domingo, 22 de enero de 2012

VAYAN A VENDER SOMBRILLITAS

Estuve unos 10 días de vacaciones en Santa Teresita, una de las tantas localidades balnearias del Partido de la Costa.

A medida que pasaban los días, fui advirtiendo algo obvio pero que no había advertido antes, tal vez sensibilizado por las circunstancias actuales.
Pude ver a la gente trabajando, libremente, con la libertad que les queda, a pesar del gobierno que seguro gran parte de ellos votó, tema psicológico que ahora dejamos para otra vez.

Me refiero sobre todo a pequeños emprendedores, gente del lugar, que tiene que trabajar para estar más tranquilos en su crudo invierno.

Vendedores de sillitas, palitas, baldecitos y sombrillas para la playa. Heladerías, despensas y quioscos puestos en la propia casa (seguro hay alguna disposición que se los impide pero gracias a Dios, Moreno no es Dios). Personas comunes y corrientes atendiendo bares, restaurantes, librerías, lavanderías y todo tipo de comercios. Allí todo el día, llueva, truene o haya un sol radiante y una playa magnífica. Farmacéuticos, ópticos, veterinarios, agentes inmobiliarios. Vendedores de juguetes, de alfajores, de regalitos, de antigüedades, de baratijas, de ilusiones. Cajeras, carniceros, queseros, verduleros, todos dentro de un supermercado, todo el día, viendo el sol de lejos. Pequeños talleres, estaciones de servicio, grandes ferreterías, casas de artículos para el hogar; gente repartiendo volantes, conduciendo trencitos para niños, gente pintando, bailando y haciendo música en la calle peatonal. Gente atendiendo todo el día locutorios y respondiendo todo tipo de preguntas de los recién llegados.

Todo ello con cierto entusiasmo, con cierto convencimiento y empuje, sin agredir, sin sacar nada a nadie, sin pedir nada, buscando dinero, sí, para ellos y sus familias: ¡oh, qué terrible!

No, no voy a salir con que son liberales sin darse cuenta a los que habría que mostrarles que lo son: no son liberales ni nada, no son la coherencia caminando, no son héroes, no son santos. Son gente común y sencilla, que trabajan, venden y compran sin que alguien les haya vendido que todo ello es intrínsecamente perverso.

Pero eso -el comercio como vil actividad- es lo que piensan muchos. Siguen siendo platónicos que consideran a todo ello como actividades menores, mientras ellos, seres superiores, leen a Marcuse y no tienen más remedio que tocar el sucio dinero. No advierten que gente así, sencilla y sin pretensiones, sobre la base de usos y costumbres que fueron muy difíciles de adquirir, son el retroalimento de la civilización, esto es, de la paz y el comercio, y no de la lucha de clases o la guerra de todos contra todos.

Si la economía fuera libre, ellos serían la base del libre mercado. Sí, tal vez alguno pase de ser un pequeño proveedor de palitas de playa a ser un gran empresario: ¿y qué? De ellos, silenciosamente, dependen los escritorios, luces, computadoras, sillas, mesas, libros, portafolios, aviones y trajes desde los cuales mis grandes colegas marxistas se dedican a despotricar contra el vil comercio y su supuesta alienación diabólica.

En las pequeñas cosas están las grandes cosas. En el anonimato del trabajo cotidiano se condensa el conocimiento que los dictadorzuelos se encargan de dispersar. En la paz de los intercambios hay más virtud que en todo el heroísmo de las guerras. La esperanza radica en que casi todos los grandes gobernantes dejen su soberbia gloriosa y se dediquen alguna vez a vender palitas para la playa, volantes para la mejor pizza, se disfracen de Pluto y animen un trencito para niños.

3 comentarios:

Dolores dijo...

pasado el tiempo, la gente se acostumbra a la paz y en el afán de cambiar por sentirse vivos, se enrolan en cambios que nos hacen retroceder, involucionar... pareciera ser parte de la dinámica del ser humano...

Pero, qué lindo post escribiste! gracias...

Gabriel Boragina dijo...

No se porqué me hiciste acordar al libro de Hernando de Soto "El otro sendero", cuando habla de la economía informal en el Perú. Salvando las distancias (temporales y geográficas) lo encontré muy relacionado con tus reflexiones.
Excelente lo tuyo (como de costumbre)
Te mando un abrazo.
Gabriel

Anónimo dijo...

Si anarquía es orden natural , anarcocapitalismo orden económico natural y criptoanarquía orden web natural . Quisiera tu posición sobre la SOPA republicana , que es responder a la pregunta de si existe algo como la propiedad intelectual . Abrazo . M.S