domingo, 17 de junio de 2018

DE PARTE DE UN ESPECIALISTA EN DERROTAS: ANIMO.




Si no fuera porque Dios existe, hubiera sido cierto que nací en el lugar equivocado. Comencé a estudiar liberalismo clásico y Escuela Austríaca de Economía en 1973, cuando el país se encaminaba hacia el peronismo castrista más ortodoxo. Desde entonces tengo la sensación permanente de vivir en el abismo y en la certeza total de la contradicción entre mis valores y la cultura que me rodea. Luché siempre por la economía de mercado, por el Estado de Derecho en serio, por la eliminación de las aduanas, por la eliminación de todos los códigos excepto el penal, por la completa desregulación de todas las actividades humanas, por la completa libertad de enseñanza, por la libertad de planes y programas de estudio, por la seguridad social privada, por la salud privada, por las jubilaciones privadas, por la eliminación del matrimonio civil, por la privatización y des-monopolización en serio de todas las empresas, por el arancel cero, por la eliminación de todos los Welfare Sate y los Estados Providencia;  he reivindicado siempre las instituciones originarias delos EEUU, he defendido su Declaración de Independencia y sus Constitución originaria...

Entre los liberales soy un moderado porque defiendo a Hayek, casi todos los católicos me cuestionan por ser un liberal y para casi todos los liberales soy “demasiado” católico.

Mi ideal regulativo es un Estado de Derecho, con un ethos judeo-cristiano, la economía de mercado y las libertades individuales.

No lo vi nunca. No existió casi nunca, excepto tal vez en la primera etapa de los EEUU o en las primeras etapas de las democracias cristianas de la post-guerra.

En economía sigo a Mises, en filosofía a Santo Tomás y Husserl, en religión, a la Veritatis splendor.

En mi interior, estoy bien. Pero hacia el exterior, soy un perdedor. Sueño con un mundo que tal vez no exista nunca, sencillamente nunca. Tuve que aprender muy rápido el destino de mi gran Mises: ser un historiador de la declinación.

A pesar de eso, he escrito, escribo y seguiré escribiendo todo, absolutamente todo lo que pueda para defender todo ello. He dado y seguiré dando todas las charlas para defender todo ello, tengo mi blog, me mato en Facebook, me desprestigio en ambientes académicos muy solemnes. Y se vienen batallas muy duras en las cuales me jugaré el todo por el todo.

¿Por qué? Porque hay que hacerlo. Listo. Ad maiorem Dei gloriam. Y punto.

No sé si quedó claro: hay que hacerlo porque hay que hacerlo. Listo. Ad maiorem Dei gloriam. Y punto. No more explanations. Nada que ver con el resultado final, ni con el optimismo, ni con ninguna predicción, ni con el éxito ni con nada, excepto con el deber.

Algunos se han sentido el Miércoles pasado como si hubieran perdido la batalla de su vida. No, gente, acostúmbrense a una agenda más amplia y a perder todos los días, porque la única derrota en serio es dejar de ser uno mismo.


De un permanente derrotado a todos los muy desanimados:   ánimo gente, la historia humana es casi la historia de Caín. (https://eseade.wordpress.com/2017/10/27/la-historia-humana-es-casi-la-historia-de-cain/). Después del pecado original, no esperen mucho.  Cristo triunfó sobre el pecado y sobre la muerte, pero muriendo en la cruz, y su reino no es de este mundo. 

jueves, 14 de junio de 2018

INTERESANTES OBSERVACIONES DE FERNANDO ROMERO MORENO SOBRE RESPONSABILIDADES COMPARTIDAS EN EL TEMA ABORTO.

1) Que la Open Society de Soros, las Fundaciones Ford y Rockefeller, la ONU, el Banco Mundial, etc., presionan en favor del aborto y del control demográfico es real;

2) Que Macri es responsable por haber abierto el debate de algo de suyo no debatible, contradiciendo además lo que prometió en la campaña, también es verdad;

3) Que el peronismo tiene grandes culpas en los males de la Argentina, desde 1946 hasta la actualidad, también es cierto;

Pero:

1) Hasta 2013 y sin dejar de reconocer imprudencias o errores, la Santa Sede fue un freno importante al accionar de esas entidades, sobre todo desde que Juan Pablo II fundó el Consejo Pontificio para la Familia, escribió notables encíclicas y documentos de teología moral, hizo pesar su papel en las Cumbres de Población de la ONU, etc.,  todo lo cual fue continuado y mejorado por  Benedicto XVI. En cambio ahora tenemos un Papa que prefiere hablar del Mundial de fútbol, canonizar a un obispo guerrillero y sembrar errores por doquier. Y que sigue casi al pie de la letra al ala progresista del Nuevo Orden Mundial, a través su apoyo a los Movimientos Populares. Y la mayoría de la Jerarquía lo acompaña entusiasmada o muda;

2) Hubo gente del macrismo que en este asunto se jugó bien, con dinero, tiempo, logística, etc. Pienso en Nicolás Massot, Gabriela Michetti, Joaquín de la Torre, etc;

3) También hubo un buen número de peronistas (Peronistas por la Vida) que salieron al cruce, cada uno desde el lugar que pudo;


Y por fín:

1) Hay que mostrar que, con las enormes diferencias que los separan, hay a nivel mundial una oposición seria y no conspiranoica al Nuevo Orden Mundial, en la cual confluyen tradicionalistas, paleoconservadores, libertarios, nacionalistas católicos, etc. Basta pensar en pensadores o políticos tan dispares como Miguel Ayuso Torres (carlista), Pat Buchanan (paleoconservador), la gente de Mises Hispano (libertarios culturalmente conservadores) o el recientemente fallecido Padre Juan Claudio Sanahuja (nacionalista católico, a pesar de que no lo decía explícitamente, como buen sacerdote del Opus Dei que era);

2) No se llega al aborto sin los graves antecedentes que el liberalismo de corte positivista y unitario dejó en nuestro país: Constitución semi-laicista y relativista de 1853 (que como bien dice uno de sus artículos, puede ser reformada en "todas" sus partes, siendo entonces una verdadera "caja de Pandora"), estatismo y laicismo educativo (Normalismo, Ley Avellaneda, Ley 1420) , matrimonio civil, cultura cientificista y racionalista, leyenda negra anticatólica, etc. Eso no implica negar los aportes positivos del Orden Conservador como el crecimiento económico, el descenso del analfabetismo, la integración territorial de la Patagonia y la región chaqueña, el refinamiento social y  cultural, la asimilación de la inmigración, la modernización científica y tecnológica, el desarrollo capitalista del sector primario de la economía, entre otras cosas.

3) Y así como hay un costado "oscuro" tanto en el peronismo como en Perón (maquiavelismo, demagogia, populismo, clasismo de hecho, alianza con corrientes políticas erróneas y peligrosas, sea cierta derecha neonazi, grupos masónicos y esotéricos o la izquierda nacional marxista), también hay otro costado de perfil más luminoso (lo mismo podría decirse de Roca e Yrigoyen, quienes junto con Perón, son los tres constructores del Estado argentino moderno, con sus virtudes y con sus vicios). Los aspectos positivos del peronismo a los que me refiero se dieron entre 1946 y 1954, y fueron ratificados por Perón como lo realmente esencial del peronismo, tanto en tres libros suyos que él consideraba los necesarios para la formación de cuadros políticos ("Una Comunidad Organizada", "Doctrina Peronista" y "Conducción Política") como en su testamento político: "Un Modelo argentino para un Proyecto Nacional". Me refiero a la enseñanza religiosa no obligatoria en los colegios estatales (implantada por decreto de Gustavo Martínez Zuviría en el gobierno militar, pero convertida por Perón en ley aprobada por el Congreso y asumida luego como parte de la Doctrina Peronista), sindicalismo nacional y cristiano (el ejemplo más claro fue Rucci, a diferencia de los sindicatos preferentemente comunistas, socialistas y anarquistas anteriores a 1943), reivindicación de la acción civilizadora y misionera de España en América (está explícita en el libro Doctrina Peronista pero también en otros escritos), formulación de una doctrina inspirada en el Magisterio Social de la Iglesia Católica (distante tanto del marxismo como del liberalismo iluminista, no sin defectos y heterodoxias), defensa del valor fundacional, cultural y espiritual de la Iglesia Católica (a pesar del artificial y lamentable conflicto de 1954-55), protección constitucional de la familia y de una educación de raíz clásico- cristiana (Constitución de 1949),  creación de subsidios a los centros educativos de gestión privada, defensa y promoción de la tradición folklórica de raíz hispano- criolla, entre otras cosas.

Y también debemos hacer un "mea culpa" muchos nacionalistas, que hicimos incomprensible nuestro mensaje a lo largo de casi cien años, debido a nuestras tendencias integristas, militaristas y autoritarias....

Fernando

EL SUEÑO DE MARTIN LUTHER KING Y SU TRISTE DESPERTAR.



Qué atrás han quedado las palabras que pronunciara Martin Luther King. El tenía un sueño, sí, un sueño donde sus hijos “…vivirán un día en un país en el cual no serán juzgados por el color de su piel, sino por los rasgos de su personalidad”. Impresionante el respeto al individuo que hay en estas palabras, impresionante forma de denunciar colectivos imaginarios donde las personas fueran reducidos a clases enfrentadas. Claro que no era cuestión de “los negros” o “los blancos”. Pero ahora el racismo ha vuelto. Un blanco no es juzgado “…sino por los rasgos de su personalidad” sino porque es blanco, porque pertenece inexorablemente al patriarcado explotador. Nada de lo que haga o diga lo salva de ser miembro de esta nueva forma de ser la clase explotadora.

Si es blanco, y blanco varón, entonces usará un lenguaje “no inclusivo”, esto es, un lenguaje explotador, donde “se excluya” al otro sexo. No sólo es inútil que se explique que el Español tiene al “o” como género neutro, sino que además se pretende que los que hablen así vayan presos por no hacerlo.

Si es blanco, y además heterosexual, inexorablemente odiará y discriminará a los gays, lesbianas y transexuales. No sólo es inútil explicar que la opción moral por la heterosexualidad no implica odiar a nadie, sino que ya no se aceptan las libertades individuales de asociación, propiedad y libertad religiosa. Así como un rabino tiene derecho a no contratar a un católico para explicar el Antiguo Testamento según la tradición judía no católica, un católico tiene derecho a no contratar a alguien del LGBT para explicar el Catecismo de la Iglesia Católica. Pero no, es “delito de discriminación”. A la cárcel.

Y además no tienes derecho a decirlo, porque es “delito de odio”. A la cárcel.

Y ahora, además, no sólo es inútil explicar la inmoralidad del aborto, sino que si eres un profesional que se niega a hacerlo, a la cárcel.

El proyecto totalitario de feministas, gays, trans, lesbianas y abortistas queda claramente expuesto.
Ellos sencillamente quieren poner presos a quienes no piensen como ellos y no hablen como ellos.

Un nuevo sueño de Martin Luther King implicaría una sociedad libre donde cada uno pudiera vivir según su conciencia, sin mandar a la cárcel al otro. Un nuevo sueño sería un lugar donde cada uno pudiera hablar como se le plazca, sin mandar a la cárcel al otro. O sea, un lugar donde heteros y homos convivieran en paz, donde varones y mujeres convivieran en paz, donde quien quiera hablar con “e” o con “x” pudiera hacerlo y quien NO quiera hablar así, no.

Pero no. Estos nuevos movimientos sociales no aceptan eso porque coherentemente piensan como Marx. Ellos son los colectivos explotados y los demás, los explotadores. NO admiten el pacto político de la Constitución Norteamericana a la cual aludió King. (Martin Luther King era un liberal clásico, un norteamericano: qué mala noticia para ellos….).Por eso no admiten las libertades individuales. Por eso quieren que ellos, los explotados, suban al poder y manden presos a los explotadores. Pero, como Hitler, lo hacen con elecciones democráticas. Los instrumentos de Estado de Derecho son usados por ellos (ellas y elles) pata terminar con el Estado de Derecho. Libertad religiosa, de asociación, de propiedad: son sólo inventos del hetero-patriarcado explotador.

Por eso algunos amigos católicos han llegado tarde a darse cuenta de la cuestión.  Había que reclamar las libertades individuales clásicas del Estado Liberal Clásico. Pero como muchos se llevaron muy mal con él, ahora tratan de colocarse un traje que nunca quisieron. No es el caso del liberalismo católico, claro: las advertencias de Montalembert, Acton, Rosmini, Lacordaire, fueron debidamente presentadas. ¡Oh!, pero quiénes son esos, a algunos de los cuales sólo nombró Benedicto XVI más de un siglo después de que fueron cuasi-condenados y por supuesto muertos y enterrados?


La mano viene muy mal gente. Yo no cederé. Acabo de escribir un libro sobre los fundamentos Judeo-cristianos de Occidente. Sigo luchando. Pero la historia humana, la historia de los reinos de este mundo, es casi hobbesiana. Si eres liberal, que Dios te proteja. Y si demás, y para colmo,  eres católico, no te preocupes, Cristo triunfó, pero en la cruz.

domingo, 10 de junio de 2018

EL TSUNAMI FRANCISCO: GRACIAS A DIOS.


El Papa Francisco ha despertado odios y amores absolutos. Ha aumentado la grieta, por lo demás ya existente, y muy grave, entre los católicos. Yo no comparto su línea teológica y menos aún su línea política (que, como casi todos los pontífices, la ha tenido como pontífice, y ese es el problema).

Entonces, ¿por qué “gracias a Dios”?

Porque Francisco ha destapado una olla que muchos mantenían oculta y no querían que se viera.

Durante todo el pontificado de JPII y de Benedicto XVI –quien tiene el honor, junto con Trump, de haber sido odiado por la más totalitaria izquierda internacional- hubo, del otro lado del Océano, una especie de Iglesia paralela, la representada por las sucesivas declaraciones de las Conferencias Episcopales Latinoamericanas. Desde Medellín hasta Aparecida, todas ellas fueron fruto, y expandieron, desde las teologías de la liberación más marxistas y violentas hasta las más moderadas teologías del pueblo (Francisco es un digno representante de la Teología del Pueblo Argentina). Esa línea era contradictoria con JPII y con Benedicto XVI. Muchos católicos lo sabían, pero no lo decían, por muchas razones. En parte, porque estaban tranquilos de que ambos estuvieran sosteniendo el dique. Yo no estaba nada tranquilo, sin embargo. Pero no es de extrañar que los negacionistas de entonces y de ahora me dijeran, permanentemente, de qué me preocupaba, de qué me preocupo.

No es cuestión de preocupación como si la Iglesia fuera un emprendimiento humano. La cabeza de la Iglesia es Cristo y es indefectible. Pero en todas las etapas de crisis humanas, hay muchos que sufrimos por amor a la Iglesia.

El dique, obviamente, se rompió. No se podía contener para siempre. Y fue un tsunami llamado Francisco. La verdad no sé qué tenían en la cabeza los cardenales que lo eligieron. Tal vez nada. Es la mejor hipótesis que tengo.

Pero entonces, visto todo esto con visión sobrenatural, hay que recordar que Dios permite los males por un bien mayor.

¿Y saben qué? Está bien que muchos vean ahora lo que es la débil teología latinoamericana y su fuerte compromiso político con el marxismo, en sus versiones extremas o moderadas.

Está bien que muchos se escandalicen. Está bien que se espanten. Que se agarren la cabeza. Está bien que lo hayan visto. Es un duro aprendizaje. Dios a veces sigue siendo el Dios severo del Antiguo Testamento.

Las aguas, dentro de muchos siglos, volverán a su equilibrio. Pero mientras tanto, tierra arrasada. Varones justos y prudentes, muertos, desaparecidos y humillados. Cabezas y corazones vacíos, como las botellas, flotando alegremente y llevándose todo por delante. Muy bien. Véanlo. Llegó al mismo Vaticano.

¿Qué pasará después? Ah, nunca mejor dicho, Dios sabrá. No será cuestión del próximo pontífice, que seguramente no sabrá qué hacer y repetirá además varios vicios de los cuales los pontífices anteriores no estuvieron exentos: clericalismo, aferramiento al Estado Pontificio, aferramiento a la Curia, invasión de las autonomías laicales, y episcopales. 

¿Saben qué? Todo bien. Hay problemas gravísimos en el mundo y en la Iglesia pero Francisco vive en su mundo y en su agenda. Y va a seguir. Tiene varias cositas más in mente. Tranquilos todos. Dios sabe más.


Mientras tanto, los que sabemos menos, suframos, y los que negaban el problema, que aprendan. 

domingo, 3 de junio de 2018

¿QUÉ LES PASA A LOS LIBERTARIOS Y LIBERALES CLÁSICOS?




Una vez más (una vez más, una vez más, una vez más, una vez más, no sé si me explicoooooooooooooooooooooooooooo), mi defensa de valores morales, más allá de la legalidad del Estado de Derecho, me pone en una extraña vereda contra libertarios que, casi permanentemente, parecen los más escépticos y postmodernos al rechazar por completo un orden moral objetivo. Inútil que les distinga moralidad de legalidad. Inútil que les recuerde el art. 19 de la Constitución. Oyen hablar de ética objetiva y creen que los voy a perseguir con el estado. Y lo curioso es que me lo dicen a mí, como si yo NO fuera el liberal católico que la mayor parte de los católicos desprecia.

Hay una decadencia intelectual en los ambientes libertarios, últimamente, que me preocupa. Y no lo digo sólo de Argentina. Conozco el paño desde 1974. Por supuesto, siempre está el vaso medio lleno y el medio vacío. El medio lleno es honroso. Podría citar una enorme cantidad de insignes intelectuales y personas de altísimo nivel, gracias a Dios. Es más, permanentemente los cito y los subo a mi muro en Facebook. Pero ello no quiere decir que no me preocupe el resto, que hace un ruido muy desagradable. Nula formación en historia de la filosofía, en filosofía de las ciencias, en Historia, en humanidades en general. Han leído sólo un autor que endiosan como los marxistas a Marx, repiten sus manuales como loros, desprecian a toooooooooooooodo lo demás y se dan el lujo de pontificar sobre cualquiera de los temas  más espinosos de la filosofía y de la Teología que por supuesto exceden totalmente el pequeño conocimiento que puedan tener por haber leído un manualcito sobre economía libre (como el de Zanotti, por ejemplo J).

Se hacen los muy escépticos en materia moral. Ignoran que su misma defensa de la libertad es una decisión moral importante, objetiva, igual que otras que desprecian. Ignoran que el liberalismo clásico no es una tradición postmoderna. Dejando de lado la obvia moral católica de los escolásticos que defendían el mercado libre y la limitación del poder, era la moralidad, el más estricto convencimiento de valores morales objetivos, lo que movió la vida de Adam Smith, Ferguson, Kant, Locke, Tocqueville, Monstesquieu, Burke, Acton, los autores del Federalista, etc. Los utilitaristas podían ser muy escépticos cuando criticaban a la ley natural escolástica pero en su vida se jugaron el todo por el todo con un heroísmo moral que no tiene nadie que desprecie a los valores permanentes. Mises y Hayek fueron escépticos con respecto a la ley natural pero su vida fue un ejemplo de heroísmo moral. Mises, directamente, tendría que ser canonizado algún día.

Y si el problema es lo religioso, ok, ¿pero por qué no un poco más de diálogo? Comprendo que se entusiasmen con Ayn Rand, ¿pero por qué esa cerrazón, que nos hace tanto mal a todos los libertarios? ¿Cómo puede ser que ignoren y NO lean a Leonard Liggio, a Alejandro Chafuen, a Michel Novak, a Robert Sirico, a Sam Gregg, o a los clásicos Lord Acton, Montalembert o Rosmini? ¿Cómo puede ser que en el Instituto Acton nos matemos convenciendo a los cristianos de las bondades del libre mercado y de la libertad individual y luego aparezcan diatribas contra lo religioso, por parte de jovencitos y pequeñas Rand, dignas de un Robbespierre resucitado? ¿Están tan seguros de eso? Bueno, aquí tienen mi oferta: júntense todos de un lado, todos, todos juntos, preparen tooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooodas sus objeciones contra “lo” religioso y la Iglesia, pónganme a mí en otra mesa, solo, y yo dialogo con todos. ¡Vamos, háganlo!!!! Sólo digan dónde y cuándo.

Mientras tanto, seguiré prefiriendo El porvenir de una ilusión a cualquier otra cosa que se haya escrito contra Dios desde el lado libertario.


¿Se atreven?