lunes, 31 de marzo de 2025

Prohibido prohibir en el Dicasterio para la Doctrina de la Fe

 De https://www.infocatolica.com/blog/espadadedoblefilo.php/2503310903-prohibido-prohibir-en-el-dica?fbclid=IwY2xjawJYL-1leHRuA2FlbQIxMQABHWnKZMacjMbF1kuGkQYDDzLnSsx6qt1rFJaki79_sQQkqwqgdBfdm-vT9A_aem__a2A_copSTx9SVHeznl0rA 


Prohibido prohibir en el Dicasterio para la Doctrina de la Fe

En un artículo publicado hace dos días, Alejandro Bermúdez afirmaba que “el Vaticano abre las puertas al cambio de sexo”. Con ello se refería a que el cardenal Víctor Manuel Fernández intentó recientemente convertir en “doctrina” una “controvertida conferencia que dio en Alemania sobre cambio de sexo”.

Desgraciadamente, el artículo describía lo que en efecto ha sucedido. El cardenal Fernández ha publicado como documento oficial del Dicasterio para la Doctrina de la Fe una conferencia que pronunció en el país germánico, en la que repetía la doctrina de la Iglesia de que las operaciones del llamado “cambio de sexo” no están permitidas moralmente, pero, como novedad, introducía una excepción: el caso de “fuertes disforias que pueden llevar a una existencia insoportable o incluso al suicidio”. Es decir, cambiarse de sexo es inmoral a no ser que lo desees mucho, mucho, mucho de verdad. Puro sentimentalismo. Como si el hecho de que uno desee mucho pecar hiciera que el pecado fuese menos malo o incluso bueno.

Este tipo de “excepción” recuerda poderosamente a aquella otra que dice que está mal que un hombre se acueste con una mujer que no es su esposa excepto si se quieren mucho de verdad o a la idea de que abortar es malo excepto si a la madre le supone un daño psicológico el embarazo o a tantas otras excusas igualmente burdas. Ver que todo un Prefecto del Dicasterio para la Doctrina de la Fe se rebaja a usar esas argumentaciones produce un cierto sonrojo. ¿Qué pensaran tantos buenos sacerdotes que se han pasado la vida explicando a la gente que esas excusas son solo un triste intento de engañarse a uno mismo?

La explicación que da el propio cardenal es sencilla: la “regla general” de la Iglesia no excluye que existan “casos fuera de la norma”, como los mencionados anteriormente.  Esta forma de argumentar no debería sorprendernos, porque proviene directamente de Amoris Laetitia, en la que se negó expresamente la existencia de actos intrínsecamente malos (es decir, que siempre son inmorales), contra lo enseñado por San Juan Pablo II (cf. Veritatis Splendor), por Benedicto XVI y por toda la moral de la Iglesia anterior, incluida la Palabra de Dios (cf. por ejemplo, los mandamientos de la Ley de Dios).

Como todos recordarán, la negación de la existencia de actos intrínsecamente malos dio inmediatamente lugar a la admisión a la Comunión de adúlteros sin propósito de la enmienda en diócesis de todo el mundo, incluidos la diócesis de Roma y el propio Vaticano. Asimismo, hizo que los numerosos obispos que habían rechazado públicamente la indisolubilidad del matrimonio durante los Sínodos de las Familias no fueran corregidos por ello. La misma argumentación hace entendible que, aunque el aborto en principio sea gravemente inmoral, el Papa pudiera elogiar a la más conocida abortista italiana como “una de las grandes de Italia hoy en día” o que desautorizara a los obispos que, con toda la razón del mundo, querían negar la comunión al presidente Biden, a la vez “católico” y furibundamente abortista. Antes de Amoris Laetitia, habría sido inimaginable que los miembros de la Pontificia Academia por la Vida defendieran los grandes errores modernos en ese ámbito, pero ahora hay miembros abortistas o favorables a la eutanasia o los anticonceptivos, porque no hay actos intrínsecamente malos y a veces eutanasiar a un enfermo o abortar a un niño puede ser algo bueno y la Voluntad de Dios. El mismo razonamiento se puede observar en Fiducia Supplicans, el documento vaticano en que se promovía la bendición de parejas del mismo sexo.

Las aplicaciones locales o de facto de obispos individuales y del mismo Papa son innumerables, pero podemos destacar la última en hacerse pública, ya que se refiere al tema que hoy tratamos: Monseñor Stowe, obispo de Lexington (Kentucky), lleva años apoyando y aprobando las pretensiones de una mujer que, tras someterse a una operación de cambio de sexo, pretende ser el primer ermitaño transgénero y se dedica a defender la integración de otras personas transgénero en la vida religiosa. El Papa, por su parte, recibió amablemente a la mujer y a unos cuantos de sus compañeros, que se presentaron ante el Pontífice como personas “transgénero” sin que él les corrigiera en lo más mínimo, y, como era previsible, salieron de la audiencia más convencidos que nunca de que el cambio de sexo es algo bueno y querido por Dios.

Así, las aplicaciones de Amoris Laetitia se van llevando a cabo poco a poco, en casos extremos o en cuestiones agradables para el mundo, de forma confusa o “pastoralmente", pero inevitablemente el gravísimo error de que no hay actos intrínsecamente malos va acabando con toda la moral. Es la grieta en el dique, que, si no se repara inmediatamente, va causando más y más grietas hasta que el dique entero se desploma. En efecto, aplicado a cualquier pecado, desde el divorcio hasta las relaciones del mismo sexo, pero también el robo, el asesinato, la explotación de los pobres o la pederastia, obliga a reconocer que no podemos decir que eso sea necesariamente malo. Quizá lo sea, pero, probablemente, si lo deseas mucho, mucho, mucho, a fin de cuentas resulte admisible. Frente a los pecados más horribles, lo único que puede decir la Iglesia desde Amoris Laetitia es “depende”, “quizá sea lo que Dios quiere” o “¿quién soy yo para juzgar?”.

Se ha extendido así entre mulititud de clérigos, teólogos y obispos la idea de que la ley de Dios, en lugar de ser perfecta y descanso del alma, en realidad es una pesada carga de la que debemos librarnos. En un curioso brote de neofariseísmo, la función de la Teología Moral y el Magisterio parece ser única y exclusivamente la búsqueda de trucos, excusas y argucias para no tener que cumplir las obligaciones morales que no nos gusten. Como decía Gómez Dávila, se pregonan derechos para poder violar deberes.

Nos encontramos ante el triunfo en la Iglesia de la moral adolescente, basada en el sentimentalismo desbocado, la ausencia de responsabilidad y eslóganes tontorrones como “prohibido prohibir”, “nadie puede decirme lo que tengo que hacer” y “mi caso es especial y no se parece al de nadie más”. Ierusalem desolata est. O, dicho en lengua vernácula, ¡qué bajo hemos caído!

Por desgracia, ante esta gravísima situación de destrucción de la moral católica, la mayoría de los responsables de alzar la voz guardan silencio. Por eso los demás nos vemos en la obligación de hablar, con respeto pero también con firmeza, para defender la fe que nos ha salvado y nos está salvando. Si estos callan, gritarán las piedras.

Recemos mucho por la Iglesia, por el Papa, por el cardenal Fernández y por todos los que, teniendo la obligación de hablar, prefieren callar, para que Dios los ilumine. Y confiemos en que, a pesar de todo, Cristo sigue guiando a su Iglesia y sus palabras no pasarán.

domingo, 30 de marzo de 2025

TODOS SOMOS EL HERMANO MAYOR

 TODOS SOMOS EL HERMANO MAYOR

(23-11-2019)


Una de los símbolos más reveladores de la naturaleza humana, en el Nuevo Testamento, es el hermano mayor de la parábola del hijo pródigo. 

Permítanme decir antes que una de las razones para la Fe del Cristianismo es la lógica del Evangelio: totalmente contraria a la lógica del hombre viejo después del pecado original. Todo lo que al ser humano, después de la caída, le parece sensato, razonable, es exactamente al revés en el Evangelio. Gracias a Dios, claro. 

Hay otra parábola donde esto se ve claramente: la de los viñadores. El que trabajó desde la tarde recibe igual que el que trabajó desde la mañana. ¿No nos parece injusto? Ni qué decir lo que hubiera dicho cualquier líder sindical. Máxime cuando el dueño de la viña responde como un malvado liberal: “¿Acaso no puedo hacer con lo mío lo que quiero?”.

Y algo que no es una parábola, el buen ladrón. “HOY mismo estarás conmigo en el paraíso”. ¡Hoy!!!! Mm……

Vamos, confesémoslo: nos parece injusto. Para la lógica del hombre justo, es injusto. Y todos lo hemos pensado así, siempre o alguna vez. Así que uno “se mata siendo bueno” todo el tiempo y finalmente en el cielo tendremos una nubecita dos ambientes, bien, ok, en fin, pero el delincuente ese y el vago aquel, que “hicieron lo que quisieron” toda su vida y “la pasaron bien” van a tener una nube con cinco ambientes, terraza, vista al mar, gimnasio y pileta. Bueno, ok, allá Dios con lo tuyo, pero en el fondo es injusto.

Eso sentimos. Eso pensamos, eso somos, después del pecado original. En el fondo la redención casi no nos llegó. Somos cristianos tristes, estoicos, murmurantes, habitamos un valle de lágrimas porque nosotros somos una lágrima viviente mezclada con una malévola pizca de resentimiento y envidia, en el fondo, al pecador, que “tan bien la pasa”.

Lo que el evangelio nos muestra es la infinita misericordia del Padre, que no nos termina de entrar, y también nos propone la alegría profunda, la felicidad inmensa, de ser Hijos de Dios. No la risa superficial, no el no sentir, no el no sufrir, sino el sabernos Hijos de Dios, con todo lo que ello implica.

Observemos lo que el padre responde al hermano mayor: “Hijo, tú siempre estás conmigo”. ¡TÚ SIEMPRE ESTÁS CONMIGO!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! ¿Nos damos cuenta de lo que eso significa? ¡Estar siempre con Dios!!!!!!!!!!!!!!! ¿No sería extraordinario? ¿Qué MAS podemos pedir que estar siempre con Dios? ¿Qué más puede pedir el amante que estar siempre con el amado? “Oh llama de amor viva -dijo San Juan de la Cruz, que se había dado cuenta de esto- que tiernamente hieres/de mi alma en el más profundo centro! /Pues ya no eres esquiva /acaba ya si quieres,/ ¡rompe la tela de este dulce encuentro! /¡Oh cauterio suave! /¡Oh regalada llaga! /¡Oh mano blanda! ¡Oh toque delicado /que a vida eterna sabe /y toda deuda paga! /Matando, muerte en vida has trocado”. ¡Estar siempre con Dios, Dios mío!!! Pero no, lo vemos como algo monótono, aburrido, pesado, casi insoportable. Escaparse, en cambio, “pasarla bien”, y en todo caso volver cuando no tenemos ni las sobras de los cerdos para comer, es más cool, más Hollywood. Sin embargo, ese escaparse es precisamente lo terrible, y ese estar siempre es precisamente lo extraordinario. Pensamos que el hermano mayor ha tenido una vida ordinaria y es al menor que le sucede lo extra-ordinario, pero no: después del pecado original, lo extra-ordinario, es estar siempre con Dios, y lo ordinario es alejarnos. Y lo ordinario es no anhelar, precisamente, la inmensa felicidad de una vida dedicada al servicio del Señor, cosa que los samurai japoneses, sin ser cristianos, supieron ver. 

En la vida extraordinaria del servicio a Dios, si viene la fama, si Dios la permite, que venga, pero abramos el paraguas para no dejarnos inundar por la vana mirada de la ad-miración; y si viene la injusticia y la calumnia, que venga, porque sólo hay una mirada, que no ad-mira, sino que mira al corazón, que interesa: la mirada del Señor. 

Dado que casi todos hemos sido el hermano menor, porque vamos y volvemos una y otra vez, entonces estas reflexiones no nos llegan tanto, pero si alguno es el hermano mayor, yo, desde mi destierro, le digo: sé feliz, por favor, en la casa de Dios, de la cual nunca has salido. No pienses en la fiesta que de tanto en tanto tiene que organizarme nuestro Padre. Tú ya estás en gozo permanente, y eso, multiplicado por infinito, es lo que ni ojo vio, ni oído oyó, que Dios tiene preparado para los que le aman. 


LAS GUERRAS QUE PERDISTE MIENTRAS DORMÍAS, DE KARINA MARIANI

 Un libro de lectura indispensable: 

https://www.amazon.es/Las-guerras-perdiste-mientras-dorm%C3%ADas/dp/B0DW1GZC14 




domingo, 23 de marzo de 2025

LA CRISIS IDEOLÓGICA DEL PODER JUDICIAL EN EEUU Y EN EL MUNDO



No tengo mayores dudas de que el gobierno de Trump ha cruzado una línea delicada al utilizar una muy peligrosa Ley de Enemigos Extranjeros de 1798, que otorga -igual que la Patriot Act- facultades al Poder Ejecutivo para violar el debido proceso, pero más aún ha cruzado una línea al desobedecer, probablemente, una orden judicial contraria a la orden del Poder Ejecutivo (1). Pero esto es comenzar por el final de la película. 

Desde el inicio de su mandato, las órdenes ejecutivas de Trump se han enfrentado con numerosas resoluciones judiciales en contra. No soy quién para pronunciarme sobre los difíciles tecnicismos del sistema jurídico norteamericano, pero cabe recordar que el parecido de nuestra Constitución con la norteamericana genera la conjetura de que los tribunales inferiores a la Corte Suprema sólo pueden resolver por caso, y no en general, cosa que se aplica también a la Corte, aunque la sentencia de esta última dicta doctrina sobre sentencias posteriores. 

Pero ese tampoco es el fondo de la cuestión. 

Porque debemos hacer ciertas preguntas.

¿Dónde estaban esos mismos jueces durante -para poner una difícil fecha simbólica- los inicios de las barbaridades de la pandemia, violatorias de los derechos humanos fundamentales?

¿Dónde estaban cuando durante la cuarentena se violaron los derechos a la libertad religiosa, de expresión, de enseñanza y de libre circulación?

¿Dónde estaban cuando la complicidad del Gobierno Federal y las Big Techs eliminó completamente toda libertad de expresión?

¿Y dónde estaban durante todas las arbitrariedades del gobierno de Biden, si así podemos llamar a los oscuros mecanismos del poder que digitaron los hilos del anciano demócrata?

¿Dónde estaban cuando los opositores a Biden fueron llamados domestic terrorist y tratados en consecuencia?

¿Dónde estaban cuando los padres que se oponían a los tratamientos trans de sus hijos fueron apresados y arrestados por el FBI?

¿Dónde estaban cuando igual procedimiento se aplicó a los padres que se oponían a los programas educativos impuestos por la complicidad del gobierno federal, estadual y municipal?

¿Dónde estaban cuando se condenó a más de 20 años a gente que el 6 de Enero del 21 sólo había caminado por un Capitolio que tenía las puertas abiertas?

¿Dónde estaban cuando se arrestó y condenó a largas sentencias a gente que estaba en silencio delante de clínicas abortistas?

La lista es larga, Podríamos seguir. Sólo hemos enumerado una pequeña parte de las atrocidades que a nadie le importaron, comenzando por los jueces que ahora son noticia.

Estamos llegando entonces al punto, a lo más grave. 

NO estaban. Y con esto estamos llegando al punto. No lo estaban NO porque fueran criminales sobornados, cómplices de alguna conspiración. En algunos casos puede ser y nunca lo sabremos. El asunto es que no estaban porque estaban convencidos de que todo estaba bien. Fueron educados en Harvard, Yale y Marte University School of Law en el convencimiento de que las libertades individuales eran sólo un perverso discurso ideológico de los libertarios. De que ahora los que valen son los derechos de segunda generación pero, sobre todo, los derechos de los colectivos explotados por el capitalismo heteropatriarcal. Y que los verdaderos delitos son los de odio, discriminación y misinformation que cometen los blancos explotadores y los disidentes de las verdades oficiales del Gobierno Federal, contra las cuales todo lo demás es "atentar contra la ciencia". 

Con esa ideología con la que se reciben de abogados, y por ende futuros jueces, aún es un milagro que haya una Suprema Corte con algunos jueces que aún tengan cierta nostalgia de la Independence Declaration. 

El panorama es por ende terriblemente complejo. Al lado de Trump no sólo hay nacionalistas norteamericanos, sino también liberales clásicos y libertarios horrorizados por las atrocidades de la administración anterior. Las ideas liberales clásicas nos dicen que el Control de Constitucionalidad lo ejerce el Poder Judicial. Pero qué Poder Judicial así DE-formado va a poder defender ahora las libertades individuales. Y este no es sólo un problema de los EEUU, sino de todo el mundo. Mejor no preguntemos por casa cómo andamos. 

Qué hacer ahora, antes estos jueces ideologizados, Dios lo sabe porque, para colmo, Trump es un exagerado ante el cual incluso juces ideologizados podrían tener razón. Pero, como ya dijimos, no es tiempo de los moderados. Ganó las elecciones alguien a quien una bala le pasó a menos de un milímetro y que fue votado por millones de ciudadanos hartos de terribles injusticias y arbitrariedades totalitarias no sólo del sleepy Joe, sino del perverso sistema de poder que lo manejó, cuyos nombres y ramificaciones nunca sabremos y que, como en Dostoievsky y Woody Allen, quedarán sin castigo para siempre, en un mundo donde los crímenes y la banalidad de mal no tendrán nunca su Juicio de Nuremberg. 

Una cosa sí es segura. Tal vez tengan razón algunos jueces, aunque creo que en la mayoría de los casos no. Pero ahora han perdido su autoridad moral. Ante su silencio anterior, ante su cumplicidad anterior, ante su banalidad del mal, han perdido totalmente su autoridad moral

Tal vez Trump no la tenga.

Pero ellos tampoco. 

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(1)Ver https://www.elcato.org/crisis-constitucional-en-estados-unidos?mc_cid=e8a08c7d2d&mc_eid=f63af085af

jueves, 20 de marzo de 2025

HOY, PRECISAMENTE HOY, RECORDEMOS A LAS VÍCTIMAS


Los que murieron después por haber sido anulados los estudios preventivos de enfermedades mortales.

Los que fueron arrastrados de su casa y asesinados en total soledad en hospitales, entubados y boca abjo.
Los que perdieron todos sus negocios y no pudieron recuperarlos nunca.
Los que fueron perseguidos, insultados, denunciados, censurados, por oponerse.
Los que murieron por no contar con los tratamientos alternativos que estaban prohibidos.
Los que aún padecen graves secuelas psiquiátricas por los encierros obligatorios.
Los niños y adolescentes que fueron privados de su educación y encerrados en soledad.
Los que fueron echados de sus trabajos por negarse a ser vacunados.
Los que siguen padeciendo los efectos secundarios de las llamadas vacunas cuyas empresas actuaron fuera de toda responsabilidad penal.
Los que perdieron a seres queridos sin poder atenderlos ni despedirse.
Los que hubieran sobrevivido perfectamente si NO hubieran seguido los mortales protocolos de la OMS.
Y la lista es larga.
Recordemos hoy. Recemos por todos ellos y no los olvidemos.

domingo, 16 de marzo de 2025

LA FALSA DICOTOMÍA ENTRE NATURALEZA Y CONSTRUCCIÓN

 https://institutoacton.org/2021/09/16/la-falsa-dicotomia-entre-naturaleza-y-construccion-gabriel-zanotti/#post-29787-footnote-ref-1 

domingo, 9 de marzo de 2025

HACE CALOR, NO HAY LUZ. HACE FRÍO, NO HAY GAS.

Es inútil no? En 1945 Argentina comienza su ininterrumpido camino de nacionalización de los servicios públicos y no se detuvo nunca más. Menem privatizó, sí, pero, malo malo malo, cómo se atreve, cerdo capitalista inmundo, pagarás por tu pecado. Arderás en el infierno….. Y obviamente, desde el 2001 en adelante todas las tarifas quedaron congeladas y los Kirchner, los justicieros, los buenos, se encargaron bien de que así sea. 

Si hay un precio máximo hay escasez. Si luz, gas y etc tienen precios máximos, habrá faltante, no habrá inversión, ni amortización, todo será un castillo de naipes y no hay sistema que aguante ante el frío, el calor y menos aún ante las emergencias climáticas. 

Como filósofo lo que me interesa es la resistencia de los seres humanos ante la escasez. No la terminan de aceptar. Es inútil toda explicación racional. Para Marx, es un invento del capitalismo, para los no marxistas, también; para la mayor parte de los cristianos, (excepto herejes como yo, claro) es resultado de que Cristo no reine en La Tierra y multiplique los panes, los peces, y por eso su luz no se convierte en la luz eterna de una empresa de luz cristiana. Para los corporativistas, es culpa de los funcionarios malos que no saben armonizar los intereses entre “el capital” y “el trabajo”. Para la mayor parte de los ¿economistas?, es porque el Estado no hace “inversión pública”, porque, claro, hay que subir el impuesto a la rente, arreglar con el FMI, emitir un poquito y ya está. 

Mientras tanto, verano tras verano, invierno tras invierno, todos somos víctimas. Gente que se muere, asfixiada, en edificios de varios pisos, gente que queda atrapada en ascensores y subtes, mercadería que se pierde, negocios que se funden, y el frío atroz, en invierno: gente que se muere quedándose dormida por hipotermia; hogares que se incendian por estufitas con leños, garrafas “sociales”….

Qué horror. Son necesarias décadas de inversión, de estabilidad política y jurídica para el capital privado, pero no. Ah no, nunca. Mientras tanto, la muerte. Obras de infraestructura que nunca se hacen, gente muerta en las inundaciones, o refugiada en los techos gritando ayuda, pero no. Imposible aprender. Los recursos son escasos. Mercado, inversión, estabilidad, años, décadas. Pero no. Deuda pública, inflación, impuestos, eso sí. La gente seguirá muriéndose, pero lo principal es NO ser un asqueroso liberal que dice que la escasez es inevitable. ¿Quién lo dice luego? O, ¿quién lo dice sin quedar como el cerdo capitalista desalmado, como esos malévolos insensibles que luego serán retados por las conferencias episcopales de los buenos buenos buenos? Y no sólo aquí. “…The national debt is about to hit a terrifying number no matter what we do”, según Fox News del 7 de Marzo de este año (https://www.foxnews.com/opinion/national-debt-about-hit-terrifying-number-no-matter-what-we-do?fbclid=IwY2xjawI5qqtleHRuA2FlbQIxMQABHWdroN2QVrSWF5_NX7tO3M0bEtWVjOqtpazTvtiivGiFXl_hzDR50FP-SQ_aem_68U7pLbXzDGRGoYVz-Yljg ): la deuda pública llega a 36,5 TRILLONES, cifra ante la cual el malvado DOGE es sólo un cosmético. Estamos hablando de los EEUU. Qué se le puede pedir a Kiciloff, no?

Vuelvo a decir, lo que más me asombra es la perversidad y la terquedad de las ideologías ante la realidad de la escasez, y cómo año tras año va a seguir muriendo gente por todo esto, pero no me asombra la casi imposibilidad de explicarlo, de arreglarlo. Las democracias occidentales han entrado, hace ya décadas, en una espiral de gasto público del cual sólo Dios sabe cómo van a salir. 

Mientras tanto, hace calor, no hay luz, hace frío, no hay gas. 


jueves, 6 de marzo de 2025

DIFERENCIAS ENTRE TRUMP Y MILEI

 Es verdad que parece que estoy al borde de la contradicción porque parece que critico a Milei y no a Trump. Pero la contradicción es aparente, y trataré de explicarlo. Para eso dividiré mi análisis en tres puntos: sus diferencias, sus similitudes y qué significa “apoyar” o no en el caso de un académico. 

I. Diferencias

1. Globalización

Como he explicado muchas veces, la situación norteamericana no se entiende si no se entiende que el mundo bipolar cambió. Ya no es Reagan versus la Unión Soviética, un mundo donde la alineación y la geopolítica era fácil para los liberales y los libertarios en cuanto a sus opciones prudenciales. Luego de 1989, algunos ingenuos, en los que me incluyo, pensábamos que se venía un mundo universal de verdadera libertad. Pero no: la cuestión pasó a ser globalización versus globalización. O sea, un verdadero libre mercado, que quedó en la nada, versus una globalización entendida como una radicalización de las tendencias autoritarias de la ONU con sus organismos internacionales como OMS, UNESCO y etc y su inmenso poder y su planificación central. Ante esa globalización, hubo tres reacciones. La primera fue apoyarla en nombre, supuestamente, de una democracia liberal, y eso explica los casos de los líderes europeos como Trudeau, Macron, Sanchez y otros “demócratas” que nada tienen que ver con las libertades individuales y que ahora se presentan como blancas palomitas. La segunda es la reacción nacionalista, contra esas políticas PERO sin mayor conciencia de que el problema central radica en la violación de las libertades individuales por parte de la ONU. La tercera reacción fue (y sigue siendo) la reacción libertaria (Ron Paul, Lew Rockwell, etc.) donde la oposición de las agendas totalitarias de la ONU es en nombre de las libertades individuales. 

En Trump y sus adherentes se mezclan la segunda y la tercera, y por ende “estar de acuerdo o no” con la reacción conservadora de Trump depende de casa caso, teniendo en cuenta que sus acciones y sus discursos incurren habitualmente en una mezcla de la segunda y tercera posición. Por ende todo es muy confuso y lo que puede ser una comprensión a una reacción conservadora contra el atroz totalitarismo del Partido Demócrata, se interprete como un apoyo A-crítico a Trump. 

2. El nacionalismo norteamericano.

El nacionalismo norteamericano tiene que ver con lo anterior. Hay un nacionalismo norteamericano que reivindica el pacto constitucional originario de los EEUU, que fue un pacto libertario, sobre todo expresado en su Independence Declaration, escrita por Jefferson. Aunque imperfecta, como todo humano discurso, fue una declaración libertaria. Si eso fue la “nación” norteamericana, está bien. (“Bien”, no “perfecto”, porque no hay NADA perfecto en la historia humana). Pero hay otro nacionalismo norteamericano, expansionista, imperialista, el destino manifiesto, etc., muy propio de los neocons de los 80, donde el tema de las libertades individuales tiene un peso mucho menor. 

En las acciones y discursos de Trump y sus adherentes, ambos nacionalismos se mezclan, y se mezclan con un peligroso olvido de la Independence Declaration. Por ende, lo mismo: “…Por ende todo es muy confuso y lo que puede ser una comprensión a una reacción conservadora contra el atroz totalitarismo del Partido Demócrata se interpreta habitualmente como un apoyo A-crítico a Trump”.

3. La religiosidad que invoca Trump.

Estoy de acuerdo con la crítica a las religiones políticas, pero la religiosidad norteamericana necesita mayores distinciones. EEUU fue fundado en una “religiosidad pública NO estatal” MUY difícil de entender si se la mira desde Europa. Era un marco moral-cultural judeo-cristiano (como dice M. Novak) que dio origen a sus sistema político y económico distinguiendo jurídicamente entre Iglesia y Estado. Por eso Benedicto XVI pudo elogiar ese origen de los EEUU con su clara distinción entre laicismo y laicidad. Por ende, cuando algún norteamericano invoca ese marco cultural religioso en el origen de los EEUU, puede eso ser perfectamente compatible con una filosofía libertaria. Pero no es el caso habitual: los conservadores, no libertarios, tienden a fundamentar ciertas cosas NO en esas libertades originadas en el Juedeo-Cristianismo, sino directamente en su visión religiosa. Un claro ejemplo de esto es la reacción contra el lobby LGBT. Un libertario dice: si hay dos o 10.000 sexos NO es algo que el Estado deba imponer y decir. Los del lobby LGBT sostienen que el Estado debe imponer que hay 10.000 sexos (es una cifra simbólica, ahora que hay que aclarar tantas cosas) y los conservadores creen que el Estado debe imponer que hay sólo dos. El libertario dice: es una cuestión de libertades individuales y el Estado NO la debe dictaminar; y el libertario cristiano dice: y que el Estado NO deba dictaminar sobre el tema se origina en la libertad religiosa que se origina a su vez en la cultura Judeo-Cristiana.

Trump obviamente está lejos de hacer esas aclaraciones, y sus adherentes tampoco. Por ende el "apoyo" libertario a la reacción conservadora ante el totalitarismo LGBT es parcial. Y todo esto es muy difícil de explicar en los medios, en los redes y en las conversaciones cotidianas. 

4. Su ideología de base. 

Trump no es libertario ni nunca (atención que esto es esencial) presumió de serlo. Por eso da tanta importancia al Poder Ejecutivo y está de acuerdo con los aranceles (by the way, que alguien me cite un presidente norteamericano que haya aplicado una política de arancel cero, porque muchos protestan contra él como si fuera el primer proteccionista) sin por ello incurrir en contradicción. Y eso re-plantea lo que se puede esperar de él, la coherencia que puede pedírsele, etc. 

II. Similitudes. 

I. El problema de la democracia de facciones.

Como ya he dicho en otra oportunidad, la Argentinca nunca tuvo consenso sobre su pacto constitucional originario, y EEUU sí lo tuvo pero lo perdió. Ambas naciones navegan ahora las peligrosas aguas de una democracia de facciones, donde un 50% está enfrentado con el otro sin ningún posible diálogo entre las dos facciones, que se alternan en el poder peleándose y vengándose una de la otra cada vez que pueden. Los discursos de Milei y de Trump son los discursos de una facción ganadora contra la otra, sin buscar algún retorno a un consenso posible. Consenso que tendría más oportunidad de lograrse si el acuerdo se buscara por el lado de las libertades individuales. 

2. Su trato con la prensa. 

Ambos, uno más, otro menos (creo que Trump menos) desaprovechan sus encuentros con la prensa como una oportunidad de buscar esos consensos, o de explicar con calma la filosofía libertaria (de la cual Trump NO presume) y, en cambio, utilizan sus discursos para criticar agriamente a la facción contraria, que queda agazapada esperando la venganza. Milei, además, insulta siempre y nunca da conferencias de Prensa. Trump no. 

3. Su modo de gobernar.

Milei está peligrosamente encerrado en un triángulo de hierro impenetrable y rodeado del secretismo correspondiente, con instituciones mucho más débiles que las del EEUU. 

Trump no. 

II. Ante lo anterior, ¿qué significa “apoyar” o “estar de acuerdo”?

Dicho todo lo anterior, si alguien dijera que yo apoyo a-críticamente a Trump, no me leyó. Soy un académico y no apoyo A-críticamente ni a mi madre. Apoyo la mayor parte de sus reacciones ante el cruel totalitarismo del Partido Demócratas pero las “apoyo” como “reacciones” comprensibles, NO como la política ideal que debería haber desde una filosofía libertaria. También apoyo gran parte de sus designaciones, de calidad humana y profesional infinitamente superiores a las de Milei. Y no apoyo de ningún modo su NO advertir el problema de la democracia de facciones ni tampoco estoy de acuerdo con su relación con la prensa, a pesar de que ha defendido enérgicamente el free speech contra el totalitario Biden y su banda de autoritarios. 


domingo, 2 de marzo de 2025

NO TEMINO DE ENTENDER POR QUÉ MILEI SE ENOJÓ CON ZELENSKY


El título de este blog revela cuándo puedo entender yo de geopolítica internacional. ¿No era Milei? ¿Era Trump? ¿O la era Trump? ¡Ah no, Kiciloff se enojó con Trump! ¿O no? ¿Cómo era? Ah ya sé. Ok, Kiciloff le invadió Moscú a Putin. Ahora entiendo. 

Más allá de mis enoooooooooooormes conocimientos de geopolítica, y más allá de la total inutilidad de mis comentarios, hay algunas otras cosas que me llaman la atención. Primero, la absoluta falta de matices, de grises, de distinciones, por ambas partes. Estuve revisando las redes. Impresionante la alineación absoluta ya con Trump, ya con Zelensky: malo malo malo, bueno bueno bueno, para cualquiera de los dos, y además, con toda la catarata inagotable de insultos y descalificaciones para el que se ubique en uno u otro bando. Y yo estudiando los matices de las esencias, las “capas” de las esencias en Husserl, los niveles de interpretación en Gadamer. Pobre de mí. Es todo o nada. Eres amigo o enemigo, leal o traidor, imbécil o genio. Ayer hubo dos héroes, dos gigantes del arte de la guerra, dos Apolos, dos Goliats, estés con uno o con el otro, por supuesto. No dos humanos en conflicto. No, porque si estás con uno, el otro ni siquiera es humano, el otro es una bestia, un imbécil, un descerebrado, un asco viviente. 

Eso pasa, como lo hemos dicho muchas veces, cuando se pierde el pacto político fundamental, y cuando la guerra civil se evita sólo por la democracia de facciones, donde una facción enterraría a la otra, si pudiera, en el centro de la Tierra, pero los restos de democracia constitucional evitan con alambre el peor escenario. 

Curiosamente, ese mismo día aquí, en el fin del mundo, Milei y Kiciloff también se decían de todo sin piedad.  A fines del s. XIX los ejércitos de uno y otro se hubieran destrozado en el campo de batalla, como ya pasó, en las cuasi infinitas guerras civiles argentinas, sólo terminadas en 1983, pero débilmente, siempre cerca de resurgir.

Eso explica también el tipo de liderazgos que surgen: personalidades fuertes, donde la diplomacia……… ¿Qué diplomacia? Fue la pregunta de Zelensky, precisamente, que me hace acordar a Galtieri. Le respondieron “diplomáticamente”. Otra psicología hubiera sonreído levemente, se hubiera puesto de pie y hubiera dicho “bueno, muchas gracias Sr. Zelensky, qué agradable reunión, firmemos el acuerdo, sáquese una foto y llévese una gorrita MAGA”, ja ja, pero no, los reflejos van para otro lado. Aquí también. Qué cuesta cruzar la General Paz y decir: Axel, vos sos Keynes y Marx, yo soy Mises y Rothbard, pero bajemos un cambio, tenemos que gobernar juntos, pero no, ya es muy tarde para eso. 

Y el otro tema que me llama la atención: el manejo de la imagen, las políticas comunicativas. Hablen antes, arreglen todo lo que haya que arreglar, a puertas cerradas, y luego fotitos, sonrisitas y a otra cosa. Sí, será menos sincero, pero la izquierda internacional es diabólicamente delicada en sus formas mientras literalmente te mata por atrás. Y está esperando cualquier desliz comunicativo para caerte encima. Pero no, el horno no está para bollos cuidadosos. “Fachos”, unos, “zurdos de m”, los otros, y así anda el mundo donde soldados muy jóvenes rusos y ucranianos se desangran en el campo de batalla, igual que los casi niños argentinos e ingleses en el 82, mientras que los “adultos” hacían y deshacían las vidas de los demás. 

Ya cambiarán los tiempos. No soy totalmente pesimista. La vida de una persona es corta, los tiempos de la Historia, largos, y los tiempos de Dios, infinitos.