miércoles, 18 de abril de 2018

LOS "AMIGOS" Y PUPILS-NAZIS

Yo no enseño para que otro copien mi recorrido, sino para que cada uno siga su camino. Pero he descubierto con tristeza, después de muchos años, a algunos muy enojados porque yo no copio el camino que ellos mismos recorrieron.
(Aclaración: NO responderé ningún comentario).

domingo, 15 de abril de 2018

EL PROBLEMA DE LA SUPUESTA REVOLUCIÓN EDUCATIVA ON LINE.




Que internet puede implicar grandes cambios en la forma de aprender, no hay duda. Sobre todo, ya es una revolución lo que ocurre en la educación informal no regulada por el estado, donde personas de cualquier edad aprenden lo que quieren y como quieren por medio de youtube, redes sociales, e-books, etc.

Pero no soy tan optimista respecto a la educación formal, porque me parece que hay una tendencia a copiar on line lo que es el aula NO on line.


Esto es, una estructura donde el supuesto profesor repite un paradigma, los alumnos reciben pasivamente la información y luego la tienen que repetir para obtener una nota.

Si ello se repite on line, estamos en el mismo problema. A lo sumo habrá menos costos de transporte, pero el problema educativo es el mismo.

El eje central de la transformación pedagógica (http://gzanotti.blogspot.com.ar/2008/11/i-have-dream.html ) debe ser una estructura donde el alumno trate de comprender por su cuenta el contenido de lo que YA está en diversas plataformas, papel o youtube, y el papel del profesor es tutorial: la clase se transforma ipso facto en clase de consulta. Donde el profesor es entonces profesor, esto es, algo adicional y específico a lo que ya estaba disponible. Allí el docente guía, interpreta, aconseja, con respecto a lo que alumno ya trató de comprender. El docente no repite información que ya estaba disponible, sino que guía su comprensión. Ello debe ser así para un sistema NO on line, y por ende TAMBIÉN para un sistema on line. Y en ese caso sí, el internet ayuda a que esas clases de consulta sean más dinámicas e interactivas con todo tipo de plataformas. SIN olvidar que el contacto personal con el docente que entonces es una guía, seguirá siendo indispensable.

Pero, a su vez, poco se logrará si no hay una transformación en la política educativa con respecto a la libertad de los sistemas de acreditación. Los títulos no deben ser fiscalizados por el estado, sino por el mercado. Si siguen siendo fiscalizados por el estado, entonces seguirá prohibiendo, como ya sucede, la validez de cursos on line para pasar a instancias superiores. (http://luiszanotti.com.ar/diversosmedios2.htm ). Y esto lo están sufriendo ya los sistemas de e-learning que tratan de competir con sistemas acreditados por el estado.

 Yo mismo he educado libremente a mucha gente que sencillamente ha “conversado” conmigo NO on line durante milenios, y yo mismo respondo, contesto, guío ON LINE a muchas personas que quieren aprender, de modo totalmente espontáneo e informal, pero luego esas mismas personas, que ya han aprendido mucho, tienen que perder tiempo en los sistemas formal y estatalmente acreditados, ya sea on line o no. NO hay una sociedad libre que reconozca los resultados pedagógicos concretos independientemente de los títulos estatales exigidos por la fatal arrogancia de los burócratas.


Por lo tanto, sin esas dos transformaciones, con on line y sin on line… Todo seguirá igual.

viernes, 13 de abril de 2018

58. ¿Too much?



58. Too much but…………………………

No lo puedo creer. 58. ¿Ya 58?

Mix feelings…………….. Aún tengo la mente en 1990 cuando defendí mi tesis sobre Mises y Santo Tomás. En cierto sentido, aún estoy allí. Pero por el otro lado…. Too much. Hay una sensación de………….. Ya está. Mi vida fue la que fue, con sus límites. Entiendo a Santo Tomás pero no a Hegel. Puedo enseñar filosofía pero tardé mil años en aprender cómo se escribe mi nombre. Aún no sé dónde queda la calle Ombú pero fui y volví del planeta Vulcano mil veces.

Pero no. No sé si mi vida ya fue o seguirá, tampoco sé bien lo que fue. Sólo sé que no me voy a detener. Seguiré enseñando filosofía, for ever. Seguiré molestando con Mises y Hayek, for ever. Seguiré viviendo con Santo Tomás, y también con mi esposa Marcela :-) , for ever. Seguiré haciendo mis chistes. Seguiré enfureciéndome con los maduros, los castros y todos los dictadorzuelos del mundo. Seguiré emocionándome con el himno de los EEUU. Seguiré pensando que Marx es marxista y que Hegel escribía con tres whiskys encima. Seguiré sin leer una línea de Nietzsche. Y al que no le guste, que no le guste.

Seguiré con el Aikido que hago mal y enamorado de Japón.

Seguiré con Star Trek y Woody Allen.

Seguiré estudiando Inglés y seguiré siendo un mal filósofo que no lee Alemán y cita a Hollywood para dar ejemplos de ontología. Seguiré dedicándome a autores menores como Popper y etc., que escriben con sujeto, verbo y predicado, y seguiré diciendo que sólo Dios sabé qué M quiso decir Heidegger.

Seguiré.

Finalmente, el único juez es Dios. Mientras tanto seguiré viviendo de la amistad de los amigos que me regalan su amistad sin juzgar. De los amigos que no se enojan porque yo no piense como ellos. De los amigos que no están prendiendo siempre la hoguera del auto de fe.

Seguiré hasta que Dios lo decida.


Mientras tanto, ¡live long and prosper!!!

domingo, 8 de abril de 2018

MIS LEMAS PEDAGÓGICOS, ULTIMO: EL QUE SABE, SE SACA 10; EL QUE NO…




“¿Sabés” para el examen?”

“Este sabe…”

Etc.

Estas expresiones circulan todo el tiempo en la educación formal positivista. Me hace acordar a la inolvidable autoridad que me llamaba para preguntarme qué quería decir tal o cual cosa en Latín. Mis respuestas lo desilusionaban. “Bueno, podría ser…. Pero también podría interpretare como… Bueno, ese término se ha traducido de diferentes maneras… Eh, podría ser esto pero no estoy seguro…”. Al final, espetó: “¿Pero usted sabe o no sabe Latín?”.

Genial. ¿Sabe o no sabe? Fue lo mismo –el lector no lo podrá creer- que me preguntó una voz mafiosa desde atrás, en Tribunales: “¿pero el testigo sabe o no sabe?”. Y quedó grabado por la que copiaba mi declaración: “de acuerdo al sistema gnoseológico utilizado en este tribunal, no sé”. Sucedió tal cual, en mi woodyallinezca existencia.

Saber es comprender. Saber es conocer el por qué, no el qué.  Saber es sabiduría. Saber es estar recorriendo para siempre Narnia, y no estar mirando el ropero. Eso es saber. Saber es conocer los límites del saber. Saber es saber los límites finitos del paradigma en medio del infinito del horizonte. Saber es saber que no sabemos nada en relación a Dios.

Pero eso, ¿quién puede evaluarlo? ¿Quién puede “medirlo”?

Ah, pero el “saber” positivista, es otra cosa. Un ladrillo de información que se graba en el pobre cerebro del alumno y que este tiene que luego repetir, expeler, expulsar, cual sistema excretor, cuya materia excretada queda luego, como los docentes lo saben, como apuntes tirados, libros revendidos, de los cuales el alumno se ha “liberado”…

Entonces sí, el que repite, el que hace el esfuerzo sincero de memorizar lo inentendible, y lo repiten, se sacan 10. Algunos, en cambio, entendieron. Comprendieron. Pero eso no se puede evaluar ni medir con una nota. De todos modos también tienen 10...

¿Y el que no? ¿Y el que “no sabe”, o sea, “no repite bien”, qué nota tiene?

Ah…


No, nothing written. Oral tradition… J

domingo, 1 de abril de 2018

MIS LEMAS PEDAGÓGICOS, CUATRO: CONMIGO NADIE MUERE.


Si, tal cual. Alumnos de 1er. año o gente del doctorado, todos me preguntan que cómo va a ser el examen, la bibliografía obligatoria, etc….

Y todos se me quedan mirando como al que tiene el poder, como el que puede aplazarlos si no dicen lo memorizado, si no leen lo que NO quieren, si no caminan con las manos cuando yo lo indico, etc.

Y entonces les digo: conmigo nadie muere.

Y me miran, curiosos, tratando de entender qué será eso.

¿Y qué tiene que tengan que estudiar y mucho, me dirá alguien? ¿Qué tiene que ver eso con “morir”?

Nada, literalmente, la mayor de los casos.

¿Pero qué tiene que ver con aprender?

Nada, tampoco, la mayoría de los casos, excepto los que estudian solos y luego dicen “en el colegio me fue muy bien” J.

A efectos de mis exámenes, sólo un par de tonterías son necesarias; a efectos de la sabiduría, todo es insuficiente.

Pero yo no puedo evaluar la sabiduría, ni creo que alguien pueda.

No sé qué hubiera sido de mí si yo hubiera tenido que enseñar esas materias “filtro” de carreras tradicionales, como matemática en Ingeniería, Anatomía en Medicina, y esas cosas.

No sé, creo que esas carreras tradicionales están mal planteadas, pero en fin, eso es para algunos siglos adelante.

Yo no soy filtro. Yo no selecciono gente. Yo educo. O sea, hago vivir. O sea, no doy miedo. O sea, le muestro a cada uno lo que vale. O sea, espero. O sea, escucho. O sea, los pongo en camino, pero caminan ellos. O sea, cada uno es más importante que el sistema. Cada caso es único. La Constitución Federal es lo único que no admite excepciones. Mi clase es otra cosa. Es un mundo a parte. El aula estorba, sólo sirve para que comiencen.

¿Y cómo haces con el que se sienta en tu examen y “no sabe nada”?

¿No saber nada? Eso es imposible.


¿No saber nada de lo que vio conmigo? Ah, ese es un especialista, un campeón, un maestro de los maestros….