El Viernes pasado subí esta entrada a Facebook: "....La Organización Mundial de la Salud no es más que la planificación central en materia de salud. Como toda planificación central, como todo socialismo, está condenada al fracaso. Las teorías de Mises y Hayek sobre la imposibilidad del cálculo económico en el socialismo y la imposibilidad de la planificación central no se aplican sólo a la economía. Se aplican a la salud, la educación, la seguridad social, etc. Muchos liberales lo han olvidado".
Fue un revuelo, al menos para el intrascendente Facebook. Lo vieron 155 personas, lo comentaron unos 50, lo compartieron 25. ¿Qué fibra toqué?
Por un lado, puse de manifiesto algo elemental. Incluso los liberales que conocen la tesis de Mises sobre la imposibilidad del cálculo económico en el socialismo, o los argumentos de Hayek a favor del mercado como solución del conocimiento disperso, los aplican sólo a la economía. Por lo demás, están de acuerdo, ellos y ni qué hablar de todos los demás, con ministerios de salud, de educación, etc. Y, obviamente, creen que, a nivel mundial, las organizaciones como la OMS y la UNESCO son lo que corresponde. Han pasado más de 100 años desde "Socialismo" (1922) de Mises, casi 90 desde "Economics and Knowledge" de Hayek, (1936) pero es todo inútil. Parece imposible comprender que, en cualquier actividad humana que involucre infinitos bits de conocimiento dispersos, la planificación central es el caos, no el orden. Y eso porque se cumple perfectamente el diagnóstico intelectual de Hayek en su libro más difícil de entender: The Counter-Revolution of Science, que es la denuncia de cómo el positivismo ha moldeado una mentalidad ingenieril según la cual la sociedad humana podría planificarse según las mejores intenciones de un conjunto ilustrado de planificadores. Por eso no se termina de entender tampoco su libro más difundido, Camino de Servidumbre. El socialismo, en todas sus variantes, es incompatible con la libertad, porque la planificación central necesariamente tiene que eliminar gradualmente las libertades individuales para poder planificar. Pocos terminan de ver el totalitarismo de la pandemia del 2020 como el cumplimiento perfecto de las advertencias de Hayek.
Por ende para advertir el totalitarismo y la ineficiencia intrínseca de la ONU y su pléyade de organismos soviéticos, como la OMS y la UNESCO, y por supuesto toda la Agenda 2030, no se necesita estar del lado de la reacción nacionalista, que está en contra de la ONU simplemente porque la quiere sustituir por ONUs nacionales que sean conformes a sus ideologías nacionalistas y-o religiosas. Sólo hay que tomarse los argumentos de Mises y Hayek en serio. Para lo cual hay que comenzar "estudiando un poquito" filosofía de la ciencia en serio para terminar de comprender que "Sir Karl Popper has taught me that the natural scientists did not really do what most of them not only told us that they did but also urged the representatives of other disciplines to imitate" (1966, prefacio a "Studies....").
Por lo mismo, las propuestas de total libertad educativa son escandalosas, como sucede habitualmente cuando presento mi caso por la desmonopolización total del sistema (chrome-extension://efaidnbmnnnibpcajpcglclefindmkaj/https://journallibertas.com/articulos/2024/9.1_01.Zanotti.pdf). El "sistema educativo nacional" es una vaca sagrada intocable. Y además quieren uno internacional....................
El "camino de servidumbre" se ha completado.
Ya estamos en la servidumbre total.

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