jueves, 28 de julio de 2022

EL PEDIDO DE PERDÓN DE JUAN PABLO II Y EL DE FRANCISCO: NO ES LO MISMO

Sí, claro que no es lo mismo porque fueron dos personas diferentes, dos mensajes diferentes. Obvio.

El asunto es que frente a algunas dudas o reticencias que algunos hemos tenido frente a Francisco vestido de piel roja pidiendo perdón ante la izquierda postmoderna y furiosamente anticatólica, algunos recuerdan que Juan Pablo II hizo lo mismo.

Los partidarios de Lefebvre, encantados. Dirán: claro. Uno es tan modernista como el otro, los dos son claros representantes del “Espíritu del Concilio” que tanto daño ha hecho a la Iglesia.

Pero no, no es esa nuestra posición. Como hemos dicho muchas veces, la auténtica interpretación del Vaticano II es la hermenéutica de la continuidad y la reforma explicada por Benedicto XVI el 22 de Diciembre de 2005[1].

Por lo tanto, Francisco disfrazado de piel roja no es fruto del Vaticano II.

Es fruto de la teología del pueblo, que es otra cosa. Para esos teólogos, los llamados pueblos “originarios” (o sea los que tienen un certificado de “yo estuve aquí primero” firmado por la ONU) representan la santidad de los no contaminados por el capitalismo occidental. Ellos eran los buenos, los que estaban en contacto con la naturaleza, los que no destruían el medio ambiente, los inmaculados que no tenían el pecado original del capitalismo y la razón iluminista occidental. Es más, ¿para qué evangelizarlos? Son ellos los que nos deben evangelizar a nosotros. Son ellos los que tienen la gracia de Dios, no nosotros. No necesitaban ser molestados por categorías griegas de sustancia, naturaleza y persona. Ellos no confundían, como yo, Cristianismo con tomismo, y vivían santos e inmaculados cazando búfalos (cosa que estaba bien: los malos somos nosotros y la cría industrial, cruel y masiva de ganado vacuno).

Para alguien formado en ese pensamiento, convertirse casi en uno de ellos es un éxtasis pastoral. Es el catolicismo reducido a Danza con lobos.

Que no se debe sacar a los hijos de sus padres para bautizarlos es doctrina de la Iglesia de siempre. Ok, estuvo mal que en algunos casos así no se hiciera. Pero yo no voy a pedir perdón por la mujer adúltera a los que querían apedrearla para que se divirtieran suponiendo que su odio está bien. Espero que se entienda la analogía.

No sé qué autoridad moral tienen estos postmodernos contradictorios, convertidos en positivistas cuando les conviene, que imponen la vacuna obligatoria contra la autoridad de los padres con igual fundamentalismo que todos los fanáticos de diversas religiones que hicieron lo mismo con su cosmovisión religiosa. Vacunar es proteger al cuerpo, bautizar es proteger al alma, y si crees que el ser humano es alma y cuerpo, y si crees que la verdad no se impone por la fuerza, no impongas ni lo uno ni lo otro. Postmodernos, marxistas y positivistas de la izquierda internacional, sean coherentes y luego hablen. Dejen de vivir en ese sincretismo que tanto los conviene, sean coherentes y luego tendrán autoridad moral para quejarse.

Juan Pablo II pidió perdón ante un nuevo milenio, con una mirada retrospectiva sobre las faltas de los católicos en 2000 años[2]. Asumió sus culpas y pidió perdón en nombre de ellos, los pecadores[3], pero la Iglesia NO pidió perdón. La Iglesia, en cuanto una, santa, católica y apostólica no tiene que pedir perdón de nada. Eso es lo que el odio anticatólico odia visceralmente: la sola existencia de la Iglesia, como cuerpo místico de Cristo, cuya cabeza es Cristo y como tal no tiene pecado sino que es sacramento universal del salvación.

Y la Iglesia NO debe pedir perdón por evangelizar. Al contrario, aunque no quieran, todos deben estar agradecidos. “Id y predicad a todos los pueblos”. Cristo no era postmoderno.

Por lo tanto, memoriosos del pedido de perdón de Juan Pablo II: fue una ocasión única y además el sujeto del pedido de perdón NO fue la Iglesia, sino los pecadores, asumidos misericordiosamente en la persona singular de Juan Pablo II. Hay un paso muy grande de allí a que los papas tengan que pedir perdón por casa cosa que hagan los católicos, como si la Iglesia pecara cuando ellos pecan. Y menos aún pedir perdón por casos totalmente dudosos y malinterpretados por el odio anticatólico internacional. Los misioneros en Canadá no torturaron a ningún menor. Eso es mentira y punto, y al que no le gusten los puntos sobre las íes, que no le gusten.

Y miren la respuesta de los ofendidos: que no es suficiente. Claro que no. Para ellos lo único admisible es que la Iglesia Católica deje de ser católica.

Y eso desde luego (esta es la buena noticia) nunca sucederá, aunque apariencias y pontífices engañen.



[3] “…35. Otro capítulo doloroso sobre el que los hijos de la Iglesia deben volver con ánimo abierto al arrepentimiento está constituido por la aquiescencia manifestada, especialmente en algunos siglos, con métodos de intolerancia e incluso de violencia en el servicio a la verdad.” NO dice “la Iglesia” debe volver…..

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Es la repitición, aunque de forma mas grave,(en tanto institucioanlizada digamos)de poses que se han visto antes. Y es lógico, pues vienen del mismo lugar. Me refiero a la cursi sobreactuación que artistas y hasta selecciones de fútbol hicieron al ponerse de rodillas (literalmente)delante de combinados africanos y "pedirles perdón". O la actriz Emma Watson, en conferencia de prensa entre lágrimas, excusandose por...¡SER BLANCA!. Y el ocasional encargado del Vaticano sólo participa de esa fanfarria como un muñeco mas.
Gabriel, excelentes sus artículos y celebro cuando están escritos de forma llana, al alcance de cabezas mas duras como las de uno.

karencancinosgt.com dijo...

MAGNÍFICO.

Anónimo dijo...

Muy bueno Gabriel. Gracias