domingo, 29 de abril de 2012

LA VIDA ACADÉMICA Y LOS BORG



Los Borg son, en el mundo posible Star Trek, una especie que despierta todo tipo de reflexiones psicológicas, políticas y filosóficas. Los Borg no invaden ni matan: asimilan. Sea cual fuere el miembro individual de la especie inteligente con la que se encuentren, le implantan sistemas cibernéticos con los cuales el individuo como tal desaparece y queda asimilado al “colectivo”, o sea, “el” Borg. Cada individuo desaparece como tal y queda como una herramienta de un sistema conjunto que tiene un solo pensamiento y una sola voluntad, desplazándose por el universo y asimilando así planetas y civilizaciones enteras.

¿Tiene esto algo de similar a la vida académica? Si. Es una analogía, claro, y como toda analogía, hay elementos iguales y otros diferentes. Lo similar radica en que desde niños somos asimilados al colectivo. Nos implantan los paradigmas científicos de la época y así quedamos. No hay instrumentos cibernéticos, POR AHORA, pero sí hay algo terrible: la escuela y, luego, la universidad.

Durante siglos muchos individuos han tratado de resistirse al colectivo. Popper y Feyerabend han resistido toda su vida a los paradigmas, pero estos últimos los han asimilado de un modo muy sutil. No les quitan su individualidad, sino que, dentro de la materia que corresponda, se los enseña como divertida curiosidad, y todo sigue igual. Grandioso. A Giordano Bruno lo quemaron, a Feyerabend, lo editaron, pero los paradigmas siguen siendo los paradigmas.

Claro, alguien me puede decir, en términos de Eco, que esta presentación del tema es muy apocalíptica. No, hay una versión integrada y serena de los paradigmas: Kuhn. Los paradigmas, sin ironías, cumplen una función esencial en la vida académica, que es iniciarnos en la vida teorética. No hay que olvidar que Kuhn fue influenciado por Koyré, y este último, por Husserl. Nadie podría crear, renovar, criticar, de la nada: eso se puede hacer “una vez que” hemos podido “ver” el paradigma epocal (igual que los horizontes de precomprensión).

Los paradigmas tienen también ritos que parecen crueles, pero cumplen su función en la sociología de la ciencia. Tienen grados, tienen ritos de iniciación (los doctorados) tienen journals donde sólo publican los que piensan más o menos parecido al paradigma, escriben como el paradigma dicta y tienen todos los grados y ritos de iniciación correspondientes. Eso es cerrado, sí, pero cumple la función de cuello de botella para los miles y miles que quieren hablar al paradigma y cumple también la función de probar la tenacidad del que finalmente quiera decir algo diferente.

Kuhn tiene un ejemplo magnífico que yo –tal vez otro sí- no lo puedo discutir. Copérnico era un humilde, integrado muy “bajo perfil” integrante del paradigma ptolemaico. Leonardo, en cambio, no era miembro de ningún paradigma, no escribía como el paradigma requería. Era libre, jamás había sido asimilado por el paradigma. El genio fue él, sí, pero sus genialidades se fueron a la tumba con él. Aún hoy muchos están tratando de descifrar sus casi esotéricos dibujos y nadie se explica aún cómo sabía lo que sabía. Pero el que hizo ciencia fue Copérnico, escribiendo “un pequeño cambio” sin que el paradigma se diera cuenta. El que se dio cuenta fue Galileo. Pero no hubiera habido Galileo sin Copérnico.

Pero los paradigmas son crueles. A la mayor parte de los mortales les matan para siempre su creatividad. Una especie de precio terrible si Kuhn tiene razón.
El modo apocalíptico de luchar contra los paradigmas es pretender destruirlos. O ser ingenuo, como yo tanto tiempo, que pensaba que los paradigmas me permitirían pensar. O ser Feyerabend, genio entre los genios, para terminar siendo libros bonitos alentados por el propio paradigma mientras no se trate de enseñar Física, que era precisamente lo que Feyerabend quería cambiar.

Pero no. Kuhn te dice cómo funcionan las comunidades científicas; Popper y Feyerabend quedan como una ética, una actitud, que avanza siempre entre las piedras, cual río oradante, de los paradigmas establecidos. Aprendé el paradigma. Aprendé cómo se publica en los journals y doctorate para que puedas estar ante un aula. No es que “mal no te va a hacer”: es que de otro modo terminarás como Leonardo: loco lindo, genial, pero no has podido ayudar a nadie y no has tenido siquiera la fama de Leonardo.  Y además es un destino muy cruel. De vez en cuando te encontrás con un anti borg, como yo, pero el mundo no es yo: es el paradigma.

Aprendé el paradigma pero, al mismo tiempo, tomá la pastillita roja. Despertate. Caminá por la Matrix siendo un Neo tranquilito. Aprendé que la verdad nunca se impone por la fuerza de los paradigmas, sino por el diálogo, la creatividad, la crítica. Fomentá el diálogo siempre, siempre, en todas tus clases, a las clases que has podido acceder porque “el” borg pensaba que ya estabas asimilado (NO, no es mi historia: yo he sobrevivido de milagro). Dosificá tus escritos. Sobre todo al principio, mostrá al paradigma que sabés hablar en su idioma y escribir en su idioma para lentamente mandarte cosas más audaces, que cuando tengas 30 publicarás en tu blog y cuando tengas 80 será la conferencia plenaria de un congreso que será publicada en la revista del paradigma, con un contenido que hubiera rebotado hasta el infinito si hubieras pretendido hacerlo a los 30. Y mientras tanto, lo más importante: desde esas clases, a las que has podido acceder desde el paradigma, ayudarás a los rebeldes, protegerás su creatividad pero también los protegerás a ellos, enseñándoles cómo protegerse del paradigma para no terminar destruido por la inadaptación absoluta.

A los que nunca fueron asimilados por el borg, y son geniales y creativos, es muy difícil  explicar todo esto. Yo los escucho, les doy bola, y hasta los trato de meter en la publicación del borg, pero luego todos los borg piensan que estoy loco; claro, a mí me perdonan (el borg tolera a los locos que cumplieron la sociología de su sistema) pero a mi “protegido” no.

Claro que hay excepciones. Wittgenstein y Einstein entraron al paradigma después, por arriba, después de que el primero lo insultó y el segundo ni intentó meterse. Pero si yo le digo a alguien que ES igual que Wittgenstein o Einstein es la peor cosa que puedo hacer………………

Lo peor de los paradigmas no es que sean tales, es que sean estatales. No es lo mismo ser tales que esta-tales J. Je je. Je je pero cuidado. Cuando los paradigmas pueden libremente diferir unos de otros, hay más alternativas para no terminar como Giordano Bruno, o para probar nuevos métodos de enseñanza no tradicionales. Pero cuando los paradigmas y sus métodos son legalmente obligatorios, estamos fritos. En algunos lugares queda, finalmente, la propia casa. Yo doy clases en diversas universidades; en todas me divierto dando clases, pero también doy clase en mi casa. Eso me hace acordar a mi chiste (cuidado, voy a hacer otro chiste) de los ómnibus y el descanso. ¿Dormís en los micros? Si, a veces también duermo en mi casa, contesto habitualmente. ¿Así que enseñás en tu casa? Si, a veces también en la universidad. O sea, en las reguladas por el estado, esto es, todas.

Yo no sueño con un mundo donde no haya borg (s); sueño con un mundo de borg (s) diferentes. No es imposible, de igual modo que no es imposible el liberalismo clásico (creo que entonces estoy frito, pero….). Mientras tanto, voy de un cubo borg a otro pero eso sí: sin corbata.

domingo, 22 de abril de 2012

¿QUÉ LES PASA A LOS HOMOSEXUALES?

Se preguntarán a qué me refiero. Muy simple. Ultimamente, si alguien dice que no está de acuerdo con la homosexualidad, así, in abstracto, prácticamente es denunciado penalmente. Pero, ¿dónde queda la libertad de expresión? ¿Qué nueva persecución, o inquisición, es esta?

Creo que se confunden varias cosas.

Una cosa es acusar a alguien de un delito. La homosexualidad no es delito. Luego, nadie que esté en contra de la homosexualidad acusa a nadie de nada.

Otra cosa es juzgar la conciencia del prójimo. Tampoco. Yo puedo estar en desacuerdo con “lo que Juan hace”, esto es, el contenido de su acción, pero ello no implica que juzgue la conciencia de Juan, que, como dice bien el art. 19 de la Constitución Argentina, queda sólo reservada a Dios.

Otra cosa es caer en un típico delito por calumnias e injurias, esto es, afirmar que alguien cometió algún delito; nuevamente, es la misma confusión. Decir “no estoy de acuerdo con la homosexualidad”, o juzgarla contraria al bien moral según la religión o cosmovisión donde me encuentre, no es calumniar a nadie.

Tampoco es discriminación en sentido legal. La discriminación negativa (porque siempre hay que discriminar en el sentido de distinguir) consiste en prejuzgar a alguien o juzgarlo en su desempeño profesional por algo externo a ese desempeño, como la religión, el sexo, la nacionalidad o la orientación sexual (lo que hace el estudio jurídico en la película “Philadelphia”, por ejemplo). Pero entonces un juicio moralmente negativo sobre la homosexualidad en sí misma, nada tiene que ver con discriminar. Por ejemplo, yo puedo considerar que la homosexualidad está moralmente mal pero ello no me autoriza a no aceptar, por ejemplo, homosexuales en las fuerzas armadas.

Excepto, claro, que sea un trabajo para el cual se requiera que no se presente a la homosexualidad como algo positivo, por ejemplo, un profesor de catequesis en una escuela católica. Ello es ejercer la libertad religiosa, nada más ni nada menos. No es atentar contra los derechos de nadie.

Y, finalmente, nuestros juicios negativos moralmente respecto a varias cosas (no sólo la homosexualidad) no nos tienen que llevar a no amar, a no respetar, a no comprender, a no dialogar, con los que piensen y actúen diferente, porque en ese caso demostramos que realmente no tenemos idea de lo que es amar, respetar, comprender y dialogar. Lo más importante de todo ello es precisamente con el diferente, no con el igual.

Por ende, ¿qué pasa? ¿Por qué tanto escándalo?

¿O tenemos que pensar todos igual?

¿O será que no hay conciencia de lo que significan realmente la libertad de expresión y la libertad religiosa?

domingo, 15 de abril de 2012

SI EL PSICOANÁLISIS ES CIENCIA

(Por ahora, versión oral. Ya llegará la escrita !!!)

http://newmedia.ufm.edu/gsm/index.php/Zanottipsicoanalisisciencia

viernes, 13 de abril de 2012

NADA MÁS QUE 52 AÑOS

Hoy, si mal no recuerdo, cumplo 52.

Recuerdo sí que cuando tenía 14, un día, en una clase del perverso sistema secundario, dije una cosa. Claro, una típica clase del perverso sistema, esto es, una típica clase donde no se podía hablar so pena de vaya a saber qué estúpido castigo. Los comentarios, por ende, circulaban por mercado negro. No sé qué dijo la profesora pero entonces le dije por lo bajo al compañero de adelante –hoy, un habitante de este blog y uno de los tipos más geniales que he conocido-: “demanda de trabajo que hace subir los salarios”. Fíjense qué indisciplina, qué osadía, qué tema inadmisible. Evidentemente todo era sexo, droga y rock and roll. Entonces la profesora interrumpió su “enseñanza”, y notablemente molesta, me preguntó: “¿Usted va a seguir siendo así?”. “¿Así cómo?”, respondí. “Interrumpiendo la clase a cada momento”, respondió. Pasaron 2 o 3 segundos. “Si. Yo voy a seguir siendo así”, le respondí. “Bueno, pero en mi clase no, eh”. “Ah”.

Y sí, he seguido siendo así. He interrumpido todas las clases, he preguntado siempre, a quienes admiten las preguntas y a los que no, y he corrompido a la juventud exhortando siempre a mis alumnos a interrumpirme. He sorprendido a los paradigmas y he dicho siempre lo que es incómodo. Muchos me odian incondicionalmente pero he generado en mi vida más amor que odio, sobre todo en los que quieren preguntar. Sí, he seguido siendo así, soy así y seguiré siendo así siempre, toda mi vida. Y hoy, en el mediodía de mi existencia, estoy muy feliz de ser así, y esa plenitud no me la saca nadie, y, especialmente, no pueden ni podrán con ella todos los pequeños o grandes hítleres que andan sueltos metiéndose en las vidas que yo abrazo en mi mirada y resguardo en las catacumbas de mi subversiva resistencia. Si, yo voy a seguir siendo así, yo constituyo mi mundo y, cuando cumpla los próximos 52, cambiaré el mundo.

domingo, 8 de abril de 2012

¿CREEMOS EN LO QUE FESTEJAMOS HOY?

¿Qué es la Pascua de Resurrección?

Nada más ni nada menos que Dios, en su Segunda Persona, se hizo hombre, murió en la cruz por nuestros pecados, resucitó y está sentado a la derecha del Padre.

A ver, meditemos un momento.

Quiere decir que Dios es uno y tres. ¿Lo creemos? ¿Qué razones tenemos para creerlo?
Quiere decir que Dios murió en la cruz por cada uno de nosotros, conociendo nuestro nombre y apellido, todo nuestro pecado y asumiéndolo para víctima expiatoria.

¿Creemos que Dios murió? ¿Cómo explicamos que Dios “murió”?

¿Creemos que murió, además, por cada uno de nosotros? ¿Creemos realmente que nos tenía y tiene en su corazón, a cada uno de nosotros, a nuestras vidas, a nuestros pesares e ilusiones, a nuestros pecados?

¿Creemos realmente que sólo Cristo podía responder por nuestros pecados? ¿Por qué?

¿Cómo explicamos que sólo Cristo puede salvarnos?

¿Creemos realmente que resucitó? No lo podemos creer realmente si no creemos que murió. ¿Cómo podía morir Dios?

¿Creemos en todo ello de tal modo que podamos dar razón de todo ello? Porque todo ello es nuestra esperanza, y el cristiano está llamado a DAR RAZÓN DE SU ESPERANZA.

¿Creemos en todo ello de tal modo que transforma nuestras vidas, en el sentido de que nuestras vidas hubieran sido otras si no lo hubiéramos creído?

Quiera Dios que lleguemos a la próxima Pascua habiendo meditado todo esto.