domingo, 13 de noviembre de 2022

INVITO A TODOS A LA PRESENTACIÓN DEL LIBRO SOBRE LUIS JORGE ZANOTTI

 


Que el hijo invite a la presentación de un libro sobre la obra de su padre (1) puede parecer tan filial como cargado de una impronta personal inevitable, y ambas cosas son verdad. Pero las improntas personales no tienen por qué ser subjetivas en el sentido de "arbitrarias": es un horizonte personal que puede ser compartido con todos los que tengan inquietudes por el tema educativo. 

Mi padre, nacido en Buenos Aires en 1928, hizo sus estudios primarios en la escuela estatal de su barrio en Caballito y luego estudió la escuela normal en el Mariano Acosta. Estudió luego la carrera de Pedagogía (hoy desaparecida) en la UBA, mientras ejercía como maestro normal nacional, durante 10 años. 

Por lo tanto, su formación fue en el más estricto positivismo pedagógico argentino, por figuras ilustres como José María Torres y Víctor Mercante, y en la escuela estatal sarmientina con su ideal iluminista de formación del ciudadano según los dictados de la razón. Tomó su misión docente como un sacerdocio laical que nunca abandonó. 

Pero entre los años 50 y 60 su mente comienza a dar un giro copernicano dentro del paradigma en el que se había formado. Paradigma al que siempre respetó con mucho afecto, como la vieja casa de un abuelo que sin embargo necesita reciclarse urgentemente ante las nuevas transformaciones sociales de su tiempo.

Escribió desde entonces una serie de replanteos teóricos seguidos de propuestas prácticas de reforma al sistema educativo nacional. 

Su primer gran preocupación fue el reglamentarismo didáctico y el descuido de la libertad de enseñanza. Para gran sombro de muchos, insistía en que las leyes 1420 y 1875 de la Provincia de Buenos Aires establecían una clara distinción entre objetivos y programas, entre escolaridad e instrucción, y disponían consejos de padres, para cada establecimiento, donde los padres podían intervenir activamente en el nombramiento de docentes y planes de estudios. 

Nunca se cumplió. Los objetivos fueron sustituídos por un barroquismo reglamentarista en materia de planes de estudio y métodos de enseñanza; no se advirtió que la instrucción, como decía la ley, no significaba escolaridad obligatoria, y las facultades otorgadas a los padres nunca fueron asumidas por nadie. Mi padre proponía volver a todo ello, al mismo tiempo que reclamaba a los padres que fueran coherentes con el derecho a elegir la educación para sus hijos y no los abadonaran a la total discrecionalidad de los directivos de los institutos privados o estatales. 

Comprendió históricamente la primera etapa de la política educativa, pero la criticó por su racionalismo. Aceptó por ende las nuevas propuestas pedagógicas de Lombardo Rádice, Gentile, Dewey, Ferriere, etc., pero las criticó por pretender aplicarlas a la estructura de la escuela racionalista. Comenzó a la hablar de la tercera etapa de la política educativa: el rol esencial, y no accidental, de las nuevas tecnologías de la comunicación, cosa que había aprendido en Italia estudiando de la mano de Luigi Volpocelli y luego por su amistad con Giovanni Gozzer. Diagnosticó por ende la des-vinculación de la escuela de una sociedad atravesada por los nuevos medios, aún antes de internet, y propuso por ende nuevas funciones profesionales docentes que obviamente nadie aceptó. 

Propuso una reforma integral del sistema secundario, primero en 1965, donde proponía una escuela intermedia que pudiera ser el puente entre la formación humanística y a la vez profesional de la escuela media, y lo volvió a proponer en 1976 en otro libro donde desarrollaba un nuevo plan de estudios, con materias electivas y un sistema pedagógico más adaptado a la etapa adoslescente de los estudiantes. Propuso además integrar los estudios secundarios al mundo del trabajo y no como meras visitas sino como parte esencial del plan educativo. 

Siguió criticando al "barroquismo reglamentarista" y al monopolio estatal que niega toda libertad de enseñanza. Se dio cuenta de que la clave del monpolio estatal consistía en la fiscalización de los títulos habilitantes por parte del Estado Nacional, y por ello propuso en 1980 la separación entre titulación y habilitación profesional, donde la libertad de enseñanza por parte del sector privado iba a ser plena. 

Advirtió como ya dijimos los límites del positivismo pedagógico pero no sumó su voz a la crítica de la izquierda al sistema pedagógico argentino como emergente de un capitalismo explotador. Salió por ende él solo de los límites del paradigma positivista, pero sin aceptar por ello las críticas marxistas al sistema: él tenía las suyas propias, que podían ser aplicadas en una sociedad democrática liberal. Quedó por ende totalmente solo entre conservadorismo y revolución en el tema educativo. 

Se opuso por ende a toda legislación federal en materia educativa, que prevenía venir, preocupado, ya antes de su muerte en 1991.

Por lo tanto, creo que las propuestas educativas de mi padre son importantes para la Argentina de hoy en sí mismas y no porque lo diga yo. En una Argentina que involucionó a la planificación central total de la educación, él propuso la total libertad de enseñanza para el sector privado y la vuelta de la des-centralización originariamente prevista para la educación estatal. En una Argentina donde el colegio secunario ha devenido en una decadencia cultural total, él propuso dos veces reformas totales al sistema. En una argentina que aún no sabe cómo integrar el aula tradicional a las nuevas tecnologías, él propusto la tercera etapa de la política educativa donde lo esencial son las nuevas tecnologías de la comunicación. En una Argentina apresada por sindicatos docentes totalitarios, él propuso nuevas funciones profesionales docentes adaptadas a las nuevas circunstancias tecnológicas. En una Argentina atrapada aún en el debate entre Civilización o Barbarie, él propuso la integración de todas las tradiciones argentinas en sus propias reformas educativas. En una Argentina que cree que la educación privada consiste en institutos, llamados privados, que deben ser fiscalizados por el Estado, él propuso la total des-monopolización del sector privado de los plantes y programas estatales, y la coherente libertad de métodos distintos para lograr objetivos de ingreso al ámbito universitario que a su vez debe responder con libertad ante las demandas de una nueva sociedad tecnológica, con nuevas habilidades y competencias. 

No es el objetivo de esta entrada resumir el pensamiento de mi padre, porque ese resumen es el libro que voy a presentar. Pero sí convencerlos de que el pensamiento de mi padre no es mío sino para todos, y es más actual que nunca. 

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(1): Mañana Lunes 14 a las 18,30 en Córdoba 374, UCEMA. 

Post-datas: la presentación va a ser presencial en https://ucema.edu.ar/evento/presentacion-de-libro-luis-jorge-zanotti-sus-ideas-educativas-fundamentales-y-su-importancia

También, desde el Instituto Acton: https://institutoacton.org/event/presentacion-del-libro-luis-zanotti-sus-ideas-educativas-fundamentales-y-su-importancia-para-nuestro-tiempo-de-gabriel-zanotti/ 

El libro se puede conseguir en papel escribiendo a info@institutoacton.com.ar (NO se vende en la presentación) o en su versión kindle en https://www.amazon.es/Luis-Jorge-Zanotti-fundamentales-importancia-ebook/dp/B0BC45843Y

La obra completa de Luis Jorge Zanotti está on line en www.luiszanotti.com.ar 

viernes, 11 de noviembre de 2022

SI ME LO EXPLICAN, GRACIAS

 Cuando ganó Trump, Hillary Clinton y casi todos los demócratas pusieron en duda la legitimidad de la elección. Russia colusion, etc etc etc. Pero que yo recuerde, ningún pensar liberal clásico puso en duda las buenas intenciones de Santa Hilary. Cuando Trump hizo lo mismo en el 2020, varios liberales clásicos importantes, de todo el mundo, comenzaron a decir que Trump no sabe perder, que es un peligro para la democracia, etc. Me gustaría que me expliquen el doble estándar. Tal vez tanto Hillary como Danald estuvieron mal, pero por qué bien la primera, y mal el segundo, mm, no lo entiendo bien. Si me lo explican, gracias. 

miércoles, 9 de noviembre de 2022

YO DESAFÍO.................

 ...........a cualquier médico partidario de todo esto que me diga cuál es la razón médica, biológica, para llevar a cabo prácticas soviéticas de persecución al disidente............. Que tomen conciencia por favor que NO hacen estas cosas en nombre de la medicina, sino en nombre de una filosofía política autoritaria.............


https://www.laprensa.com.ar/522260-Las-tacticas-para-silenciar-la-disidencia-cientifica.note.aspx?fbclid=IwAR1Sh6Ve4YsStHdR_E8mTNHkElya3FEEtNQgoh7SUUHPCUNb_ksAjMEAINg 

domingo, 6 de noviembre de 2022

UN NUEVO (PERO SEGURAMENTE VANO) INTENTO DE ACERCAR POSICIONES ENTRE LOS LIBER-PROGRESS Y LOS LIBER-CONSERVATIVES

  1. ¿Es nueva la grieta?

No. Siempre existió. Lo que ocurría, como hemos dicho varias veces, es que antes de la caída del muro, la lucha contra los soviéticos nos mantenía a todos los liberales, libertarios y conservadores del mismo lado excepto tal vez los ultra-anarco-capitalistas y los paleo-libertarios. Tampoco había surgido la ideología de género y el lobby LGBT ETC.

2.       La nueva circunstancia histórica.

Después de la caída del muro, la mayoría de liberales clásicos y conservadores creyó que verdaderamente venía una etapa de libre comercio mundial y democracia global. Nos creímos el título del famoso fin de la historia de Fukuyama y no fuimos demasiado capaces de distinguir entre los neo-cons y el pensamiento verdaderamente libertario. Eso no nos permitió evaluar bien lo que estaba sucediendo. Ya la ONU y sus organismos principales (OMS, UNESCO, etc.) estaban inclinados hacia la izquierda pero se fueron radicalizando. Las políticas que defendían, financiaban y exigían a nivel mundial eran cada vez más marxistas y post-modernas. La perduración en el tiempo de dictaduras comunistas clásicas como la china, la coreana del norte y la cubana tampoco permitieron ver bien al enemigo invisible: las políticas de la ONU violatorias de las libertades individuales.

3.       A favor de los liber-progress.

Vamos a trata de ser justos con ambas posiciones. Los liber-progress tienen varios puntos a su favor.

3.1. Los liber-progress reaccionan contra movimientos conservadores que nunca se caracterizaron por distinguir bien entre lo moral y lo legal, convirtiendo estos últimos a posiciones morales en políticas públicas impuestas desde el Estado. Es verdad que el Estado no debe ser neutro moralmente, pero ello no niega que incluso en una sana sociedad secular (laicidad) las diversas concepciones filosóficas y religiosas del mundo deben convivir en un sistema de libertad religiosa. Muchos conservadores han criticado severamente a Rawls por este punto, pero tanto Rawls, con sus constitional essentials, Mises, con su libertad de juicios de valor en la cooperación social, e incluso Maritain con su fe secular, dan en la tecla de que la esencia del problema político es siempre la convivencia de los diferentes: la diversidad. Sí, es verdad que los fundamentos neokantianos de Rawls y Mises no son los metafísicamente adecuados, pero sus propuestas son más prácticas que teóricas, lo cual es otro modo de decir, en términos muy conservadores, que la política siempre es en hipótesis, casi nunca en tesis.

3.2. Los liber-progress heredan una sana herencia de la affirmetive-action. Si, es verdad que en términos libertarios los Estados nunca deben dar cuotas de contratación a nadie, pero la circunstancia histórica de los EEUU de los 60 implica que sean comprensibles esas políticas de inclusión. Los primeros movimientos de libertad de los homosexuales no hacían más que igualar su situación con la del racismo para con los afroamericans y, desde el punto de vista de la persecución sufrida, tenían razón, aunque no en las políticas concretas que proponían.

3.3. El “limitad government” siempre ha sido una cuestión política más que de moral individual. Es verdad que ello mismo es lo que admite precisamente conservadores morales más libertarios en lo político (los paleo-libertarians) pero al mismo tiempo ello implica que el liberalismo clásico esté por sí mismo más abierto a filosofías políticas más escépticas en temas de moralidad individual, aunque sus escritores fueron ellos mismos irreprochables desde el punto de vista moral (como Mises y Hayek). En última instancia, es verdad que el liberalismo clásico, y no sólo el liberalismo de Rawls, nunca fue un predicador de la moral individual, sino un predicador de los límites del Estado, que no es lo mismo.

 

 

4.       A favor de los liber-conservatives.

4.1. Si, el liberalismo clásico no es un programa de reforma moral, pero las tradiciones morales han sido a veces muy importantes en muchos de sus escritores, como parte de la base moral de una sociedad libre. Allí hay autores importantísimos que ningún liber-progress puede sacar de la tradición liberal, como un Burke, un Lord Acton, un Tocqueville, un Constant, un Adam Smith y, para ir a autores contemporáneos muy influyentes, Hayek y Popper.

4.2. No se puede borrar del mapa a la tradición católica del liberalismo ius-naturalista, comenzando por los escolásticos del s. XVI y el liberalismo católico del s. XIX: Montalembert, Lacordaire y Ozanam en Francia; Lord Acton en Inglaterra, Rosmini y Sturzo en Italia. Esos pensadores son los que influyen luego en M. Novak y en R. Sirico, los inspirador y fundador, respectivamente, del Acton Institute en EEUU. Ningún liberal o libertario tiene que pensar como ellos pero tampoco los puede descartar del escenario de ideas que constituyen una tradición importante del liberalismo clásico. Y si lo dudan, pregunten a los defensores de La Acción Francesa qué opinan del liberalismo católico del s. XIX.

4.3. En los años que van desde la Revolución Norteamericana hasta los avanzados 70 u 80 del s. XX, los debates, los issues sobre ciertas libertades individuales, eran otros. El tema de la libertad de enseñanza era la ausencia de monopolio estatal en la enseñanza; el tema de la libertad de expresión era que los privados no fueran perseguidos por el Estado, y la libertad religiosa era frecuentemente entendida desde la laicidad de los EEUU más que desde el laicismo de la Revolución Francesa. Ese modo de entender esas libertades sigue siendo a veces el modo de entenderlas de los liber-conservatives, por lo cual las invectivas, a veces muy violentas, del relato del lobby LGBY contra el “hetero-capitalismo explotador”, los ha encontrado con la guardia baja. 

 

5.       Una perspectiva superadora para ambos grupos.

El art. 19 de la Constitución argentina de 1853 es clave para superar ciertos debates irreconciliables, a pesar de estar escrito a mediados del s. XIX. La clave del liberalismo clásico, del libertarianismo y también de conservadores, debe ser la defensa del derecho a la intimidad personal o derecho a la privacidad, garantía jurídica de la verdadera diversidad. Las acciones privadas de los seres humanos que no ofendan la moral pública ni perjudiquen derechos de terceros quedan sólo reservadas a Dios y exentas de la autoridad de los magistrados. Como vemos, no se dice que las acciones privadas sean todas buenas o todas malas, simplemente se afirma que ellas, esto es, las que no afectan los derechos de terceros, están exentas de la autoridad de los magistrados (y en ese sentido “reservadas a Dios”, expresión que un no creyente puede tomar como un símbolo jurídico de distinción entre ley humana y ley moral). La moral pública siempre va a existir allí donde existan bienes públicos, cosa que ni siquiera una free city podría evitar (ver al respecto toda la obra de Buchanan y el Public Choice), y obviamente es una zona reservada al Poder Judicial, que puede ser perfectamente un common law NO estatal.

 

 

5.1. Crítica a ambos liberalismos.

Desde este último punto de vista, ambos grupos olvidan o no dan importancia a ciertas cosas muy relevantes.

5.1.1.       Es un error grave decir que “el liberal DEBE” estar a favor de la homosexualidad, la prostitución, etc. El “deber” del liberal es estar a favor de la NO intromisión del Estado allí donde se trate de acciones privadas que no violen derechos de terceros, que incluye la homosexualidad, heterosexualidad o etc., que incluye ya la prostituta que atiende en su casa o la más perfecta virgen por motivos religiosos. O sea que el liberal, lo que defiende, es el derecho a la intimidad personal, NO el “derecho a tal cosa o tal otra”. El liberalismo sigue siendo en ese sentido una doctrina del límite a la acción estatal, y por eso el liberal puede ser perfectamente conservador en lo moral. O no. Pero lo que lo define como liberal clásico o libertario no es que sea cristiano o agnóstico en materia moral.

5.1.2.       El liberal, libertario o conservador, desde su filosofía política, no tiene, en tanto tal, posición sobre las diversas teorías sobre el género. Puede tenerlas como filósofo, como biólogo, como teólogo, y pueden ser muy diversas, pero desde su posición política, lo que pide es que el Estado, ya sea federal, estadual o municipal, no coaccione a nadie a pensar, decir o hacer de un modo o del otro, como sí pretende la ideología de género, a la cual le es imposible entender libertades individuales importantísimas como la libertad de expresión, religiosa, de asociación, de enseñanza, etc.  

5.1.3.       Ambos grupos tienden a defender su posición, a veces, desde supuestos facts objetivos o desde una ciencia objetiva, y para ambos grupos es un tiro por la culata, porque Popper, Kuhn, Lakatos y Feyerabend ya han advertido la carga de teoría filosófica de las ciencias, y tanto Popper, Lakatos y Feyerabend fueron plenamente conscientes de las implicaciones políticas peligrosísimas de la unión entre ciencia y Estado. No se puede recurrir a una biología conjetural para combatir a la ideología de género: sólo se puede estar en contra de la auto-percepción de género desde una antropología filosófica, y desde el liberalismo nada debe prohibirse a quien quiera auto-percibirse como quiera, excepto que obligue a otros a percibirlo de igual modo y para colmo pagarle con fondos estatales toda su auto-percepción.

 

Espero haber ayudado en algo pero, realmente, lo dudo. Esta grieta parece tener bases psicológicas más que teóricas y ha llegado, al parecer, para quedarse, tal vez por mucho tiempo. 

domingo, 30 de octubre de 2022

¿CÓMO PUEDE SER QUE LOS LIBERTARIOS SEAMOS LLAMADOS FASCISTAS DE ULTRADERECHA?

 


¿Cómo puede ser que los que defendemos la Constitución Norteamericana de 1789, el Bill of Rights y la Declaración de Independencia de 1776 seamos llamados fascistas?

¿Así que que todos los seres humanos han sido creados iguales por Dios con sus derechos a la libertad, vida y búsqueda de la felicidad fue redactado por Mussolini?

¿Cómo puede ser que los que defendemos la libertad de asociación, la libertad religiosa, el free speech y la libertad de enseñanza seamos llamados fascistas?

¿Será que con todos esos derechos el no creyente está protegido legalmente, pero el creyente también?

¿Será que molesta tanto que, por ende, con esas libertades individuales el creyente tenga derecho a rechazar la agenda LGBT sin ser perseguido por el FBI o ser declarado “domestic terrorist”?

Con esas libertades individuales, si querés hablar con e, con x o con u, hablá, pero el que NO quiere hablar así, ni dirigirte a vos así, también tiene el derecho de hacerlo.

Con esas libertades, podés enseñar a tu hijo lo que quieras, y por ende, habrá padres que enseñen a sus hijos lo que quieran sobre sus creencias religiosas y cosmovisión del mundo.

Con esas libertades, si sos adulto y querés mutilarte el pene, hacelo, pero lo que no podrás hacer es perseguir como terroristas a los padres que protejan a sus hijos de esa mutilación.

Con esas libertades, si sos adulta y querés mutilarte los pechos, hacelo, pero lo que no podrás hacer es mandar el FBI a los padres que se opongan a que su nena lo haga.

Con esas libertades, si querés festejar tu boda gay, hacelo, pero lo que no podrás hacer es obligar al pastelero de la vuelta a que te haga tu torta.

¿Será eso lo que molesta?

¿ESE liberalismo clásico molesta?

¿Defender ESAS libertades es “fascismo, ultraderecha, etc”?

¿Será que no distingues entre respetar las libertades, por un lado, y por el otro bajar por la fuerza la agenda LGBT de las Naciones Unidas convirtiendo en delincuente al que se opone?

Y desde esa “claridad de ideas”, ¿llamas fascista al libertario que defiende la libertad individual de todos, la tuya, pero también la del creyente, la del venusino y la del marciano?

Alguien me dijo una vez “subite el barbijo, Gabriel, yo sé que tu libertad, pero…..” ¡NO! ¡No era “mi” libertad!!! ¡Era la tuya también!!! ¡La tuya y la de todos!!!!!!!

¿O será que, en el fondo, odias tanto a la religión que si un creyente va preso por ser creyente lo dejas pasar, no te importa, o lo alientas?

¿Y cuando tú vayas preso porque ahora se le está dando a la ONU el mismo poder que tuvieron precisamente Mussolini, Hitler y Stalin?

¿En nombre de qué autoridad moral defenderás tu libertad?

Y sabes que no me puedes decir a mí que no tengo autoridad moral para defender la libertad.

Que la izquierda totalitaria de todo el mundo hable de fascismo para referirse a los libertarios, ok, pero que lo hagan liberales que tienen una ermita erigida a Macron y a Trudeau, es un síntoma de una decadencia ideológica entre nuestras filas que producirá una grieta tan grande que ya no podremos hablar de “nosotros” nunca más.