domingo, 28 de septiembre de 2008

FILOSOFÍA Y VIDA (II)

Siguiendo con nuestro tema (¿tal vez, el "tema de nuestro tiempo" en Ortega?) explico hoy un poco más lo que la vez pasada llamé "la regla negativa de la vida buena" en los debates filosóficos, tal como lo explicara en el 2005 en el punto 6.1. del cap. 4 de "Hacia una hermenéutica realista" (2005).

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La existencia auténtica y la vivencia de la finitud

Hemos dicho durante todo este ensayo que el mundo de vida es aquello primariamente real habitado por la persona. La conclusión cae sola: ese mundo de vida es aquello donde la persona recorre la via inventionis que permite tomar conciencia de la finitud, lo cual implica la toma de conciencia de la distinción esencia-esse como punto lógicamente anterior a la demostración de Dios como causa primera, no finita, de lo finito. Ahora bien: esa “toma de conciencia” implica, como dijimos también, una actitud teorética que tiene de fondo –y esto no lo habíamos dicho- una actitud moral. Y en ese sentido, los análisis de Heidegger sobre la existencia auténtica (1) tienen, más allá de las implicaciones “metafísicas” que él mismo da a la expresión (2) , un valor especial para la captación vital de la finitud.
Una vida humana sumergida en el egoísmo, una vida humana que nunca se ha tomado en serio a sí misma, una vida humana que ha caído en el “se” impersonal y cuyos juegos de lenguaje denotan un escapismo permanente –la habladuría, la ambigüedad, la curiosidad malsana- no es precisamente el ámbito adecuado para la visión de la finitud. La rehabilitación gnoseológica que hemos hecho del mundo de vida humano no significa su santificación. La vida humana es un mundo gris: allí se dan nuestros defectos morales, nuestras derrotas y bajazas y, al mismo tiempo, nuestras virtudes, que se pueden dar en todas las personas en su actitud natural. La amistad es una de las experiencias humanas más profundas, más comunicables y más exigentes. Y lo que exige es, justamente, en sus situaciones límites, el conocimiento de sí, para saber hasta qué punto vamos a ser fieles a los sacrificios que el compromiso con el otro nos demanda. Es ahí cuando dejamos de huir de la muerte, y tomamos conciencia de la finitud de nuestra existencia: el amigo al que amamos puede morir, yo mismo, que soy amado, puedo morir. Esa situación límite, seamos agnósticos o creyentes, nos centra sobre nosotros mismos y nos obliga a la seriedad existencial (3). Y es esa seriedad existencial la que nos permite saber con fortaleza que vamos a morir. Y dejamos de taparlo con escapismos y alienaciones de toda clase. Por eso dije “seamos agnósticos o creyentes”. Grave malentendido sería suponer que estoy diciendo que una vida virtuosa como existencia auténtica nos lleva a ser “tomistas y creyentes”. No, simplemente nos hace tomar conciencia de la muerte y a no huir de ella. A partir de allí, no necesariamente se deduce a Dios como causa primera, porque estamos hablando de una actitud y no de la afirmación teorética de la distinción esencia-esse. Pero esa actitud es condición necesaria, pero no suficiente, para el debate teorético sobre la distinción esencia-esse. En la existencia auténtica –seamos agnósticos, tomistas o budistas- la verdad importa. En la existencia inauténtica, no. ¿Qué debate filosófico se puede tener con alguien que dice “y a mí qué me importa”?

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1) Ser y tiempo, op.cit., par. 62.. Hemos tocado este tema con más detalle en El fundamento último de la esperanza humana; Centro de Estudios Institucionales, Buenos Aires, 1998.
2) Ponemos “metafísica” entre comillas porque no es una expresión que el “segundo Heidegger” hubiera utilizado.
3) El humor no es contrario a la seriedad existencial, sino un acto de fortaleza y caridad precisamente ante esa seriedad existencial.

12 comentarios:

Juani R dijo...

Gabriel, no es específico de este post. Ayer la pasamos bárbaro en el encuentro en el ESEADE. Personalmente nunca había participado de un debate así, y con gente totalmente respetuosa e inteligente, fue una experiencia sumamente enriquecedora. Lástima que tuvimos que irnos antes por motivos paternales. Estaría bueno que pudiéramos seguirla en grupete de mail, no sé. Gracias por la invitación!! Juan I

Gabriel Zanotti dijo...

Mi estimado Juan I., esa es precisamente la idea de los ELEFE, que estamos haciendo desde el 2006. Todos con pensamientos muy diferentes, pero todos unidos por la amistad y el respeto. Un abrazo enoooorrme!!!!!

Anónimo dijo...

Para hacer algún aporte al debate , te digo con mucho humor que estoy feliz con mi existencia "inauténtica" . Vivo convencido de que la muerte "no existe" .
Lo que existe para mi es la vida y la agonía en el sentido griego .
Cuando escucho hablar de conciencia de finitud más bien me parece miedo , el cual padezco igual o más que cualquier mortal , pero me diferencio en la respuesta . Y hace años decidí no huir , ni quedarme quieto , sino luchar .
Hoy , ya no trato de entender por que lo vivo se muere , no desde la filosofía , entonces aquí te diría : "y a mi que me importa ?" . Todos los días estoy mano a mano con estos temas a campo . Muchas veces tengo que decidir que animal muere y cual puede seguir viviendo . Y cada decisión es única , nueva , como si fuera la primera decisión de mi vida .
Tampoco este tema me deja de interesar con curiosidad siempre renovada . Más bien lo vivo con naturalidad . Morir es parte de vivir .
Ayer murió Paul Newman . Me gustó mucho como lo comunicaron sus familiares : "Su muerte fue privada y discreta como la forma en que vivió su vida. Fue un artista humilde que nunca se pensó a sí mismo como un grande" .
Por otro lado no hay demasiado tiempo para la "angustia de no ser" cuando simplemente sos . Tal vez sea un poco brutal para algunos , pero me parece justamente más auténtico . Aún así considero que amigos como vos , tienen mucha sabiduría para aportar a mi visión limitada de la realidad . Un abrazo a vos y un beso a Marcela . M.S

Gabriel Zanotti dijo...

Mi querido MS,
si yo estuviera ahora hablando con vos, no me responderías "y mí qué me importa" como si lo que yo estuviera diciendo te importara un rábano. Porque tal vez LO que yo esté diciendo te importe nada pero no el amigo que te lo dice. Y esa es la clave...............

Anónimo dijo...

Si estuviera delante tuyo te diría "a mi que me importa " igual , pero entenderías el contexto y te darías cuenta que no me refiero a vos , así que de acuerdo nuevamente . Nuevo abrazo y beso . Ojalá llueva !!! M.S

Anónimo dijo...

A ver Gabriel , no sé si te llegó mi última respuesta como hace 3 horas . Ahí te decía palabras más o menos que si estuvieras frente a mi te diría la frase en cuestión que saque del final de tu escrito ,y entenderías : "Hoy , ya no trato de entender por que lo vivo se muere , no desde la filosofía , entonces aquí te diría : "y a mi que me importa ?"
No estoy utilizando la frase en el sentido de "me importa un rábano" como parece que la entendés vos . Lo aclaro precisamente después. Me importa desde la acción : "Todos los días.....etc"
En tal caso no me importan en este tema puntual las explicaciones filosóficas específicas , me interesan más las biológicas , psicológicas , etc . Si no mi opinión se llamaría "me importa un rábano " o directamente no la escribiría para ser coherente.
Lee todo de nuevo , despacio y ponele algo de empatía . Despues de todo se puede disentir con el maestro G.Z . O no es así ? Saludos secos por ahora ( porque no llueve desgraciadamente aquí) M.S
PD: en mi caso la amistad jamás está en juego , ni tangencialmente , es un compromiso sagrado con el amigo .

Gabriel Zanotti dijo...

Che MS, todo leído, siempre con empatía, y que se puede disentir conmigo es obvio..... ¡Y no me discutas eso! :-))) Un abrazo............ :-)))

Man of Ideas dijo...

Excelente post! Creo que debemos ser conscientes de nosotros mismos, nuestras limitaciones y fortalezas, mejorar nosotros mismos antes de que podamos hacer bien a los demás.

Luján Casaubon dijo...

Hola Gabriel
Difícil leerte. Tendría que imprimir y leer despacio.
Vos decís:

La vida humana es un mundo gris: allí se dan nuestros defectos morales, nuestras derrotas y bajazas y, al mismo tiempo, nuestras virtudes, que se pueden dar en todas las personas en su actitud natural.
Qué feo decir la vida humana es un mundo gris. Entiendo perfecto nuestros defectos morales y derrotas. Pero para mí la vida tiene mucho más de blanco que de gris.
Ya el hecho de ser es un bien y aunque haya muerte ¿el hecho de haber sido, no es un bien mayor que el de no haber existido?
Simple comentario de una no filosofa.
Luján Casaubon

Gabriel Zanotti dijo...

Hola Luján!!!
Cuando digo:
"La vida humana es un mundo gris", no quiero decir nada más que lo que sigue y sólo eso: "...allí se dan nuestros defectos morales, nuestras derrotas y bajazas y, al mismo tiempo, nuestras virtudes, que se pueden dar en todas las personas en su actitud natural".
Tenés toda la razón en que "...el hecho de haber sido, no es un bien mayor que el de no haber existido". Es más, somos porque Dios nos crea, así que es un gran bien............

Anónimo dijo...

Estimado Gabriel:
No se bien del todo aún como funciona esto del blog.
Pero agrego algo a esta entrada ya vieja. Soy el anónimo que refirio en la última (de marzo 2009) la posibilidad de ingresar (o en mi caso humildemente re-ingresar) pausadamente a la filosofia. Pues aca me tenes, desdiciendome de hecho, a las 1.55 de la mañana, leyendo anteriores entradas y sus comentarios y sujeto, diria ya casi objeto de sano (o no?) "vertigo metafísico". Un cordial saludo. M.T.

Anibal dijo...

Que tal. Tengo una pregunta, pues no lo he encontrado por ningún otro lado. ¿Qué es la conciencia teorética en si?
Saludos