domingo, 23 de diciembre de 2012

EL CRISTIANISMO ES RAZÓN


En un debate menos conocido que el que tuvo con Habermas, el entonces Cardenal Ratzinger volvió a afirmar algo que hoy es el programa de su pontificado: la Fe no es un sentimiento, la Fe no es seguir una tradición, sin motivo: la Fe tiene razones.

En efecto, Paolo Flores d´Arcais le dijo a Ratzinger, el 21 de Febrero de 2000[1], que lo que le resultaba más insólito e inaceptable de su catolicismo no es que fuera una religión “como cualquier otra”, sino que pretendiera tener “razones para la fe”. Eso era lo absolutamente inaceptable. Ello no sólo conduciría al totalitarismo –acusación habitual que fue fácilmente despejada por Ratzinger, uno de los mejores defensores de la libertad religiosa- sino que es un absurdo: ¿cómo una religión va a erigirse a sí misma pretendiendo tener “razones para la fe”? Para este típico filósofo post-kantiano, ello sería contradictorio con la esencia misma de lo religioso. Si querés ser busdista, selo; si querés ser católico, selo, si querés creer en la energía de las pirámides, dale nomás, pero no vayas a pretender decir………. ¡que tienes razones para ello!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

He allí el actual escándalo y absurdo del Catolicismo, he allí la razón del rechazo y el recelo que causa. Si: los católicos no somos católicos por un sentimiento religioso. Ninguna sola emoción nos sostiene. Tampoco lo somos porque fuimos bautizados de chiquititos. Lo somos –los que lo somos- porque tenemos razones (por gracia de Dios) para NO decirle que NO a la gracia de Dios. Y en estas fechas, eso es lo que convendría reflexionar.

El cristianismo (esto es, el judeo-cristianismo) es en sí mismo una desmitificación, como Ratzinger ha enseñado constantemente. Lo fue de los antiguos politeísmos y panteísmos, proclamando la racionalidad de un Dios único, creador del mundo y distinto al mundo. El cristianismo es la mirada profunda a la naturaleza humana, porque el pecado original no es una leyenda, sino la condición humana más profunda que explica todas las miserias de la humanidad. Coherentemente, la lectura de Evangelio nos convence de que Jesús es Dios mismo que ha venido a salvar y a perdonar, porque habla palabras que jamás podrían haber venido de la sola naturaleza humana. Cristo en la Cruz es precisamente el pensamiento del pecado original al revés. Es todo lo que el hombre, por sí mismo, jamás habría imaginado ni concebido. Y por eso Dios es el Padre que anuncia la salvación y el Hijo que redime, y por eso es el mismo Espíritu que se queda con nosotros, porque la redención es permanente.

El Cristianismo es razón porque la razón humana universal se descubre en el diálogo que todo ser humano espera tener con otro. Y el Cristianismo es desde el principio una llamada al diálogo universal. A dar razones de la Esperanza. Por eso dialoga y asimila a la razón griega, produciendo un nuevo horizonte del cual depende totalmente la cultura Occidental. Introduce la noción de persona, su dignidad, sus derechos; introduce la noción de ciencia, porque la desmitificación implica que la naturaleza del mundo físico no está revelada; distingue entre el poder civil y el poder eclesial, porque ya no se confunden Dios con el César; guarda lo mejor de la filosofía antigua en sus conventos; produce el renacimiento carolingio, las universidades, el common law británico; el neoplatonismo cristiano del s. XVI produce la nueva ciencia física; los ideales (no digo formas de gobierno) de la revolución francesa y norteamericana son en sí mismos cristianos, e incluso los primeros esbozos concretos de democracia política y economía de mercado se dan en el pensamiento católico de la Segunda Escolástica española del s. XVI. El Cristianismo (y por lo tanto, Israel) ha creado a Occidente, y Occidente es universal, porque la noción de derechos humanos universales integra a todas las culturas, dado que es integradora de lo humano. El racionalismo anticristiano, las filosofías radicalmente anticristianas, la fusión del trono con el altar, el colonialismo y los autoritarismos y totalitarismos son, como dijo García Venturini, patologías de Occidente: basta poner al Cristianismo en su lugar para terminar con ellas, y eso fue el Concilio Vaticano II.

El judeo-cristianismo no es, por ende, como entrar a una heladería y pedir un helado de vainilla y chocolate. El cristianismo no es un porque sí. No es un salto al vacío, no es un gusto, no es una moda, no es la catequesis del colegio, no es una costumbre cultural. El cristianismo implica una vivencia volitiva e intelectual que compromete a todo el yo, que no existiría sin la Gracia de Dios, pero a la vez sería nada sin la razón del hombre, que al dialogar con Dios, encuentra lo mejor de sí misma. Hay razones para la Trinidad, hay razones para la Encarnación. Son razones que superan la noción de razón como solo cálculo, un tipo de razón que ni siquiera está en la ciencia, como han demostrado Popper, Kuhn, Lakatos y Feyerabend. Son el círculo hermenéutico de la Fe, enseñado por San Agustín: creo para entender y entiendo para creer, en un sentido de “entender” que tuvo que ser explicado nuevamente por Husserl en el siglo XX.

El Cristianismo, sin embargo, no demanda un post-grado (nunca mejor dicho, gracias a Dios). Sólo un corazón abierto al encuentro con Dios, y para eso, el Espíritu de Dios sopla donde quiere y cuando quiere. El cristianismo es como la Virgen, que muy racionalmente pregunta: cómo puede ser esto. Y Dios responde, contrariamente al sistema educativo formal, sin enojarse, con un lenguaje poéticamente sublime y totalmente entendible. El Cristianismo es diálogo, es no juzgar, es misericordia, es escucha, es silencio, es comprensión.

Cristianismo es Cristo, y quien quiera ser cristiano, que tome su razón y sígalo.



[1] Ratzinger, J., y Flores d´Arcais, P.: ¿Dios existe? Espasa Calpe, Buenos Aires, 2010.

8 comentarios:

Gustavo dijo...

Irónicamente, lo que menos he visto en esta entrada son RAZONES.

Primero, quizá intentando desmitificar el politeísmo, señala ud. la "racionalidad" de un único dios... Me produce inquietud conocer cuál es esa racionalidad. Señalar la certeza del monoteísmo es, a lo menos, apresurado.

Prosigue señalando que "la lectura de Evangelio nos convence de que Jesús es Dios que ha venido a salvar y a perdonar". Lo anterior es una grave falacia. Supone la veracidad de sus creencias frente a muchas otras sustentado en, ¡Oh!, un libro escrito más de 100 años después de la muerte del Mesías.

En fin... aparte de unas cuantas falacias a lo largo de su columna, no encontré ninguna razón para aceptar el cristianismo.

Fernando Pereyra dijo...

Yo no soy creyente, pero aún así: feliz navidad para todos, amigos y vecinos!

delivery post-crucifixión dijo...

Es un tema muy complejo, no porque el cristianismo no sea racional sino porque está en juego qué se entiende por razón... De todos modos diría que "el enloquecimiento de la sabiduría del mundo" nos alienta a buscar un pensar profuso en concordancia con la "kenosis de Dios". O, dicho en otras palabras; "se trata de oponer la sabiduría que buscan los griegos" (y de la que somos herederos en gran medida aún...) para dejarse invitar por "la sabiduría de Dios" (Corintios I, 22 y 24) (El entrecomillado pertenece al texto de Marion; Dios sin el ser). Creo que tu intención es esa. Un abrazo!

Anónimo dijo...

Perdón que meta un post de mi blog, que comparado con el de Gabriel, no le llega ni a los talones de razonamiento ni mucho menos de erudición, pero viene al caso de lo que plantea el primer comentario de Gustavo, sobre si hay razones o no para creer.

Acá comparto mi razonamiento por qué creer es natural al hombre, tanto como respirar.

http://juani.me/?p=812

Gracias y feliz año!

Juani R

Fernando Pereyra dijo...

Juani, me parece que en algún lado de tu argumentación se confunden fe y confianza. Yo no tengo "fe" en la calculadora, confío en todo caso que la misma funciona bien y no me está cantando cualquier cosa (que podría ser el caso, tema aparte). Por otro lado: 2+2 = 4 es una convención en la que nos ponemos de acuerdo a los fines prácticos. Podría ser 10+10 = 100, B+B = D, etc, da lo mismo. Por supuesto, hay cosas que se pueden deducir a partir de determinados conociemientos aunque falte la "comprobación", como los astrónomos de la antiguedad que deducían la existencia de determinados cuerpos celestes aunque no pudieran verlos. O como los científicos de hoy "deducen" el big-bang aunque no lo hayan visto. Por otro lado, también es cierto que los científicos y sabios de toda laya muchas veces meten la pata... ¿A quien le deberíamos creer? ¿Al que decía que la tierra era redonda o al que decía que era plana y sostenida por elefantes sobre el caparazón de una tortuga gigante?. Con la distancia de la historia es fácil concluir quien tenía razón, pero en aquella época unos y otros confiarían en tenerla. Finalmente, no es lo mismo que la fe pueda deducirse de la razón (como propone gabriel) a que sea natural ser irracional y no poder vivir atado las 24 hs. del día a la razón(como creo entender decís vos).

Rafael Fayos Febrer dijo...

De acuerdo con todo lo expuesto. Una fe sin razón se convierte en fideismo y la razón sin la fe se vuelve loca. La fe educa la razón. Ejemplo de ello es Tomás de Aquino. Me permito remitir a un escrito donde desarrollo esta idea.

http://www.fundsocial.org/wp-content/uploads/2012/12/Tom%C3%A1s-de-Aquino.-La-plenitud-de-la-fe-y-de-la-raz%C3%B3n-Prof.-Rafael-Fayos.pdf

Felicidades por el blog

Rafael Fayos Febrer dijo...

Mi parece excelente el artículo. La fe sin razones se convierte en fideismo y la razón sin la fe termina volviéndose loca, por lo menos eso nos ha enseñado la modernidad. Creo que la armonía entre la fe y la razón es la gran aportación de Tomás de Aquino a la historia de occidente. Adjunto enlace sobre ese punto.

http://www.fundsocial.org/wp-content/uploads/2012/12/Tom%C3%A1s-de-Aquino.-La-plenitud-de-la-fe-y-de-la-raz%C3%B3n-Prof.-Rafael-Fayos.pdf

Jesuán Balmaceda dijo...

Recién leo este articulo. Me pareció muy interesante y recomendable, mis felicitaciones. Leyendo muy por arriba algunos comentarios creo importante resaltar que el versículo 20 del capitulo 2 del Éxodo dice: "Yo soy el Señor, tu Dios" Las primeras palabras de Dios al su creatura. Que las principales religiones del mundo, desde el Islam, hasta el judaismo pasando por el cristianismo en todas sus ramificaciones ¿No es suficiente para creer en la monoteismo?
Entonces busquemos en la Historia de la humanidad ¿Cuantas religiones politeistas existieron? ¿Cuantas sobrevivieron hasta el presente? de las que existen (solo conozco el Hindú) ¿Cuantas tienen pruebas racionales para afirmar la existencia de un panteón de dioses?
En la actualidad existen otros debates que pueden llevarnos a horizontes menos estériles, me gusta que exista este tipo de espacios. De nuevo agradezco a la autora.
Saludos, ¡Feliz Pascua! ¡Buen Pesaj! Que tengan un excelente fin de semana largo.