domingo, 22 de abril de 2012

¿QUÉ LES PASA A LOS HOMOSEXUALES?

Se preguntarán a qué me refiero. Muy simple. Ultimamente, si alguien dice que no está de acuerdo con la homosexualidad, así, in abstracto, prácticamente es denunciado penalmente. Pero, ¿dónde queda la libertad de expresión? ¿Qué nueva persecución, o inquisición, es esta?

Creo que se confunden varias cosas.

Una cosa es acusar a alguien de un delito. La homosexualidad no es delito. Luego, nadie que esté en contra de la homosexualidad acusa a nadie de nada.

Otra cosa es juzgar la conciencia del prójimo. Tampoco. Yo puedo estar en desacuerdo con “lo que Juan hace”, esto es, el contenido de su acción, pero ello no implica que juzgue la conciencia de Juan, que, como dice bien el art. 19 de la Constitución Argentina, queda sólo reservada a Dios.

Otra cosa es caer en un típico delito por calumnias e injurias, esto es, afirmar que alguien cometió algún delito; nuevamente, es la misma confusión. Decir “no estoy de acuerdo con la homosexualidad”, o juzgarla contraria al bien moral según la religión o cosmovisión donde me encuentre, no es calumniar a nadie.

Tampoco es discriminación en sentido legal. La discriminación negativa (porque siempre hay que discriminar en el sentido de distinguir) consiste en prejuzgar a alguien o juzgarlo en su desempeño profesional por algo externo a ese desempeño, como la religión, el sexo, la nacionalidad o la orientación sexual (lo que hace el estudio jurídico en la película “Philadelphia”, por ejemplo). Pero entonces un juicio moralmente negativo sobre la homosexualidad en sí misma, nada tiene que ver con discriminar. Por ejemplo, yo puedo considerar que la homosexualidad está moralmente mal pero ello no me autoriza a no aceptar, por ejemplo, homosexuales en las fuerzas armadas.

Excepto, claro, que sea un trabajo para el cual se requiera que no se presente a la homosexualidad como algo positivo, por ejemplo, un profesor de catequesis en una escuela católica. Ello es ejercer la libertad religiosa, nada más ni nada menos. No es atentar contra los derechos de nadie.

Y, finalmente, nuestros juicios negativos moralmente respecto a varias cosas (no sólo la homosexualidad) no nos tienen que llevar a no amar, a no respetar, a no comprender, a no dialogar, con los que piensen y actúen diferente, porque en ese caso demostramos que realmente no tenemos idea de lo que es amar, respetar, comprender y dialogar. Lo más importante de todo ello es precisamente con el diferente, no con el igual.

Por ende, ¿qué pasa? ¿Por qué tanto escándalo?

¿O tenemos que pensar todos igual?

¿O será que no hay conciencia de lo que significan realmente la libertad de expresión y la libertad religiosa?

20 comentarios:

lacrisisesfilosofica dijo...

..... pero hasta qué punto podemos estar en desacuerdo con (o declararnos en contra de) "lo que Juan hace"? O sea, a mí puede perfectamente no gustarme el cuadro que Juan puso en el living de su casa y está perfecto que le diga "che Juan, no me gusta..." pero.... ¿Puedo estar en contra de que sea él el que la decore?
Yo puedo no dejar entrar a mi casa a la gente que decora la suya de la manera "x", pero luego no vale que me queje si otros no me dejan entrar a la suya porque discrimino -en el mejor de los sentidos- al primer grupo.

Intrigante post!!

PD. Claro que cuando el INADI o cualquier organismo de gobierno se pone a decirnos qué es lo que está bien discriminar y qué no todo se embarra.

pnigro dijo...

Excelente post, Gabriel.

Juan Ussher dijo...

Muy buen post Gabriel... Es cierto que la comunidad homosexual parece ser altamente sensible. Supongo que hace un par de decadas, cuando se comenzaba a aceptar más publicamnete la homosexualidad y a los homosexuales, esa sensibilidad era comprensible y tolerable. Pero creo que ya llegamos a un punto como sociedad donde esa hipersentitivaidad es obsoleta y causa más daño que lo que desea proteger.

Damian Varela dijo...

En contexto brillante... Y aplicable a otras aristas aglutinantes totalitaristas.

Juan Manuel Bulacio dijo...

Gabriel, no entiendo el título de la nota. no sería mejor hablar de la homosexualidad en general que es a donde apunta?
En relación al fondo conceptual, tal vez deberíamos considerar que hay tipos muy diferentes de homosexualidad que deberíamos considerar en forma específica.
Abrazo. JM

Jose Benegas dijo...

¿Y si resulta que lo que se presenta como estar en contra de lo que Juan hace es en realidad estar en contra de lo que Juan es?

María Antonieta Arnal Parada dijo...

La verdad, es una situación difícil porque no se puede rechazar al pecador sino al pecado. Y rechazar el pecado, los pecadores se sienten ofendidos. Es como si les tocarás la tecla. Ellos saben en el fondo que están haciendo mal, pero como han encontrado muchos como ellos, se basan en eso, para hacer valer sus derechos. La verdad, no hay peor ciego que el que no quiere ver. Y la verdad siempre duele. Habrá que aplicar la corrección fraterna. Dices tu opinión una vez, una segunda, tercera, pero después lo que queda es orar por ellos, para que Dios los ilumine y los haga entrar en razón. Paz y bien.

Anónimo dijo...

1) ¿Qué significa exactamente estar "en contra" de la homosexualidad? ¿Tiene alguna implicación práctica? (ej: militar porque se les impida casarse o adoptar niños).

2) Mas allá de catequesis.. ¿Te parece apropiado que un homosexual de clases en un colegio católico en materias como matemática, biológía, literatura, etc?

3) ¿Cuál es el límite de la "libertad religiosa"?

F.P.

Gabriel Zanotti dijo...

JM: Desde luego. Mi nota hacía referencia al homosexual que quiere poner preso al católico que afirma la doctrina católica sobre la homosexualidad.

JB: Lo que Juan es sólo lo sabe Dios. "Lo que Juan hace" es algo con lo que puedo estar de acuerdo o en desacuerdo, aclarado una vez más que nos estamos refiriendo a algo que no es delito en la ley humana.

F.P.: "Estar en contra" implica considerar al ejercicio de la h como mala moralmente. Nada más. Sobre el casamiento ya me he expedido: la ley humana nada tiene que decir al respecto.
Sobre lo segundo: si, dependiendo de la persona en cuestión. En una sociedad libre ello se arregla entre cada persona y cada institución.
Sobre lo 3ro: claro que tiene límites, pero en este caso, creer lo que afirma el Catecismo de la Iglesia sobre este tema no me parece que sobrepase esos límites................

Anónimo dijo...

Gabriel, tendrías que pasarme el link del post donde das tu opinión sobre el matrimonio homosexual, porque no termino de poner en contexto eso de que "la ley humana nada tiene que decir al respecto". Puede interpretarse:

1) En el marco de una sociedad libre, como que ninguna persona o institución debiera impedirlo, ya que es un acto realizado libremente entre dos adultos de común acuerdo, y en el que no cabe por tanto ni la opinión ni la intromisión de terceros (humanos).

2) Nunca debiera haber sido permitido, ya que se está vulnerando la ley de Dios y el hombre no debe contradecir con sus leyes las leyes de Dios.

Mas allá de eso, me parece que "no estar de acuerdo" y "estar en contra" no son sinónimos. "Estar en contra" implicaría una posición activa (y juro que vi el chiste después!).

Saludo! F.P.

Gabriel Zanotti dijo...

F,P., te paso el link:

http://gzanotti.blogspot.com.ar/2009/11/preguntas-sobre-el-llamado-matrimonio.html

coco dijo...

Delito es ser Obismo homófobo.

Gabriel Zanotti dijo...

Justamente Coco, el asunto es qué es delito y qué no. Si me lo puedes definir, gracias.

Anónimo dijo...

Bueno, Gabriel, ahí lei todo el post anterior y en base a eso me animo a ensayar algunas respuestas a la pregunta "Qué les pasa a los homosexuales"?

1) Como todo grupo acostumbrado a ser hostigado, repudiado y discriminado, es compresible (aunque no justificable, quizás) que los homosexuales estén por demás "sensibilizados" y reccionen con demasiada vehemencia ante comentarios que no tienen la intención de ser agresivos.

2) PERO, también es cierto que al acusar a alguien de inmoral (diciendo que la homosexualidad es moralmente mala estás diciendo que los homosexuales son inmorales) de alguna forma estás siendo agresivo. Entonces, si levantás el dedito para dar clase de moral, te tenés que bancar la respuesta del otro, que también tiene derecho a opinar y expresarse libremente, y decirte por ejemplo que sos un discriminador, un intolerante, etc. etc. (no importa que esto sea cierto o no: el otro tiene derecho a opinar como se le cante también. Mientras no quiera prohibirte que vos opines, es parte del juego).

3) También es cierto que, además de la opinión, está desde donde uno emite esa opinión. Hacerlo desde la doctrina católica, siendo que la iglesia tiene una larga tradición de querer imponerle su moral por la fuerza a toda la sociedad, también tiene lo suyo. No estoy diciendo que TODAS las facciones de la iglesia ni todos sus miembros tengan esa disposición y ese comportamiento "ultra", porque dentro de la Iglesia existe toda la gama de posiciones, desde las mas cerradas a las mas abiertas,
pero es una institución que está muy desprestigiada fuera de su propio nucleo (merecidamente o no, no viene al caso) y es comprensible (aunque no justificable, repito) que los homosexuales o algunos de ellos se pongan inmediatamente a la defensiva cuando se invoca una moral de tipo religioso.

4) En el caso de tu posición posición sobre el casamiento homosexual, me parece una "cabriola intelectual". Acusar a los homosexuales de incoherentes porque quieren gozar del derecho a poder casarse, cuando vos mismo lo hiciste y encima en contra de todas tus convicciones, no me parece muy justo que digamos. A veces las razones prácticas se imponen, supongo, y ellos tendrán las suyas como vos tuviste las tuyas.

5) Insisto con aquello de que "no estar de acuerdo" y "estar en contra" son conceptos diferentes. "Estar en contra" implica un rol de oposición activa, que dependerá de cómo se lo ejerza. No es lo mismo escribir en un blog, que marchar al Congreso de la Nación para protestar contra la ley del matrimonio igualitario, que darle una paliza a un homosexual si lo ves por la calle.

6) Finalmente: en tu modelo de sociedad libre, si yo tuviera un bar podría tranquilamente colgar un cartel en la puerta que diga "No se permite el acceso a homosexuales", no?

Gabriel Zanotti dijo...

Ok, van mis comentarios:
Punto 1, ok.
Punto 2. Si, es difìcil decir que algo es malo moralmente y luego respetar al que lo hace, en temas que no son delictivos. Es difìcil pero hay que hacerlo. Que el otro se pueda sentir mal y nos diga de todo aún cuando hayamos tenido el mejor de los cuidados es comprensible y, como vos decís, parte del juego: mi punto es que NO es parte del juego que quieran encarcelarte..........
Punto 3: ok, que algunos piensen que la Iglesia quiera volver a "quemar a los herejes", es comprensible, pero revela también una muy escasa vivencia interna de qué es la Iglesia HOY.
Punto 4: lo pienso realmente, no quise mandarme una cabriola. Por qué en su momento no tuve las fuerzas suficientes para enfrentarme con toda la familia por mis convicciones, es algo que mejor queda reservado al juicio de Dios.
Punto 5: ok. De acuerdo. Yo "no estoy de acuerdo" y punto, y reclamo mi derecho a la libertad de expresión al respecto.
Punto 6: si. Muy mal moralmente pero es tu propiedad.

Leonor dijo...

Muy interesante. Me parece que no hay problema en rechazar un acto y eso no implica el rechazo a la persona, puesto que el ser no es sólo una acción, sino que mucho más complejo, dentro de la dimensión ontológica, la persona puede verse afectada por sus acciones pero eso será sólo una parte de lo que somos.

Leonor.

Anónimo dijo...

Gabriel, los homosexuales que quieran meterte preso por opinar son una minoría tan minúscula como la de los ultracatólicos que opinan que a los homosexuales habría que matarlos a todos. Juzgar a toda la comunidad gay por el accionar de algún desubicado es tan injusto como juzgar a toda la Iglesia por el accionar de unos pocos fanáticos. Y ese es, básicamente, mi punto: no hay que generalizar con tanta ligereza ni apresurarse a emitir juicios morales con liviandad, porque nadie tiene la autoridad moral como para tirar la primera piedra. Pero bueno, si todos nos comportásemos de manera irreprochable siempre no seríamos humanos, no? F.P.

Juana dijo...

Brevemente digo: que la escuela católica haga lo que quiera, pero que lo haga sin que el Estado realice aportes de ningún tipo para la existencia de la mencionada escuela...vamos ver cuántos van a la escuela católica de marras.
De paso que no permitan que sean docentes -pues lo del "profesor de catequesis" no debería ser el límite si la escuela es "católica"-, los divorciados que se han casado nuevamente, quienes conviven en uniones de hecho, las parejas heterosexuales que usan anticonceptivos.
Finalmente, una cosa es la libertad religiosa, otra la discriminación -que apunta a lo que la persona es, y la expulsa por lo que es-, y otra es el cinismo. En estas lides católicas ese último componente es lo que sobra.
Sería interesante que un liberal pudiera pensar a la sociedad en términos de pluralidad. Ya no estamos en la época de la ley 1420...y la iglesia católica que sostiene la doctrina de la conjetural escuela católica va en franco camino a convertirse en una secta curial vaticana.
Salus

Anónimo dijo...

Juana, me parece que Gabriel estaría de acuerdo con vos en que el estado no debe sostener económicamente a la Iglesia. En todo lo demás seguro que está en contra, pero justamente en eso, no. F.P.

Anónimo dijo...

Estoy de acuerdo con Juana en todo. Toda libertad de expresión acaba cuando trastorna la libertad de expresión del otro.