lunes, 21 de octubre de 2019

LIBERALES, CONSERVADORES Y NACIONALISTAS, METIDOS EN SU QUINTITA.




Ayer encendí el televisor para ver algo del debate. Me encontré con Espert diciendo a Macri y a Fernández: “muchachos, abrácense”.

Apagué el televisor.

El firmante no tiene necesidad de aclarar su adhesión a las ideas liberales ni tampoco su adhesión a los principios cristianos que se manifiestan en muchas de las palabras de Gómez Centurión.

Pero ambos representan espacios de gente que cree que está en el mejor de los mundos posibles.

Saben perfectamente que no van a ganar, que ni siquiera tendrán influencia en un eventual y milagroso balotaje, y aún así se presentan, restando votos al milagro.

No entienden que votar por Macri NO es votar por Macri. En estos momentos (y más después de lo que está pasando en Ecuador y Chile) que en la Argentina ganara nuevamente el kirchenrismo implica que el Foro de San Pablo y su violencia tuviera un territorio más en su imperio, con lo cual el eje comunista-fascista de Rusia-China-Cuba-Venezuela-Farc, más violencia guerrillera en Ecuador y Chile,  tendría en la Argentina un aliado más. A parte de la desastrosa situación interna que eso va a provocar.

Porque la opción NO es entre Macri y Fernández, sino entre el orden constitucional y el comunismo.

Listo, así de simple. Si se hubieran dado cuenta, no sólo no se hubieran presentado, sino que hubieran presentado un frente unido de diputados y senadores.

Pero no. Unos quieren que la Argentina sea Rothbard, los otros, que sea Pío IX, Rosas y Menvielle. Unos sólo leen The libertarian manifiesto, los otros sólo leen a Lugones. Con esa ceguera no entienden qué está sucediendo, qué es lo que se está jugando.

No se dan cuenta de que, si hay orden constitucional, van a poder seguir debatiendo si Rothbard o Castellani. Si no, tendrán, muy a su pesar, que exiliarse en Marte.

Pero no sólo ellos: todos nosotros.

Gracias muchachos. Ustedes sí que deberían abrazarse.

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