domingo, 28 de marzo de 2010

UNA DOLOROSA REFLEXIÓN: LOS ABUSOS POR PARTE DE SACERTOTES CATÓLICOS

Siempre he estado acostumbrado a defender a la Iglesia. Lo más fácil consiste en las apologías doctrinales: los ataques a las creencias básicas de la Fe. Ello se hace con alegría y calma, sabiendo que la comprensión de la Fe es un milagro, y que nadie la obtiene de su propia naturaleza sino de la Gracia de Dios.

Más difícil, por supuesto, es defender a la Iglesia de los errores prácticos y-o intelectuales de muchos de sus miembros, que no afectan a la Fe ni a la Iglesia en tanto Iglesia (cuerpo místico de Cristo) pero que desdibujan totalmente su imagen ante creyentes y no creyentes y llegan a encarnarse institucionalmente de un modo tal que exige mucha fe su distinción.

Pero esta última cuestión, los abusos sexuales a niños y adolescentes cometidos por sacerdotes, es un grado de dificultad, de cruz, que sencillamente, al principio, nos deja mudos y perplejos. No porque afecte a la Fe y a la Iglesia en tanto Iglesia, que sigue y seguirá incólume como cuerpo místico de Cristo, ante la cual las puertas del infierno no prevalecerán (indefectibilidad de la Iglesia). Pero sí por el dolor profundísimo, agudo, inenarrable, casi imposible de expresar, que todo esto causa a cualquiera que tenga Fe y ame a la Iglesia en tanto Iglesia.

Por supuesto que puede ser que parte de esto esté inflado por los que desprecian a la Iglesia, por supuesto que todo esto es aprovechado por quienes odian con toda su alma a Benedicto XVI, dentro y fuera de la Iglesia. Por supuesto, también, que los que perpetran los abusos deben enfrentar el rigor de la justicia civil y del derecho canónico, más allá del sacramento de la confesión y del tratamiento psicológico que puedan tener después, y por supuesto que deben ser impedidos para siempre del ejercicio del ministerio sacerdotal. Por supuesto… Muchas cosas. Pero la cuestión que yo quisiera humildemente reflexionar es: ¿por qué?

No creemos que la cuestión pase por el celibato sacerdotal de la Iglesia de rito latino, los abusos se registran también en personas sexualmente activas. El abusador es un perverso, pero no en el sentido despectivo del término, sino en un sentido técnico freudiano: es alguien que no ha podido desarrollar las etapas de la sexualidad en cuanto a la elección de objeto, ha quedado fijado en las primeras etapas de la sexualidad infantil, cuando el objeto es más indiferenciado, y no ha podido incorporar la “ley del padre” y los “no” correspondientes que la cultura va imponiendo a la sexualidad del sujeto. Obviamente, el transcurrir de las etapas de la sexualidad, la elección del objeto sexual en el adulto del otro sexo y la incorporación de le ley del padre, con el desarrollo correspondiente del super yo, no se hace sin precio. El precio es precisamente el conjunto de diversas neurosis que producen diversos conflictos o síntomas. Pero como vimos, la perversión es algo más delicado. Cabe aclarar que para Freud, hay perversiones que para gran parte de la cultural actual no lo son. Pero esa es otra cuestión: interesante, pero nos saca de tema.

Una conclusión interesante de todo esto es que, si seguimos a Freud en todo esto, el desarrollo de una sexualidad heterosexual adulta es un proceso muy delicado, y puede haber constantemente fijaciones o regresiones a etapas anteriores y, si no la hay, diversas neurosis con las que podríamos convivir mejor si hiciéramos de ellas el correspondiente análisis. Me atrevo a decir que rara vez una de las mejores formas de reconversión de la energía sexual, la sublimación, se puede dar con relativo éxito (no se si es esa la palabra adecuada).

Si los católicos estudiaran más a Freud en estos temas, más que criticarlo todo el tiempo por sus obvias incompatibilidades filosóficas con la Fe, serían más conscientes de que la vida de templanza que la Fe nos pide, por amor a Dios, es más difícil de lo que se supone. Hay aún mucha negación de conflictos, y un desproporcionado fideísmo en la sola gracia de Dios dejando de lado que en estos temas, igual que en los temas médicos, la confianza en la Gracia curativa y sanadora de Dios no excluye el tratamiento natural que la ciencia, con su falibilidad, dicte en cada momento. Lo que quiero decir es: la vida de la Gracia en todo católico –soltero, casado, sacerdote, religioso- no excluye, sino que incluye, un psicoanálisis preventivo, para prevenirnos, precisamente, de que nuestra vida de Fe no esté tapando la negación de un conflicto grave que puede llevar a muchas dificultades, esto es, diversas neurosis que luego producen ese creyente sin alegría, “tapado por un conflicto que quiere tapar”.

Si esto debería ser así en todo católico, ¿cuánto más en quienes aspiran al ministerio sacerdotal? Pero entonces preguntemos: ¿es generalizada la costumbre de realizar psico-diagnósticos y tratamientos psicológicos preventivos (o no) a quienes van a tener tan altísima responsabilidad ante la Iglesia y el mundo?

¿Si? ¿Seguro que sí? ¿Se hace habitualmente en los ambientes católicos y en todos y cada uno de los seminarios, como norma elemental, como casi rutina en la formación sacerdotal?

Creo que vemos a dónde estoy apuntando. No es cuestión de negar los valores del celibato y-o de la virtud de la castidad que todo soltero o casado debe vivir, sino de tomar mayor conciencia de la necesidad de la psicoterapia, y, sobre todo, de utilizar los elementos técnicos del psicoanálisis freudiano, tan criticado por su pan-sexualismo (tema a debatir), debate casi inútil que esconde una obviedad que la misma antropología de Santo Tomás nos dice: somos seres sexuados. La sexo-afectividad inunda sanamente nuestra vida humana, y por ende, si queremos vivir la virtud de la castidad, debemos cuidar nuestro psiquismo y vigilar la evolución de sus etapas. Que la gracia de Dios es indispensable para ello, es obvio, pero creo que igualmente obvio es que si tengo una laringitis voy al médico, confiando al mismo tiempo en la virtud sanadora incluso física que tiene la Gracia de Dios. Causa primera y causa segunda. Naturaleza y Gracia, sin contraposición. Santo Tomás marca un modo, un estilo, más que fórmulas muertas en un viejo manual.

Espero que esta sea una de las conclusiones de esta grave crisis. Claro que ella es aprovechada por los que odian a la Iglesia y en particular a este papa, a este sencillo profesor de teología que dice siempre lo que piensa y entiende menos de política que su antecesor. Pero la crisis es interna y es real. Urgen medidas internas severas y curativas, pero también urgen medidas preventivas, y ellas están en un diálogo con la psicoterapia psicoanalítica que hasta ahora no parece emerger en el común del pensamiento y acción de los católicos.

39 comentarios:

Anónimo dijo...

La alegría del vivir y el dualismo.


Gabriel: Muy interesante...

Me quedé fundamentalmente en esa frase tuya que transcribo textualmente: “(...)diversas neurosis que luego producen ese creyente sin alegría, “tapado por un conflicto que quiere tapar” (...)”.

El creyente debiera ser, según entiendo, alguien que celebre la existencia... Si así no sucede (y celebrar la existencia tiene que ver con una cierta alegría profunda del vivir) creo que se enciende una llamada de atención...

Y creo que esa no alegría del vivir está muy ligada en su origen a cierto dualismo y condena al cuerpo y a la materia, y también al ejercicio del poder mediante el control de la sexualidad por parte de las instituciones...

Tema para rato...

Emanuel.

Oscar Alberto Amiune dijo...

Me pregunto si alcanzará con psico-diagnósticos y tratamientos psicológicos preventivos. Me pregunto si alcanzará con una mayor conciencia de la necesidad de la psicoterapia, y, sobre todo, de utilizar los elementos técnicos del psicoanálisis freudiano. Me parece que esta crisis no será superada sin otras reformas institucionales.

CHESTERTON dijo...

estimado,

el tema esta mal planteado desde el título de la entrada.

Pareciese que circunscribís la problematica al ámbito de la Iglesia. No es así.

La cuestión de fondo es la enfermedad de la homosexualidad. Hasta donde sé, los abusos cometidos, en su gran mayoría, son de índole homosexual.

Y la homosexualidad no es algo propio ni inherente a la Iglesia.

Antes de tus audaces propuestas con Freud, sería conveniente establecer cual es la problematica a tratar.

Un cordial saludo

G. K.

pd.: un distinguido filosofo como vos, no puede caer en la trampas dialecticas progres de "curas pederastas".

Anónimo dijo...

Pensar es discernir . Abuso sexual no es sinónimo de homosexualidad y homosexualidad no es sinónimo de pederastía . Esto es mezclar todo , al igual que asociar Catolicismo con abuso de menores . El abuso no es un problema primariamente sexual . Es un problema de "poder" que se manifiesta sexualmente . Estas conductas antes se denominaban perversiones y ahora parafilias . Por ejemplo , el sadomasoquismo . No podemos llamarlas enfermedades ya que en el proceso de maduración sexual quien esté libre de algún período parafílico que tire la primera piedra . El problema es cuando una parafilia es la única forma de llegar al climax , impide la felicidad propia o causa daños a terceros . En ese caso hay que saber pedir ayuda que es la parte difícil de la historia . El drama del catolicismo sigue siendo la negación de la filogenia de la sexualidad . Deberían aprender más de San Agustín . Vivir primero y reprimir sólo después . Si queremos ver que tan inherente al catolicismo es el abuso de menores sólo hay que acudir a las estadísticas que relacionen los casos de abuso con las poblaciones de las religiones a cotejar . No sé si hay estudios serios al respecto , pero intuyo que hay tantos abusadores entre los judíos , como entre los budistas , musulmanes , católicos , agnósticos , etc ...... M.S

María dijo...

tema es tan complejo que no consigo resolverlo en mi cabeza. Tu explicación, apoyada en la de Sto Tomás me luce sólida.
Felicitaciones x abordar los temas difíciles!!!

Hugo dijo...

Ufff, muy bueno el artículo. Sin exagerar, es para enmarcarlo en la puerta de cada convento o institución formadora de sacerdotes.

No me imagino (o si me imagino) como puede caer lo que proponés (que los sacerdotes vayan al psicólogo -y aun más- que vayan a un psicoanalista) en círcurlos cristianos ortodoxos.

He ahí la dificultad, me parece. Esa "incomunicación de paradigmas" entre el psicoanálisis y la fe católica. Aún recuerdo las clases de psicología en primer año de la UNSTA donde leíamos con dedicación "Rudolf Allers o el anti Frued" como si fuera la verdad única y absoluta sobre el psicoanálisis.

También me gustaría enriquecer tu propuesta de psicoanálisis freudiano con otras dos escuelas, más bien tardías, de psicoterapia. Hablo de la Gestalt de Fritz Perls y del pensamiento sistémico aplicado a la psicoterapia.

Creo que un buen combo con estas tres escuelas, más una buena formación e integración con la filosofía, pueden marcar el camino para salir de este laberinto.

Un abrazo, Hugo

Juan Manuel Bulacio dijo...

Gabriel, me parece innecesario recurrir a una teoría como el psicoanálisis para explicar las perversiones. Las etapas de la sexualidad infantil son una construcción sin fundamento alguno. Las psicopatías y perversiones se basan en tendencias temperamentales, elementos genéticos aún no bien precisados y fundamentalmente modelos negativos, todo retroalimentado en las experiencias vitales. No puedo aquí explicar en detalle estas ideas por falta de tiempo. Pero el determinismo tácito del inconciente freudiano no me parece una buena teoría y, francamente, me cuesta compatibililzarlo con el cristianismo y sobre todo con una buena prevención de las perversiones sexuales. Las perversiones dentro de la Iglesia no son sólo sexuales, lamentablemente. Desde dentro de la Iglesia lo digo: creo que el camino se está extraviando y esto no es más que un tristísimo ejemplo. Toda la moral ligada a la sexualidad y sus campos aledaños debería ser seriamente revisada. Sin preconceptos que aten el pensamiento. No doy ejemplos aquí, pero son fáciles de imaginar los cuestionamientos que deberían someterse a ese análisis. Teológico, moral, antropológico, sociológico, biológico y psicológico. Sobre todo creo que hay que aprender a vivir con sencillez, alegría y esperanza y no con prohibiciones, miedos y culpas. Hacer eje en el amor al prójimo en sus múltiples expresiones, no sería una mala manera de comenzar

Anónimo dijo...

Disiento con Chesterton. El tema, en mi opinión,está muy bien planteado. Aunque admito, a diferencia de Chesterton, que pueda no estar captándolo en toda la dimensión que el distinguido autor quiere darle a fin de poder juzgarlo adecuadamente (presumo, por lo escrito por Chesterton, que tampoco lo comprendió adecuadamente).
No obstante ello, sugiero, a fin de enriquecer la discusión, se agregue al hecho grave de que existan sacerotes abusadores otro incluso de mayor relevancia e importancia, esto es: las sospechas de encubrimiento de dichos hechos abusivos por parte de quienes tienen la responsabilidad de llevar adelante los destinos de la Iglesia Catolica (y que nada tiene que ver con ser homosexuales o no). ¿Es cierto esto? De ser así, evidentemente poco podrá resolverse con mayor o menor psicoanálisis y, como sugiere Oscar, habrá que encarar reformas de mayor magnitud a escala institucional.

Saludos, Mariano

Anónimo dijo...

Consulta ¿es mucho abuso si pego un mail que me llegó al respecto? Si me autorizan, lo hago. Gracias! Juani R

Anónimo dijo...

Interesante el artículo. Y mejor el debate, por suerte no cae en el simplismo de generalizar todo.
El problema, creo, no pasa por temas psicológicos o de formación, solamente; y menos por el celibato como si éste per se fuera un generador de pervertidos (digamos que hay muchos no célibes que abusan de menores), sino por una falta de santidad de las personas y un manejo erróneo por parte de la institución.
Además, creo que el ruido que se hace está multiplicado a propósito por intereses o enemistades contra la Iglesia.

Pero atenti: si los sacerdotes abusadores son "asesinos" espirituales, es decir, matan la fe en aquellos que abusaron y estaban llamados a servir y amar; no caigamos nosotros en un "suicidio" espiritual, es decir, perder la fe por algunos terribles testimonios de estos pocos sacerdotes. Los cristianos seguimos a Cristo, no a los hombres. Y la fe es en él, sería absurdo ponerla en un hombre falible. Obvio: los sacerdotes tienen que dar el ejemplo, pero si no lo dan, como si un papa o cualquier cristiano no lo da, peor para ellos; eso no cambia un ápice en el mandato, el amor y la redención que Cristo vino a traer.
Claro, esto visto desde la fe.
Saludos!

Juani R

Anónimo dijo...

Gabriel, buen punto el tema del análisis freudiano de la sexualidad, pero creo que el tema no pasa sólo por si el objeto sexual es un niño (pedofilia), adolescente (efebofilia) una persona del mismo sexo o una del sexo opuesto: para el caso es lo mismo. Si un sacerdote tiene el voto de castidad, entendiendo ésta como un servicio y don para la entrega total a la comunidad sin "distracciones" o tensiones entre la familia y la comunidad, cualquier desvío, sea "normal" (ej, una mujer), o "pal otro lado" (ej, homosexualidad, pedofilia, etc), va contra ese voto y contra la confianza que la gente le tiene a los sacerdotes y obviamente, a la Iglesia en cuanto institución humana.

No estoy juzgando, ni diciendo que sea fácil de vivir, ni nada, simplemente creo que ADEMAS de la psicología, hay un tema más radical (en el sentido de raíz) que es de vida de fe o directamente, de definición de su vocación antes de ordenarse.

Y por otro lado, entender que siempre habrá 1 de 11 que traicione -sea por la causa o motivación que fuere- al amor de Cristo. Fue en el principio, y lo seguirá siendo siempre. Si los primeros cristianos se hubieran quedado mirando al no-testimonio de Judas, la Iglesia en cuanto grupo humano hubiera sido un aborto. Pero vieron a los otros 11, que dieron testimonio con sus vidas. Y así será. Hay infinidad de anti-testimonios (recuerden al papa Alejandro VI, que tenía 9 hijos de 3 concubinas diferentes). ¿De qué nos escandalizamos? ¿De que somos humanos y pecadores? Para mí el milagro pasa porque -a pesar de ver tanta miseria humana- la Iglesia persiste y Dios suscita en ellas innumerables santos cotidianos, lamentablemente casi nunca tan visibles como un pervertido o un pecador.

abrazos! Juani R

Anónimo dijo...

Pero que ocurriría si la percepción social cambia a tal punto de creer que son 8/11 en lugar de 1/11. ¿Resistirá la humana Iglesia Católica dicho escenario? Obsérvese que (conjeturo) de un tiempo a esta parte el manto de sospecha es cada vez más amplio... aún cuando verdaderamente sea injusto, infundado o invento (o consecuencia) de los medios masivos de comunicación. No es solo una cuestión de fe abstracta. Yo creo en Dios y también en la Iglesia Católica. Mi creencia dice que, para estar en gracia con Dios, debo confesarme con un sacerdote, en el cual también confío. El sacerdote es, entonces, un canal insustituible de comunicación con Dios.

Saludos, Mariano

Gabriel Zanotti dijo...

Gracias JR:

http://es.catholic.net/temacontrovertido/331/1571/articulo.php?id=45652

Anónimo dijo...

Mariano, la percepción no es la realidad, aunque parezca real para aquel que la percibe.
Lo que está sucediendo es lo que decís: hay un manto de sospecha en todos los sacerdotes y eso sí es un éxito de quien sea que esté orquestando esta campaña. Y digo orquestando porque está demasiado bien cronometrada, amplificada y concatenada con campañas anteriores. No te quepa duda de que cuando este escándalo se apague, va a aparecer otro y así hasta el fin del mundo.
Pero me voy de tema ¿qué pasa si sucede que la gente percibe que la mayoría son pervertidos y la sospecha sea generalizada? Pues pueden pasar dos cosas: o averigua y discierne, o hace la vaga y generaliza. En el primer grupo estarán los de buena voluntad y honestidad que –con total seguridad- entenderán que estos casos aberrantes son pocos y aislados; y la mayoría de los hombres de la Iglesia intentan, con todas sus miserias, ser santos. En el segundo grupo estarán los que ya están mal predispuestos, y acá encontrarán otra excusa más para confirmar su predisposición.
Ahora, lo de confesarse con un pecador, ojo: nos confesamos con Dios. El “médico” es el cura (que como todo médico puede enfermarse) pero la “Medicina”, el Sanador, es Cristo. ¿Por qué Cristo dispuso que una persona sea el signo visible de la gracia invisible? Preguntale, supongo que sabe más que nosotros los motivos psicológicos y metodológicos de esa decisión. Pero por más pecador que sea el cura, el sacramento y sus efectos se producen igual.
Abrazos! Juani R

Oscar Alberto Amiune dijo...

Transcribo a continuación unas palabras de la Carta del Papa a los católicos de Irlanda que deseo rescatar:

«Ciertamente, entre los factores que han contribuido a [la crisis actual], podemos enumerar: [ ] la tendencia de la sociedad a favorecer al clero y otras figuras de autoridad y una preocupación fuera de lugar por el buen nombre de la Iglesia y por evitar escándalos cuyo resultado fue la falta de aplicación de las penas canónicas en vigor y de la salvaguardia de la dignidad de cada persona. Es necesaria una acción urgente para contrarrestar estos factores, que han tenido consecuencias tan trágicas para la vida de las víctimas y sus familias y han obscurecido tanto la luz del Evangelio, como no lo habían hecho siglos de persecución.

[ ]

»Muchos de vosotros han experimentado que cuando tuvieron el valor suficiente para hablar de lo que les había pasado, nadie quería escucharlos. Aquellos que sufrieron abusos en los internados deben haber sentido que no había manera de escapar de su dolor».

(http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/letters/2010/documents/hf_ben-xvi_let_20100319_church-ireland_sp.html)

Interpreto que el Papa reconoce que ha habido un ambiente institucional que ha hecho posible que los abusos no sean casos aislados. Y por esto es un escándalo.

Hugo dijo...

Clarin de hoy:

Al hablar ayer a la multitud en el Domingo de Ramos, que da comienzo a la Semana Santa más agitada de sus cinco años de pontificado por la explosión de nuevas denuncias de abusos sexuales de curas a niños y adolescentes en varios países, el Papa invitó a miles de jóvenes presentes a "tener el coraje de no dejarse atemorizar por las habladurías de las opiniones dominantes", palabras que fueron interpretadas como una respuesta indirecta a las críticas que está recibiendo el Vaticano.

Con todo el respeto que le tengo al Papa, por supuesto, pareciera ser que este tipo de "victimización" le hace tanto daño a la Iglesia como los abusos.

¿Por qué no se puede hacer un simple acto de reconocimiento (sin victimizarse por los ataques encarnizados que recibe la Iglesia y el Papa) de los errores cometidos? ¿No sería eso lo mejor para la Iglesia? ¿No genera compasión el reconocimiento sincero y profundo de un error y, en cambio, rechazo la victimización pretendida frente a los "enemigos" de la Iglesia y del Papa?

Creo, con humildad, que la Iglesia se equivoca en su estrategia.

Pregunto nomás.

Saludos, Hugo

Hugo dijo...

Un escritor culto laico (Jorge Asis) habla del tema en el siguiente artículo. Interesante de leer para ver el punto de vista desde "fuera" de la Iglesia.

Artículo de Jorge Asis

Saludos, Hugo

Anónimo dijo...

En relación al celibato, si bien parece razonable suponer que quienes abusan lo seguirán haciendo a pesar del mismo, sugiero abordar el tema desde otro punto de vista: quizás sirva para “humanizar” al sacerdote. Luego, siendo el sacerdote un ser humano a los ojos de la comunidad (hoy parecieran ser “casi santos”) las faltas de aquellos que equivocan el camino, supongo, encontraran la misma (o casi) repercusión y condena que hoy encuentra cualquier abusador civil, afectando fundamentalmente la imagen de la persona abusadora y no tanto la de la institución de la que forma parte.


Saludos, Mariano

Hugo dijo...

Lamentablemente, la gente comun ajena a la Iglesia y no inminscuida en sus asuntos, presta mucha atención a estas voces que salen de la propia Iglesia.

Infobae de hoy:

En medio del escándalo por los casos de abuso sexual cometidos en el seno de la Iglesia Católica, el padre Luis Farinello dio su polémica opinión sobre el tema: "Si el sacerdote tiene una señora, una chica, la gente no hace drama. Ahora, con los pibes no".

De esta manera, Farinello condenó el abuso a menores dentro de la Institución, pero admitió la violación del voto de castidad realizado por los curas. "La experiencia mía de tantos años de cura es que si el sacerdote tiene una señora, una chica, la gente no hace drama. Si el cura es buen tipo, se rompe trabajando, ella es buena, la conoce la comunidad, la gente no hace drama", sostuvo.

Juan Manuel Bulacio dijo...

Estoy muy de acuerdo con el último comentario de Mariano (raro, no?). Abrazo. JM

Anónimo dijo...

Mariano, respecto al celibato, hay dos consideraciones: una práctica y otra espiritual.

La práctica es obvia: no podés tener un pie en cada bote. Si es tu aniversario de casado y justo una viejita quiere hablar con vos que sos el cura porque se está muriendo, ¿qué hacés? ¿A quién descuidás? ¿A la viejita a punto de morir o a tu mujer? Si tenés hijos y a la vez tenés gente en la parroquia ¿a quién descuidás? ¿Sos mal papá o mal padre? No sé si seas casado y con hijos; si lo sos, entenderás lo difícil que es balancear las demandas familiares con las demandas laborales y de la vida, más si tu trabajo fuera 100% absorbente como un sacerdocio. De hecho, jorobando, cuando uno labura demasiado dice "mi laburo es un sacerdocio" entendiendo a ésto como que requiere una dedicación 100%.

La espiritual es menos obvia, pero vos ya diste una pista: el sacerdote es un hombre de Dios, la gente lo ve así y lo ve como disponible para todos, sin que haya otros intereses o demandas. Para tal fin, el sacerdote necesita tiempo para rezar y tener vida espiritual intensa, muy intensa, para luego dar un testimonio ejemplar con su trabajo y su vida. Si sos casado y tenés hijos, sabrás que eso es dificilísimo, el poco tiempo libre que tenés para vos, es prácticamente inexistente. Y no podrías decirle a tus hijos "chicos, voy a hacer 2 horas de meditación, no me joroben". Serías un mal papá. Entonces, perdiendo esa vida espiritual única, irías perdiendo lo más importante del sacerdote, que es su profundidad espiritual y dedicación total a la comunidad.

A esto le podemos sumar que estar casado o no, no implica que el cura sea casto o no, que engañe a su mujer, o cualquier otra cosa por el estilo.

Abrazos!!!

Juani R

María Antonieta Arnal dijo...

Estoy de acuerdo contigo. La sexualidad afecta a todos por igual y así como hay sacerdotes pederastas, debe haber laicos, creyentes y no creyentes iguales y hasta peores.

Anónimo dijo...

Comparto este articulito, corto y ecuánime (a mi entender) http://www.perfil.com/contenidos/2010/03/26/noticia_0050.html

Anónimo dijo...

Desde que tengo memoria escucho sobre escándalos pedófilos en la Iglesia Católica . Veo dos opciones fundamentales : o se trata de una gigantesca conspiración internacional , sostenida en el tiempo , ocupada en subrayar exclusivamente estos problemas para perjudicarla , o hay algo en la institución , sus integrantes o su doctrina que facilita estos abusos . De las calumnias la Iglesia no debería preocuparse , es parte del oficio de cualquiera que defienda la verdad . Pero aquí se lo acusa concretamente a Ratzinger de encubrimiento . En el caso de Münich me parece que debería responder ante la Justicia alemana , siempre que lo citen , como cualquier ciudadano y dar el ejemplo . Coincido con Hugo en que la victimización es el camino equivocado .
No coincido con Mariano y JMB en que el matrimonio de los sacerdotes ayude a solucionar este problema humanizando su imagen . Célibes o no los sacerdotes formarían igualmente parte de una institución legalmente responsable por lo que sucede dentro de ella . Cuando un problema es grave hay que concentrarse en ser , no en parecer . Que la jerarquía de la Iglesia tenga una visión anacrónica de la sexualidad en relación a sus propios fieles es otro tema . Por lo demás , espero coincidir en que la incidencia de la pedofilia , hasta lo que conozco , no está relacionada con el estado civil , y que es un problema que ( como el de los violadores y asesinos seriales ) no tiene solución a la vista . Los abusadores de menores son predadores sociales preferentemente institucionales . Si se infiltran más en el catolicismo es quizás porque este les da más facilidades con enseñanzas como : " sed como niños o dejad que los niños vengan a mi " . El padre Grassi , por ejemplo , las interpretó con excesivo entusiasmo . También la actitud de la jerarquía luego de cada hecho denunciado o publicado influye mucho . Si fueran judíos pondrían el grito en el cielo y no descansarían hasta desenmascarar la fuente de lo que consideran una calumnia . Pero los católicos siguen a Cristo y creen que todo lo tienen que soportar resignadamente sin valorar suficientemente que callar es también otorgar , perder credibilidad o ser sospechosos . Esta es una de las razones fundamentales por las que prácticamente sólo se escucha hablar de estos escándalos en la Iglesia . Las demás religiones los padecen , pero los manejan claramente de otra forma . El misterio y ocultamiento por años , cuando el sexo está en el medio , convierte cualquier pequeño problema en una gran bola de nieve .
M.S

Reinaldo Ramirez Dala dijo...

Que sean excomulgados y separados de la Iglesia. Sodoma y Gomorra fueron destruidas por los excesos de este tipo.

Juan Penen dijo...

Pero no se trata de sexualidad, se trata de poder. Siempre y en todos los casos es un abuso de poder. Y eso es el centro del problema en la Iglesia Catolica Apostolica "Romana". El abuso del poder y el constante acuerdo entre el poder de la Iglesia y el poder económico. Además encubrir con argumentos sobrenaturales la dinamica del poder. Se aprovechan de los niños sexualmente y del pueblo fiel moralmente imponiendole cargas y aun ho metiendo miedo. Si no haces lo que yo digo te condenaras en el infierno. Con una teologia mediocre olvidan el poder de discernir de los creyentes entre el verdadero mensaje y el que no lo es y sostienen que todo lo que dicen es verdad. El clero se arroga un poder que no es evangelico y se niega a democratizar la estructura eclesial, ese es el verdadero abuso.

Anónimo dijo...

Pero si la técnica utilizada para determinar si un seminarista (o candidato a) confirma estar frente a un potencial abusador. ¿Cuál debería ser la postura de la Iglesia? ¿Rechazar su ingreso?

saludos, Mariano

Anónimo dijo...

Pero Juan Penen, no le llama la atención que pueda ser mediocre una Institución que lleva más de 2000 años en pie? ¿Cuántas instituciones mediocres y NO mediocres conoce que, digamos, tengan la mitad de años de existencia?

Saludos, Mariano

Juan Penen dijo...

Mariano, no califico la institución de mediocre, sino la teologia con que se sostienen en el poder busando de su sacerdocio ministerial

Anónimo dijo...

Bien, cabe, entonces, la misma pregunta para la Teologia.

saludos, Mariano

Anónimo dijo...

Dudo que un pedófilo sea detectado con un psicodiagnóstico . No es exacto , habría muchos falso positivos . Lo que tiene que hacer la Iglesia Mariano , es denunciar los abusos en tiempo y forma . No cajonearlos o echarle la culpa siempre a gente de menor jerarquía para zafar . La Iglesia debe respetar las leyes de los Estados . Si Ratzinger no fuera el Papa ya estaría dando vueltas en los tribunales alemanes . Esto sugiere claramente que durante todos esos años alguien arregló a las víctimas con dinero . Y nunca funciona . Cuando crecen van por más . Si los fieles consienten este tipo de situaciones o son tontos o son complices . De acuerdo con Penen . Lean mi primer comentario arriba , use idéntica palabra . El abuso es una cuestión de poder . No es un problema interno de la Iglesia , aunque suceda dentro de ella afecta a toda la comunidad . En cuanto a si algo dura mil , dos o tres mil años , no es un mérito durar por durar , y menos si lo hace al costo de la mentira , la manipulación y el ocultamiento de asuntos tan graves como estos . Como alguien que decidió no ser cristiano hace muchos años le puedo decir que hoy la credibilidad de la Iglesia está por el subsuelo a fuerza de decir medias palabras , no tomar posiciones claras en los problemas concretos y seguir con esa vieja costumbre de ocultarlo todo para después manejarlo . Si sobrevive la Iglesia , luego de Benedicto vendrá sin duda un profundo cambio . M.S

Anónimo dijo...

M.S
Algunas consideraciones.
a) Cuando di mi ejemplo, no hable de pedófilos. Hable de posibles abusadores. Y propuse (a fin de discutir el supuesto), suponer a la técnica exacta. Entonces, para este supuesto: ¿Que debería hacer la Iglesia frente a un posible abusador que quiera ingresar a sus filas?
b) Te refieres a la Iglesia como si fuera un Supra Estado. En rigor de verdad, en el orden terrenal, si hay delitos, quien tiene la obligación legal de investigarlos y hacer justicia es el Estado Civil. Esto es así, dado que el orden legal les da la fuerza y potestad para intervenir frente al delito (lo cometa un sacerdote, un laico, el Papa o el presidente de los EEUU).
c) Con respecto a la duración, no coincido contigo de que se trata en este caso de “durar por durar”. Por ejemplo, en nuestro país, el accionar social de la Iglesia es reconocible por todos (excepto por un pequeño grupo de fanáticos, que los hay de un lado y del otro). ¿Esto es durar por durar? No lo creo.
d) Si decidiste no ser cristiano, es tu respetable decisión. Pero ser cristiano significa fundamentalmente seguir a Cristo, no tanto a la Iglesia y a sus limitados hombres. ¿A vos te defraudo Jesús o algunos de sus hombres? Dependiendo de tu respuesta, creo, podrás evaluar lo acertado o equivocado de tu decisión.

Saludos, Mariano

Anónimo dijo...

1- Lo que tiene que hacer la Iglesia es : si es alguien con antecedentes , no dejarlo entrar . Si es alguien del cual sospecha pero no tiene pruebas , observarlo y evitar que esté solo con menores . Las personas son inocentes hasta que se demuestre lo contrario . Lo que había dicho antes era que un psicodiagnóstico ( me parece ) que no alcanza para determinar ambas cosas : si es abusador o si es potencial abusador . El psicodiagnóstico da tendencias , pero por las tendencias no se puede restringir el libre albedrío de nadie . No se puede detener , por ejemplo , a alguien por tener tendencias violentas . Tiene que cometer un hecho violento . Recién ahí podemos actuar . Idem entonces para este tema . Por supuesto la denuncia debe ser inmediata a la Justicia que corresponda . Además , según lo que sé , no se trata de enfermedades sino de disfunciones . Es muy difícil que el afectado acepte un tratamiento y más difícil que se "cure" .
2- Así es , la estructura quedó , y todavía basta levantar un teléfono para evitar una citación judicial . De ahí las infinitas dilaciones para resolver estos casos . Tiene una visión ingenua de su Iglesia o yo sé más de lo que ud cree .
3- Lo que digo es que el argumento de decir "tenemos 2000 años" se utiliza como una especie de garantía de algo . Nadie abre juicio de valor del bien que haya hecho la Iglesia y nadie está diciendo que todos son unos degenerados . Lea de nuevo mi primer comentario . Muchos católicos creen que el mundo son ellos . Por fortuna el mundo los excede y la bondad como la maldad está en todas partes . Si desaparece el catolicismo e incluso todo el cristianismo el mundo seguirá andando con otros nombres y otras visiones del mundo . Siempre adelante .
4- Recibí una educación cristiana-católica pero a medida que fui creciendo fue haciéndose incompatible con mi visión adulta del mundo . Si lee mis participaciones en este blog en los últimos dos años puede hacerse una idea . Cristo me parece uno más dentro de los tantos sabios que la humanidad ha producido y hay que escucharlo . Yo estoy muy conforme con mi decisión de no ser cristiano y dispuesto a desenmascarar la hipocresía más allá de las orientaciones religiosas . Saludos . M.S

Juan Manuel Bulacio dijo...

Sin duda si existe el riesgo de abuso la Iglesia no deberia aceptar al candidato.
Por otro lado, creo que se debería revisar el tema del voto de castidad, esto haría a los sacerdotes más cercanos a la gente común (y la castidad no es un dogma de fe, por supuesto) y permitiría a más gente desear ejercer el ministerio sacerdotal. A veces la Iglesia cobija a gente que entra en ella porque no encuentra otro lugar y eso, sin duda no es bueno para sí misma ni para los fieles.
También creo que se deberían revisar las pautas generales relacionadas a la sexualidad y al matrimonio, o al menos, dar una pastoral más moderna y clara que contenga pautas cumplibles de un modo natural.
Por último. las faltas deberían ser juzgadas en los ámbitos que correspondan, sin excepciones acerca de si se trata de sacerdotes, papas o laicos.
En cuánto a las creencias de cada uno, todas son respetables si son honestas y no encuentro dificultades para coincidir en pautas generales de vida, entre gente de bien, más allá de las concepciones religiosas.
Saludos. JMB

Anónimo dijo...

M.S,

Respeto su visión adulta del mundo que en gran parte no coincide con mi visión adulta del mundo. Aun así, lo bueno de todo es que podemos seguir dialogando, encontrando puntos en común. Por ejemplo, se me viene a la cabeza nuestra admiración por San Agustín, a quien Ud. cito en forma destacada hace pocos días en este mismo blog y del cual podemos extraer profundas enseñanzas para compartir en el futuro.

Saludos, Mariano

Anónimo dijo...

ANTE TODO SOY PROTESTANTE, SIN EMBARGO, CONSIDERO QUE SI LA IGLESIA CATOLICA ROMANA ESCUCHARA LA AYUDA DEL PSICOANALISIS, MENOS PERSONAS AFECTADA SICOLOGICAMENTE ESTARÍAN DENTRO DE ESA INSTITUCIÓN QUE PRETENDE AYUDAR EN EL CAMINO ESPIRITUAL A CIENTOS DE SEGUIDORES. SE TIENE QUE TENER UNA CLARIDAD A NIVEL PSICOLOGICO PARA ESTAR ALLÍ Y EN LAS CONDICIONES Y LA NORMA QUE IMPONE LA IGLESIA CATOLICA ROMANA. LOS SEMINARIOS SE CONVERTIRIAN EN FILTROS Y A LA VEZ CENTROS DE AYUDA A HOMBRES QUE TIENEN LA FE, PERO QUE NO TODOS PUEDEN LLEGAR AL CAMINO...

Alejandro Rozitchner dijo...

Interesante.

Como ateo que soy, y sintiendo una aversión por el plan antinatural de la vida del sacerdote, encuentro que la propuesta es una vía posible para evitar el problema, que es de lo que se trata.

Es cierto que no todos los sacerdotes cometen abusos. Y también lo es que la situación de abstinencia es exigente, como bien está dicho en la nota. Para mí, ilógica e innecesaria, hasta patológica, si me lo permiten.

Pero si tengo que respetar la existencia de la Iglesia y sus miembros, cosa que creo y siento, es un buen principo hacer un diagnóstico preventivo. Un paso evolutivo, buena idea.

Saludos a todos, respetuosamente... (el tema no es que pensemos o sintamos todos lo mismo, sino que haya espacio para las diferencias, no?)

Anónimo dijo...

Quiero decir que me impresionó bien la respuesta del del Papa y el Vaticano con respecto a este tema ayer , 12 de abril del 2010 . Ese es el camino y la forma de comunicarlo . M.S

Anónimo dijo...

Ante todo el conflicto que ha causado este tema a nivel mundial y del cual muchos se han aprovechado para señalar a la Iglesia como un ente de perversión a través de sus sacerdotes, lo que les digo a todos aquellos que han querido sacar provecho de este asunto, aquello que JESÚS mismo dijo a todos los que perseguían a la mujer adúltera para matarla: "Quien esté libre de pecados que tire la primera piedra". También quiero recordar que no solo en la Iglesia Católica han sucitado esta clase de abusos, los hay en otras iglesias cristianas, colegios y aún dentro de las familia. Nuestra Iglesia está formada por sacerdotes, unos santos, otros no, pero igual solo a Jesús, hombre único y sin pecado le toca juzgar. Ahora bien, su Santidad Benedicto XVI ya pidió perdón y aceptó que dentro del seno de nuestra Iglesia se han dado este tipo de situaciones. También ya pidió perdón a las víctimas y creo que hizo bien, respecto a los sacerdotes que han hecho este tipo de situaciones, hay que orar mucho por ellos para que Dios les perdone y finalizo con esta frase popular: DE TODO HAY EN LA VIÑA DEL SEÑOR y no por eso Él ha dejado de ser DIOS... Exhorto a todos los católicos a no perder la FE; sigamos adelante y tratemos de ser constructores del Reino y no olvidemos pedir perdón a Dios por todos los pecados de aquellos sacerdotes que llevados por sus circunstancias han atentado contra los niños... Que sea DIOS quien los juzgue...