Señores epistemólogos
empiristas, tenían razón. La pretensión de Mises de fundamentar a la economía
en una teoría a priori de la experiencia empírica es una barbaridad.
Me convencí de ello leyendo
un texto de Física I, que seguramente ha influido en el disparate misiano. El
texto enuncia el Principio de inercia y a continuación lo explica de este modo:
“….Sin embargo, un análisis más profundo de los hechos nos permite
comprender que las experiencias que parecen contradecirlo, no cumplen
estrictamente la condición que impone el final del enunciado. Es decir: todo
cuerpo se conserva en reposo o continúa moviéndose con movimiento rectilíneo y
uniforme si no actúa ninguna fuerza sobre él, y es precisamente ésta la
condición de difícil realización experimental.
Imaginemos una esfera lanzada a rodar sobre un plano horizontal.
Aparentemente no actúan fuerzas sobre ella o por lo menos las que actúan
parecen estar en equilibrio: el peso por una parte y la reacción del plano,
igual y de sentido contrario, por la otra. Sin embargo, otras experiencias nos
dicen que, en este caso, actúa además una fuerza que se opone al movimiento,
debida al “rozamiento” de la esfera contra el plano. Este no es nulo aunque la
esfera ruede sin deslizarse ya que si no tuviera “rozamiento”
(adherencia entre la esfera y el plano) tampoco aquélla podría rodar. Y
sucede lo que ya imaginamos: el movimiento es rectilíneo pero no uniforme, y
después de recorrer un cierto espacio la esfera se detiene. Repitamos la
experiencia puliendo cada vez mejor las superficies en contacto (las de la
esfera y el plano) y observaremos que, a igualdad de velocidad inicial, va
aumentando el alcance, es decir, nos acercamos más al movimiento uniforme.
Deducimos así que mejorando indefinidamente las condiciones
experimentales, cuando pueda considerarse nulo el rozamiento, la esfera
continuará moviéndose, y ya no rodando sino trasladándose con velocidad
constante y en línea recta.
Recíprocamente diremos: cuando un cuerpo se traslada con movimiento
rectilíneo y uniforme, todas las fuerzas que actúan sobre él están en
equilibrio. Es decir, si un vehículo, por la acción de su motor, se mueve en
línea recta y con velocidad constante, podemos afirmar que, en esas
condiciones, la fuerza motriz equilibra exactamente a las causas que se oponen
al movimiento (resistencia del aire, rozamientos, etc.).
Las condiciones ideales de ausencia total de fuerza no son
experimentalmente realizables”.
Analicemos este disparate.
Así que hay experiencias que “parecen” contradecielo pero, claro, ¡se salvan
con el famoso ceteris paribus!!! O
sea, el ppio. es verdadero “si no actúa ninguna fuerza sobre él”. Claro, ¿y
cómo sabemos empíricamente si está actuando o no una fuerza sobre él? Qué truco
impresionante, se construye cualquier teoría o enunciado y se lo protege con la
famosa formalidad de las “condiciones ideales”. Claro, entonces cualquier cosa
es verdadera!!!!! Desde la competencia perfecta de Friedman hasta la teoría del
proceso de mercado de Mises. Y de igual modo que en la inercia, la realidad no
importa!!! Esto es un horror. ¡La Física miente!!! Tiene razón Nancy
Cartwright!!!! Y este método a priori ha sido copiado por la economía y sobre
todo por Mises. Así estamos.
Lo peor viene después. Se
hace un experimento mental (los experimentos reales brillan por su ausencia)
donde, claro, ante la evidencia empírica de que todo cuerpo NO sigue rodando
indefinidamente, se pre-supone un principio a priori sacado de quién sabe dónde.
Claro, si NO actuara el rozamiento, entonces……….. Que es como decir, todo
cuerpo tiende indefinidamente hacia arriba si no fuera porque hay reales causas
que lo impulsan hacia abajo!!!!!! ¿Pero qué modo de razonar es ese????
“Deducimos entonces que….”,
sigue el texto. ¿Cómo que deducimos? ¿Qué es esto, una simple cuestión de
lógica? ¿Dónde han quedado los hechos y su observación? ¿Dónde ha quedado la
enseñanza de lo empírico, de los hechos objetivos, la base de la ciencia?
Y a confesión de parte,
relevo de prueba: “…Las condiciones ideales de ausencia total de fuerza no son
experimentalmente realizables”. ¡Ah claro!!!! ¿Y entonces? ¿Dónde está el
testeo empírico? Y si NO está, ¿cuál es la diferencia con la ciencia ficción o
como mucho la buena literatura?
Este modo de pensar, este
desprecio por el testeo empírico como lo primero conocido, como el primer dato
objetivo, independiente de subjetividades humanas, es lo que seguramente, desde
la Física, ha influido en la epistemología de Mises. Delenda est la Física actual y todas sus perversas derivaciones en
ciencias sociales.











