Casi todos siguen pensando que la filosofía no tiene consecuencias para la vida cotidiana o para otras ciencias sociales, pero no es así.
La fenomenología
de Husserl en el tema del mundo de la vida, y la hermenéutica de Gadamer con
sus horizontes (que es el mundo de la vida más la historicidad) han revolucionado la noción de conocimiento. La interpretación no es una mera
opinión agregada a la información, sino que es el mismo humano conocimiento.
Cuando decimos (mal que les pese a algunos) “Javier Milei es presidente”, no es
una mera información, sino que es una interpretación, o sea, el humano
conocimiento, porque para decirlo necesitamos el horizonte occidental que nos
haga entender el pre-supuesto de qué es un presidente. Esto no es
post-modernismo, porque es totalmente verdadero que Javier Milei es el
presidente, y es verdadero para todas las culturas, en la medida en que todas las
culturas pueden comunicar sus horizontes con nociones análogas sobre qué es el
poder político. Esta revolución gnseológica fue acompañado por el giro histórico
de la filosofía de las ciencias, cuyo nacimiento está en Popper, cuando explicó
que toda base empírica está cargada de una teoría que permita interpretarla, y
por Kuhn (que no de casualidad se inspiró en Alexandre Koyré, que no de
casualidad había sido discípulo de Husserl en el círculo de Gotinga) cuando
explicó que la ciencia se maneja por paradigmas teoréticos, y eso tampoco fue
relativismo, porque él mismo explicó que los paradigmas pueden compararse mutuamente
(comun-icarse) aunque sean teoréricamente diferentes. Y todo esto fue acompañado por la revolución lingüística de Wittgenstein, quien nos explicó que el lenguaje no son palabritas que designan cositas, sino que el lenguaje es acción humana, es juego de lenguaje concomitante con las formas de la vida que lo acompañan.
Todo esto
implica que la información no es el humano conocimiento. La información es el
canal físico en el que el mensaje queda grabado: papiro, papel, silicio. Pero
el conocimiento es la comprensión del sentido del mensaje, lo que todo ser
humano hace cuando lee un mensaje.
Pero
seguimos sin entender ni aceptar nada de esto. Seguimos hablando de
información, de fact-checkers, de facts, de hechos, ignorando que eso es sólo
para las máquinas, no para los humanos.
Las consecuencias
políticas de esta falta de conciencia filosófica del tema hermenéutico son
gravísimas. Se habla del derecho a la información, en vez de la libertad de
expresión, y se supone que el Estado es el que debe garantizar la información a
los ciudadanos, y se supone a su vez que estos estarían cerca del delito penal
cuando no “informan los hechos”. Por eso una vez escribí “La información como
arma totalitaria” (https://gzanotti.blogspot.com/2022/05/la-informacion-como-arma-totalitaria.html) criticando un proyecto del gobierno de Biden para crear una
especie de oficina de la verdad, utilizada obviamente contra la oposición de
derecha.
Pero ahora
los “libertarios” de Milei hacen lo mismo. Debido a su ignorancia filosófica
(igual que la izquierda) lanzan la “Oficina de Respuesta Oficial”,
suponiendo que el Estado debe “responder con los hechos” cuando la oposición “miente”.
Claro que puede haber mentiras. Pero nadie termina de convencerse de que lo usual en una sociedad libre es que gobierno y oposición tengan cada uno su interpretación de la realidad social, y en una sociedad libre, lo que un presidente libertario debería hacer es dar conferencias de prensa explicando su interpretación del mundo cuando le parezca que la oposición se ha equivocado en la suya. ¿Y si hay una
mentira? Aclarar que lo es y punto. ¿Y si no le creen? Ah, para eso se necesita
autoridad moral. Pero, ¿la ha construido?
¿Alguien quiere decir que yo NO soy profesor full time en el
Cema? Que lo diga. ¿Qué me importa? Pero si muchos lo creen, me ocuparé de explicar
lo contrario. Y si nadie me cree, a pesar de mis cientos de alumnos y etc., es
que he destruido mi autoridad moral, el único capital político que alguien
debería tener.
Como vemos, la filosofía tiene graves consecuencias para la política, para bien o para mal.
Pero nadie se da cuenta….

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