domingo, 27 de febrero de 2022

YO TE VACUNO EN NOMBRE DE LA CIENCIA, DEL ESTADO Y DEL MÉDICO SANTO, AMÉN.

 Todos hemos escuchado hablar de las guerras religiosas en Europa. De cómo católicos y protestantes de masacraban los unos a los otros inmisericordemente.

Nosotros los miramos ahora como si hubieran estado dementes. Pero no. Nada ha cambiado.

Católicos y protestantes pensaban que unos contagiaban a otros respectivamente. Salud viene de salus, salutis, salvación. En esa época la salvación del alma era más importante que la salvación del cuerpo. No había que contagiarse del virus más terrible, la herejía, pues eso te podía llevar a perder la salud, o sea la salvación del alma. Obviamente, si ambos lados pensaban eso uno del otro, la consecuencia era la guerra o muros de separación.

Algo de verdad había. Sí, la salvación del alma, para un creyente, es lo más importante, y que puedo llegar a perderla si con conciencia errónea culpable pierdo la fe, también.

Llegó luego la libertad religiosa y, con ella, dos interpretaciones. Una, que esa creencia, la de la salvación del alma, es una total estupidez, que toda religión es una creencia infundada y por ende todas pueden convivir libremente mientras no ejerzan una absurda violencia unas contra otras. Las religiones son tradiciones, dependen de dónde naciste, en qué familia, en qué entorno, qué ritos te gustan, en qué ilusiones o alucinaciones (no es lo mismo) crees pero, cuidado, siempre que no tengan pretensión de verdad. Por ende, sé católico, protestante, marciano, o nada, pero no molestes.

Otra interpretación, muy minoritaria, es que sí, que la verdad existe, que la salvación del alma es importante, que estás expuesto al error culpable y sin embargo nada de eso es fundamento para ejercer la violencia contra otro. La verdad no se impone por la fuerza y hay que tener bien el sistema inmunológico intelectual para convivir con todos sin que eso te afecte. Ese es el mejor fundamento de la libertad. Porque si no debes usar la violencia para lo más importante, o sea, la salvación del alma, ¿por qué para lo demás sí?

Como explica Feyerabend, a partir del s. XVIII la balanza de “lo más importante” dio un giro de 180 grados. Desde el cientificismo del s. XVIII lo más importante fue y sigue siendo “la” ciencia. Comte plantea la unión del estado y la ciencia y efectivamente así se hizo. La educación científica occidental es obligatoria. La medicina occidental es legal y obligatoria. Si no, eres un hereje y puedes hacer que otros pierdan la vida. Por ende no hay libertad para creer o difundir visiones alternativas, porque la salvación, que es ahora la salud del cuerpo, está en juego. Si lo haces, vas preso o si lo difundes, false information. Y lo que es false information o no lo deciden los gobiernos asesorados por sus expertos científicos (y la gente que les cree), como antes el príncipe temporal autorizaba un auto de fe asesorado por sus científicos, esto es los teólogos al servicio del gobierno, los inquisidores, que estaban protegiendo las almas. Ahora es lo mismo, sólo que te protegen el cuerpo.

El pánico ante el Covid 19 no ha hecho más que corroborar de este marco de referencia, este giro de 180 en el marco de las creencias. La planificación soviética de la medicina no difiere de la religión única del príncipe temporal. Sí, hay un aprovechamiento maléfico de la situación, pero millones de personas y miles de médicos piensan verdaderamente que la violencia está justificada para evitar el contagio del Covid 19, de igual modo que antes se prohibía la difusión de falsas religiones.

Ante esto, hay gente diciendo que no, que el Covid 19 no es tan peligroso, y puede ser que tengan razón, pero ese no es el punto. El punto es que en una sociedad libre todos convivimos libremente corriendo nuestros propios riesgos. No te quieres juntar con “ese”, no te juntes. Crees que tal institución o tal otra debe estar cerrada ante “los peligrosos”, ciérrala si eres el dueño. Y si tienes la piedra filosofal para el problema de los bienes públicos, practícala. Un agnóstico no da catequesis en la parroquia (bueno, en fin, la analogía daría para muchas ironías). Pero ejercer la violencia contra lo que tú consideres falso o peligroso para tu salvación, ya del cuerpo, ya del alma, es otra cosa. Por supuesto, hay cuestiones más utilitarias. En una sociedad libre siempre surgirá el mejor tratamiento, las mejores formas de prevención, que en una sociedad planificada. Pero la cuestión es otra. En una sociedad libre  la mayoría admira a Maradona y no a Unamuno. Y ese anti-ejemplo-de-valores hace mal. Pero  Unamuno no se impone por la fuerza. Se enseña. Se propone. Se dialoga.

Por ente nada ha cambiado. Seguimos igual que católicos y protestantes de antaño. Ese es el diagnóstico de Feyerabend, y tiene razón. Autor al cual muy pocos liberales leen. Por eso sus dudas ante esta situación. Libertad de precios, sí. Libertad en medicina, no.

Dicen que el Mayflawer estaba formado por gente que huía de la falta de libertad religiosa en Europa, y que eso fue esencial para el EEUU que surgió.

La cuestión, ahora, es ¿dónde nos vamos?

domingo, 20 de febrero de 2022

LOS FUNDAMENTOS JUDEO-CRISTIANOS DE UNA SOCIEDAD LIBRE

 https://newmedia.ufm.edu/coleccion/seminario-los-fundamentos-cristianos-de-la-civilizacion-occidental/seminario-los-fundamentos-cristianos-de-la-civilizacion-occidental-parte-1/ 

https://newmedia.ufm.edu/coleccion/seminario-los-fundamentos-cristianos-de-la-civilizacion-occidental/seminario-los-fundamentos-cristianos-de-la-civilizacion-occidental-parte-2/ 

https://newmedia.ufm.edu/coleccion/seminario-los-fundamentos-cristianos-de-la-civilizacion-occidental/seminario-los-fundamentos-cristianos-de-la-civilizacion-occidental-parte-3/ 

https://newmedia.ufm.edu/coleccion/seminario-los-fundamentos-cristianos-de-la-civilizacion-occidental/seminario-los-fundamentos-cristianos-de-la-civilizacion-occidental-parte-4/ 

https://newmedia.ufm.edu/coleccion/seminario-los-fundamentos-cristianos-de-la-civilizacion-occidental/seminario-los-fundamentos-cristianos-de-la-civilizacion-occidental-parte-5/ 

https://newmedia.ufm.edu/coleccion/seminario-los-fundamentos-cristianos-de-la-civilizacion-occidental/seminario-los-fundamentos-cristianos-de-la-civilizacion-occidental-parte-6/ 

https://newmedia.ufm.edu/coleccion/seminario-los-fundamentos-cristianos-de-la-civilizacion-occidental/seminario-los-fundamentos-cristianos-de-la-civilizacion-occidental-parte-7/ 

https://newmedia.ufm.edu/coleccion/seminario-los-fundamentos-cristianos-de-la-civilizacion-occidental/seminario-los-fundamentos-cristianos-de-la-civilizacion-occidental-parte-8/ 

domingo, 13 de febrero de 2022

¿CUÁNDO VOY A PENSAR EN INOCULARME LA LLAMADA V CONTRA EL BICHO?

El día que deje de haber cuarentenas obligatorias, más campos de concentración incluidos, allí lo pensaré.

El día en el que todos los que pensamos diferente dejemos de ser silenciados, insultados, y tengamos un libre debate con los partidarios de la vacunación obligatoria, ahí veré.

Cuando los que pensamos diferente dejemos de ser sistemáticamente insultados por amigos (“amigos”), gobiernos, instituciones diversas, etc., allí veré qué hago.

El día que los gobiernos y sus policías dejen de perseguir, encarcelar y golpear a quienes piensan diferente, consideraré mis opciones.

Cuando se admita que se ha cruzado una línea que jamás debería haberse cruzado…

Cuando los que insultaron, coaccionaron, consintieron, con las cuarentenas obligatorias y demás medidas totalitarias, pidan perdón….

Cuando se haga una profunda investigación sobre la responsabilidad civil y penal de médicos y farmacéuticas en todo esto…..

Cuando Fauci sea despedido y se ponga a disposición de la justicia….

Cuando se discuta libremente si esto es una vacuna o no….

Cuando las llamadas vacunas vengan como cualquier otro medicamento con prospecto, con responsabilidad civil y penal del laboratorio, y me sea recomendada por un profesional que se haga cargo de su prescripción……

Cuando se terminen todos los pases sanitarios…..

Finalmente, cuando la llamada vacuna deje de ser coactiva,

Recién allí lo pensaré.

Creo que tengo un tiempito. 

domingo, 6 de febrero de 2022

MISES Y POPPER, ANÁLISIS COMPARATIVO

Este artículo fue publicado en el 2009 y luego incorporado al libro "Conocimiento vs. información", Unión Editorial, 2011. 

----------------------------------

 

    1. MISES Y POPPER*

 

 

 

  1. Introducción y metodología que usar

Últimamente se han escrito interesantes propuestas de acercamiento entre el pensamiento de dos grandes pensadores que, a priori, no parecerían tener nada que ver: Mises y Popper. Al menos, de lo que he podido ver recientemente, así lo testimonian las reflexiones de Ivo Sarjanovic, Francesco Di Iorio y Rafe Champion. Dado que Mises y Popper son dos autores a los cuales he dedicado gran parte de mis estudios epistemológicos, quisiera, como intentio auctoris, poner mi granito de arena en la cuestión, que espero que no sea, en la intentio lectoris, un granito de confusión.

Pero precisamente, de intentio auctoris (lo que el autor quiso decir) y de intentio lectoris (lo que el lector lee) se trata la metodología que vamos a utilizar en este breve artículo. Muy influenciados por gran parte de la hermenéutica actual (Eco, Gadamer), confesamos nuestro gran escepticismo sobre lograr la certeza de lo que un autor quiso decir, o al menos como habitualmente se intenta (no nos estamos refiriendo a ninguno de los autores citados), esto es, con citas textuales que estarían ellas mismas libres de interpretación, como si la historia del pensamiento lograra aquella “base empírica” que el primer inductivismo pretendía, libre de teoría. Imposible. Pero ello no es una mala noticia: conduce simplemente a otro tipo de intentio, la intentio lectoris, donde el lector es, por un lado, conciente de que nunca sale de conjeturas interpretativas, y, por el otro, la lectura de un autor se realiza para solucionar algún problema real más que cuestiones nominales. Y que si podemos inclinarnos de la conjetura a la certeza, en algún autor, es porque hemos habitado su casa (Heidegger), cosa que poco tiene que ver, otra vez, con un positivismo de textos de su pensamiento. Si con esto estamos rompiendo normas habitualmente practicadas (Feyerabend) es porque pensamos que ello es clave para el progreso; asumimos el riesgo de un programa de investigación regresivo (Lakatos) y agradecemos a las autoridades de NOMOI que nos permitan tan insólito procedimiento. Por lo tanto, de aquí al final el lector no verá ninguna cita textual ni de ningún otro tipo.

 

  1. Situación histórica de ambos autores

Si los que intentan reconciliar las diferencias entre ambos autores tienen que trabajar tanto es porque son, efectivamente, muy diferentes.

Mises no salió nunca de su formación básica en las “ciencias del espíritu” al estilo Weber –autor clave para entender históricamente a Mises–. Su paso por Menger no solo enfatizó su metodología de trabajar los conceptos básicos de la teoría como eje central de cualquier ciencia social, sino que además corroboró para siempre sus dos “enemigos” básicos: el positivismo, por un lado, y el historicismo, por el otro, contra el cual siguió luchando hasta su penúltimo libro en 1957, cuando ya la batalla contra el historicismo alemán formaba parte de la historia del pensamiento. Siempre consideró que el inductivismo era posible en el ámbito de las ciencias naturales y heredó del neokantismo weberiano el rechazo a toda metafísica.

Popper, nacido 21 años después en Viena, habitaba otro mundo (“mundo” en el sentido Husserl/Gadamer). Su marco de referencia, en sus primeros 40 años más o menos, fueron las ciencias naturales, la matemática, el positivismo del Círculo de Viena, y sus primeros enfrentamientos con una de sus tesis centrales, a saber, la inducción. Los temas sociales aparecen en su horizonte, al menos en cuanto a lo académico (no en cuanto a lo vital) entre 1942 y 1944, cuando escribe La Miseria de Historicismo y la famosa Sociedad Abierta. El lugar que sigue ocupando allí lo conjetural no parece tener mucho que ver con las fuertes certezas misianas tanto en lo económico como en lo político, y las preocupaciones posteriores de Popper son, sobre todo, el afianzamiento de su propio método, por un lado, sus preocupaciones respecto al evolucionismo, la teoría cuántica, el mundo 3, el universo abierto y, por el otro, sus debates con Kuhn, Lakatos y Adorno.

Es relativamente obvio, al menos a primera vista, que los horizontes de ambos autores no se cruzan y que una mínima noticia que tuvieran el uno del otro iba a generar obvios malentendidos.

 

  1. La interpretación habitual de ambos

Pero, para colmo, ambos autores han generado discípulos que enfatizan aspectos de sus pensamientos que son demasiado contrapuestos. De Popper es habitual enfatizar la conjeturalidad del conocimiento humano, por un lado (como base tanto de su epistemología como de su filosofía política) como la importancia del testeo empírico, no como inducción pero sí como falsación. El Popper de la ética del diálogo casi no se menciona (Artigas y Boland podrían ser excepciones) y varios de sus discípulos consideran a Kuhn, Lakatos y Feyerabend más o menos como símbolos de la degeneración epistemológica. En el caso de Mises, creo que la “interpretación Rothbard” es lo habitual. La certeza del conocimiento humano, tanto en su punto de partida como en su punto de llegada, no admite ninguna hipótesis auxiliar en el medio; el testeo empírico no tiene nada que hacer en ciencias sociales y, si de ciencias naturales se trata, la inducción logra la certeza dado que hay constantes. Método axiomático-deductivo en ciencias sociales, método inductivo en ciencias naturales, certeza en ambos. Por el lado de Popper, método hipotético-deductivo en todas las ciencias, conjeturas en ambos. Obviamente, ambos grupos de discípulos han formado dos iglesias, como diría Feyerabend (la iglesia popperiana y la iglesia misiana), donde la excomunión mutua es obvia y donde varios discípulos claman por el legítimo derecho al pontificado y las auténticas interpretaciones de las auténticas enseñanzas del mesías.

 

  1. La ambivalencia de sus escritos

Pero, para colmo de problemas, los “extremistas” de ambos autores pueden encontrar en ambos citas textuales que aparentemente corroboran su interpretación. Sería muy interesante, y digno del método que no estamos siguiendo, la lista completa de citas donde Mises entroniza la certeza de los puntos de partida, de la deducción y de las conclusiones en economía, y la compara con las matemáticas. Y los textos más fuertes al respecto no están en obras marginales; están en La Acción Humana y en las dos específicamente dedicadas a la epistemología de la economía: Epistemological Problems y The Ultimate Foundation. Por el lado de Popper, los textos que enfatizan la conjeturalidad como eje central del conocimiento humano –no solo de la física– son incontables; de igual modo sucede con los textos que hablan de la importancia de la falsación empírica.

Por supuesto, lo interesante es que al lado de esos textos tenemos otros textos que parecen o moderar, o poner en tensión, o enriquecer, o hacer inconsistente (allí cada lector dirá…) el pensamiento del autor. En el caso de Mises, sus referencias a las “condiciones del mundo real” han sido la cruz de sus intérpretes, sobre todo porque él mismo las coloca como condición para seguir deduciendo… Su referencia a las tendencias (no necesarias) de los empresarios para explicar el proceso de mercado, a los factores psicológicos (no praxeológicos) en el caso de los sistemas bancarios; al manejo de las expectativas para la teoría del ciclo… Y eso para hablar de la parte teórica: en sus escritos de coyuntura, los lost papers, como asesor de la Cámara de Comercio Vienés, sus referencias a la realidad concreta, incluso con números, son permanentes, de igual modo que en su seminal libro La Teoría de la moneda y el crédito, sin aclarar, por parte de Mises, si ese “enroque” con las circunstancias concretas son condición necesaria para la elaboración y/o corroboración de la teoría. De igual modo sucede en sus propuestas específicas de política económica, como en su propuesta de reforma monetaria del 52 o en su propuesta de reforma para México, del 43. Claro que cualquier “misiano practicante” nos puede decir que… Pero el asunto es que el texto no lo decía…

En el caso de Popper, ídem. Sus referencias a sus propios programas metafísicos de investigación, la no falsabilidad empírica y la certeza de ellos (me refiero a la certeza y no falsabilidad empírica del realismo, del libre albedrío, del mundo 3, del indeterminismo, de la lógica…); su famoso principio de racionalidad en ciencias sociales; su ética del diálogo, su actitud racional como mandamiento moral, su importantísima referencia a la interpretación como carga de teoría de toda base empírica (tema al cual volveremos)… Son todos temas que parecen alejarse del Popper unívoco de conjeturas y refutaciones, que parecía casi solo a Hempel excepto en la falsabilidad. De vuelta: ¿riqueza de pensamiento o mera inconsistencia? ¿Qué “texto” puede responder la pregunta?

 

5.  Motivos de la ambivalencia

¿Pero por qué, en ambos casos, esa “doble personalidad”, que tanto desconcierto puede llegar a causar? Creemos que, en ambos casos, los autores visualizaron una interacción entre “teoría y mundo” mucho más profunda que lo que sus herramientas linguísticas (heredadas a su vez de sus horizontes históricos, punto 2) les permitían explicar y expresar. En el caso de Mises, había un manejo de la realidad concreta al estilo Menger, donde la definición del concepto en cuestión era condición necesaria para poder manejarse en el mundo real de fenómenos complejos (“fenómenos complejos” es expresión de Mises, en La Acción Humana). Por eso se maneja después con tanta comodidad como economista de coyuntura. En el caso de Popper, la afirmación de que toda experiencia “empírica” (sea ello lo que fuere) está cargada de teoría lo lleva a una concepción de las ciencias donde estas siempre deben manejarse con una teoría a priori. Esta es la coincidencia fundamental, no intentada, entre ambos autores, y que Sarjanovic, Di Iorio y Champion no se cansan de resaltar. O sea, ambos autores sostienen que toda teoría es “de algún modo” a priori. Pero, al defender esa posición, no advirtieron (ambos) que se estaban introduciendo en el eje central de una fenomenología y una hermenéutica que, si la conocían, lo era desde los preconceptos negativos que las metafísicas continentales les inspiraban. Vayamos entonces al siguiente punto.

 

  1. El salto hermenéutico en ambos autores.

Comencemos por lo más sencillo. Mises dice que el testeo empírico es imposible en ciencias sociales. Obvio, porque se estaba refiriendo al testeo empírico tal cual el inductivismo lo entiende, que es imposible comenzando por las ciencias naturales. Boettke y Ebeling habían visto esto con claridad, cuando tiempo atrás se dedicaron a estas cosas llevados de la mano hermenéutica por Lachmann y Don Lavoie. Y Popper, desde luego, hubiera coincidido. Si por testeo empírico se entiende que una inducción hará posible la “prueba” de la hipótesis, ello es imposible en todas las ciencias. Hayek recoge explícitamente esta enseñanza en su prefacio a Studies de 1967.

Pero, se me dirá, Popper sostiene el testeo empírico como falsación. Sí, claro, pero ese testeo empírico: a) tiene una base empírica que ya está interpretada por la teoría que se quiere falsar (círculo vicioso o… Círculo hermenéutico?), b) no es necesario desde un punto de vista lógico. Cuando Popper se defiende de las acusaciones de falsacionismo ingenuo (lanzadas sobre todo por los niñitos malos Kuhn, Lakatos y Feyerabend) afirma la misma tesis Duhem, que nada simpática le resultaba en sus primeros tiempos. La falsación no es necesaria porque es la negación de un conjunto n de n conjeturas + n condiciones iniciales. Entonces, ¿qué pasa con el testeo empírico? Popper no pudo llegar más allá. Lakatos intentó distinguir un programa empíricamente progresivo de otro regresivo, pero ante las incisivas críticas de su amigo Feyerabend tuvo que reconocer que uno podía permanecer en un programa de investigación regresivo “siempre que reconociera el riesgo”, con lo cual Feyerabend tuvo más argumentos para lo suyo: no se trata de testeo empírico, sino de proceder contra-inductivamente, de re-interpretar el mundo según una teoría que “nos parece” correcta. Pero ello no es muy diferente de la hermenéutica continental: el horizonte de precomprensión constituye al mundo; no podría ser “refutado” por él. Que toda teoría es a priori es, en ese sentido, como decir que no hay hechos desnudos de interpretación. Siempre “vemos” a través de una teoría (Husserl); “mundo” (Husserl); “horizonte” (Gadamer), que Popper llamó “conjetura”, Kuhn “paradigma”, Lakatos “programa” y Feyerabend “proceder contrainductivo”. Si no, estamos ciegos. Toda teoría, claro, se puede “criticar”, “contradecir”, desde otra teoría. Pero, ¿no es acaso ello algo que Mises hubiera aceptado respecto de los axiomas y/o de la cadena deductiva? ¿No fue acaso esa la defensa que Machlup hace de Mises cuando Hutchison acusa al apriorismo de dogmático e ideológico? ¿Y no es acaso lo que el último Popper afirmó permanentemente de la racionalidad crítica y de la actitud dialógica?

Esto último es importante, porque toda visión del mundo puede ser criticada pero no necesariamente. Los horizontes, los mundos, los paradigmas, las creencias (Ortega) no se critican a sí mismos. Ello no es mala noticia desde el punto de vista de que por eso entran en crisis (Kuhn). Pero desde un punto de vista ético, entonces sí son importantes estas distinciones: actitud natural y actitud teorética (Husserl); comunicación, comprensión, de horizontes (Gadamer), actitud dialógica (Popper). Ese es el legado perenne de Popper: incorporar la crítica en nuestras concepciones del mundo. Y en ese sentido tiene razón Boland: es más importante el Popper socrático que el Popper metodólogo.

Pero, retomando, no hay testeo empírico como hechos versus teorías, incluso en el sentido de aquella falsabilidad empírica del primer Popper, ya afortunadamente “advertida” por el mismo Popper de ser theory-laden. Lo que hay es teoría y crítica de la teoría desde la propia teoría o desde otra. Eso es lo que hizo Copérnico con Ptolomeo. No hay “hechos” que verifiquen o refuten teorías. La ilusión óptica de lo contrario se produce porque no advertimos la interpretación del mundo social y físico que permanentemente hacemos a partir de nuestros horizontes teoréticos.  Pero ello era obvio para la hermenéutica continental, con la cual Mises y Popper estaban lamentablemente incomunicados (y viceversa), y es lo que Koyré y Kuhn se pasaron explicando toda su vida para las ciencias naturales.

Por lo tanto, lo que une totalmente a ambos autores es que ambos vieron, con las limitaciones de su propio paradigma, un tema hermenéutico central, y no tuvieron ningún problema en dar ese “salto hermenéutico” que los colocó a ambos muy por afuera y por delante de su propio tiempo. Lo mejor que podrían hacer sus seguidores es continuar ese camino, más que convertirse en pontífices de nuevas religiones académicas.

 



* En “NOMOI”, febrero de 2009.