domingo, 5 de julio de 2020

¿ALGÚN "CUARENTENISTA" QUIERE RESPONDER LA PREGUNTA DE RICARDO ROJAS?



Una pregunta para los amigos que apoyan la cuarentena rígida. Todos los años mueren en Argentina unas 30.000 personas por influenza y neumonía, es decir por causa de un virus, para el cual existen vacunas a pesar de lo cual muere toda esa gente (al igual que el Covid19, los infectados son infinitamente más, los muertos son una muy pequeña porción, y en general no muere la gente por el virus, sino que ya trae condiciones de base que los vuelve particularmente vulnerables).
Mi pregunta es, teniendo en cuenta que ese virus se intensifica en el invierno: ¿estarían dispuestos a que todos los años se haga una cuarentena estricta como la actual durante los cuatro meses de frío? Piensen que se trata de 30.000 muertos al año.
Si están dispuestos, mi pregunta es: ¿por qué se bancaron entonces tantos años de tener tantos muertos de gripe, y jamás pidieron cuarentenas?
Si no están dispuestos, mi pregunta es: ¿qué tiene de especial Covid 19 para justificar esta cuarentena, que no tenga la influenza con sus 30.000 muertos por año?

UNAMUNO Y MARIA SUSANA MONTEFUSCO DE ZANOTTI


Estaba repasando nuevamente la obra de papá y la importancia que él le daba a la novela Amor y pedagogía del gran Miguel de Unamuno. De repente mi escritorio viajó en el tiempo y se encontró con Don Miguel. Amor y pedagogía, El sentimiento trágico de la vida, Vida de Don Quijote y Sancho, me hablaban desde las profundidades del Español castizo y denso del gran pensador. No pude sino maravillarme ante sus ironías, sus agudos pensamientos, sus maravillosas tomaduras de pelo a la gente supuestamente seria. Cómo sufren las mentes independientes, qué poco supieron acogerlo sus contemporáneos, su patria y su religión.

Pero de repente mi mente hizo otro viaje en el tiempo. Abro el ejemplar de Vida de Don Quijote y Sancho, una edición de Espasa Calpe de 1949, con sus hojas ajadas y amarillas, y me encuentro con esta dedicatoria:



Sí, allí estaba, yo nunca la había visto. ¡1955! Los dos vivían en el departamento de Carlos Calvo. Luego vino Pablo, en 1958, inmediatamente el viaje a Roma, hasta avanzado el 59, donde yo me anuncié habiendo sido concebido, creo, en el océano. Luego Ituzaingó y sus heroicos años, luego la inolvidable casa de Tacuarí a partir del 73………… Y todo voló con una velocidad insólita. En 1955 papá tenía 27 años, yo ahora tengo 60.

Pero volvamos a esa dedicatoria. Siempre me impresionaron las dedicatorias. Son como un viaje en el tiempo: la tinta deja impreso un trozo inefable de tiempo, de circunstancia, de humanidad profunda. Esta me impresionó especialmente. Fue encontrarme nuevamente con ambos. Me imaginé los momentos previos y posteriores. El ir a comprar el libro, el momento exacto de la dedicatoria, seguramente sentada con su gesto de resolución y decisión, las horas anhelantes hasta que papá lo recibiera, la felicidad de ambos en ese momento, el abrazo, el beso.

“Cada día más feliz”. Qué impresionante que es todo matrimonio bendecido. La intimidad sin espectáculos, el todo, el universo completo, que constituyen ambos, superior al universo entero y a la vastedad del espacio y el tiempo. Sólo ellos existen, con todo lo que “ellos” implica: sus hijos, sus amigos, sus familiares, sus proyectos, sus anhelos, sus esperanzas, sus sufrimientos, pero nada menos…. Ni nada más. Me río de mí mismo cuando me siento tan ínfimo ante lo infinito de la Historia. Mamá no se sentía así. Ese momento era todo, ya no era necesario nada más. Sentada, escribiendo su dedicatoria, totalmente concentrada en ese momento, pensando sólo en él. Eso era todo. Eso bastaba. Y todos los momentos presentes de todos los días de su vida, que constituyeron el tiempo total no pensado y por eso vivido con intensidad.

“Para Jorge, en nuestro segundo aniversario, cada día más feliz”. Parece un haiku japonés o un aforismo zen, rebosante de lacónica sabiduría. “Para Jorge, el que….. Quien…… A quien……”, no, no era así. Eran sólo 10 palabras. Nada más. Densas, totales, completas.

Un saludo desde la Tierra, papis. Ya se deben haber encontrado en el aniversario que no tiene fin.

miércoles, 1 de julio de 2020

COVID19: ¿ESTÁ JUSTIFICADA LA OBSESIÓN POR CONTAR EL NRO. DE CASOS?


Hoy voy a escribir desde las conjeturas. Tengo la certeza de que los derechos de la persona (esos sí que son “esenciales”) NO se pueden violar por ningún motivo -ni para luchar contra el terrorismo ni para luchar contra un virus-, pero hoy voy a hablar de cuestiones de las que no hay certeza, pero cabe sin embargo hacer varias preguntas.

Cada vez que enseño Popper y su posición sobre la probabilidad en el método hipotético-deductivo, no me meto en cuestiones matemáticas, pero explico lo que él dice y dejo abierta la pregunta a las matemáticas. Popper decía que cuanto más es lo que una hipótesis científica explica, menos probable es. Lo llamaba probabilidad de enunciado. Sean las letras a, b, c, n.., los enunciados. En ese caso, si una hipótesis dice
a.b
su probabilidad de ser refutada es
-a.-b
A su vez si la hipótesis dijera
a.b.c,
su probabilidad de ser refutada aumenta a
-a.-b.-c
Y así sucesivamente, de lo cual Popper deduce que la probabilidad de enunciado de una hipótesis es MENOR cuando MAS sea lo que dice, lo cual implica, parta poner un ejemplo, que la teoría de Newton es en sí misma menos probable que la de Ptolomeo.

A su vez, si vamos al razonamiento experimental, Popper nos recuerda que en los experimentos controlados controlamos sólo las variables conocidas, pero las DES-conocidas pueden ser infinitas. Y que un nro. finito de variables conocidas versus un nro. infinito de variables DES-conocidas tiende a cero.

Cada vez que explicado estas cuestiones, no me pronuncio, doy la bibliografía secundaria correspondiente y dejo el debate abierto a los que saben matemáticas (habitualmente, en cursos de post-grado, hay muchos ingenieros). Pero en mis ya casi 35 años de enseñar Popper nunca vi que nadie reaccionara mal. A lo sumo, citan el teorema de Bayes y etc. y ya está. El debate con respecto a la probabilidad sigue abierto. Sin embargo, siempre agrego una cosa más: Popper está hablando de las altas leyes de la Física. No se refiere a disciplinas prácticas como la medicina. Sabe perfectamente que cuando se dice “del total de pacientes observados, un 80% tal cosa o tal otra…”, es que se ha “restringido el universo del discurso”, esto es, se sabe cuál es el 100%. Pero cuando decimos “TODO cuerpo se comporta según el ppio de inercia”, la cuestión es si conocemos el universo del discurso para ver si ello tiene un 100% de probabilidad. O sea, ante la hipótesis de un universo infinito en el espacio y el tiempo, ¿cuál es el 100%? No sabemos, o mejor dicho, es infinito, con lo cual si un inductivista afirma haber visto el 100% del universo para establecer la probabilidad del comportamiento de un cuerpo según el ppio. de inercia, entonces habría que elogiar su apertura a una Revelación Divina.

Por lo tanto, habría que ver si lo mismo sucede con el número de “casos” del Covid19.

Porque, cuando se habla de un “caso” se habla de una persona que ha sido “infectada”, si por ello se entiende que el virus está en su organismo.

Pero según creo -corríjanme- en nuestro organismo hay un número potencialmente muy alto de virus y bacterias, algunas benignas, como la mayoría del tracto digestivo, y otros y otras patógenas pero que no nos afectan precisamente porque el sistema inmunológico lo impide. Creo que todos sabemos que si no fuera por el sistema inmunológico, muchos desarrollaríamos enfermedades infecto-contagiosas pero no sólo porque entrarían fácilmente sus microorganismos, sino porque ya los teníamos dentro y sin embargo el sistema inmunológico los mantenía a raya de desarrollar la enfermedad.

Con lo cual llegamos a la conclusión de que infectado es una cosa y enfermo es otra.

Ello NO quiere decir que sea deseable que tengamos dentro microorganismos patógenos. Significa que los humanos nos hemos acostumbrado a convivir con un entorno hostil de gérmenes patógenos, o de lo contrario la vida humana sería imposible.

Por ejemplo, hay casos no detectados donde el virus de la Tuberculosis permanece como “encapsulado” por el sistema inmunológico. Ello es lo que nos ha impedido enfermarnos a pesar de que todos los inviernos circulamos por ambientes cerrados donde el virus circula como Pedro por su casa. No es deseable que así circule, pero esto quiere decir que fomentar el pánico no está justificado.

Lo mismo con el virus que produjo la varicela cuando éramos niños: no desaparece, sino que queda latente y si bajaran mucho las defensas, desarrollaríamos el Herpes-zoster.

De igual modo, hay virus corona que producirían resfríos, hay neumococos que producirían catarros, anginas, bronquitis, pero estoy usando el potencial porque una persona con su sistema inmune fuerte, habitualmente no es afectado por esos microorganismos aunque penetren en su tracto respiratorio.

Por eso la medicina preventiva sabe que lo mejor que podemos hacer es fortalecer el sistema inmune, sobre todo para virus o bacterias ante las cuales no haya vacunas.

Y por ello todos los años hay que tener especial cuidado con personas mayores o inmunodeprimidos por patologías pre-existentes. Pero eso es así todos los años, no es algo que hayamos descubierto en el 2020.

Por eso me pregunto, con todo respeto a los matemáticos, médicos, virólogos e inmunólogos, si esta obsesión cotidiana por contar el nro. de casos de Covid19 está justificada. Porque el problema no es, como hemos visto, el nro. de casos, sino el nro. de enfermos y, a su vez, el verdadero problema es el nro. de enfermos que desarrollan gravemente la enfermedad.

Ello no quiere decir que sea deseable que aumente el nro. de casos asintomáticos de Covid19. Tampoco fue deseable, años anteriores, que aumentara el nro. de casos asintomáticos de personas infectadas con todo tipo de micro-organismos pero protegidas por su sistema inmune, como tampoco fue deseable que hubiera muchas personas que atravesaran de pie, trabajando incluso, diversos resfríos o catarros con muy pocas líneas de fiebre que remitían espontáneamente. Por supuesto, en esos casos hay que tener cuidado. Si los síntomas no remiten o aumentan, ir a una guardia, tomar la medicación correspondiente, quedarse en casa con certificado médico, no viajar, etc. Pero ello, todos los años.

Ahora bien, cuando decimos que “no quiere decir que sea deseable” también decimos que no es algo por lo cual alarmarse. Los casos asintomáticos de ese tipo de enfermedades pueden ser in-contables y convivimos con ellos todos los años sin terrores apocalípticos, salvando los cuidados higiénicos correspondientes. Yo hace décadas que uso alcohol en gel, me saco los zapatos, no saludo con 80.000 besos si estoy resfriado, no sólo en el 2020.

En ese sentido, ante un virus nuevo, hay que tratar a los enfermos, cuidar a mayores e inmunodeprimidos, y atender además a las diversas opiniones sobre posibles tratamientos, porque las opiniones únicas -que es lo que se ha hecho- son contradictorias con la falibilidad de la ciencia (Popper) y del conocimiento humano en general. Y seguir con la vida.

Contar el nro. de casos es, por lo que hemos explicado, inconducente. Porque si cada vez que los casos a-sintomáticos aumentan, declaramos nuevamente la cuarentena, vamos a seguir así por los siglos de los siglos amén. Porque los casos asintomáticos pueden ser miles de millones, incontables, y pueden siempre aumentar -especialmente si muchos salen luego de meses y meses de encierro-  y aunque NO sean deseables, tampoco son un grave problema, es más, es algo bueno que alguien sea protegido por su sistema inmunológico. Y sobre el tema de la probabilidad, creo que se cumple lo de Popper. El nro. tiende a cero, si comparamos el nro. de enfermos graves ante el nro. potencialmente infinito de casos asintomáticos (si alguien no está de acuerdo con Popper, está en todo su derecho). El problema no consiste en el nro. de “casos” SIN hacer las distinciones que hemos explicado. El problema consiste en el nro. de enfermos graves (lo dice alguien que casi muere de neumonía en el 2013). El problema NO está en el nro. de casos.

Conclusión: gobernantes de todo el mundo, medios de comunicación: dejen de contar el nro. de casos, porque cabe la sospecha de que lo estén haciendo NO por motivos médicos.


martes, 23 de junio de 2020

MUERE OCCIDENTE.



Hay momentos donde escribir sobre una cosa o la otra queda chico.

Podríamos escribir sobre la última resolución de la Corte de EEUU, sobre los salvajes saqueos en EEUU y sobre la destrucción de monumentos históricos, podríamos escribir sobre lo que pasó con FASTA, podríamos escribir una vez más contra los psicópatas como Berni que te muestran lo que significa el poder ilimitado del estado, podríamos advertir una vez más contra la alienación colectiva producida por el pánico causado a su vez por.... (Uy no, cuidado, no seamos "conspiranoides"); podríamos una vez más distinguir entre "caso" y "enfermedad" (uy no, cuidado, no seas negacionista); podríamos una vez más advertir contra la eliminación de las más elementales libertades individuales (uy cuidado, no seas "liberal dogmático"), etc etc etc........................

Pero la verdad todo encaja en un solo diagnóstico: la caída de la Civilización Occidental. 

No digo que ya cayó o que todo está perdido. Esta vez no voy a escribir desde mi pesimismo. Sí, the future is open, mañana todo puede renacer pero..... El presente no es halagueño.

Y podríamos escribir desde el pasado. Un pasado marcado por el escepticismo post-moderno, una de las enfermedades más graves de Occidente, producto del rechazo, incomprensión e ignorancia de la más valiosa tradición metafísica Occidental, donde los extremos archi-enemigos, el positivismo cientificista y muchos intérpretes de Heidegger tienen mucho que ver, y mucha responsabilidad intelectual en lo que está sucediendo. Ambos extremos colaboraron en la creencia de que Occidente no es más que un relato al lado de otros, coherente como mucho, pero incapaz de defender la verdad de sus valores más preciados, entre los cuales está una sociedad libre donde ellos pudieron pensar y escribir. 

Esos "intelectuales" han educado durante décadas a millones de pobres jóvenes cerebros a los cuales les ha quedado más cerebro reptil que materia gris, que ahora como nuevos bárbaros destruyen y agreden todo lo que encuentran a su paso como termitas eficientes y mono-neuronales. A lo cual se suma el siglo y medio de prédica marxista, no precisamente post-moderna, ante la cual casi todos, excepto unos pocos liberales clásicos, han carecido totalmente de vacunas, ahora que se piensa que la muerte está en un virus, y no en ideas que impiden vivir pero que exhortan a sobrevivir indignamente en los Soviets que han sabido construir desde hace ya más de 150 vergonzosos años. 

Un marxismo que hace con el post-modernismo una alianza táctica espantosa con la cual logra convencer a todo el mundo que la defensa de los débiles, de los pobres, de las minorías y del medio ambiente implica la muerte de la única civilización, la Occidental, de la cual nace la única defensa que tuvieron los eternos siervos de la gleba:  el liberalismo clásico, magníficamente caracterizado por Mises: 

"...ese gran movimiento político y económico que desterró los métodos pre-capitalistas de producción, implantando la economía de mercado y de libre empresa; que barrió al absolutismo real y oligárquico, instaurando el gobierno representativo; que liberó a las masas, suprimiendo la esclavitud, las servidumbres personales y demás sistemas opresivos"

Pero no, ¿qué he dicho? ¿Mises? Ah no, pecado mortal, dicen muchos cristianos y sobre todo católicos, que no tienen problema en dialogar con Hegel, con Heidegger, con Marx, por supuesto, pero no vaya a ser que lean una línea de Escuela Austríaca de Economía porque se van al infierno. Pues bien, allí se fueron: crearon la liberación de la Teología, perdón, la Teología marxista de la liberación, pervirtieron a miles de obispos y millones de sacerdotes y laicos, que convirtieron a los firmes muros de la Iglesia en puertas abiertas para el horrible espectáculo de una iglesia humana, demasiado humana, colaborando con la destrucción. Sí, la Iglesia, con mayúsculas, el Cuerpo Místico de Cristo, es otra cosa, es indefectible, pero su último defensor, Benedicto XVI, difamado desde el principio por obispos marxistas en una diabólica venganza, tuvo que renunciar, y ahora más que nunca la barca de Pedro navega en aguas borrascosas pero Cristo no responde, Él sabrá por qué, a los gritos de sus discípulos asustados, lanzados desde el ostracismo, fuera de donde ya sabemos. 

Así las cosas, gente, asistimos a una circunstancia histórica desafiante. Occidente muere bajo la septicemia de una infección que él mismo engendró. Sus monumentos derribados son un símbolo terrible. Sí, puede renacer. Pero mientras tanto la Marabunta avanza, con todos en casa, porque está prohibido ir a trabajar, pero está permitido ir a destruir. 

lunes, 22 de junio de 2020

CORONAVIRUS: A VER SI TOMAMOS CONCIENCIA DE LA GRAVEDAD DE LA TIRANÍA MUNDIAL

IMPORTANTÍSIMA SÍNTESIS DE FERNANDO ROMERO MORENO

Medité y escuché mucho las últimas dos semanas. No les creo más. Desde mitad de abril vienen diciendo que entramos en el pico. En varios lugares del planeta te encierran por fiebre y te etiquetan como enfermo de COVID 19. Así es obvio que las cifras van a ser altas. Ví el documental de Netflix sobre coronavirus hecho en abril. Dicen que vendrán virus peores. También se comenta que la inmunidad cae luego de 3 meses de la recuperación. ¿Nos van a tener en prisión domiciliaria cada dos por tres? Hacen testeos de enfermos en vez de personas inmunes. Censuran o ridiculizan a voces disidentes con la OMS, ya mayoritarias en la comunidad científica, al punto de incluir en la excomunión de dos Premio Nobel: Michael Levitt y Luc Montagnier (quien descubrió el HIV). Internan personas con indicadores que pueden ser de cualquier enfermedad además de COVID. Pero sobre todo: una cosa es limitar las libertades individuales por un asunto de bien público. Otra es anular o restringir las fundamentales convirtiéndonos en bienes públicos y eliminando el control que la sociedad civil debe ejercer sobre el Estado. Sin libertad de trabajo, de reunión, de asociación, de culto publico, de libre iniciativa económica (generando más muertes por agravamiento de la pobreza), de expresión, etc. el gobierno se convierte en una tiranía, en este caso global. El fin no justifica los medios. Así como no se puede torturar inocentes o sospechosos para combatir el terrorismo, no se pueden anular las libertades individuales por un motivo de salud pública. ¿60 días más de cuarentena? Están locos. Están reseteando el sistema económico mundial. Van a quebrar casi todas las PYMES. España (gobernada también por una alianza sociocomunista apoyada por China, Rusia e Irán) y varios otros países similares volverán a FASE 1 en septiembre. Y la gran beneficiaria será la oligarquía financiera internacional. Impondrán en nombre del derecho a la salud lo que vienen buscando hace décadas: un socialismo de mercado global. Capitalismo de millonarios en la producción, socialismo en la distribución, gobierno mundial en lo político y "culto de la Tierra" en lo espiritual. La manipulación de datos, la psicosis de miedo, las amenazas a los que piensen distinto, es todo igual a los totalitarismos del siglo XX. Sólo que ahora es a nivel global y con la excusa de que nos están cuidando. Y es verdad, nos están cuidando, como los amos lo hacen con los esclavos, pero sin siquiera asegurarse que los esclavos se alimenten o produzcan. Y esto recién comienza. Yo me paso a la resistencia. El tiempo dirá quién tenía razón
Xavier De Bouillon

domingo, 21 de junio de 2020

CORONAVIRUS: LAS MISMAS PREGUNTAS, DE VUELTA

VIERNES, 24 DE ABRIL DE 2020


CORONAVIRUS, QUÉ ESTÁ PASANDO, V (y final por ahora).


En las entradas anteriores hemos visto que ningún religioso, filósofo o científico tiene derecho a imponer sus ideas por la fuerza, por más verdaderas parezcan o sean. Y hemos visto también que mucho menos cuando esas ideas están basadas en la ciencia que es esencialmente falible y por eso corregible y evolutiva.

En una democracia republicana, el poder ejecutivo y etc. son empleados del ciudadano. Este los ha elegido y es su obligación pedirles cuentas, discutirles, preguntarles y cuestionarlos, sean quienes fueren, Premios Nobel o Juan Pérez.

Las personas no ejercen ese derecho porque se masifican (lo hemos visto también) pero es nuestro deber hacerlo.

Por lo tanto, coherentemente con la entrada anterior, vamos a plantear una serie de preguntas a un arquetipo imaginario, o sea al virólogo, epidemiólogo, infectólogo o médico que está proponiendo como tratamiento la cuarentena obligatoria. Yo, como paciente, tengo derecho a pedir una segunda opinión y a hacerle preguntas.

Me puedo equivocar, pero él también, y aunque su medicina sea revelada por Dios (que nunca es el caso) tiene la obligación moral de recurrir al diálogo y no a la fuerza.

Van mis preguntas.

1.       ¿Cómo se le pasó por la cabeza? ¿Usted cree que, aunque su tratamiento sea efectivo, usted tiene derecho a violar las libertades individuales básicas y aceptar ser el experto al servicio de un poder ilimitado? ¿No se le pasa por la cabeza que usted está cumpliendo el mismo rol que un inquisidor medieval?

Por las primeras dos entradas, no, no se le pasa por la cabeza, obviamente.

2.       ¿Pensó usted en la cuestión económica? ¿No, porque primero está la vida? Disculpe doctor, pero creo que usted de economía mucho no entiende.  Porque la economía está al servicio de que, precisamente, la gente no se muera de hambre, frío, inanición, falta de higiene, etc. Me parece que usted ignora lo intrincado y complejo que es el proceso de división del trabajo y de conocimiento que está detrás del desarrollo económico que impide, precisamente, que la gente se muera. Usted desconoce lo delicado de la cadena de producción y distribución de todos los bienes y servicios, que usted cree que puede cortar de golpe. Usted parece creer que su tratamiento es un valor superior a la desocupación, quiebre de grandes y pequeñas empresas, etc. Usted parece creer que “no estar infectado” es un valor superior a morirse de hambre y, permítame decirle, usted no puede decidir eso por la fuerza.

3.       A usted parece no importarle las consecuencias psiquiátricas que tiene la medida que toma, parece que minimiza la baja de defensas por la angustia y depresión, parece negar –como usted dice que yo niego el número de muertos- la importancia de los suicidios que ya están ocurriendo. No, es que es “menos” importante. ¿Ah sí? ¿Quién lo dice? En una sociedad de la “diversidad”, del “respeto al pluralismo”, de la “libertad de elegir” lo  importante lo decide usted y el presidente que asesora?

4.       Pasemos ahora al tema del contagio. Me va a decir que nadie tiene derecho a contagiar a otro. Pero eso tiene que ver, doctor, con el tema de los bienes públicos, que usted no ha estudiado nunca. Claro que las calles son bienes públicos (estatales o privados) donde compartimos el aire y otras cosas. Claro, el aire por ahora no puede ser privado como el pañuelo que llevamos en el bolsillo. Pero creo que usted sabe hace mucho tiempo que las sociedades toleran el inevitable contagio de ciertas enfermedades como gripe, neumonía, bronquitis, angina, etc., excepto que cubramos a todos los seres humanos de un traje espacial obligatorio.  Usted me va a decir: esto es más grave. Espere. En principio no se lo niego. Volvamos al contagio. ¿AHORA todos lo han descubierto? ¿Ahora todos se dan cuenta de la cantidad de cosas de las que se pueden enfermar, de las que se enferman, de las que enferman a otros o pueden enfermar a todos? ¿Ahora todos se dan cuenta de en cuántos cumpleaños, navidades y fiestas hemos disparado al infinito miles de gotitas de Flugge llenas de virus y bacterias? ¿Ahora se dan cuenta de con cuántos abuelitos han cometido con ello el asesinato perfecto? ¿Ahora se dan cuenta, todos (usted también, porque hasta Febrero de este año no lo veía tan preocupado) de la importancia de lavarse las manos, usar alcohol, barbijo y no abrazar al otro si estamos algo enfermos, sacarse los zapatos, etc., cosa que los japoneses hacen hace mucho? ¿Ahora se dan cuenta todos de lo que se pueden contagiar con solo VIVIR? Sí, ahora, porque antes, en general, funcionaba el sistema inmunológico (NO en los inmunodeprimidos, que son millones) pero aún así año tras año hay MILLONES de muertes por gripes y neumonías y la vida humana no se suspendía. Me va a decir: esto es más grave. De vuelta lo mismo: aunque usted tenga razón, hay otros criterios diagnósticos y tratamientos. Segundas opiniones, que deben ser escuchadas y consideradas.

5.       Me parece que usted no está explicando bien, doctor, la diferencia entre infectado, enfermo y muerto. Infectados con virus y bacterias patógenas, hay miles de millones, que NO se enferman porque el sistema inmunológico funciona (por eso fue tan terrible la situación en los 80 con los infectados de SIDA). Usted sabe, y por ende es cuestión de que todos tomen conciencia, de que en este mismo momento millones y millones de personas tienen dentro virus de gripes, bacterias de anginas, neumonitis y neumonías, y NO se enferman porque su sistema inmunológico mantiene a raya a tan antipáticos intrusos. Usted sabe que hay millones de personas que tuvieron varicela de niños y NO desarrollan el Herpes Zóster porque el sistema inmunológico mantiene latente al virus. Usted sabe que millones de personas respiran el Bacilo de Koch todos los días y no les pasa nada por el mismo motivo.

Por lo tanto infectado es una cosa, enfermo es otra, y mortalidad es otra, porque de los muchos que se enferman de gripe y neumonía no todos mueren, aunque sabe que anualmente son millones los que se mueren por eso, sobre todo porque tienen otras enfermedades, son mayores o son inmunodeprimidos, fumadores o diabéticos o etc.

Ahora bien. Como dice el estatista (yo de economía no entiendo nada…) yo de números no sé nada pero la buena noticia es que si el virus es tan contagioso como usted dice, millones y millones y miles de millones lo podemos tener en este momento. Yo, usted, y el lector. Y no pasa nada, porque el sistema inmunológico nos protege. Ahora le pido que relacione el número de infectados con el número de enfermos y verá que la probabilidad de enfermedad es baja, y compare el número de muertos con el número potencialmente infinito de infectados y verá que la mortandad es baja. Por lo demás, “estar enfermo o no” no es dicotómico. Puede ser muy leve, y también puede agravarse, sí. Usted me va a decir: pero esto es peor. De vuelta, lo dice porque el nro. de muertos es “muy alto”. ¿Muy alto en relación a qué? ¿Al número de infectados? No, como ve, es muy bajo….

6.       Lo que sí le admito es que el virus es nuevo y por ende el sistema inmunológico se tiene que acostumbrar. Eso sí ha provocado más muertes. Pero entonces, ¿por qué no deja que el sistema inmunológico de los pacientes produzca los anticuerpos contra el virus? Me va a decir: cuidado con los mayores y los inmunodeprimidos. Sí, ¿pero ese cuidado lo tenemos que tener TODOS los años no? Es bueno que lo hayamos descubierto. Nos cuidaremos más de estornudar como bestias delante del abuelo.

7.       Cuando usted dice “número de pacientes muertos”, ¿no hay que distinguir, como siempre, tipos de pacientes? Los que son fumadores, diabéticos, oncológicos, inmunodeprimidos, y un largo etc. que usted conoce. Pero eso sucede todos los años y nadie se entera…. ¿Por qué enterarse este año y otros no? No, no me diga que destacar el nro. de muertos por otras enfermedades es minimizar el coronavirus. Al revés, es darnos cuenta de la importancia de todas las enfermedades, es advertir que tenemos que ser más cuidadosos, y no por ello recurrir a un régimen soviético. Por lo demás, hay un tipo de pacientes, proclives a enfermarse, que a usted parece no importarle: los desocupados, angustiados, deprimidos, hambrientos, los NO vivirán más en una casa digna. Y parece que no le importa porque usted y su presidente los han aumentado.

8.       Por lo demás, los primeros muertos por coronavirus, y los actuales, ¿estuvieron bien diagnosticados y tratados? Muchos colegas suyos piensan que no, pero ustedes los médicos, como casi siempre, siempre piensan que el OTRO médico está equivocado. Muchos colegas suyos, sigo, afirman que en Italia los médicos no estaban preparados para la terapia intensiva de este tipo de enfermedades. Creo que usted tendría que al menos considerarlo, ¿no? Otros están diciendo que en Lombardía existía el mayor número de pacientes oncológicos por el amianto. Pero usted ni lo considera. Dice “muertos por coronavirus” y listo.

9.       Otros colegas suyos dicen, de acuerdo a lo anterior, que hay que distinguir entre muerto CON coronavirus y POR coronavirus. ¿No le importa la distinción? ¿No? ¿Por qué?

10.   Y el diagnóstico, ¿es correcto? Algunos colegas suyos sostienen que la complicación no es la neumonía, sino una inflamación alveolar que no se trata con respiradores sino con antibióticos y antiinflamatorios. ¿No le importa? Porque si fuera así, entonces ustedes nos están matando….

11.   Otra cosa importante. Usted estuvo de acuerdo con la suspensión lisa y llana de toda la atención médica excepto guardias. De vuelta, porque “al lado de esto NO eran importantes”. O por el contagio. Señor, deje esa opción a los pacientes, a los sanatorios y a otros colegas. ¿Hizo usted el número de personas que se van a morir o enfermar porque hace ya meses que hay enfermedades NO diagnosticadas a tiempo y tratamientos NO comenzados o interrumpidos? ¿No pensó en ello? ¿Qué NO es importante? ¿Usted? ¿Y usted quién se cree que es? ¿Dios? Por lo demás, el contagio. Señor mío, si me tengo que hacer una biopsia que decide si el quiste es maligno o benigno, le acepto que me cubra con un látex gigante, pero que la biopsia se haya igual. Si nadie me la quiere hacer es otro problema, pero usted respete la libertad de opciones.

12.   Otra pregunta (perdone doctor, pero soy paciente y tengo derecho a hacer preguntas aunque sé que habitualmente le molesta). ¿Qué va a suceder con los que se van a enfermar de dolencias habituales como anginas, otras gripes, catarros, etc.? ¿Van a estar aterrados de ser enviados a la isla de los leprosos? ¿Van a reprimir sus estornudos incluso en su casa, porque ahora TODO es coronavirus? ¿No los van a atender? ¿Ya se enteró del número de muertos por NO haber sido atendidos? Ah, “eso no es importante…”.

13.   ¿Y la crisis hospitalaria? Nadie la niega, pero usted no considera que hay sistemas de salud pública que en todo el mundo YA están en crisis hace mucho por la ineficiencia de la estatización del sistema de salud. Ah, cerdo capitalista, me dirá… Pero con eso no me responde. ¿No hay una corrida hospitalaria por el pánico que usted, entre otros, ha producido? La corrida hospitalaria, ¿quién la produce? ¿El pánico o el virus?

14.   En fin, doctor, me puedo haber equivocado, me puedo haber olvidado de muchas cosas. Pero usted también. No, yo no, me va a decir. Claro, usted no se equivoca. Mire doctor, su fatal arrogancia no me preocuparía tanto si no fuera que usted cree que su supuesto saber lo habilita a ser el nuevo dueño de la nueva granja de esclavos en la que usted, la OMS y casi todos los gobiernos del mundo han producido.


Que Dios lo perdone.

Dr. Zanotti (como Ross J).

lunes, 15 de junio de 2020

RESPUESTA A FERNANDO ROMERO MORENO





Mi buen amigo Fernando acaba de escribir un artículo sobre el Liberalismo clásico y el tradicionalismo (http://debatime.com.ar/acerca-del-liberalismo-clasico-y-el-tradicionalismo-un-debate-aun-confuso-entre-catolicos/?fbclid=IwAR2lmsKalZ71mRDcKhCGSeQky-Ke2Mmggm7Og4KxntdPq2IoZUELO-n8hJo). En un momento me cita y dice:

“…Por caso, nuestro buen amigo Gabriel Zanotti destaca los (supuestos) antecedentes del liberalismo en la Escuela de Salamanca por sus enseñanzas acerca de la limitación del poder político y del mercado, frente a un catolicismo tradicionalista que se habría refugiado en el absolutismo monárquico, en el fascismo o en el falangismo para defenderse de la “modernidad iluminista” [4]. Ante lo cual es legítimo preguntarse: ¿sabe algo Gabriel Zanotti sobre la limitación del poder en la Monarquía tradicional española, con sus Cortes, Fueros, procuradores, mandato imperativo y libertades concretas reconocidas antes incluso que en Inglaterra?; ¿conoce el pensamiento de autores tradicionalistas anti-estatistas como Aparisi y Guijarro, Gil y Robles, Vázquez de Mella, Victor Pradera, Elías de Tejada, Rafael Gambra, Francisco Puy o Vallet de Goytisolo? Así, el primero de los nombrados, en la segunda mitad del siglo XIX, enseñaba que según las antiguas leyes de España y sus fueros y costumbres “un hombre no puede ser privado de su libertad, ni allanada su casa, sino en los casos y formalidades fijadas en la ley; ni procesado y sentenciado sino por tribunal que corresponda en virtud de leyes anteriores al delito, y en la forma prescripta; ni desposeído de su propiedad, sino por causa de necesidad pública, y previa indemnización. Debe serle además administrada gratuitamente justicia si es pobre, ‘por amor de Dios’, según reza una ley de partida; y según de varias se desprende, no se le debe impedir que se reúna o se asocie con otros hombres para fines que la moral cristiana y el bien público no reprueben” [5]. ¿Este es el tradicionalismo católico que poco o nada sabía acerca de las limitaciones al poder político? Por otra parte, Zanotti no deja de poner como máximo ejemplo a las instituciones anglosajonas, considerando su evolución desde el medioevo católico y señalando la importancia del common law en lo que se refiere al reconocimiento de los derechos naturales de la persona humana (siguiendo en esto a Hayek) [6]. ¿Y por qué no dice nada de dicho reconocimiento en el derecho foral hispánico, que fue precisamente una de las fuentes “institucionales” a partir de la cual los teólogos y juristas de la Escolástica española pudieron reflexionar sobre la limitación del poder?. Gabriel Zanotti podría decir: bueno, pero ustedes, los tradicionalistas y nacionalistas católicos nunca dijeron nada sobre esta cuestión en España, Hispanoamérica o la Argentina. ¿En serio? Nada menos que el Padre Castellani en su libro Esencia del liberalismo se hacía eco de la famosa carta de la Princesa de Beira de 1861, documento fundamental en la historia del tradicionalismo carlista. Allí se afirmaba con claridad lo siguiente: “En la monarquía española, según sus venerandas e imprescriptibles tradiciones, el rey no puede lo que quiere, debiéndose atener a lo que de él exijan, antes de entrar en la posesión del trono, las leyes fundamentales de la monarquía. La fiel observancia de las veneradas costumbres, fueros, usos y privilegios de los diferentes pueblos de la monarquía fueron siempre objeto de altos compromisos reales y nacionales, jurados recíprocamente por los reyes y por las altas representaciones del pueblo, ya en Cortes por estamentos, ya en Juntas representativas, o explícitamente contenidos en los nuevos códigos, incluidos todos, implícita o explícitamente, en el código universal vigente de la Novísima Recopilación (…) La observancia fiel de todo aquello fue siempre una condición sine qua non para tomar posesión de la corona. Porque el monarca, en España, no tiene derecho a mandar sino según Religión, Ley y Fuero. En consecuencia, cuando el que es llamado a la corona no puede, o no quiere, sujetarse a estas condiciones, no puede ser puesto en posesión del trono, debiendo pasar la corona al más inmediato sucesor que pueda y quiera regir el reino, según las leyes y según las cláusulas del juramento” [7]. ¿Qué tiene que ver esta concepción del poder político con el absolutismo o el fascismo? Pues bien: así pensaban, dentro del Nacionalismo argentino, nada menos que Julio y Rodolfo Irazusta, Tomás Casares, Alberto Ezcurra Medrano, Vicente Sierra, Guillermo Furlong, Carlos A. Sacheri, entre otros. Y no sólo pensadores tradicionalistas reconocieron esta naturaleza limitada de la Monarquía Tradicional (aplicable también a un republicanismo clásico y católico), sino también historiadores del derecho más cercanos al liberalismo conservador argentino como Zorraquín Becú o libertarios norteamericanos como Rothbard, que Zanotti bien conoce. El primero, importante para conocer la limitación del poder en la América anterior a las independencias, enseñaba: “En la legislación vigente (existían) garantías directamente vinculadas con los derechos particulares. Así por ejemplo no debían cumplirse las cartas reales para desapoderar a alguno de sus bienes sin haber sido antes oído y vencido. Lo mismo ocurría si se trataba de encomiendas de indios. La legislación reconocía la garantía del juicio previo, y la real cédula de febrero del 19 de febrero de 1775 insistió en que los tribunales ‘se arreglen a las Leyes en la formación de Procesos criminales y no se cometan atentados de prender y Sentenciar a ningún Basallo (sic) sin formar autos ni oírle’. Cuando ésta fue presentada al Cabildo de Buenos Aires, su alcalde de primer voto dijo que era muy ‘útil a los Básalos (sic) por ponerlos a cubierto de Tropelías y opresiones (sic)’”[8]. En igual sentido sostenía que “el dominio legítimo quedaba amparado (…) y la misma ley exigía que en caso de expropiación por causa de utilidad pública, se diera al dueño otra cosa en cambio o se le comprara por lo que valiera” [9].”

Bien, he citado ampliamente. Para mayor contexto, el lector tiene el artículo.

La respuesta más sencilla es: el liberalismo clásico tiene un ideal regulativo, las libertades individuales. Lo demás es una cuestión histórica y prudencial. Hayek aclaró muy bien que la cuestión no es el régimen político, sino el limite al poder. Por ende, si Fernando cree que Aparisi y Guijarro, Gil y Robles, Vázquez de Mella, Victor Pradera, Elías de Tejada, Rafael Gambra, Francisco Puy o Vallet de Goytisolo son mejores autores para limitar el poder y defender las libertades individuales, avanti. Es un buen programa de investigación. Como el mismo sugiere, yo de esos autores no sé nada. No se puede saber todo. Y listo. Esa es mi principal respuesta.

No obstante, quisiera comentar algunas cuestiones adicionales.

Primero, no soy un fan de la Segunda Escolástica. Simplemente fueron un avance en su momento para la defensa de las libertades. Pero el régimen político me es indiferente. Vano es debatir sobre la teoría de la designación o traslación del poder. La cuestión es que sea quien fuere el que tenga el poder, el poder debe ser limitado, y listo.

Segundo, sí, algo supe en su momento de las instituciones políticas del gobierno colonial. Que el Rey, que el Consejo de Indias, los Virreyes, las Capitanías, los Gobernadores, los Cabildos, etc etc etc, las Leyes de Indias, etc. Pero me pareció siempre un caos de atribuciones, legislaciones y poderes. Si Fernando me demuestra que no fue así, avanti. Pero la claridad y distinción de la Declaración de Independencia, el Bill of Rights y la Constitución norteamericana, no tiene parangón. Fernando me va a decir que eso tampoco funcionó, y que los anti-federalistas así lo piensan. Puede ser, pero el debate entre Hayek y Buchanan por un lado, y Rothbard por el otro, sobre la Constitución Norteamericana, no creo que se solucione claramente a favor de Rothbard. Habrá muchas cosas que corregir, y para eso Hayek escribió el libro III de Derecho, Legislación y Libertad, pero el punto analítico de Nozick, sobre un gobierno central para minimizar los costos del free rider, no creo que haya sido bien refutado por Rothbard.  

Por lo demás, ¿estaban bien garantizadas las libertades religiosas, de expresión, de enseñanza, por las Leyes de Indias? Por la Primera y Segunda Enmienda del Bill of Rights, sí. ¿Pero por las leyes de Indias? Bueno, un punto a demostrar. Sospecho que a los autores que cita Fernando esas libertades no preocupaban mucho. Fernando me dirá: tampoco a la Generación del 80, tampoco a los conservadores, tampoco a los civiles y militares de la Revolución Libertadora, y menos aún a los liberales que apoyaron a Videla. Tiene razón. Pero a Alberdi sí le interesaba. Y a los redactores del Bill of Rights, también. Fernando me dirá: ¿pero entonces dónde te ubicas en le Historia Argentina? Más bien en los ideales de los demócratas cristianos como Romero Carranza, García Venturini, Manuel Río. Sí, algunos de ellos pudieron haber defendido a gobiernos autoritarios (como el de la Revolución Libertadora) pero recurriendo a una distinción que Fernando maneja muy bien: en hipótesis, no en tesis. Hay que diferenciar las doctrinas de las reacciones. El barro de la Historia es complejo. Fernando sabe bien que yo creo que fue un error cuasi diabólico no haber seguido los consejos de Patton y avanzar hacia Moscú. Pero Fernando va a tener que hacer más distinciones para probarme que muchos de sus autores -como Menvielle- NO apoyaron a Mussolini y Franco EN TESIS, no en hipótesis. ¿Qué se puede esperar de católicos que consideraban que Maritain era un hereje? ¿Ellos son ahora los “defensores de la limitación del poder y de las libertades individuales? ¿Ellos? ¿Los adoradores de la Quanta cura y los odiadores seriales de la Dignitatis humanae?

Pero volvamos al principio. Que sabe Zanotti de…. Nada ni lo sabré. Tengo 60 años y una foja de servicios, de la cual no me arrepiento, donde Mises, Hayek y los Constitucionalistas norteamericanos han sido el norte de mi existencia. Ya está. Si Fernando quiere ahora descubrir al liberalismo clásico en la tradición histórica y filosófica de las colonias españolas, ok, pero no creo que sea eso lo que quiere descubrir. A lo sumo, las fuentes de una república conservadora -un ideal práctico en el que podemos coincidir- de la mano de un Alberdi tolerado a regañadientes.

Entonces, perdón por no leer a…. ¿Quiénes? ¿Aparisi y Guijarro, Gil y Robles, Vázquez de Mella, Victor Pradera, Elías de Tejada, Rafael Gambra, Francisco Puy o Vallet de Goytisolo? No, gracias, me deben quedar unos 20 años de lucidez y quiero seguir e profundizando el pensamiento de Leocata, Artigas, Freud, Husserl, Gadamer, Wittgenstein y además quiero estudiar Japonés y terminar mis días si Dios quiere en Kyoto, (aunque por mi esposa creo que terminaré en Táranto) lo más alejado posible de los argentinos, de todos, liberales, nacionalistas y de toda la flora y fauna de este desaprovechado lugar de La Tierra, que debería ser donado en bloque a japoneses y malvinenses. Como mucho extrañaré a buenos amigos, entre ellos Fernando, que puede ser que para esa época me haya convencido de que Menvielle era igual que Fr. Martín de Porres.


domingo, 14 de junio de 2020

Ron Paul: Coronavirus Shows Why We Need Separation of Medicine and State!

Coronavirus Shows Why We Need Separation of Medicine and State!
By Dr. Ron Paul, M.D., C4L Chairman
June 08, 2020
It seems like only yesterday. Americans were denied the right to go to their churches. They were denied the right to visit their loved ones in the hospital. They were denied the right to open their businesses and go to work to provide for themselves and their families. They were denied the right to go to restaurants, to bars, to hair salons.
No laws were passed denying these rights. Even that would be illegal and immoral. But what happened was worse. They were denied these basic rights by governors, county judges, and even local mayors who used the coronavirus outbreak as an excuse to rule by decree. They stole power that was not theirs to take and wielded it at all levels to force America into three months of house arrest.
Then, in the midst of stay-at-home orders across the country, the same governors and local officials who locked Americans in their homes suddenly came around with their keys and threw open the doors. Suddenly not only was it OK to go out into the street, it was required to go out into the street!
What happened? A cure? A miraculous vaccine? No. The officials who locked Americans up found a cause they felt required Americans in the streets to protest. Police had killed a black man, George Floyd, in their custody in Minneapolis and suddenly the need to protest trumped the need to “stay home, save lives.”
Suddenly the same health “experts” who told us we must not gather in crowds or there will be death in the millions from coronavirus issued statements supporting gathering in crowds. An open letter on the George Floyd protests signed by more than 1,200 doctors and other health professionals clarified that they “do not condemn these gatherings as risky for Covid-19 transmission.” However, they wrote, “this should not be confused with a permissive stance on all gatherings, particularly protests against stay-at-home orders.”
Did the coronavirus develop some kind of superior intelligence enabling it to distinguish between those who were congregating for a “good cause” and those who were congregating for a “bad cause”? Of course not. What has happened from the beginning of this shameful coronavirus episode is the politicization of public health at the hands of authoritarians.
Two prestigious medical journals, The Lancet and the New England Journal of Medicine, were forced to retract studies they had published concluding that Hydroxychloroquine was harmful to Covid patients. The rush to print the studies looks very much like a political move rather than one based on scientific principles. Once President Trump revealed that he was taking hydroxychloroquine the mainstream media and even “expert” journals began attacking the drug. This is what happens when medicine merges with the state. We get the worst of both. We get career bureaucrat Dr. Fauci telling us we can never shake hands again and that we must stay home until a vaccine is found. Meanwhile, doctors across the globe are reporting that this variation of the coronavirus is disappearing on its own.
We have a tradition of separation of church and state in the United States for good reason. The merger of state and church invites oppression and corruption. We need to adopt this same approach to medicine and the state. We now see how this merger has produced the same kind of widespread tyranny and corruption.

LA NUEVA NORMALIDAD DEL CRUCERO ESPACIAL DE WALL-E





Casi todos se acordarán de la enternecedora película WALL-E. La Tierra había sido devastada y sus sobrevivientes huyeron al espacio en una especie de crucero espacial con todas las comodidades.

Allí, se habituaron a una nueva normalidad. La técnica robótica del crucero les proporcionaba todo, no padecían escasez ni tenían que hacerse problema por nada. Nacían y estaban todo el día sentados y entretenidos por cientos de juegos y distracciones perfectamente atendidas por los robots. Tanta era su comodidad que ni siguiera tenían que caminar. Fueron engordando y perdiendo fuerza muscular. Estaban encerrados, no podían salir, no tenían proyectos propios pero estaban tan atendidos, tan entretenidos y tan sumergidos en sus cientos de distracciones cotidianas que ni se daban cuenta. Incluso sus maestros eran robots, que es precisamente lo que sucede con los humanos en el sistema educativo formal. Por ende el crucero era un total sinceramiento de la razón instrumental, de la colonización del mundo de la vida.  Pasaron casi 700 años y su nueva normalidad se hizo una normalidad de centurias.





Finalmente llega Eva anunciando la buena noticia de que la Tierra era habitable de vuelta. Llegó con su nuevo amigo WALL-E, un robotito tan niño como enternecedor. Eva y WALL-E se amaban, se protegían y jugaban. Y se abrazaban con sus partecitas metálicas.

Mientras tanto los humanos vivían en un mundo orwelliano feliz, tan feliz que ni siquiera tenían conciencia real del otro. Una de las primeras cosas extrañas que sucede en la nave cuando llegan los enternecedores robotitos es que uno de ellos se cae de su silla volante y nadie atina a ayudarlo en absoluto. Sólo WALL-E lo hace.





Parece que, al estilo de HALL, la compu de la nace había recibido órdenes de no volver nunca a La Tierra. Pero nadie lo sabía. El capitán, apoltronado y aburrido en su puesto de comando, se sorprendió enormemente cuando recibió a Eva pensando que había que activar el plan de regreso. No recordaba nada, pero leyó los manuales y recordó grabaciones de cómo era La Tierra y las costumbres tan peligrosas e insalubres de los humanos, como bailar, caminar, abrazarse, emocionarse, llorar, darse besos, enojarse, sufrir,  fracasar, enfermar.  Qué horror.

Pero el capitán, cual héroe que descubre su camino, se entusiasma con su misión de retorno, tal vez porque se sintió vivo y humano por primera vez. Lucha con su robot supuestamente a su mando, que no lo deja hacer nada, y le espeta una herética frase: yo no quiero sobrevivir, yo quiero una vida. Impresionante. Cómo se atreve. Quiere vivir. No quiere estar seguro, no quiere sobrevivir protegido de todo. Quiere vivir. Mm. Un negacionista del peligro.




El desenlace es interesante, porque el robot que luchaba contra el capitán no era difícil de vencer. Lo que ocurre es que el capitán no podía caminar. Pero casi como Lázaro, se dice a sí mismo; levántate y anda. Y con un esfuerzo supremo usa esos humanos músculos casi anulados por tan segura cuarentena, se levanta, camina, lucha, triunfa, retoma el control de la nave, de su vida.



Y con tanto bamboleo, los sistemas automáticos se descomponen. Todos caen de sus seguras sillas, todos tienen que luchar, comenzar a usar sus brazos, piernas y mentes, hasta que finalmente aterrizan en La Tierra nuevamente y salen todos cansados, pero asombrados, a ver el verde, el sol, el cielo y los riesgos de una vida que valía la pena ser vivida.



Sin embargo, una cosa. Cuando el crucero estaba aún en el espacio, en ese abdomen infinito donde la nave era el útero total, dos humanos habían visto a Eva y WALL-E jugar en el espacio, cuando bailaban, se reían y se abrazaban. No aparece en la peli, pero los dos humanos se miraron y se dijeron: ¿pero qué están haciendo esos dos? No sé, dijo uno de ellos. No sé, no te preocupes, son robots.



jueves, 11 de junio de 2020

ABAJO SAN FRANCISCO DE ASIS: ERA BLANCO Y CATÓLICO. Sobre la absoluta locura en los EEUU.




Que el mundo se ha vuelto más loco que nunca, no cabe duda. Estatuas dañadas o derribadas por doquier. Películas y libros auto-censurados. Peticiones a Trump para que “re-name” todas las bases militares con nombres confederados. Poco falta para que pidan eliminar la Declaración de Independencia porque fue escrita por Jefferson; poco falta para que pidan reemplazar el Inglés por el idioma Hopi. Poco falta en serio, porque saben perfectamente dónde van.

Pero dejemos a un lado, por ahora, a las masas alienadas, carentes de todo pensamiento crítico, con su pulsión de agresión desatada; dejemos por un lado a los ideólogos cuyas ideas son sólo racionalizaciones de su psicosis, dejemos por ahora el caso de los políticos cínicos e inmorales que aprovechan el río revuelto para acumular más poder. Todo eso forma parte de una lamentable realidad psíquica que no es nueva: fue diagnosticada por Freud, Fromm, Ortega, se renueva en todas las etapas de la Historia y este caso, aunque horrible, es uno más.

Este artículo está dirigido en cambio a la persona de buena voluntad que piense si no es correcto cambiar un nombre o remover (pacíficamente) una estatua como “enseñanza” para un tema grave y delicado.

Para responder esta cuestión debemos distinguir tres aspectos morales e históricos: lo totalmente inmaculado, lo más o menos y el mal cuasi-absoluto.

El ideólogo concibe una sociedad perfecta, inmaculada, ante la cual lo más o menos le resulta lo diabólico e intolerable. Por eso, sin paradojas, detrás de su pasión por la santidad social, está su violencia, porque una sociedad más o menos es una agresión intolerable ante la cual la resistencia armada está justificada. Por eso el ideólogo es siempre revolucionario, ya sea de izquierda o de derecha.

Por eso tampoco tolera la historia. Porque la historia de las civilizaciones no es santa ni diabólica. Es gris. Es una evolución.

EEUU, precisamente, es el caso. No nació en la santidad. Como dijo Maritain, tenía el drama de la esclavitud como una espina clavada en su historia. Pero era una situación gris: la Declaración de Independencia había dado las bases de una igualdad racial que coherentemente reclamará Martin Luther King muchos años después.

Y esa peculiar nación evolucionó. Tuvo una guerra civil por ese tema, tuvo el movimiento de derechos civiles de los 60, tuvo su Martin Luther King, y pudo elegir finalmente como presidente a un afroamericano.

Pero los ideólogos neo-marxistas, ahora en los dirigentes del partido demócrata, en sus irresponsables e indolentes Biden y Pelosi, y en AOC, que sabe perfectamente dónde va, y en ANTIFA, que también sabe perfectamente dónde va…. Esos dirigentes, que en ANTIFA pasan de la idea al crimen, no pueden tolerar la historia. No pueden tolerar la evolución. Quieren que la historia sea una santidad absoluta creada a imagen y semejanza de su idea. Y como la historia nunca es eso, la borran. Exactamente como Stalin, como Mao. Ya estaba pasando. No es ahora que la guionista de Friends (Friends, justamente, como si hubiera sido guionada por Mons. Burke) se siente obligada a pedir perdón (porque cuando suba Biden irá presa): ya pasó casi lo mismo con el lobby LGBT, que son iguales pero hasta ahora no habían salido a incendiar todo EEUU de golpe.

Eso pasa siempre. Podemos remontarnos hasta el Big Bang. ¿Quién es perfecto? Para esta gente, ni siquiera San Francisco de Asís, que era blanco y católico. Borremos todo, comencemos de cero. Esa es la unión de Robespierre con el marxismo leninismo. Revolución cultural, Mao. Pero a falta de Mao buenas son Antifas.

Si no estamos atravesados por el pensamiento ideológico, que es una psicosis racionalizada, entonces el criterio de realidad nos hace ver la historia precisamente como lo que es: un más o menos. Todos los documentos, los héroes, las declaraciones, son siempre más o menos. Santos, casi nadie. Se convierten en santos o demonios si los miramos bajo la perspectiva de la ideología, que no admite la realidad humana, que siempre está en el medio.

Pero lo más importante: ese pasado, ese pasado lleno de personas más o menos, nos constituye. Ese pasado es el hoy. Algunas de esas personas permitieron evolucionar para más, otras para menos, y el diagnóstico implica salir del relativismo cultural. La Declaración de Independencia de los EEUU es moralmente buena. NO es perfecta, dijo “men” y no aclaró, pero es moralmente buena. No hay por qué tirarla a la basura. Y lo mismo con generales confederados que seguramente no lucharon por la esclavitud, sino contra lo que consideraban una indebida intromisión del norte. Pero eso no lo saben las masas ignorantes que saquean y destruyen. Sí lo sabe Joe Biden, sí lo sabe Obama, y por ello, Dios les pedirá más en el inevitable Juicio Final. Yo espero que los perdone, claro. Pero se pegarán un buen susto.

¿Es todo lo mismo? No, claro que no. En Stalin, en Hitler, en Mao, no hay ninguna, sencillamente ninguna, autoridad moral. Por ende si en Alemania no hubo, después del 45, estatuas de Hitler, ok. Pero Jefferson no es lo mismo que Hitler. El que lo diga o es un postmoderno escéptico o un ideólogo fanático. Que no sé si se relacionan.

Mientras tanto, sigan, grandes genios del universo. Comiencen por las estatuas de los confederados, borren la serie Friends, borren toda película que no tenga un afro, eliminen la Constitución, la Declaración de Independencia, sigan para atrás, sigan con el Monumento a Napoleón, borren los libros de Historia, que no se hable más de Marco Aurelio o de Alejandro Magno. Borren todo Occidente. Es lo que quieren. Y lo están logrando, bajo la mirada indiferente, abúlica, pero también cínica e indolente, de casi todos.