viernes, 6 de febrero de 2026

LA OFICINA DE RESPUESTA OFICIAL: UN GRAVE ERROR FILOSÓFICO QUE CONDUCE AL AUTORITARISMO

 Casi todos siguen pensando que la filosofía no tiene consecuencias para la vida cotidiana o para otras ciencias sociales, pero no es así.

La fenomenología de Husserl en el tema del mundo de la vida, y la hermenéutica de Gadamer con sus horizontes (que es el mundo de la vida más la historicidad) han revolucionado la noción de conocimiento. La interpretación no es una mera opinión agregada a la información, sino que es el mismo humano conocimiento. Cuando decimos (mal que les pese a algunos) “Javier Milei es presidente”, no es una mera información, sino que es una interpretación, o sea, el humano conocimiento, porque para decirlo necesitamos el horizonte occidental que nos haga entender el pre-supuesto de qué es un presidente. Esto no es post-modernismo, porque es totalmente verdadero que Javier Milei es el presidente, y es verdadero para todas las culturas, en la medida en que todas las culturas pueden comunicar sus horizontes con nociones análogas sobre qué es el poder político. Esta revolución gnseológica fue acompañado por el giro histórico de la filosofía de las ciencias, cuyo nacimiento está en Popper, cuando explicó que toda base empírica está cargada de una teoría que permita interpretarla, y por Kuhn (que no de casualidad se inspiró en Alexandre Koyré, que no de casualidad había sido discípulo de Husserl en el círculo de Gotinga) cuando explicó que la ciencia se maneja por paradigmas teoréticos, y eso tampoco fue relativismo, porque él mismo explicó que los paradigmas pueden compararse mutuamente (comun-icarse) aunque sean teoréricamente diferentes. Y todo esto fue acompañado por la revolución lingüística de Wittgenstein, quien nos explicó que el lenguaje no son palabritas que designan cositas, sino que el lenguaje es acción humana, es juego de lenguaje concomitante con las formas de la vida que lo acompañan.

Todo esto implica que la información no es el humano conocimiento. La información es el canal físico en el que el mensaje queda grabado: papiro, papel, silicio. Pero el conocimiento es la comprensión del sentido del mensaje, lo que todo ser humano hace cuando lee un mensaje.

Pero seguimos sin entender ni aceptar nada de esto. Seguimos hablando de información, de fact-checkers, de facts, de hechos, ignorando que eso es sólo para las máquinas, no para los humanos.

Las consecuencias políticas de esta falta de conciencia filosófica del tema hermenéutico son gravísimas. Se habla del derecho a la información, en vez de la libertad de expresión, y se supone que el Estado es el que debe garantizar la información a los ciudadanos, y se supone a su vez que estos estarían cerca del delito penal cuando no “informan los hechos”. Por eso una vez escribí “La información como arma totalitaria” (https://gzanotti.blogspot.com/2022/05/la-informacion-como-arma-totalitaria.html) criticando un proyecto del gobierno de Biden para crear una especie de oficina de la verdad, utilizada obviamente contra la oposición de derecha.

Pero ahora los “libertarios” de Milei hacen lo mismo. Debido a su ignorancia filosófica (igual que la izquierda) lanzan la “Oficina de Respuesta Oficial”, suponiendo que el Estado debe “responder con los hechos” cuando la oposición “miente”. Claro que puede haber mentiras. Pero nadie termina de convencerse de que lo usual en una sociedad libre es que  gobierno y oposición tengan cada uno su interpretación de la realidad social, y en una sociedad libre, lo que un presidente libertario debería hacer es dar conferencias de prensa explicando su interpretación del mundo cuando le parezca que la oposición se ha equivocado en la suya. ¿Y si hay una mentira? Aclarar que lo es y punto. ¿Y si no le creen? Ah, para eso se necesita autoridad moral. Pero, ¿la ha construido?

¿Alguien quiere decir que yo NO soy profesor full time en el Cema? Que lo diga. ¿Qué me importa? Pero si muchos lo creen, me ocuparé de explicar lo contrario. Y si nadie me cree, a pesar de mis cientos de alumnos y etc., es que he destruido mi autoridad moral, el único capital político que alguien debería tener.

Como vemos, la filosofía tiene graves consecuencias para la política, para bien o para mal. 

Pero nadie se da cuenta….

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