domingo, 22 de marzo de 2026

LA CONSULTORÍA POLÍTICA NO ESTÁ DE ADORNI

 "No ahorres en consultoría", dice permanentemente Mauricio Vázquez, uno de los mejores especialistas en consultoría política del país.

Ese rubro nunca fue santo de mi devoción. Porque, cuando no hay ser auténtico ni verdadera vocación de servicio al bien común, la consultoría se transforma en meros consejos de conveniencia para psicópatas dispuestos a cualquier cosa.

Pero cuando se es una persona normal, bienintencionada, con auténtica vocación de servicio, la consultoría es indispensable. Porque hay complejos fenómenos de comunicación política que sencillamente la mayoría de nosotros NO sabe, y caemos con frecuencia en la soberbia de pensar que, por saber mucho de Mises, Hayek o Marte, vamos a poder enfrentarnos a infinitas variables de la percepción política. Y dije percepción, porque en política rige Berkeley (busquen). Esse est percipi, en política sí. 

Esa soberbia se conjuga con una ingenuidad total. Que se manifiesta en varias formas. 

a) La suposición de que la opinión pública NO creerá las "operaciones mediáticas" del adversario político. Claro que sí, en general. El doble estándar es el arma más utilizada por el adversario. Claro que el opositor va a criticar aquello mismo que él hizo en su momento, y claro que la mayoría de las personas ni se van a acordar del asunto. Es injusto, pero es así.

b) La ingenuidad de NO anticipar la jugada del adversario. Hasta yo, que de ajedrez no sé nada, sé (sin ningún esfuerzo) que si me paso la vida diciendo que A, el adversario me caerá por la cabeza mediáticamente si yo llegare a hacer o decir UN milímetro de NO A. Obvio. No hay que ser Einstein para darse cuenta. 

c) Suponer que estás blindado. No, y sobre todo si estás a favor de políticas de transformación impopulares. Por más que hayas tenido éxito electoral momentáneo, el adversario está esperando, agazapado, paciente, el momento de su venganza. Y la ejercerá. Tarde o temprano, la ejercerá, sobre todo ante el desgaste natural que el tiempo produce en la política. 

d) Suponer que no tienes que consultar a nadie. No comments. 

e) Suponer que no vas a caer en tentaciones mínimas que forman parte de la "sensualidad del poder". 

Es lamentable, porque si verdaderamente estás convencido de la importancia de ciertas ideas y transformaciones, estos errores no deberían cometerse........................................



domingo, 15 de marzo de 2026

EN DEFENSA DE LA LIBERTAD EDUCATIVA

Imaginemos que existiera un Ministerio Nacional de Zapatos. Habría una única manera de producir zapatos. Por supuesto, se permitiría que los privados lo hagan también, siempre que estén “adscriptos al sistema oficial”, con los consiguientes controles e inspecciones. Su libertad para producir zapatos, de otra manera, sería mínima.

¿Cuál sería el resultado? Obviamente, una total ineficiencia, como todo monopolio estatal. La imposibilidad de cálculo económico en el socialismo se aplicaría límpidamente al caso, a pesar de que los estatistas de todos los partidos sigan reclamando el derecho a los zapatos, la igualdad de oportunidades para usar zapatos, y todos los slogans que no han podido refutar nunca la ineficiencia intrínseca de toda planificación central, que deja a todos descalzos.

Lo mismo ocurre con la educación. Todo sistema educativo nacional se enfrenta con la misma dificultad. En la educación, de lo que se trata es de incrementar el conocimiento. Pero de igual modo que un ministro de zapatos no es el medio para hacer mejores zapatos, un sistema central de educación no es el medio para incrementar el conocimiento. Al contrario, ahora que se habla tanto de diversidad y de la decisión propia, es cuestión de tomar conciencia de que la diversidad de propuestas educativas, en libre competencia, es el medio para mejorar permanentemente el conocimiento, las habilidades, y la diversidad de ofertas en un mundo cambiante. La diversidad de modelos educativos no es caos, al contrario, es abrirse a la diversidad cultural.

Los planificadores centrales de la educación nunca reconocerán que su plan es uno más entre todos, falible como todo lo humano. Un sistema educativo diverso y plural no elimina la falibilidad, pero minimiza sus efectos. ¿Qué carreras tendrán éxito, las tradicionales o las que favorezcan una mente crítica e interdisciplinar? La burocracia estatal siempre llegará tarde.  ¿Por qué impedir que nuevos métodos pedagógicos compitan libremente en el mercado si pueden lograr iguales o mejores resultados que el sistema oficial? Las empresas ya están contratando a las mejores mentes aunque no tengan un título universitario “oficial”. ¿Por qué no admitimos que la libertad educativa es, ya, ese mercado libre que las empresas y universidades innovadoras están utilizando?   Volviendo al ejemplo inicial, ¿por qué impedir que la gente use zapatos provistos fuera del sistema nacional, cuando sus resultados superan con creces al cuero malgastado y las medidas mal tomadas?

Alguien me dirá: no se trata de zapatos, sino de personas. Peor aún. Porque un zapato no tiene derecho a la libertad de enseñanza. Un ser humano sí. La libertad no se basa en impedir el error, sino en que la verdad no puede ser impuesta por la fuerza. En una sociedad libre, los contenidos culturales deben ser decididos por el libre intercambio de ideas, y no por la fuerza, bajo la coacción de quienes se crean libres de la falibilidad. Incluso las religiones que sostienen que la revelación de Dios es infalible aceptan el derecho a la libertad religiosa. Esto último es importante porque la educación también educa en valores, sí, pero no impuestos por la fuerza.

Parece casi imposible llevar a cabo todo esto en una Argentina acostumbrada a más de 100 años de planificación central en la educación. Pero al menos ahora se está discutiendo. Al menos ahora el debate está instalado. Eso ya es mucho en una Argentina de elefantes blancos intocables. 

domingo, 8 de marzo de 2026

HAYEK Y MISES SOBRE EL AISLACIONISMO NORTEAMERICANO, EN ENERO DE 1941

 "It is the blindness of the American isolationists which I cannot understand. Compared with them, Baldwin and Chamberlain were marvels of foresight. It would be too long to discuss all this more fully -but in what I see of current American discussions I find hardly a sentence which does not prove that people are yet completely unaware of what is at stake now- and how irrevocable the days lost are" (Hayek to Machlup, Jan 2, 1941); carta reproducida por Caldwell y Klausinger en Hayek, a Life, 1899-1950, p. 492.

Agregan los autores, en la misma página, que Mises "...would also later complain that though Americans were starting to wake up to the fact they did not live on Mars, there were "still many stubborn isolationists" in the States (Mises to Hayek, Jan 27, 1941).