en nuestros usos del lenguaje cotidianos. De algún modo suponemos que hay “hechos”, que son “objetivos”, más allá de las interpretaciones del sujeto del conocimiento. Ante estos “hechos”, el sujeto es pasivo: ellos “caen” en el sujeto, que es “informado” por los hechos y a su vez “informa” sobre los hechos. O sea que presuponemos que hay muchas ocasiones donde el conocimiento es un sujeto pasivo que recibe “datos” ante los cuales no queda otra que “informarlos objetivamente” o callar o mentir.

Claro, muestro horizonte cultural nos dice, también, que hay ámbitos de la vida humana donde la interpretación del “sujeto cognoscente” es fundamental: la literatura, el arte, la filosofía, la religión… Pero todo ello supone a su vez que si uno quiere ser “objetivo” entonces debe “poner entre paréntesis” esas “opiniones personales” y, nuevamente, ir a los hechos. Los hechos están dados, sobre todo, por números, cifras (hasta que alguien pregunta “qué es un número”…), “los datos de las ciencias”, los sucesos históricos incuestionables, los acontecimientos cotidianos, políticos y económicos (aquí la comunicación social y el periodismo tienen a la “objetividad” como un deber moral de su profesión)…. Y hasta en humanidades se considera a veces que hay “hechos”: ellos estarían representados por los textos, que “objetivamente señalan lo que un autor dice” más allá de nuestras opiniones sobre el autor, doctrina o lo que fuere…

Sobre esta noción cultural tan afianzada se ha atrincherado una versión de verdad como correspondencia afirmada sencillamente como “correspondencia con los hechos”. Desempeña esto un papel muy importante en las acusaciones de mentira o sinceridad, en las sentencias de los tribunales, en las diversas ideologías políticas que se acusan las unas a las otras de “negar los hechos y no ver lo evidente” y hasta en los enojos de los diversos gobiernos con los comunicadores sociales que “no informan objetivamente de los hechos”[3].

Obsérvese que hasta ahora no hemos dicho de qué modo son afectadas las ciencias sociales por esta cuestión, pero el lector ya podrá deducir por sí mismo las implicaciones que esto ha tenido sobre epistemología de la economía, tema al cual volveremos más adelante.

Pero, ¿cuál es el origen histórico (me refiero a historia de la filosofía) de este paradigma de la información?

Faliblemente, mi hipótesis tiene dos momentos principales.

Uno está en Descartes. Pero no acusándolo de todos los males del mundo, como hacen algunos heideggerianos, tomistas o algunos liberales. Descartes quiere salir al rescate del escepticismo del s. XVI[4]. Para ello, como se sabe, reconstituye primero la certeza en el yo y, desde allí, la certeza en el “mundo externo”. Allí se da un fuerte impulso para concebir al conocimiento como la relación entre sujeto y objeto, donde este último, el objeto, se concentra en un mundo físico matemáticamente conocido. Ese último tiene “objetividad”. Pero Descartes era un filósofo más sutil que lo que da a entender la aparente claridad de sus escritos. La certeza del mundo externo tenía en su sistema, como garantía, la existencia de Dios. Cuando las críticas posteriores de Hume tiraron abajo ese presupuesto, cayó también la garantía de la certeza y surgió nuevamente el escepticismo. Kant intentó rescatar al conocimiento, nuevamente, de ese escepticismo, pero ya con un sistema filosófico donde se abandonaba la certeza de la “cosa en sí” (la esencia de ese mundo físico cartesianamente conocido) para pasar a la certeza de unas categorías a priori que reconstruyen la certeza racional sobre la física y la matemática, dejando a la metafísica (tan importante en Descartes) en el rol de la creencia, la fe. El sujeto pasa a tener un papel más activo, por las categorías a priori, pero no por ello “el objeto” deja de tener importancia: al contrario, se refuerza la idea de una física-matemática como el lugar del conocimiento racional.

Esto influye, aunque no directamente, en el segundo momento: el positivismo del s. XIX y el neopositivismo del s. XX. Menos sutilmente, se enfatiza en este caso el papel de las ciencias naturales como el conocimiento racional y objetivo, como el lugar de los “datos” sobre los cuales puede haber un “lenguaje informativo”, no afectado por las arbitrarias interpretaciones del sujeto (es más, se relega a la metafísica como un “sin-sentido”, un non-sense (ya lo había dicho Hume), un engaño del lenguaje. Es esto lo que influye decididamente en toda nuestra cultura, en las ciencias sociales, en el periodismo, en nuestro lenguaje cotidiano: el conocimiento ideal es el que se acerca a la objetividad de los hechos que las ciencias logran “informar”.

Logra conformarse así el siguiente paradigma:

a)     Conocimiento es igual a información. Esto es, sujeto que recibe pasivamente los hechos e informa sobre los hechos.

b)     La verdad es igual, por ende, a la correspondencia entre el mensaje informado y los hechos.

c)     El lenguaje es “especular”: es locutivo: la sintaxis, la semántica y las palabras son un espejo, un reflejo de los “hechos”. La palabra “silla” es un espejo de la silla física.

 

3.     Los tres grandes giros de la filosofía del s. XX.

Este paradigma sufre una crisis con tres “giros” típicos de la filosofía del s. XX: el giro hermenéutico, el giro lingüístico y el giro epistemológico. Los voy a exponer como habitualmente son interpretados.

El giro hermenéutico, que habría comenzado con Heidegger, podría estar representado fundamentalmente con Gadamer y sus “horizontes” desde los cuales pre-comprendemos el mundo. Ya no hay sujeto y objeto sino círculo hermenéutico, un sujeto que proyecta su horizonte desde ese mismo horizonte. Ya no habría objeto en el sentido habitual del término. El título del libro clásico de Gadamer, Verdad y método[5], contrapone el método de las ciencias positivas al conocimiento que se logra por la comprensión del acto de la interpretación. Gadamer es visto muchas veces como fuente de autores post-modernos, aunque él mismo se mantuvo distante de ello, como se puede ver por sus debates con Derrida[6].

El giro lingüístico, representado sin duda por el segundo Wittgenstein, destruye la concepción especular del lenguaje para sustituirlo con su noción de “juegos de lenguaje”[7], donde el lenguaje es acción: no “describimos cosas” con el lenguaje sino que “hacemos cosas” con el lenguaje[8]. El lenguaje ya no es copia de un hecho objetivo, sino constitutivo de una forma de vida.

Finalmente, el “giro epistemológico”, representado por Popper y toda la filosofía de la ciencia post-popperiana en adelante (Kuhn, Lakatos, Feyerabend). Este es el que más sorprende, sobre todo porque afecta al núcleo de la creencia cultural todavía vigente de que las ciencias son las que se “salvaron” de la interpretación y la subjetividad humana. Con todas sus diferencias, estos autores aceptan la crítica central que Popper hace al inductivismo ingenuo de sus amigos neopositivistas, inductivismo que consistía en suponer que podía  haber “observaciones” que sean “neutras” de nuestras teorías e hipótesis[9]. Popper plantea claramente que las hipótesis preceden a la observación y la guían; que la “base empírica” es interpretada por nuestras hipótesis, y que la metafísica, incluso, ocupa un lugar central en la historia de las ciencias[10]. Popper defendió luego enfáticamente su realismo ante lo que supuestamente sería el relativismo de Kuhn y Feyerabend[11], pero es obvio que después de él la ciencia ya no consiste en hechos que pasivamente se depositan en un sujeto llamado científico, sino en audaces hipótesis que ese sujeto plantea a priori de sus observaciones empíricas (que de “empíricas” ya tienen poco…).

 

4.     Un sabor a escepticismo.

Sin embargo, de estos tres giros quedó un sabor a escepticismo. Nosotros pensamos que son plenamente compatibles con el realismo, pero no es esa la opinión habitual. Y no es para menos. Si la interpretación es el eje central del conocimiento humano, si el lenguaje no describe al mundo sino que al parecer lo constituye; si la ciencia ya no es el lugar de los hechos sino de nuestras subjetivas hipótesis, ¿dónde quedan la verdad, la realidad, la certeza?

Es que el paradigma de la información parece haber “monopolizado” la propiedad de estas tres últimas. La verdad (más la certeza y la noción de realidad) parecen haberse depositado en el banco de los “hechos objetivos”. Quebrado ese banco, se quiebra consiguientemente la verdad, y no parece haber moneda que la sustituya excepto cierto post-modernismo escéptico…

 

5.     El mundo de la vida de Husserl al rescate.

La clave de la cuestión, en nuestra opinión, se encuentra en el olvido de una nueva visión de “mundo” que debemos a la fenomenología de Husserl. La visión habitual de Husserl es su insistencia sobre el “polo del sujeto” en cuya conciencia intelectual se da la “descripción objetiva de las esencias” poniendo entre paréntesis la existencia concreta del “mundo externo”. Que su libro Ideas I[12] sea uno de sus más leídos y el énfasis que él mismo puso sobre dicho libro ayudaron a que se difunda una versión de Husserl donde no solo él seguiría aferrado a la distinción sujeto-objeto, sino también a cierto idealismo.

Sin embargo, en ese mismo libro se encuentra un epílogo donde Husserl se defiende enérgicamente de la acusación de idealismo, distinguiendo entre idealismo psicológico e idealismo trascendental, y extrañándose (con razón a nuestro juicio) de cómo sus críticos pudieran confundir una cosa con la otra. Por otra parte, investigaciones actuales demuestran[13] que ya desde esa época (1913 en adelante) él estaba trabajando sus fundamentales nociones de “mundo circundante” y “mundo de la vida”, y la noción de intersubjetividad, que plasma posteriormente en Ideas II, Meditaciones Cartesianas y La crisis de las ciencias europeas[14].

Esto es fundamental, porque la clave está precisamente en sustituir la noción de mundo como cosa física por la noción de mundo como mundo de la vida, de la vida humana, inter-subjetivo, co-personal. “Mundo” es ante todo el conjunto de relaciones intersubjetivas en las cuales y desde las cuales conocemos. Para dar el famoso ejemplo de Schutz, “entendemos” si estamos en una conferencia, una ceremonia religiosa o un juzgado no por la disposición de sillas y escritorios, sino por las relaciones entre las personas que asignan roles, suponiendo una acción humana intencional[15]. Si no tuviéramos in mente esos esquemas cognitivos fruto de nuestras relaciones intersubjetivas no podríamos “comprender” nada, como nos ocurre cuando “vemos” restos físicos de una civilización antigua y “no entendemos lo que vemos”. Lejos de llevar a cualquier relativismo, esto re-constituye la noción de conocimiento, realidad, verdad y certeza. El conocimiento no es entonces la relación de un sujeto pasivo a un dato objetivo, sino “vivir en”, “estar en” un mundo de vida y por ende “entender”: por eso el comprador o vendedor pueden entender lo que es un precio, porque en su mundo de vida hay relaciones inter-subjetivas donde “se vive” el intercambio comercial, ya sea en Chichicastenango o Nueva Cork. La relación es “persona-mundo” y no “sujeto-objeto”. La realidad es ese mundo de la vida: es “real” que estoy comprando tal cosa, o escribiendo este artículo, o que el rector de la universidad me pide algo, etc. A partir de allí es que puedo “ver” las realidades físicas como reales, cuando están insertas en un mundo de vida que les da “sentido”, en sus usos inter-subjetivos cotidianos: es real que el agua “sirve para beber y bañarnos”; y qué sea el agua sin ese mundo de vida es algo humanamente incognoscible. La verdad, a su vez, ya no es la “adecuación con” un mundo externo, sino que, dado que “estoy en” un mundo de la vida (del cual no soy “externo”) puedo expresarlo sin mentir: la verdad es la expresión de un mundo de vida habitado. Y de esa expresión (ejemplo: “estoy en una reunión”) puedo tener “certeza” precisamente porque habito ese mundo.

 

6.     Los tres giros desde el mundo de la vida.

Desde la fenomenología del mundo de la vida de Husserl, los tres “giros” aludidos no tienen sentido relativista[16].

La hermenéutica, el acto de interpretación, ya no es –como habitualmente se la entiende– “algo sobre algo”: la opinión adicional de un sujeto sobre un objeto (que puede ser un texto, una cosa física, una situación social). Interpretar ya no es la opinión sobre “el hecho” de que Adam Smith sea el autor de La Riqueza de las Naciones: interpretar es conocer, vivir en. La interpretación es, directamente, conocimiento como habitar, estar en, vivir en, ser en. Por ende entender que Adam Smith sea el autor de La Riqueza de las Naciones es ya interpretar, porque para entenderlo debemos “vivir en” un mundo de vida tal que nos haga ello comprensible. Los horizontes de Gadamer son los mismos mundos de la vida de Husserl, con un énfasis en su historicidad intrínseca.

Y por ende es obvio que el lenguaje no es copia de un mundo físico externo, sino un aspecto concomitante de un mundo de vida co-personal y por ende intrínsecamente hablado. Con nuestra acción humana vamos conformando los mundos de la vida, y parte de ello es el lenguaje como acción (aspecto ya visto por Mises[17]). No tiene nada de “idealista” que decir o no decir “buenos días” implique una diferencia en el mundo de vida que habito; y lo que suponemos “información” (acto “locutivo” del lenguaje), como por ejemplo “el baño está al fondo a la derecha”, implica la decisión, la acción humana de suponer que ese aspecto de la realidad es relevante y que el otro tiene la expectativa de compartir esa misma relevancia. Los juegos del lenguaje de Wittgenstein son la expresión lingüística de los mundos de la vida de Husserl[18].

Finalmente, las hipótesis, los “paradigmas” científicos forman parte de los horizontes de los diversos mundos de la vida que habitamos. “Suponemos” que un cuerpo se cae por la gravedad con la misma naturalidad que el habitante del mundo de vida medieval suponía, con todo sentido, que un cuerpo cae porque tiende a su lugar natural, que es el centro de la Tierra. Newton en un caso, Ptolomeo en el otro: teorías, discursos, relatos que forman parte de los supuestos de nuestro mundo de la vida. Y que supongamos que Newton “es verdad” porque sirva para entender y calcular trayectorias (desde piedras hasta naves espaciales) es tan natural como al marino medieval le era natural suponer la verdad de Ptolomeo porque le servía para guiarse por sus viajes en el océano. Que tengamos razones filosóficas para suponer a Newton más cerca de la verdad que Ptolomeo no le quita a uno u otro su carácter esencialmente humano en cuanto a hipótesis interpretativas del mundo físico. Que los mundos de la vida sean anteriores a las teorías científicas, siendo aquello que las dota de sentido, fue la principal tesis de Husserl en su libro sobre la crisis de las ciencias europeas, donde además criticó al neopositivismo de su tiempo con mayor precisión filosófica y menor tono dialéctico y apocalíptico que el más conocido caso de la escuela de Fráncfort.

Por ende, los tres grandes giros de la filosofía contemporánea (hermenéutico, epistemológico y lingüístico) no son en sí mismos post-modernos. Todos son perfectamente capaces de ser fundamentados en la fenomenología de Husserl fundamentada a su vez en la metafísica y antropología de Santo Tomás de Aquino.



[1] Ver Hayek, F. A. von: “Economics and knowledge”, en Individualism and Economic Order, Chicago University Press, Midway Reprint, 1980.

[2] University of Chicago Press, [1952]; 1976.

[3] Lamentablemente en todo esto desempeña un papel importantísimo en toda la doctrina y jurisprudencia del llamado “derecho a la información” y el “derecho a réplica” contrapuestos las más de las veces a la “mera libertad formal” de la “libertad de expresión”.

[4] Ver García Morente, M.: Prólogo a Descartes, R.: Discurso del método y Meditaciones metafísicas, Espasa-Calpe, Madrid, 1979.

[5] Ed. Sígueme, Salamanca, 1991.

[6] Ver Gadamer, H.G.: “Reconstrucción y hermenéutica” [1988], en El giro hermenéutico, Cátedra, Madrid, 1998.

[7] Ver su clásico Investigaciones filosóficas, Crítica, Barcelona, 1988.

[8] Ver especialmente op.cit., n.os 1 a 11.

[9] Michael Friedman desafía esta interpretación en su libro Reconsidering Logical Positivism (Cambridge University Press, 1999). Su tesis principal es que el núcleo central del neopositivismo era neokantiano más que sencillamente empirista, pero ello no salva el problema del rol que los horizontes metafísicos desempeñan en la interpretación de los llamados “datos”.

[10]  Ver especialmente “La demarcación entre ciencia y metafísica” [1955], en Conjeturas y refutaciones, Paidós, Barcelona, 1983.

[11] Nosotros no creemos que dichos autores sean “relativistas”, como habitualmente se los presenta. Hemos intentado demostrarlo en Hacia una hermenéutica realista, Austral, Buenos Aires, 2005.

[12] FCE, 1986.

[13] Ver San Martín, J.: Presentación a Husserl, E.: Problemas fundamentales de la fenomenología; Alianza, Madrid, 1994.

[14] Respectivamente:  Ideas… Second book [1928 aprox.], Kluwer Academic Publishers, 1989; Meditaciones cartesianas, Tecnos, Madrid, 1986 [1931]; The Crisis of European Sciences [1934-1937 aprox.]; Northwestern University Press, 1970.

 

[15] Ver Schutz, A.: On Phenomeology and Social Relations, University of Chicago Press, 1970, p. 197.

[16] Esto es independiente del debate sobre si Gadamer, Wittgenstein, Popper, Kuhn o Feyerabend son “relativistas”. Yo creo que no lo son, y que reaccionan sobre todo ante una noción positivista de verdad, desarrollando para ello nuevas categorías y lenguajes que no encajan con los paradigmas realistas tradicionales como el aristotelismo y el neotomismo (de allí los interminables malentendidos). Pero lo que ahora queremos decir es que, aunque lo sean, sus “giros” pueden ser re-interpretados desde la fenomenología del mundo de la vida de modo perfectamente realista.

[17] Ver Teoría e Historia, [1957]; Unión Editorial, Madrid, 1974, cap. 10, punto 6.

[18] Ver Leocata, F.: Persona, Lenguaje, Realidad, UCA, Buenos Aires, 2003.



domingo, 27 de noviembre de 2022

¿QUIÉN ERES?

 


De Existencia humana y misterio de Dios; Unsta, Tucumán, 2008, Parte I cap. 4. 

  1. La vocación individual.

 

1.1.El re-conocimiento de sí mismo en el rostro del otro.

Woody Allen tiene una magnífica película, Zelig, donde su personaje, Leonard, padece una alienación tan grave de su propio yo, que esconde su propio yo transformándose en quienes lo rodean, sumergiéndose en el “nosotros alienante”: en una masa de gente que subsume y sustituye su personalidad. Si está con negros se hace negro, si está con blancos se hace blando, si está con gordos se hace gordo, si está con chinos se hace chino. Pero, ¿quién es él?

Leonard es curado por una psiquiatra, Eudora, quien al principio lo ve sólo como un caso médico. Pero luego ambos se enamoran, se aman verdaderamente y deciden casarse. Pero, antes, Leonard tiene una recaída. Tan fuerte que huye y nadie sabe dónde está. Leonard, tratando de huir desesperadamente de sí mismo, se había “hecho” soldado nazi: el “lugar” ideal para ser “nadie” excepto un instrumento al servicio del poder.

Por una casualidad, Eudora descubre que su amado está en Alemania en la época nazi. Lo busca, y en una concentración nazi, lo encuentra. Mientras una masa compacta de yoes olvidados de sí vitorean y aclaman al dictador, ella distingue el rostro, casi imperceptible en la calculada uniformación, de su amado. Leonard la ve, y al verla, recuerda quién es él. “Esforzándose por no ser vistos –dice la vez en off de la película- los dos se ven”. O sea, mientras se preocupaban porque los ojos de aquellos que estaban ciegos no los vieran (o sea, aquellos que sólo miraban a su alienación, al dictador), ellos “se ven”. Es muy importante lo que sucede. Eudora era la única que podía mirar al individuo, a Leonard, a Leonard no en cuando soldado, instrumento, sino a Leonard en cuanto Leonard, porque lo amaba verdaderamente, esto es, le había prometido ser su esposa, buscar su bien para siempre como esposa. Ante esa mirada, mirada comunicante, no alienante, ante esa mirada única, Leonard se re-conoce a sí mismo de vuelta. Ante esa mirada que lo miraba en cuanto él, él se vio a sí mismo nuevamente en cuanto quién era.

Esta “experiencia de lo humano” nos lleva a una primera respuesta de una pregunta que ha estado planteada desde el principio: ¿cómo saber quién soy?

Una vez que hemos tenido una primera mirada de la habitación más profunda de nuestro yo, pero sin saber muy bien qué hacer con ella; una vez que hemos adquirido conciencia de la capacidad contemplativa de nuestro yo y de nuestra libertad interior, estamos en condiciones de dar una primer respuesta: búscate en los ojos de los que verdaderamente te conocen y te aman.

Pero para eso, tu mirada tiene que cambiar. Está bien que mires a las personas, diariamente, en cuando sus funciones y oficios. Este me vende una entrada, aquél me sirve en tal restaurant, aquél otro es mi jefe, aquellos son mis subordinados en el trabajo. Ok. Pero todos ellos son algo más: personas cuyo “yo” no se reduce a lo que momentáneamente “hacen” sino “yoes” con inteligencia y libertad, y con una dignidad, por ende, que supera sus haceres momentáneos o permanentes. Y una primera fase del re-enfoque de nuestra mirada es mirar a otro en tanto otro, que tiene una dignidad que debe ser respetada, dignidad que no se respeta si lo miras sólo (sólo) como un instrumento a tu servicio: el otro es un tú (Buber), no sólo un “esa cosa” que se usa y se tira. Tu mirada debe cambiar. Cuando alguien te venda algo, míralo con ese nuevo enfoque, míralo a los ojos, sonríe levemente y dile “gracias” manteniendo tu mirada tanto cuanto dure el “gracias”. Pero no como una actuación, sino como un lenguaje gestual que nace espontáneamente del re-enfoque: al otro lo estoy mirando en tanto otro, en tanto persona, y no sólo como el que me vende algo, que podría ser igual a una máquina expendedora, a la cual incluso podría patear con enojo si no funciona. Las personas no “funcionan”: son, y a ese ser tu mirada debe dirigirse.

Con esa mirada, comienzas a dar algo: respeto, y, en cierto sentido, algo de afecto. Pero surge entonces la posibilidad de plantearse lo siguiente: hay miradas “así” que siempre te han llamado más la atención que otras. Hay “otros” diferentes. Hay enfermos, hay alumnos, hay clientes de tales o cuales formas de emprendimiento, hay espectadores…. Y en el “ser en función de ellos” has sentido a veces un “llamado” especial: llamar, vocare, de allí “vocación”: como Leonard se reconoce en los ojos de Eudora, el yo se re-conoce en los ojos de los tú que de algún modo nos llaman: nos llaman, no a cualquier cosa, sino a desplegar las alas de nuestro yo, y en ese despliegue el yo se re-conoce.

Las alas del yo, desplegadas, son tus virtudes. Estate atento a ellas: andan sueltas, como indicadoras de tu yo. Algunas se despliegan más que otras, como un yo oculto que dice “soy yo”. En tu energía, en tu decisión, en tu paciencia, en tu hablar…. En todo ello se manifiesta quién eres, en función del “estar con los otros” donde “sientas” (contemples) que tu yo está “como en casa”. No es un des-cubrir instantáneo y completo, es incompleto y progresivo, pero es un des-cubrir. En mi caso, por ejemplo, la primera vez que, siendo un adolescente, me puse delante de un pizarrón y comencé a hablar a un grupo de amigos, allí comenzó un largo des-cubrimiento, que aún no ha terminado, obviamente. De lo que estoy seguro es esto: ese era yo.

La vocación individual, el descubrimiento el yo, que es obviamente individual, no es una elección. Es des-cubrir quién eres. Uno no elige arbitrariamente quién es, sino que uno es quien es. Lo que sí está en tus manos, en esa libertad interior de la que hablábamos, es la fidelidad a uno mismo. Eso sí.

Pero la vida es muy complicada. La mayor parte de las veces “hacemos” lo que podemos, como podemos. Nuestro yo quedó oculto en un sin fin de circunstancias tan infinitamente complejas que ese ocultamiento es totalmente entendible. ¿Pero qué ocurre si comenzamos a des-cubrirnos “cuando ya es tarde”? No, no es tarde. En ese caso, re-enfoca tu mirada, y, hagas lo que hagas, sirvas a quien sirvas, los aspectos olvidados de tu yo comenzarán a manifestarse. Tal vez algo haya que cambiar, pero no se trata de un “cambio de oficio” sino más bien de actitud. Comienza a descubrir quién eres “y todo lo demás se dará por añadidura”. Claro, puede haber consecuencias (de este descubrimiento) que causen algo de temor, pero si escapamos nuevamente (como Leonard cuando se hace nazi) pateamos para adelante todo. Pero alguna vez, siempre, nuestro yo nos alcanza.

Y no sólo des-cúbrete, sino “pide asilo” en los ojos de quienes verdaderamente te amen y te reconozcan. La vida tiene a veces momentos que equivalen a volver de una guerra. Es aquí donde quiero citarte a una de las filósofas y pensadoras más grandes del s. XX, Edith Stein: “…Cuando las tropas que marchaban en fila por las calles se dispersaban, cada hombre que estaba antes unido a los demás en el mismo paso y tal vez apenas consciente de su personalidad, vuelve a ser un pequeño mundo que se basta a sí mismo. Y si los curiosos, al borde del camino no distinguían más que una masa indiferenciada, sin embargo, para la madre o para la novia, aquel que ella espera es el ser único al que ningún otro es semejante: en cuando al misterio de su esencia del cual el amor de la madre o de la novia adivina algo, sólo la mirada de Dios que penetra todo, lo conoce”[1].

Quién eres, por lo tanto: eres aquel cuyos ojos son mirados por quien verdaderamente te ama. No trates de pasar esta respuesta por la razón que calcula, mide, planifica. Tu inteligencia, como nos hemos dado cuenta, es esencialmente contemplativa. Con esa contemplación, reflexión, introspección sobre ti mismo, descubres: a) que eres; b) que eres y puedes no ser; c) que eres un yo, corpóreo, con inteligencia y voluntad libre, d) orientado esencialmente a la capacidad del amar al otro en tanto otro; e) y que ese amor genuino te devuelve a la esencia de tu yo, perdido en la existencia inauténtica del correr y del hacer.

 

1.2.La esencia de tu yo.

Pero, ¿en qué se funda que nuestro yo, que tanto trabajo nos cuesta des-cubrir, sea, como habitualmente se dice, único, irrepetible? Como hemos visto, no es tanto lo que haces lo que te define como tal: eres radicalmente único, individual, aunque luego tu comportamiento pueda ser parecido al de los demás, justificada o injustificadamente.

Eres radicalmente único porque toda persona tiene su esencia individual, de manera mucho más transparente que las demás cosas. Toda persona humana es humana, y en tanto humana es igual a cualquier otra persona, y en ese sentido tienen todas las personas igual dignidad y merecen igual respeto. Y esa naturaleza no es algo en el aire: esa naturaleza humana existe realmente y totalmente, no parcialmente, en todos los seres humanos: Juan y Pedro son ambos totalmente humanos. Pero su nombre propio no es una concesión, como hacemos como una mascota. Revela una especial y más evidente individualidad: su nombre propio muestra su esencia individual, aquello por lo cual Juan es Juan y no otro. Y ese “aquello”, hemos visto, no es la historia de tu vida, no es tu naturaleza desplegada (virtudes) o tapada (defectos): es quien radicalmente eres, aunque hayas estado siempre oculto. Es quien eres esencialmente, siempre, desde el primer segundo de tu vida hasta el último. Ese yo tiene, como vimos, dos potencialidades muy importantes y especiales, a través de las cuales se despliega: su conciencia de sí (inteligencia) y su capacidad de decisión (voluntad). Pero aunque estas hayan estado también cortadas, tapadas, enmudecidas, tu yo, allí está, como ese Leonard (otro Leonard) que buscaba el Dr. Sayer en la película Despertares.

Cuando estás en plena conciencia de ti mismo, cuando estás lo más lúcido y libre que puedes estar, en nuestras siempre limitantes circunstancias humanas, el yo, como dice Edith Stein, es como el centro en el espacio del alma[2]. En ese sentido sí eres el centro del universo, porque el universo no es ya el espacio infinito de Newton, sino tu mundo circundante, alrededor de ti, y tú mismo, como un automóvil, circulas por él, y tú eres el centro, que, en el lugar del conductor, conduce. Pero el centro no se mueve. ¿Qué quiere decir ello? Que tu esencia individual es siempre la que es. Cuando la des-cubres, descubres a su vez que tus acciones más genuinas son resultados más bien espontáneos de ese propio modo de ser que, actuando, se despliega. Tus acciones de-fectuosas, más que acciones, han sido en realidad omisiones de lo que podrías haber hecho a partir de la esencia de tu yo. Te has movido, sí, pero en dirección contraria a tu yo, como un auto que da marcha atrás, se da contra una columna y se abolla.

 

1.3.Las no vividas vidas[3].

Pero, ¿qué es de lo que “hemos podido ser y no hemos sido”? ¿Qué son de aquellos sueños, ilusiones, que sabemos, en nuestro interior, que no son meros caprichos, sino parte de la esencia de nuestra yo?

Es verdad que nuestra vida pudo haber tomado caminos auténticos, y que, por circunstancias diversas, no pudimos seguir. Aceptar ello es aceptar nuestra humana condición. Pero ello muestra que la esencia del yo –como nada de lo real- no es algo unívoco, sino análogo, múltiple, que se despliega de manera concéntrica a un punto. Pero, las “no vividas vidas” ¿no implican que no se pudieron desplegar? En cierto sentido sí, en cierto sentido no. En cierto sentido sí, porque hay aspectos de la esencia de nuestro yo que hubieran implicado un camino que no se tomó. Hay que aceptarlo, porque cuanto más rica es esa esencia, más van a ser los caminos no tomados, paradójicamente. Pero, por el otro lado, esos caminos viven en ti, porque se despliegan, se abren paso, inevitablemente, a través de las ventanas de tu alma: tus virtudes, los otros a quienes miras y escuchas, tus actitudes vitales más profundas ante el camino que ya estás caminando. Siempre eres tú: en el camino que caminas se despliega también el camino no recorrido. De un modo imperceptible a veces. No, no va a salir en ningún test de los inventados por la razón calculante. Va a salir en la intimidad de tu mirada, en la vida, sanamente inadvertida, de tu razón amante.

 



[1] Stein, Edith: Ser finito y ser eterno, FCE, 1996, p. 523.

[2] Stein, Edith: Obras Selectas, Ed. Monte Carmelo, Burgos, 1998, p. 445.

[3] Ver Mallea, E., citado por Luis J. Zanotti en La hora de encontrarse a sí mismo, Ed. De Belgrano, Buenos Aires, 1994, Introducción.

domingo, 20 de noviembre de 2022

LA MÁXIMA PRUEBA DEL MÁXIMO ANTI-ANTISEMITISMO

 Tengo cierta dislexia conceptual por la cual a veces me confundo izquierda y derecha, arriba y abajo, sobre todo desde el punto de vista espacial. El GPS dice a la izquierda y yo doblo a la derecha. Los GPS tendrían que incorporar un insulto automático al usuario, que a mí me vendría muy bien. Escribiendo, a veces, también me pasa. Hace poco quise escribir "Perón" y puse "perdón". Me quise matar. 

Así que en ese caso tuve máximo cuidado: no estamos hablando del máximo anti-semitismo sino del máximo ANTI-antisemitismo. 

Conocí a Carlos Maslatón en 1976. Unos seis años después me enteré de que era judío. "¿Cómo, no sabías?", fue el típico comentario. No, ¿por qué tenía que saberlo?, respondí. ¿Qué agregaba o quitaba a mi relación de amistad con él?

"Es judío"; "mirá que es judío". ¿Y? A ver, NO judíos que me leen, ¿de ustedes dicen, habitualmente, "mirá que es católico" (bueno, tal vez últimamente...), mirá que es protestante, mirá que es no creyente, mirá que es marciano, mirá que su color favorito es el colorado?

¿Por qué es relevante esa "info adicional"? ¿Qué tiene que ver para que seas amigo, colega, compatriota y vecino? ¿Qué agrega? ¿De qué tenés que estar "prevenido"? ¿Hay algún temor? ¿Te va a hacer ir a una sinagoga? ¿Vas a tener que circuncidarte? ¿Qué? ¿Qué te va a pasar?

La pura verdad es que nada. ¿Y entonces? ¿De dónde viene esa costumbre de "andar informando" (como si la información neutra fuera posible) que tal o cual persona "es judía"?

A mí no me importa nada si alguien es tal cosa o tal otra para ser amigo, colega, alumno, profesor o compañero de viaje, salvo que esa persona en particular tenga algún especial interés en que yo camine con los pies y no con las manos so pena de ofernderse conmigo. En cuyo caso es un problema de ESA persona y su (accidental) pertendencia al "grupo de caminarás con las manos o muerte", en cuyo caso sí, ok, comprendo que alguien me diga "mirá que vas a tener que caminar con las manos". 

Ese andar comentando quién es judío y quién no, el andar contando, de tus amigos y etc., quién es judío y quién no, es el primer síntoma de antisemitismo, aunque después lo trates muy bien. "Es judío PERO es mi re-amigo", te puedes decir a tí mismo con orgullo, sin darte cuenta del horrible prejuicio que pesa sobre tu existencia. 

Las personas son únicas, irrepetibles e imposible es pretender juzgarlas o conocerlas por su pertenencia a razas, religiones, naciones o profesiones. Sí, puede ser que todo ello pueda justirficar, con sumo cuidado metodológico, un tipo ideal weberiano, que es apenas un constructo, un modelo, para manejarnos con prudencia en el complejo mundo de las ciencias sociales. Pero nada más. Cada persona es un mundo. Puede ser que alguien haya formado parte de una asociación delictiva, pero tampoco eso determina la naturaleza de su esencia. Todos los seres humanos son humanos (las cosas que hay que aclarar....); más allá de eso, cada uno tiene una esencia individual irreductible a su grupo sociológico de pertenencia. 

El día que dejemos de ocuparnos de quién es judío y quién no, habremos dado un verdadero paso adelante hacia el verdadero anti-antisemitismo. 

sábado, 19 de noviembre de 2022

A VER GOOGLE PROHIBIME DE VUELTA

 Escuchen: https://www.facebook.com/watch/?v=750776572787581 


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VIERNES, 14 DE OCTUBRE DE 2022

CUANTO MÁS CONOZCO A GOOGLE, MÁS QUIERO A MI TEORÍA CONSPIRATIVA :-)))

 

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Tu entrada "IMPRESIONANTE: LAS MENTIRAS CONFESADAS POR LA AUTORA DE LA CUARENTENA Y VACUNAS OBLIGATORIAS EN EEUU" ha sido eliminada3
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        Como probablemente ya sabrás, nuestras normas de la comunidad 
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    DE LA CUARENTENA Y VACUNAS OBLIGATORIAS EN EEUU". Hemos determinado que 
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domingo, 13 de noviembre de 2022

INVITO A TODOS A LA PRESENTACIÓN DEL LIBRO SOBRE LUIS JORGE ZANOTTI

 


Que el hijo invite a la presentación de un libro sobre la obra de su padre (1) puede parecer tan filial como cargado de una impronta personal inevitable, y ambas cosas son verdad. Pero las improntas personales no tienen por qué ser subjetivas en el sentido de "arbitrarias": es un horizonte personal que puede ser compartido con todos los que tengan inquietudes por el tema educativo. 

Mi padre, nacido en Buenos Aires en 1928, hizo sus estudios primarios en la escuela estatal de su barrio en Caballito y luego estudió la escuela normal en el Mariano Acosta. Estudió luego la carrera de Pedagogía (hoy desaparecida) en la UBA, mientras ejercía como maestro normal nacional, durante 10 años. 

Por lo tanto, su formación fue en el más estricto positivismo pedagógico argentino, por figuras ilustres como José María Torres y Víctor Mercante, y en la escuela estatal sarmientina con su ideal iluminista de formación del ciudadano según los dictados de la razón. Tomó su misión docente como un sacerdocio laical que nunca abandonó. 

Pero entre los años 50 y 60 su mente comienza a dar un giro copernicano dentro del paradigma en el que se había formado. Paradigma al que siempre respetó con mucho afecto, como la vieja casa de un abuelo que sin embargo necesita reciclarse urgentemente ante las nuevas transformaciones sociales de su tiempo.

Escribió desde entonces una serie de replanteos teóricos seguidos de propuestas prácticas de reforma al sistema educativo nacional. 

Su primer gran preocupación fue el reglamentarismo didáctico y el descuido de la libertad de enseñanza. Para gran sombro de muchos, insistía en que las leyes 1420 y 1875 de la Provincia de Buenos Aires establecían una clara distinción entre objetivos y programas, entre escolaridad e instrucción, y disponían consejos de padres, para cada establecimiento, donde los padres podían intervenir activamente en el nombramiento de docentes y planes de estudios. 

Nunca se cumplió. Los objetivos fueron sustituídos por un barroquismo reglamentarista en materia de planes de estudio y métodos de enseñanza; no se advirtió que la instrucción, como decía la ley, no significaba escolaridad obligatoria, y las facultades otorgadas a los padres nunca fueron asumidas por nadie. Mi padre proponía volver a todo ello, al mismo tiempo que reclamaba a los padres que fueran coherentes con el derecho a elegir la educación para sus hijos y no los abadonaran a la total discrecionalidad de los directivos de los institutos privados o estatales. 

Comprendió históricamente la primera etapa de la política educativa, pero la criticó por su racionalismo. Aceptó por ende las nuevas propuestas pedagógicas de Lombardo Rádice, Gentile, Dewey, Ferriere, etc., pero las criticó por pretender aplicarlas a la estructura de la escuela racionalista. Comenzó a la hablar de la tercera etapa de la política educativa: el rol esencial, y no accidental, de las nuevas tecnologías de la comunicación, cosa que había aprendido en Italia estudiando de la mano de Luigi Volpocelli y luego por su amistad con Giovanni Gozzer. Diagnosticó por ende la des-vinculación de la escuela de una sociedad atravesada por los nuevos medios, aún antes de internet, y propuso por ende nuevas funciones profesionales docentes que obviamente nadie aceptó. 

Propuso una reforma integral del sistema secundario, primero en 1965, donde proponía una escuela intermedia que pudiera ser el puente entre la formación humanística y a la vez profesional de la escuela media, y lo volvió a proponer en 1976 en otro libro donde desarrollaba un nuevo plan de estudios, con materias electivas y un sistema pedagógico más adaptado a la etapa adoslescente de los estudiantes. Propuso además integrar los estudios secundarios al mundo del trabajo y no como meras visitas sino como parte esencial del plan educativo. 

Siguió criticando al "barroquismo reglamentarista" y al monopolio estatal que niega toda libertad de enseñanza. Se dio cuenta de que la clave del monpolio estatal consistía en la fiscalización de los títulos habilitantes por parte del Estado Nacional, y por ello propuso en 1980 la separación entre titulación y habilitación profesional, donde la libertad de enseñanza por parte del sector privado iba a ser plena. 

Advirtió como ya dijimos los límites del positivismo pedagógico pero no sumó su voz a la crítica de la izquierda al sistema pedagógico argentino como emergente de un capitalismo explotador. Salió por ende él solo de los límites del paradigma positivista, pero sin aceptar por ello las críticas marxistas al sistema: él tenía las suyas propias, que podían ser aplicadas en una sociedad democrática liberal. Quedó por ende totalmente solo entre conservadorismo y revolución en el tema educativo. 

Se opuso por ende a toda legislación federal en materia educativa, que prevenía venir, preocupado, ya antes de su muerte en 1991.

Por lo tanto, creo que las propuestas educativas de mi padre son importantes para la Argentina de hoy en sí mismas y no porque lo diga yo. En una Argentina que involucionó a la planificación central total de la educación, él propuso la total libertad de enseñanza para el sector privado y la vuelta de la des-centralización originariamente prevista para la educación estatal. En una Argentina donde el colegio secunario ha devenido en una decadencia cultural total, él propuso dos veces reformas totales al sistema. En una argentina que aún no sabe cómo integrar el aula tradicional a las nuevas tecnologías, él propusto la tercera etapa de la política educativa donde lo esencial son las nuevas tecnologías de la comunicación. En una Argentina apresada por sindicatos docentes totalitarios, él propuso nuevas funciones profesionales docentes adaptadas a las nuevas circunstancias tecnológicas. En una Argentina atrapada aún en el debate entre Civilización o Barbarie, él propuso la integración de todas las tradiciones argentinas en sus propias reformas educativas. En una Argentina que cree que la educación privada consiste en institutos, llamados privados, que deben ser fiscalizados por el Estado, él propuso la total des-monopolización del sector privado de los plantes y programas estatales, y la coherente libertad de métodos distintos para lograr objetivos de ingreso al ámbito universitario que a su vez debe responder con libertad ante las demandas de una nueva sociedad tecnológica, con nuevas habilidades y competencias. 

No es el objetivo de esta entrada resumir el pensamiento de mi padre, porque ese resumen es el libro que voy a presentar. Pero sí convencerlos de que el pensamiento de mi padre no es mío sino para todos, y es más actual que nunca. 

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(1): Mañana Lunes 14 a las 18,30 en Córdoba 374, UCEMA. 

Post-datas: la presentación va a ser presencial en https://ucema.edu.ar/evento/presentacion-de-libro-luis-jorge-zanotti-sus-ideas-educativas-fundamentales-y-su-importancia

También, desde el Instituto Acton: https://institutoacton.org/event/presentacion-del-libro-luis-zanotti-sus-ideas-educativas-fundamentales-y-su-importancia-para-nuestro-tiempo-de-gabriel-zanotti/ 

El libro se puede conseguir en papel escribiendo a info@institutoacton.com.ar (NO se vende en la presentación) o en su versión kindle en https://www.amazon.es/Luis-Jorge-Zanotti-fundamentales-importancia-ebook/dp/B0BC45843Y

La obra completa de Luis Jorge Zanotti está on line en www.luiszanotti.com.ar 

viernes, 11 de noviembre de 2022

SI ME LO EXPLICAN, GRACIAS

 Cuando ganó Trump, Hillary Clinton y casi todos los demócratas pusieron en duda la legitimidad de la elección. Russia colusion, etc etc etc. Pero que yo recuerde, ningún pensar liberal clásico puso en duda las buenas intenciones de Santa Hilary. Cuando Trump hizo lo mismo en el 2020, varios liberales clásicos importantes, de todo el mundo, comenzaron a decir que Trump no sabe perder, que es un peligro para la democracia, etc. Me gustaría que me expliquen el doble estándar. Tal vez tanto Hillary como Danald estuvieron mal, pero por qué bien la primera, y mal el segundo, mm, no lo entiendo bien. Si me lo explican, gracias. 

miércoles, 9 de noviembre de 2022

YO DESAFÍO.................

 ...........a cualquier médico partidario de todo esto que me diga cuál es la razón médica, biológica, para llevar a cabo prácticas soviéticas de persecución al disidente............. Que tomen conciencia por favor que NO hacen estas cosas en nombre de la medicina, sino en nombre de una filosofía política autoritaria.............


https://www.laprensa.com.ar/522260-Las-tacticas-para-silenciar-la-disidencia-cientifica.note.aspx?fbclid=IwAR1Sh6Ve4YsStHdR_E8mTNHkElya3FEEtNQgoh7SUUHPCUNb_ksAjMEAINg